No desaprovecharíamos la oportunidad de oro que se nos presentó, tenáimos todo para disfrutar de buenas chicas sin problemas.Cuando llegamos a la casa, Sandra me dijo que si no le decía que había sucedido, no volvería a hablarme más y que haría algo con sus amigas para que en la escuela me fuera muy mal; esto último me dio mucho coraje y le dije que entonces escuchara atentamente, porque le iba a relatar todo. Le conté como se dieron las cosas cambiando algunos detalles, por ejemplo, no le dije que estaban drogadas, no le dije lo que pasó con Paty ni le dije que todo estaba grabado. Le tergiversé la historia haciéndole creer que nosotros éramos inocentes y que ella y sus amigas habían provocado todo y hasta me hice el ofendido de que ella se hubiera comportado de esa manera y le dije que si seguía de sangrona, les contaría todo a mis padres y en la escuela para que supieran todos lo puta que era. Ella se soltó llorando y me dijo que no recordaba nada, que no creía lo que le decía, que quería pruebas y entonces le dije que pronto las tendría, pero que se atuviera a las consecuencias, porque esas pruebas tendrían un precio muy elevado; ella me preguntó cuál era el precio y yo le dije que a su momento lo sabría.

Pasaron como dos o tres semanas sin novedad, excepto que Sandra casi no nos hablaba a Jorge y a mí y que al parecer las chavas del equipo estaban molestas con ella por haberlas llevado a la bacanal aquella.

Pero luego todo cambió, un día me llamó Antonio para decirme que fuera a su casa con Jorge, que quería mostrarnos algo; yo supuse que serían los videos de las chavas cogiendo con nosotros ese día, así que nos pusimos de acuerdo y fui un jueves en la noche a su casa. Ahí estaban Ramiro, Rubén, Gustavo y Arturo también. Y efectivamente, Antonio sacó varios videos y puso uno en la video casetera; era el de una de las chicas, Antonio hizo un gran trabajo; editó las cintas de tal manera que en cada una salía una chava diferente e hizo uno donde salía casi toda la orgía. El primero que vimos era de Lucy, vimos todo lo que ella hizo y todo lo que hicimos con ella; fue muy excitante ver ese video, a tal grado que todos teníamos las vergas bien paradas y nos las acariciábamos (cada quien la suya, no sean mal pensados). Cuando Antonio puso el segundo video, que era el de Sandra, yo no aguantaba ya las ganas de una buena cogida, así que le dije que mejor ahí le paráramos, pues nos íbamos a venir todos en su sala. Los demás rieron y estuvieron de acuerdo, entonces, Antonio sacó las copias que había hecho para cada uno de nosotros, ¡Once videos porno de cómo nos habíamos cogido a las porristas de la escuela para cada uno!; eso sí nos cobró una cuota por los costos de los videos y su tiempo y todo eso, pero nosotros se los pagamos con gusto, pues el producto que nos estaba entregando lo valía.

Nos fuimos muy contentos cada quien a su casa con nuestros videos y al llegar Jorge y yo a la nuestra, encontramos a Sandra en el sofá y nos preguntó que traíamos, pues notó los videocasetes; Jorge le respondió que nada, pero yo le dije: â??son pruebasâ?, Jorge y Sandra se me quedaron viendo con cara de extrañeza ¿Pruebas?, dijo ella. Sí, le dije, son pruebas, dijiste que querías pruebas ¿no?, a lo que ella me dijo que si era lo que había pasado aquella noche; le respondí que si y me dijo que quería verlas; pero le respondí que no, que recordara que habíamos quedado que las pruebas tenían un precio muy alto. Ella me dijo que pagaría lo que fuera, pero que le mostrara los casetes; Jorge me miraba extrañado, no entendía lo que yo hacía y le dije que luego le explicaba. Me acerqué a Sandra y le dije: â??¿De verdad quieres verlas?â?; â??siâ?, dijo ella y yo le dije: â??entonces tienes que hacer lo que yo te diga ¿ok? Y olvidar tu tonta amenaza de hacer algo en la escuela en mi contra, porque estas pruebas llegarían muy lejos ¿entendiste?â?. â??De acuerdo, no haré nada, dime que quieres que haga y lo haré, pero debo ver esas pruebas y prométeme que las destruirásâ?. Le contesté que ella no estaba en posición de exigir, que yo sabía si las destruía o no y que ya no siguiera con sus cosas o las pruebas estarían donde menos lo esperara.

Después le dije que si quería ver las pruebas la esperaba al sábado a las 6:00 p.m. en la casa de Antonio, sola, que ahí vería todo y ahí mismo pagaría por ellas, me preguntó que cuanto dinero llevaba y le dije que unos mil pesos porcada video que quisiera ver y que ya me iba a dormir, por lo que terminé la discusión y me fui a mi cuarto.

Esa noche me masturbé con el video tipo â??collageâ? que Antonio hizo y tuve unas venidas impresionantes y decidí que esto debería de repetirse de alguna manera. Al día siguiente, le dije a Antonio mi plan y quedamos de vernos en su casa a las 5:30 p.m. para esperar a mi hermanita y que viera sus â??pruebasâ? y nos pagara ahí mismo. Antonio se alegró mucho de lo que le conté y me dijo que no me preocupara, que todo estaría preparado.

El sábado me salí desde temprano de la casa y me fui con Antonio, estuvimos tomando y viendo el fútbol; él quería que pusiéramos los videos de las chavas. Pero le dije que no para estar fuertes y sin problemas cuando llegara Sandra. A eso de las 5:30 y hasta las 5:45 fueron llegando los demás, Gustavo, Jorge, Rubén, Arturo y al último Ramiro. Estuvimos contando chistes y chupando en lo que llegaba mi hermana, yo ya estaba algo borracho por haber tomada desde en la mañana, pero todavía sabía lo que pasaba y no me lo quería perder por nada del mundo.

Como a las 6:15 pensamos que todo se había cebado, pues Sandra no aparecía y Arturo dijo que mejor nos fuéramos a un Table-dance a ver viejas; decidimos esperar 15 minutos más y si no parecía nos íbamos a divertir. Como a los 10 minutos tocaron a la puerta y Antonio se asomó por una ventana: â??Es ellaâ? dijo y todos se fueron a esconder, excepto Antonio y yo. í?l abrió la puerta y entró Sandra todavía con un abrigo negro largo y tenis blancos; adiviné que traía puesto su uniforme de porrista y la invitamos a sentarse, le ofrecimos un trago y lo rechazó, nos dijo que ya no confiaba en nosotros y que por favor comenzáramos a mostrarle los videos, que quería irse pronto. Yo, con mi voz de borracho le dije: â??SSShhhh, espérate hermanita, que esto va a tardar y te tienes que quitar el abrigo para que estés mas cómodaâ?. Ella notó mi aliento y me dijo: â??Estás borracho, quítate de aquí, tenemos un trato, vamos a cumplirloâ?. Me enojé un poco por la manera como me trataba y le dije: â??Ok, ok, estoy un poco tomado pero sé lo que hago, y el trato es que vas a hacer todo lo que nosotros te digamos para que puedas ver las pruebas ¿de acuerdo?â?. Ella, molesta, me dijo que estaba bien, pero que por favor nos apuráramos. Se quitó el abrigo y efectivamente tenía su traje de porrista, esto me calentó mucho pero disimulé, Antonio le dijo que pondría el primer video y que después de verlo, nos pagaría. Sandra aceptó y comenzó la función. Apagué las luces â??para que se viera mejorâ? y comenzaron a salir las escenas candentes de Sandra chupándole la verga a Ramiro y disfrutando eso, volteé a verla y estaba sorprendida, dijo: â??No, no soy yo ¿verdad?, es un trucoâ?. Antonio y yo no dijimos nada, dejamos que siguiera viendo como había cogido con Rubén y luego con Jorge y con Toño y como Paty le había chupado la panocha y como ella lo había disfrutado. Al terminar el video, Sandra estaba muy roja y turbada, se veía que no sabía que hacer ni que decir y solo vimos como sacó de su bolsa un fajo de billetes y se lo extendió a Antonio. ¿Y esto que es?, preguntó él, a lo que ella respondió: â??El pago, son mil pesos por cada video, ¿no?â?. Antonio se echó a reír y le dijo: â??No, mi vida, mira, te vamos a explicar lo del pago: nos vas a pagar en especie ¿ok?â?. Ella se sorprendió y nos vio extrañada, Antonio continuó: â??Por cada video que veas, es una cogida con uno de nosotros a nuestro gusto ¿ok?, es decir, que te vamos a hacer lo que queramos y tu nos vas a dejar hacerlo, ¿de acuerdo?â?. Sandra, indignada, se levantó, le dio un bofetón a Antonio y dijo que se iba, que no estaba dispuesta a seguir con nuestro juego. Yo la intercepté y le dije que si se iba, estos videos se iban a difundir por toda la ciudad y que ella no se salvaría en ningún lado de que la reconocieran como chica puta y porno, así que era su decisión.

Sandra me vio con tristeza y me dijo:¿Porqué me haces esto?, ¿qué no somos hermanos?â? y le respondí que si, pero que ya estaba harto de su actitud hacia mí y hacia todos, que estaba pagando por ser tan sangrona y por haberme amenazado, así que tenía que pagar y ver o irse y sufrir las consecuencias, â??ademásâ?, le dije, â?? no creo que tus amigas te vuelvan a hablar después de que vean sus videos, pues tu las llevaste a esa fiestaâ?. Ella se sentó a llorar desconsolada y después de un rato dijo que estaba bien, que haría lo que fuera, pero que esos videos no debería verlos nadie más. Pero Antonio estaba molesto por la bofetada que Sandra le había puesto y le dijo: â??Pero sabes que, el preció subió por tu actitud tan grosera, así que ahora, por cada video que veas, tendrás que coger con uno de nosotros y te vamos a filmar, y además las siguientes semanas nos traerás a tus amigas porristas una por una, cada sábado, en el mismo orden en que te presentaremos los videos para hacerles lo mismo ¿de acuerdo?â?. Ella dijo que eso sería imposible, pero Antonio solo le repitió: â??¿De acuerdo?. Sandra vio que de nada serviría protestar, así que solo asintió con la cabeza.

â??Pues bien, empecemosâ?, dijo Antonio, â??así que desnúdate para que lo hagamosâ?. Yo le dije que me diera chance primero a mí, pues una de mis fantasías era hacérselo a Sandra con su traje de porrista puesto y él me dijo: â??Ah que hermanito tan travieso, órale pues, voy por la cámaraâ?. Yo abracé a Sandra y la besé en la boca, ella intentó zafarse, pero la apreté bien y con una mano empecé a sobarle los pechos por encima de su ropa y luego le besé el cuello, le dije: â??Quieta, ya sabes lo que tienes que hacer, no me hagas enojarâ?. Ella obedeció y se dejó hacer, Antonio regresó con la cámara y acompañado de los demás. Sandra los vio y entendió, por lo que ya no opuso resistencia. Bajé una mano por su espalda hasta sus nalgas y se las comencé a sobar, sentí como ella respingó cuando uno de mis dedos se introducía un poco en su ano y le bajaba su tanguita; me agaché para quitársela y le pedí que levantar una pierna primero y luego la otra, así su tanguita salió más fácilmente y vi su panochita de cerca. Acerqué mi cara a su panocha y comencé a lengíŒetearle el clítoris, lo que al parecer no le fue tan desagradable, pues cerró los ojos y se acostó en el sofá a sentir mis caricias; le metí la lengua por la vagina y sentí como se estremecía, la oí jadear y empecé a escuchar comentarios a lo lejos como: â??¿Ves?, te dije que es bien puta y no me creías, ¿ahora lo ves?â?, â??Mira que cachonda la está poniendo este Gueyâ?, â??Que rica cogida nos vamos a aventarâ?, etc. No les di importancia y seguí con lo mío, lamiendo a mi hermana y saboreando sus jugos vaginales que comenzaban a salir de su panochita mientras ella se sobaba las tetas y se movía y gemía con gran placer.

Yo le agarraba las nalgas y las piernas a mi hermana y la acariciaba, al tiempo que le lengíŒeteaba, hasta que me levanté y le dije: â??ahora te toca a tiâ? y me bajé los pantalones y la trusa, dejando mi miembro al descubierto. Ella abrió los ojos y se levantó; â??híncateâ?, le ordené y obedeció; tomé su cabeza con mis dos manos y la acerqué a mi verga, ella abrió la boca y comenzó a tragársela toda poco a poco, chupó mi miembro a todo lo largo y ancho y lamió mis bolas haciéndome sentir mucho placer, pero le pedí que se detuviera cuando sentí que me iba a venir, pues quería penetrarla. La acosté en el sofá y me le quedé viendo; ¡cuantas veces había yo soñado con aquello!, tener a mi hermana abierta de piernas, dispuesta a que me la cogiera con su traje de porrista, era mi fantasía hecha realidad, así que me acerqué y empecé a meterle la verga poco a poco; ella cerró los ojos y empezó a moverse al mismo ritmo que yo, entré y salí de su vagina muchas veces, hasta que sentí como mi hermana se estremecía y me apretaba la verga con su panocha, gimiendo y gritando como poseída (bueno, si estaba siendo poseída por mí) y supe que tenía un orgasmo; casi al mismo tiempo, tuve una descarga fenomenal dentro de ella, me vine sintiendo un placer indescriptible, solo sé que todos mis músculos estaban concentrados en mi pene y en el placer que sentía este. Me vine dentro de mi hermana y saqué mi pene flácido ante la algarabía de mis compañeros.

Me subí los calzones y pantalones y le dije a Antonio que pusiera el siguiente video; Sandra dijo que si no podríamos dejarlo para la siguiente semana, que ella traería a la amiga del video que le dijéramos y que lo haría con otro de nosotros. Pero mis amigos lo pensaron y le dijeron que no, pues ya estaban listos para cogérsela y que si no como se iban a descargar, así que tenía que cumplir lo pactado y que además ya habían visto que le gustaba, así que no se hiciera de la boca chiquita. Sandra tuvo que aceptar, pues no había salida y les dijo que pusieran el siguiente video.

En el siguiente video se veía como Lucy había cogido casi con todos, uno por uno y como lo había disfrutado; durante la proyección todos nos pusimos a cien y Rubén preguntó quien sería el siguiente, Ramiro dijo que Antonio, pero él dijo que él prefería al último porque tenía reservado algo â??especialâ? para Sandra; ella volteó a verlo, pero no dijo nada; entonces Rubén se abalanzó sobre Sandra y empezó a desnudarla, ella dijo que esperara a que acabara el video, pero él siguió manoseándola y tratando de encuerarla; Arturo dijo que era igual ahora o después, que Sandra se dejara, pero como ella seguía luchando, Ramiro la agarró de las dos manos y la acostaron en el sofá; mientras, Rubén ya le había quitado la faldita y como no se había puesto su tanga de nuevo, pues quedó desnuda de la cintura para abajo; Sandra gritó: â??¡No, espérense!â? , pero nadie le hizo caso; en la video seguía viéndose como Lucy cogía con Jorge; y Rubén, al no poder quitarle a Sandra la blusita de porrista, comenzó a jalarla hasta que la rompió, dejando al descubierto los blancos senos de mi hermana, que de inmediato Rubén comenzó a chupar, Sandra se retorcía y no paraba de gritar, pero ya todos estábamos súper excitados y nos comportábamos como animales.

Rubén no esperó más y clavó su toda su verga de sopetón en la panocha de mi hermana, la cual aulló de dolor, pero de nada sirvió, Rubén comenzó a bombearla como desesperado, era impresionante ver su cara de gozo al violar a Sandra y le comenzó a decir cosas como: â??si sé que te gusta, vi como lo disfrutaste con tu hermano, ¿a poco crees que no sé lo puta que eres?â?; Sandra solo lloraba y ya no decía nada, los demás arengaban a Rubén, le gritaban: â??¡Así. cógete a la puta, dale por todos lados, enséñale lo que es bueno! y otras cosas másâ?, yo me limitaba a ver como violaban a Sandra y como les daba gusto tenerla sometida. Rubén terminó pronto y se vino dentro de Sandra, la cual ya no se esforzaba por liberarse, pues se dio cuenta que de nada serviría.

En cuanto Rubén se salió, Arturo se acomodó para cogerse a Sandra, pero ella le dijo que no había visto otro video aún, a lo que él le contestó que ahora sería pago por adelantado y todos nos echamos a reír de su ocurrencia; Antonio dijo que pondría el siguiente video, que Sandra lo viera mientras se la cogían, para no perder tiempo, ella no quería, pero Ramiro le dijo que ya estaba bien de berrinches, que tenía que seguir nuestras reglas o mejor ahí dejábamos todo y al día siguiente distribuiríamos los videos. Sandra de inmediato reaccionó y nos dijo que no, que estaba bien, que haría lo que ordenáramos. Antonio puso el video donde se veía a una chica morena cogiendo primero con Jorge y luego con Rubén y así sucesivamente, mientras, levantaron a Sandra y Arturo se sentó en el sillón, y le ordenó que se pusiera de espaldas a él para que pudiera ver el video y que se sentara en su verga, Sandra lo hizo, se quitó la falda y se fue sentando lentamente en la verga de Arturo, él hizo una cara de placer y ella cerró los ojos mientras se clavaba en el vergón de mi amigo. í?l le ordenó que se moviera hacia arriba y abajo para darle placer y Sandra así lo hizo, se veía que a ella no le estaba gustando, es más, le dolía, pero eso no le importaba a nadie, solo de ver la cogida que le estaba dando Arturo nos distraía. Un rato después, Arturo se vino y Sandra pegó un brinco para evitar que se viniera dentro de ella, y él soltó todo su semen por la sala. Antonio tomó a Sandra del cabello y la obligó a hincarse; le ordenó limpiarle a Arturo la verga con la lengua y ella obedeció, una vez que terminó, Antonio la obligó a lamer la alfombra y limpiar con la lengua el batidero que había hecho Arturo; le dijo que había sido por su culpa por haber evitado que el se viniera adentro, así que tendría que limpiar; ella, con asco hizo lo que le ordenaron.

Como los demás ya tenían prisa por cogerse a Sandra, Ramiro dijo: â??Pues un triple de una vez ¿no?â?, a lo que Sandra les dijo que no, que no de nuevo y Ramiro le dijo: â??Bueno, como quieras, ya sabesâ?. Con un mohín de disgusto, Sandra dijo â??está bienâ? y Ramiro se tendió en la alfombra, Sandra tuvo que sentarse en su verga y se la fue clavando poco a poco, una vez que la tuvo adentro, Jorge se colocó detrás de ella y empezó a meterle la pija por el ano despacio, mientras Gustavo se acercó a su cara y le ordenó chupar su verga; Sandra obedeció en todo y al poco rato ya estaban cogiéndosela los tres a gusto.

El primero en venirse esta vez fue Gustavo, se salió de la boca de Sandra y le arrojó el semen en toda la cara y el cabello, después, Jorge se salió de su culo y se vino en sus nalgas y Ramiro tardó un poco, pero al ratito se vino dentro de ella con un orgasmo fenomenal, pues él gemía y gemía y gritaba que se estaba viniendo y le apretaba las nalgas a Sandra y duró así mucho tiempo.

Como Sandra no llevaba la cuenta de quienes se la habían cogido, pensó que ya habíamos pasado todos y nos dijo que la dejáramos lavarse y se iba, que ya no quería ver los videos, que estaba convencida de que las pruebas que teníamos podían hundirlas a ella y sus amigas. Antonio, que había filmado todo, le dijo que faltaba él y que no se olvidara de su promesa de hacer lo que nosotros quisiéramos y de traer a sus amigas una por una cada sábado. Sandra le dijo que estaba muy cansada y adolorida, que si no podían dejarlo así y él le dijo que no, que además le había preparado algo muy especial, así que le ordenó que se fuera a bañar, porque la quería muy limpiecita. Sandra, resignada, fue a asearse mientras nosotros le preguntábamos a Antonio que era eso tan especial que le tenía reservado y él nos contesto: â??ya lo veránâ?.