GLORIA 1

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3 junio, 2019 9:44 pm

Relato enviado originalmente por José Santiago el 26 de Marzo del 2001

Como ya les platique antes, Gloria era un volcán dormido cuando tuvo la mala suerte de cruzarse conmigo, y también de cómo probé por primera vez la miel que había en su cuerpo. Después de aquella noche inolvidable, dejamos de frecuentarnos por un tiempo, y yo prácticamente quede muy satisfecho de esa aventura que pensé que nunca se podría dar otra situación así.

Una noche que veíamos un partido de fútbol entre la selección de nuestro país y la de Estados Unidos, con unas parejas amigas, yo me reí al ver el juego mediocre que tenía nuestra famosa representación, contra un equipo gringo impetuoso que de alguna manera parecía que en cualquier momento podía remontar el pobre marcador y ganar el partido, así que me dirigí a la terraza de la casa donde nos encontrábamos y empecé a respirar un poco de aire fresco ya que el ambiente adentro era pesado por el olor de los cigarros y el calor.

Estando afuera, llego ella, con una sonrisa alegre regañándome porque tenía esa opinión de selección, diciéndome que yo estaba equivocado y que vería como la selección nacional ganaba el partido. Me reí de ella ya que le decía que como no sabía de fútbol, opinaba de esa manera, así que le dije te apuesto lo que quieras a que te equivocas, a lo que ella repuso que estaba bien que fijara yo la apuesta. Recordando entonces aquella noche inolvidable se me ocurrió decirle que si perdía Estados Unidos yo le daría la cantidad de 2000.00 y que si yo ganaba me diera una mamada de campeonato. Ella como es su costumbre se ruborizó y me dijo que estaba bien, que valía la apuesta pero que yo además de la mamada podía yo hacerle lo que quisiera, yo le dije que si todo, ella me dijo que cualquier cosa y que regresáramos a ver el final del partido.

Lo que ocurrió fue lo lógico, gané, y me alegre imaginando lo rico que sería disfrutar de su boca hasta venirme, y quizás después de ello gozar de su cuerpo, ya que de antemano no la busqué mas por aquello de enamorarme o que ella se enamorara de mí.

Nos pusimos de acuerdo y planeamos vernos una noche en que su marido iría a la capital a darse un chequeo médico, y sería buena idea hacerlo en su casa.

Regresé ese día, me di un buen baño, y acaricie mi pené pensando en lo rico que gozaría de eso. Fui a su casa y estuve tocando insistentemente, hasta que abrió y apareció envolviendo su cuerpo con una toalla ya que se estaba bañando. Me invitó a pasar y me fui tras ella que se encerró en su cuarto para acabar de bañarse. Yo estaba en la sala, cuando se asomó para avisarme que no me impacientará yo no aguante y penetré a su recamara. Al verme ella intentó sacarme de la habitación, más yo la abrace y la empecé a acariciar, al principio, opuso resistencia y empezó a dejarse llevar por las caricias, mientras que con voz entrecortada me decía que regresaría en cualquier momento su marido que había salido con los niños, ya que irían a una fiesta en casa de otros amigos.

Al principio me decepcioné, pero decidí correr el riesgo, aseguré por dentro la puerta, y me fui sobre ella. Con cada vez menos fuerza de voluntad, y menos frases, Gloria se fue dejando llevar por esa pasión y se olvido de el mundo. Apurándome me bajo el pantalón, me dijo que me acostara en la cama, y me empezó a mamar la verga de una manera turbulenta, que la hice voltear, y se la empecé a mamar. Entonces vi su ano, un hermoso ano negro que me dio la idea de acogérmela por ahí, ya que yo había sido su maestro en todo lo que no cabía en su mundo de prejuicios. Le baje un poco más la cadera, ya que ella estaba montada sobre mi cara, y le di una lamida en el culo a lo que ella se frunció, intento separarse pero no la deje, hasta que empezó a sentir agradable el roce de mi lengua, le introduje un dedo, luego el otro y uno más y ella empezó a jadear, cuando de pronto tocaron la puerta, ¡ era su marido ! que le apuraba porque iban a llegar tarde a la fiesta, por supuesto nos quedamos como estatuas, yo que proponía penetrarla por detrás estaba acomodada tras de ella, Gloria le dijo que se adelantara que apenas se iba a bañar, a lo que su marido enojado le dijo que le dejaba dinero en el comedor para que se fuera en un taxi, alejándose inmediatamente, mientras esto ocurría se me ocurrió la idea de acogérmela por el culo embarrándome el pené con crema le clave la cabeza, y como estaba atenta a lo que decía su marido, apenas si se movió, y seguí picando hasta que penetró a la mitad, entonces ella me empezó a decir que no se la metiera por ahí, que su culito era pequeño para el grosor de mi verga, me aferré fuertemente a su cadera y se la dejé ir toda. Caímos sobre la cama, ya que no soportaba el dolor y me quedé quieto hasta que sintió como su culito se relajaba, y me empecé a mover (quiero aclarar que previamente me había puesto un condón, por cualquier cosa), empezó a sentir rico, y me jalaba de las nalgas hacía ella, entonces le metí un dedo en su vagina hasta que se vino. Nos separamos pero al ver que yo no me había venido, me dijo que yo me recostara después de lavar mi pene, entonces me puso la boca en la verga, hasta que me vine dentro de ella, descanso brevemente se encerró en el baño, mientras yo quedaba tendido sobre su cama y sonriendo con satisfacción pensé en lo rico que era habérmela cogido en la cama donde tantas veces había reprimido su ser por el gozo de su marido. Salió del baño, se empezó a arreglar sin dirigirme la palabra, y vi todo el ritual que hacía para lucir deseable. Me preguntó que como se veía, le dije que muy hermosa y me dijo algo que jamás se me va a olvidar: grábate esto: Me arreglo desde hoy para el goce tuyo. Me apresuro, para vestirme y ya en la puerta me dijo muy seria: Eres un desgraciado, nunca quise que mi marido me diera por el culo, pero… (sonriendo) me gusto hacerlo, así que cuando yo desee porque ya eres mío, te voy a tener por ahí y por cualquier parte cuando yo quiera. Acercó su boca a la mía y nos dimos un beso muy largo, mientras ella me apretaba las nalgas. Abrimos la puerta de la casa y en la calle delante de todos me dijo: Mi marido está en la fiesta, lastima que no pudieras saludarlo, pero le diré que viniste, bye.

Se alejó levantando la mano para llamar un taxi, mientras yo observaba su paso cadencioso y desconcertado, sin saber que hacer, me dic cuenta de que el volcán se había activado para siempre y necesitaría muchísimas energías para apagarlo.

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