Relato enviado el 15 de Septiembre del 2000

Yo llegaba de mi trabajo, habia realizado un viaje largo de una ciudad a otra. En ese entonces mi casa la habia dejado en manos de mi cuñada, que se habia mudado por unos meses mientras buscaba casa nueva.

Mi cuñada era mayor cinco años que yo, siempre me habia gustado ella, cuando nos encontrabamos eran pocas las veces que platicabamos porque siempre me daba cierto nervio, sentia que se me trababa la lengua, parecia que me imponia cierto respeto.

Ese dia que llegue, estaba lloviendo muy fuerte, baje de mi camioneta y mi cuñada me abrio la puerta para que pasara.

Al entrar me fije que habia quedado empapado, parecia un sopa. No me habia dado cuenta que mi cuñada habia salido de la ducha, olia a perfume riquisimo, llevaba una playera grande, que le llegaba a los muslos y me di cuenta que no llevaba sosten.

Mientras me decia que iba a buscar una toalla para secarme, yo le notaba que traia unas tangas negras, la verdad, ella se veia preciosa, se me hacia agua la boca al verle ese culito tan sabroso, esos muslos tan torneados que daban ganas de darle mordiscos.

Ella se dio cuenta que yo la miraba, tenia una mirada picara, y me dijo que me quitara la camisa, para secarme, al hacerlo, no resisti las ganas y con manos temblorosas le empece a tocar sus senos, que eran medianos, pero duros, ella se sonrio conmigo y me ofrecio sus labios.

Empezamos a besarnos con pasion, nos entrelazabamos nuestas lenguas, mientas que mis manos no paraban de tocarle su espalda y bajaban hacia sus nalgas. Mi pene se puso duro como piedra, y ella metio su mano a mi pantalon para tocarlo, me fue besando el cuello, el pecho, el ombligo y desabrocho el pantalon, para por fin sacarme ese animal, que estaba ya goteando.

Mi cuñada me tumbo al sofa, se hinco delante de mi y empezo a besar mi pene, con leves toques con su lengua, luego lo empezo a succionar despacio y yo sentia que estaba en el cielo.

Cuando senti que me iba a chorrear en su boca, la levante y la tumbe de bruces en la mesa del comerdor, hice su tanga a un lado y le vi esa papaya rosada que tiene, la cual literalmente babeaba chorros de miel, los cuales me empece a beber, la lami, la chupe, le di mordiscos para luego poner mi pene en su entrada y tallarlo a su papaya.

Ella al sentirlo empezo a gemir de una manera que me calentaba mas, y empece a meterselo lentamente, mientras le empezaba a besar su espalda, le tocaba sus senos que se apachurraban a la mesa.

Empece bombeando lentamente, y fui haciendo cada vez mas fuerte, a lo que ella me pedia que no me detuviera.

Luego se lo saque y me sente en una silla, a lo que ella se abrio de piernas, tomo mi pene en sus manos y lo dirigio a su papaya.

Nos quedamos viendonos fijamente, ella tenia la mirada de extasis y comenzamos a besarnos.

Me fui despues a sus senos, a chupar y morder sus pezones, mientas que ella se movia en circulos dentro de mi verga.

Lo fue haciendo ella cada vez mas freneticamente hasta que llego al orgasmo y senti sus espasmos alrededor de mi pene.

Ella todavia chorreando se levanto y se hinco para comerse ese pedazo de carne dura, parecia una loca chupandolo, dandole pequeños mordiscos, jugando con su lengua a lo que no pude mas y me fui en su garganta, ella cerro su boca con mi verga dentro de ella para que no se le escapara ninguna gota de esperma.

Y

a cuando terminamos, nos abrazamos, descansamos un rato mientras seguia lloviendo.

El resto de la tarde y noche seguimos haciendo el amor hasta morir.