QUE PELICULA

Relato enviado originalmente por Paula O. el 28 de Marzo del 2001 a www.SexoServicio.com

Me puse una minifalda no muy ajustada al cuerpo, un top de lycra con breteles muy finitos que se cruzaban en la espalda dejándola prácticamente desnuda, y no llevaba ropa interior.

Cuando él pasó a buscarme, me dijo que iríamos en ómnibus ya que estaba por comenzar a llover.

El ómnibus venia lleno y nos fuimos pasando hasta el final del mismo, allí él se recostó contra la baranda y yo quede delante de él, dándole mi espalda.

De pronto siento como levanta mi pollera y sus dedos empiezan a acariciar mi cola, quedé sorprendida pues cualquiera podría estar mirándonos, quise bajarle la mano y no me dejó, es más con su otra mano tomo las mías por delante para que no intentara nuevamente quitarme sus dedos de mi trasero. Al principio fue un solo dedo que introdujo en mi orificio, y luego dos, yo podía sentir como mi concha se iba humedeciendo cada vez más, mis pezones se iban endureciendo y se traslucían debajo del top ceñido a mi cuerpo.

En una frenada brusca del ómnibus siento que me embiste con toda su pene dentro de mí, sentí que la respiración se me cortaba, pero el placer que me produjo mezclado con el dolor al ser penetrada de esa manera era colosal.

Cada vez que el ómnibus frenaba su pene se metía más adentro de mí, haciéndome gozar como nunca.

Cuando estaba por venirme, llegamos a nuestro destino, saca su pene, se cierra la bragueta y bajamos del ómnibus.

Ya en la calle me besa en la boca, me roza los pechos con sus manos, me pregunta que tal estuvo el viaje, se ríe y entramos al cine.

La sala estaba prácticamente llena, quedaban dos lugares en una fila, a mi lado había una mujer de unos 40 años y del lado de el un chico más joven de unos 20 y pico con su novia.

Ni bien se apagaron las luces y el film comenzó a rodar, él se abrió el cierre del pantalón, saca su pene ya erecto, me toma de la nuca y me obliga a que se la chupe.

Era tal mi excitación que no dudé en hacérselo, al bajar mi cabeza y tener que ponerme algo de costado, mi cola quedo al aire, a la vista de la mujer que se sentaba junto a mí.

Imprevistamente siento que una mano me acaricia la cola, y no era la de él, levanto mi cabeza y compruebo que esa mano era de la mujer que estaba a mi lado, miro a mi pareja, se ríe y me hace señas que siga chupando.

Los dedos de la mujer acariciaban mis nalgas, bajaban hasta mi raja para luego volver a subir a mi cola y meterlos dentro de mi agujero, ya bastante dilatado.

Placer, nerviosismo, excitación se mezclaban ante esa situación.

Repentinamente la pareja que estaba al lado de él se cambian de lugar y ella baja su cabeza y comienza a chuparle el pene a mi novio, mientras que con su otra mano masturba al suyo.

No podía creer lo que estaba pasando, una orgía en pleno cine y no habíamos ido a ver una película porno.

Con la chica compartimos el pene de mi pareja deliciosamente, besándonos también nosotras; la mujer que me tocaba la vagina y la cola, se agacha y comienza a chuparme como nunca antes lo habían hecho, me abrió las piernas y metió su lengua hasta el fondo de mi rajita, con unos movimientos expertos.

Yo ya no aguantaba más y le dije a mi novio que me iba a acabar; en ese preciso instante, el novio de la chica se levanta y nosotros lo seguimos; dejando a la mujer que me la estaba chupando masturbándose en la sala.

El joven entra al baño de los hombres y nosotros también.

Una vez allí, nos sentaron sobre las piletas, nos abrieron de piernas y comenzaron a chuparnos los coños, mi novio a la chica y el otro joven a mí, mientras nosotras nos besábamos y nos acariciábamos los senos.

Mi excitación y calentura iba cada vez más en aumento, pensaba que no aguantaría mucho más sin acabarme, mi novio me conoce bien y cuando se percató que en cualquier momento me venía, le dijo al otro que me pusiera de espaldas, yo seguía chupándole la vagina a la chica mientras mi novio se sentó en el piso abrió mis piernas y me la empezó a chupar, en tanto que el otro me clavaba por la cola.

Si alguien entraba en ese momento al baño, el panorama que estábamos ofreciendo era digno de la mejor película porno, la chica sentada sobre la pileta , yo chupándole la concha, mi novio la mía y el otro dándome por la cola.

El placer era tal que me dejé llevar por un sinfín de orgasmos que no acababan nunca, en ese momento desee que las horas del reloj se detuvieran para sí seguir gozando.

La chica se vino en mi boca, podía sentir su leche dentro de mi garganta, al igual que la de su novio en mi cola, me agacho y comienzo a mamarle el pene a mi novio que la tenía inyectada de sangre y leche, se la empece a chupar tragándome hasta su última gota, al tiempo que la chica le lamía el pene a su novio, limpiándolo de los restos de leche que le habían quedado.

Nos acomodamos las ropas, salimos del baño sin decirnos nada y volvimos a la sala a terminar de ver la función.

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