Una Verdad Inesperada (Infidelidad de mi mujer)

Hacía tiempo ya que sospechaba mucho de mi mujer, ella se llama Lucy y trabaja para una tienda departamental muy conocida en el país, es chaparrita delgada, muy bonita con pompas paraditas y redonditas, de senos pequeños firmes y deseables, sus actitudes habían cambiado bastante, su forma de ser era otra, se arreglaba más, se compraba perfumes, y se preocupaba más por tener ropa interior muy sexy, regularmente yo salía de casa mucho antes que ella puesto que cuando salía ella se metía a la ducha para después irse a trabajar, un día accidentalmente olvide llevar unas maletas al trabajo así que regrese a la casa y como las maletas se encontraban bajo la cama me dispuse a buscarla, aun escuchaba el ruido de la regadera mientras me metía debajo de la cama hasta que escuche sonar el teléfono de mi mujer y esta cerró rápidamente las llaves del agua y salió corriendo, claramente ella no sabía que yo había regresado y mucho menos que estaba bajo la cama buscando maletas así que me quede inmóvil tratando de escuchar la conversación lo cual era imposible solo escuchaba lo que ella decía…

-Hola perdón recién salí de la ducha ya voy para allá, llegare lo más pronto posible…-

Una risa picara salió de ella y las palabras que dijo no las podía creer

-Si nada más de pensarlo ya me moje todita…-

Yo me quedé estupefacto me daban ganas de salir y decirle hasta de lo que se moriría, sin embargo al seguirla escuchando comencé a sentir una poco de excitación…

-Sé que es tarde y no pude llegar como quedamos pero bueno prometo compensarlo más tarde, te aseguro que no te arrepentirás, ya hasta se me está antojando (risa coqueta) mejor me apuro por que se me hace tarde nos vemos luego te mando besitos (suelta una carcajada) si claro póntelos donde más se te antoje, al rato me dices y te los doy personalmente…-

Fue un lapso de 15 a 20 minutos que dure ahí bajo la cama imaginándome mil cosas ¿con quién? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Desde cuándo? no se mi cabeza estaba pensando tanto que ni siquiera me percate cuando salió

Al poco rato salió y seguí mi día normal, sin embargo aún quería respuestas y lo más lógico era que en su trabajo ella vivía una aventura, sentía coraje tristeza eran muchos sentimientos pero al mismo tiempo me excitaba imaginármela con otro hombre, imaginaba sus caras sus gritos sus expresiones era algo muy confuso.

Ya por la noche decidí ir por ella a su trabajo regularmente mis salidas son  tarde no me permitían hacerlo pero hoy debía ir, ni siquiera le avise solo estuve ahí afuera de su trabajo esperando, miraba como todos salían y ella seguía adentro, hasta que después de un rato salieron dos personas más y comentaban entre ellas…

-Quien sabe, pero creo que tiene problemas con su corte de cajas Lucy y el gerente que llego a cubrir las vacaciones de Rosita lo están checando…-

Yo me quede ahí como si nada y vi que al salir la puerta había quedado abierta, así que sin pensarlo dos veces entre, las luces ya estaban apagadas y vi que baja de las escaleras rápidamente un hombre, llevaba en su manos unas llaves, yo me quede detrás de un anaquel y observe que cerraba la puerta, rápidamente regreso y subió, de igual manera pero muy en silencio partí hacia donde él iba

Hasta el fondo del segundo piso se encontraba el área de cajas yo miraba como mi mujer estaba en su caja y él llegaba y se paraba detrás de ella y es ahí cuando me di cuenta de todo lo que pasaba yo estaba lo suficientemente cerca para escuchar pero sin ser visto no quería perder ningún detalle de lo que sucedería…

Él se acercaba a ella diciéndole que la puerta de la tienda estaba cerrada, y al decirle esto la tomo por cintura pegándola a su cuerpo y comenzó a besarle el cuello, ella sonreía  inclinando su cabeza y recogiendo su cabello para facilitarle el camino, al mismo tiempo que cerraba los ojos y se mordía los labios, rápidamente el comenzó a tocarle los senos metiendo sus manos sobre su blusa desabotonándosela y apretando sus pechos con pasión…

Ella sonreía parecía estarlo disfrutando demasiado, yo miraba su cara de placer y sentía un tremendo enojo pero mi cuerpo reaccionaba, me excitaba demasiado aquella escena que presenciaba…

Ella le decía -ahora si te daré los besitos que te prometí en la mañana dime donde los quieres solo tienes cinco,- enseguida él sonreía y le señalo su boca, el cuello, el pecho, la cintura, y su pene, inmediatamente ella sonrió y comenzó con los besos y justo al último ella  le dijo -este beso durara un buen rato– ella desabrochaba el pantalón de aquel excitado hombre quien simplemente se dejaba consentir, mi mujer a su vez se mojaba los labios y tomando el miembro erecto de su amante comenzó a darle un rica mamada, y vaya que ella es experta en eso, lo miraba  coquetamente y jugueteaba con su lengua, succionaba con fuerza lo cual provocaba que aquel hombre mostrara su gusto con gemidos placenteros…

Ella seguía más y más, ambos lo disfrutaban, hasta que el la detuvo, se agacho desabrocho su brazier y comenzó a mamar su lindos y ricos pechos, le chupaba los pezones con fuerza y ella gemía, esos gemidos me hacían excitarme demasiado parecía que el enojo había pasado y solo estaba el placer de ver como mi mujer era devorada por  otro, en un dos por tres ella estaba completamente desnuda solo con su calzoncito negro transparente con encaje, él la besaba y sus manos recorrían cada parte de su cuerpo, ella temblaba de placer y sonreía él se desnudó y comenzó a masajear su pene y lo ofreció de nueva cuenta a la boca mi esposa quien lo recibió y succiono con tremendo antojo, el seguía tocándola y ella apretaba sus pezones en señal de que así lo hiciera él, por lo que de inmediato entendió y comenzó a hacerlo de la misma  manera un poco agresivo pero muy sexy…

Después de unos minutos la volteo de una forma un tanto brusca y la puso boca abajo concentrándose en sus nalgas, bajo su calzoncito, no del todo, dejándolo en las rodillas, acto seguido le apretó las nalgas y las empezó a morder, ella seguía gimiendo él tocaba la vagina húmeda de mi mujer y se chupaba los dedos saboreando sus delicioso jugos, ella apretaba las nalgas en reacción a la excitación y al mismo tiempo su amante jugueteaba un poco rozando el culito de mi esposa…

El enojo había quedado atrás, en ese momento era solo excitación, ni siquiera me percate del momento exacto en que había sacado mi pene el cual me estaba masturbando con tan caliente escena…

Esto aún no terminaba, todo estaba en su punto máximo, ambos amantes estaban calientes él quería poseerla ya y ella quería ser penetrada de inmediato, después de jugar entre su nalgas su compañero de pasión se levantó y sentándose sobre una silla giratoria espero a que ella se montara, rápidamente entendió y fue directo a él introduciendo el pene de su amante hasta el fondo de su vagina, comenzó a mover sus caderas de forma exquisita, el  hombre a su vez tenia los pechos de mi esposa a su merced los besaba y mordía con pasión, mientras con su manos apretaba las nalgas de mi mujer abriendo y rozando su culito con su dedo índice…

Eso parecía ser algo que le excitaba demasiado a Lucy puesto que gemía riquísimo y se movía más rápidamente, hace tiempo yo había notado que mientras más caliente estaba ella, más rico me dejaba tocar y saborear su culito sin llegar a penetrarlo, por lo que ahora ella permitirá muchas cosas…

Rápidamente ella se levantó  colocando sus manos sobre el mostrador dio pie a que la penetraran nuevamente, dejando a la vista de su amante su rica vagina húmeda y su cuito delicioso, era riquísimo ver aquella posición ahora me imagino que para él era mucho más, de inmediato él se dispuso a cumplir lo propuesto, comenzó a pasar su pene entre las nalgas de mi mujer y sobre todo en su culito apretado el cual estaba totalmente vulnerable, él lo acariciaba y lo rozaba con su pene el cual dejaba caer unas pequeñas gotas de semen que servían como lubricante, su dedo comenzó a introducirse en el culo de Lucy, mientras tanto con su pene la cogía por la vagina, ella gemía y le decía que la cogiera que no se detuviera, él comenzó a cogerla fuertemente ella gritaba y gemía de placer yo estaba a muy excitado quería pararme frente a ella y cogerla también pero aun así me contuve de hacerlo, después de unos cuantos minutos el grito y le dijo que se vendría ella le dijo -hazlo fuera, pero hazlo rico, hazlo sobre mis calzones…– ella aun tenia los calzones a la altura de las rodillas, el sin pensarlo dos veces saco su pene y dejo ir todo su semen sobre los calzoncitos negros de mi esposa…

El sonido de un teléfono interrumpió todo, el miro su celular y le dijo que era el Gerente Regional que debía contestar, ella asintió con la cabeza mientras se quitaba los calzones llenos de semen, duro escasos 30 segundos la llamada  y colgó…

-Está afuera quiere que veamos los de unos inventarios, como vio mi auto estacionado sabe que estoy aquí…-

-Que hago (preguntaba ella apurada mientras se vestía)-

-La puerta de emergencia que da al estacionamiento… será mejor que salgas por ahí-

Ella se vistió lo más rápido que pudo y metió su calzón húmedo a su bolsa de mano, él la despidió con un beso y le sonrió diciéndole que mañana se verían, ambos bajaron ella se desvió hacia otra puerta y salió, yo me quede ahí hasta que los dos hombres subieron, de inmediato yo me di la vuelta y salí por la puerta de emergencia también, aun pude ver como mi mujer salía corriendo y cruzaba la calle para irse a casa, yo salí unos minutos después de verla lejos y me fui a casa también, llegue unos 20 minutos después que ella, entre como si nada hubiera pasado y escuche que tomaba una ducha, abrí la puerta del baño y la salude preguntado cómo estaba…

Ella me dijo que bien que había tenido un día pesado y deseaba desesterarse con una ducha, le dije que estaba bien que la esperaría en la cama, ella me sonrió y me dijo que si, al entrar a la recamara busque su bolsa de mano y no vi sus calzones mire en el cesto de ropa sucia y tampoco estaban ahí, eso era lo de menos yo sabía que ya los había escondido, sin hacer drama alguno me recosté en la cama ya listo para dormir, ella salió de la ducha minutos después y solo se puso una playerita liguera y unos calzoncitos morados, me miro y sonrió coquetamente, yo le miraba los ojos  y me preguntaba cómo era posible estar así como si nada, pero también recordaba la escena erótica que había presenciado y me excitaba el solo pensarlo…

Las luces se apagaron y ella se recostó, lógicamente yo estaba aún muy excitado y ella al dormir pega su nalguitas  a mi pene y al pegarlas sintió y hasta se movió mas en señal de juego, me tomo la mano y la puso en uno de sus ricos pechos, parecía que después de todo aún estaba caliente y quería más, yo le dije -duérmete ya y tal vez a media noche te sorprendas…-

Ella y yo tenemos esa costumbre, ella se duerme y yo la despierto tocándola o masturbándome con su cuerpo eso la excita mucho, ella dijo -eso espero, así que me dormiré de inmediato,- sé que tendría un tiempo para pensar que haría, si me quedaría callado, si se lo diría, sin embargo opte por que esa noche le daría una tremenda cogida, ya mañana pensaría que hacer, aprovecharía que estaba muy caliente para cumplir mis fantasías, había visto su faceta de locura y ahora me tocaba a mi disfrutar, al recordar cómo había ofrecido su culito… sabía que ese sería el día en el que me cobraría su traición cogiéndome ese rico culito que ella tiene, pero esa será otra historia…

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