Iniciación a la Sumusion. Capitulo III


Iniciación

Capítulo III

Acababa de llegar a casa, abrí la puerta, di un respingo al ver a mi mujer, Ejem! Mejor dicho ama, en la entrada vestida para la ocasión. Llevaba puestas unas botas altas, con un fino tacón, un corpiño negro cubría su busto, mientras que unos ligueros caían de su cintura. Tenia la fusta entre sus manos.
-Hola esclavo, llegas un poco tarde… y eso se merece un pequeño castigo.

-Yo… – balbucee tímidamente, pero me acorde de lo queme había ocurrido por protestar y preferí callar.
-Desnúdate inmediatamente y sígueme inmediatamente.


Obedecí presuroso a sus ordenes s y me despoje de mis vestiduras.

-Así me gustas, que seas obediente..y compruebo que me has obedecido en todo.

Sonreí al comprobar que se había dado cuenta que siguiendo sus instrucciones no llevaba ninguna prenda interior, puesto que a partir del momento que pase a ser su esclavo..estas me estuvieron prohibidas por completo.

-De que te sonríes, venga, date prisa.

Me dispuse a seguirla pero me dijo…

-¿Qué haces? ¿Tratar de seguir a tu ama de pie, a la altura de sus ojos?. A cuatro patas inmediatamente, eres un perro esclavo, y como tal debes andar.

Me puse tal y como ella me había ordenado, se encamino al salón y yo la seguí. Cuando estuvimos en el centro de la estancia me ordenó parar. Cosa que hice en el acto…

– Párate y túmbate boca abajo.

Cumplí sus ordenes, sentía como ella daba vueltas alrededor de mi, y sonreía complacida por mi total obediencia.

-Bien, esclavo, veo que vas entrando en vereda, ahora voy a comprobar hasta que punto, merecer ser mío o si tan solo eres un niña llorona.

En ese momento note como apoyaba una de sus botas por completo en mis nalgas, el tacón comenzó a clavarse poderosamente, grite un poco por el dolor, pero eso tan solo consiguió que ella apretara con más fuerza. Siguió jugando conmigo, notaba este fino tacón por todos los sitios.

-Date la vuelta.

Volví a cumplir con presteza. Ella entonces comenzó a jugar con la punta de la bota sobre mi pene, temí que quisiera clavarme el tacón en el, puesto que tenia profundamente doloridas las nalgas debido a la sesión a la cual me había sometido, pero lo dejo, volvió a tocar con la punta mis testículos, jugueteo con ellos y de dio pequeñas pataditas, pero ante mi sorpresa, se movió un poco y clavo un tacón fuertemente sobre el pene, grité del dolor, pero ella volvió a apretar un poco más.

-Vaya si al final va a resultar que eres una niña llorona.

Callé y aguante el bacón sobre mi pene.

-Gírate y ponte a cuatro patas.

Volví a obedecer, cada vez notaba más como sus palabras se convertían en movimiento automáticos de mi cuerpo. Ella volvió a jugar con el tacón sobre mis nalgas, clavándolo aun mas fuerte que la vez anterior. Luego comenzó a rozar mi ano con él, cerré el esfínter al notar el intento de intrusión, eso hizo que la fusta dejase caer un golpe sobre mi grupa, me abrí y note como el tacón comenzaba juguetear en la entrada de mi ano, me relaje un poco al comprender que era lo único que quería, casi comenzaba a gustarme cuando de un empujón lo introdujo violándolo por completo hasta que estuvo enteramente en mi interior.

-Bien, veo que vas entendiendo…y …humm.. veo que este agujero se va abriendo. Quieto a cuatro patas y sin moverte.

Obedecí una vez mas, note como salida de la habitación y volvía al momento….
De pronto note un empuje salvaje en mi ano..y antes de que pudiera darme cuenta, introdujo una de las compras, que hicimos en dia anterior en el sexhop, dentro de mi. A pesar de que sabía cual iba a ser mi castigo no pude por menos que soltar un grito el cual fue acompañado al instante una descarga de su fusta.

-Callate….

Oí un ruido extraño y al momento sentí que algo en mi interior crecía, de pronto me di cuenta de lo que estaba pasando, me acababa de introducir un dilatador anal inflable. Ella comenzó a bombear aire dentro, creí que me iba a reventar, pedí que parase pero eso solo consiguió que bombeara mas aire y unos cuantos golpes volvieran a marcar mis nalga.

-Date la vuelta, esclavo, y túmbate en el suelo.

Me di la vuelta como pude, con esa enormidad llenando mi interior. Acto seguido ella ato mis manos y mis pies con unas cuerdas a los extremos de la habitación de forma que quede completamente en cruz.
Vació de aire el dilatador, y suspire de alivio, pero eso fue mi error, porque volvió a bombear aire dentro de mi, y ahora con mas fuerza puesto que pulsaba con sus pies, yo grite pero ella continuó, y hasta que no me calle ella no dejo de insuflar aire dentro. Si anteriormente estaba lleno, ahora estaba al borde de la locura.
La mire suplicante, pero eso no sirvió de nada.

-Esto es solo el principio.

Se giro, y no podía ver lo que hacia pero al darse la vuelta pude ver perfectamente que llevaba entre sus manos. Una vela de color azul encendida. Se acerco a mi amenazante, y cuando una perlada gota de cera comenzó a asomar en la punta de la vela, la dejo caer sobre mi pecho. Grite e intente moverme, pero no podía por las ataduras, ella como castigo insuflo un poco mas de aire, mi ano se lleno un poco mas. Entonces las gotas comenzaron a caer mas deprisa mientras la vela se derretía por el calor.

Yo seguía gritando, pero eso solo conseguía que ella se riera mas y de vez en cuando pulsara con sus pies la pera que llenaba de aire el dilatador. Recorrió con sus gotas todo mi pecho, notaba como cada vez andaban mas cerca de mi pene, hasta que una oleada de calor derretido comenzó a golpearlo, era casi irresistible, me estaba llevando al Borde del dolor y de la locura, la cera golpeaba a ahora mis testículos, una gota y un enorme calor la acompañaba.. y cuando estaba apunto de desaparecer esa sensación otra gota corría presta a sustituir a la anterior y a encender los poros de mi piel, deje de gemir, me olvide del dolor, y entonces comencé a concentrarme en todas las sensaciones que afluían a mi cuerpo.

Mi ano lleno por completo como jamás lo había estado y como jamás sospeche que pudiera llegar a estarlo. Notaba como la membrana crecía y empujaba sobre mi próstata.

El fuego que caía sobre mi, llevando cada milímetro de mi piel al pie y al límite de sus sensaciones. El placer afluida a torrente a cada neurona de mi cerebro.

De pronto comprendí lo que me estaba entregando mi ama, el enorme placer que me otorgaba por haber entrado a formar parte de ella, por haberme sometido por completo a su voluntad. Y que esto no era un castigo ….si no un premio.

Mi pene comenzó a ponerse erecto, como desafiando a las gotas que caían sobre el, cuantas más gotas caían, mas grande se ponía…
-Veo que me vas entendiendo…..esclavo mío.

Asentí y deje que ella hiciera lo que tenia que hacer. Llego un momento que parecía que iba a tener un orgasmo tan solo con el repiqueteo de las gotas de cera, era increíble. En un momento dado dejaron de caer sobre mi….y el dilatador fue liberado de su aire. Me sentí vacío.

El vacío ya no solo era debido al dilatador, sino a la cascada de sensaciones que inusitadamente habían dejado de acudir a mi mente….

-Y ahora..si te portas bien, algún día.. volverás a ser premiado de esta forma.

Asentí mientras abría los ojos…..

-Gracias ama…gracias. Pude responder.

Ella comenzó a desatarme, por completo. Mi cuerpo estaba surcado completamente por gotas de cera azul.
-Sígueme…y ya sabes como.

La obedecí, me puse a cuatro patas. Ella me llevo al baño, allí me introdujo en la ducha. Lentamente cómenos a quitarme la cera de mi cuerpo, según rozaba mis genitales gemía de placer, ella se dio cuenta y los froto con más fuerza, estaba muy sensible. Me estaba llevando a un orgasmos, la deje hacer…. pero cuando una oleada salvaje estaba a punto de golpearme, dejo de acariciarme.

-No chiquitín mío, aún no es tu momento.

-Ama….

– No, no… no es el momento de un orgasmo, te tengo preparado algo todavía más especial. Y ahora, límpiate y lávate que quiero que estés presentable.

Ella se alejo…y yo me quede allí pensativo, sin poder comprender, y preguntándome que estaba maquinado…

Entonces…pero bueno, mejor te lo cuento otro día.

Continuará.

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