Mi verdadera madurez

Hola, mi nombre es Julia, soy una mujer casada desde hace 15 años, contadora de profesión, tengo 42 años, morena, ojos verdes y creo que mi cuerpo a pesar de que tengo algunos kilos de más todavía está muy firme y deseable, mis pechos son grandes, y siempre he sentido que los hombres los miran con ganas de comérselos, mi trasero es redondo y me gusta mucho lucirlo con pantalones ajustados, hace dos meses mi marido empezó a alejarse de mí, descubrí que tenía una amante y eso me dolió mucho al principio, después de plano me dijo que ya no me quería, sentí mucho coraje y comencé pensar en la forma de vengarme, aunque creo que a él ya no le importa lo que yo haga, eso me animo a conocer otros cuerpos además del suyo, que  aparte de un novio que tuve en la universidad, son los únicos hombres que he conocido en la intimidad.

Hace apenas un mes empecé a trabajar con un viejo amigo de la universidad, el tiene una empresa que se dedica a darle servicios a la industria aquí en la zona, por lo regular el no está en la oficina y deja a cargo a dos jóvenes que le ayudan en todo, ellos tienen entre 20 y 25 años, son muy jóvenes y muy activos, solo estamos los tres solos en la oficina, muy rápido entre en confianza con ellos y me di cuenta de que cuando pasaba enfrente de ellos me miraban de una manera muy cachonda, pero sin decirme nada, siempre están vestidos con su uniforme que es un overol de cuerpo entero que la verdad me encanta porque lo usan bien ajustado en sus esbeltos cuerpos.

Poco a poco empezó a haber más confianza y eso junto con que ya tenía más de dos meses sin sentir un hombre me tenía muy nerviosa, la confianza empezó a transformarse en toqueteos en los brazos así como jugando, después al acercarse a pedirme algo relacionado con el trabajo note que se acercaban mucho uno solo o los dos al mismo tiempo, sentía sus alientos en mi nuca y eso me ponía a mil, o si estábamos parados me tomaban de la cintura y yo con eso ya sentía humedad entre mis piernas.

Comencé a usar ropa más atrevida, blusas mas escotadas y que sin querer se abrían más de la cuenta y de reojo veía como intercambiaban miradas como animándose el uno al otro a algo más. Un buen día a la hora de la salida se ofrecieron a llevarme a mi casa en la camioneta de la compañía, y yo acepte por comodidad, es una camioneta de cabina pequeña para solo dos pasajeros, el que no iba a manejar me dijo que mejor se iba a la parte de atrás para que fuéramos mas cómodos, y yo le dije que no había problema que nos acomodáramos bien, por lo que me senté en medio de los dos, pero como es tan pequeña la camioneta tuve que abrir las piernas de manera que la palanca de velocidades quedo en medio de ellas, me junte lo mas que pude al que iba a manejar así que mi cadera quedó pegadita a la de él, al subirse el otro muchacho se junto tanto que también sus caderas  iban pegadas a las mías, guau, pensé, que duros se sentían esos cuerpos a mis lados, mis pezones se empezaron a endurecer y mucho más cuando al subir el que iba a mi lado derecho se sentó un poco más adelante según dijo para que no fuéramos tan apretados, y yo lo que quería era que me apretaran mucho, al quedar un poco más adelante de mi su brazo lo recargo un poco en mi pierna y la parte superior de este se poso suavemente sobre mi seno derecho, yo pase mi brazo detrás de él y puse mi mano sobre la ventanilla, también “para ir más cómodos”.

Por el otro lado el muchacho que iba manejando bromeo un poco sobre que a la hora de cambiar la velocidad iba a hacerlo suavemente para que no me doliera mucho, reímos descaradamente, y yo solo me imaginaba como me vería dándome yo sola con esa palanca entre mis piernas y con sus vergas en  cada una de mis manos, al reírme de su broma y casi sin querer puse mi mano izquierda en su pierna pero muy cerquita de su miembro, el me dijo “ahora si te vamos a hacer sándwich” y puso su brazo sobre mi pierna de la misma manera en que lo había hecho su compañero, así que también empezó a rozar mi pecho izquierdo, baje mi mirada y note que mis pezones ya se transparentaban sobre mi blusa, a pesar de que usaba brassier, y estoy segura que ellos ya lo sentían por encima de la ropa. Nunca había tenido la oportunidad de estar en una situación así y pensé que sería bueno aprovechar la ocasión y conocer algo nuevo, cada vez que metía una velocidad hacia atrás el chofer dejaba su mano encima de la palanca por lo que rozaba mis muslos por su parte interior, sentía un cosquilleo tan rico que empecé a temblar de las ganas, y la forma como los brazos de los dos rozaban mis tetas, lo único que pude hacer fue bajar mi mano izquierda y empecé acariciar la baja espalda de uno de ellos y con mi mano derecha roce con mi palma la dureza de su pito que ya se veía a través de su overol.

Entonces uno de ellos propuso que fuéramos a dar una vuelta a la playa que está a solo 15 minutos de mi casa, era temprano y claro que no me negué, en el camino seguimos calentándonos como ya les conté, no podíamos hacerlo muy abiertamente porque como dije aun era de día y había mucho transito en las calles aun, al llegar a la playa buscaron un lugar donde no hubiera mucha gente y nos estacionamos.

Al llegar a la playa todavía nos quedamos un rato más en la camioneta, empezamos a platicar del mar y de lo que ellos habían hecho cuando iban con alguna chica, uno de ellos decía que tenía una novia que lo llevaba de noche a la orilla del mar y que muchas veces ella le daba sexo oral hasta que él se venía en su boca, y en otras tenían sexo sobre la arena pero que no le gustaba mucho porque le rozaba mucho el miembro, entonces el otro chico me pregunta si yo había tenido sexo en un vehículo, le dije que cuando era estudiante tenía un amigo con el que iba pero solo nos besábamos sin llegar a nada mas, luego me pregunto que cual era la posición que mas me gustaba para que me cogieran, mi favorita es ponerme en cuatro, le dije, para esto con la plática y con los dos jóvenes tocándome brazos y piernas, me sentía más que caliente, nunca había estado en una situación así, y lo más excitante es que sentía que tenia el control de todo, teníamos las ventanas de la camioneta casi cerradas, por lo que les dije que ya me había dado calor, así que alcance la manija del lado derecho para bajar la ventana por encima de uno de ellos, pero al hacer esto levante mi trasero y puse las rodillas sobre el asiento, de manera que mi culito quedo apuntando hacia el joven que estaba a mi izquierda, el que inmediatamente empezó a acariciar y a oler mis nalgas mientras yo estaba prácticamente sobre las rodillas del otro, quien tomo entre sus manos cada una de mis chiches y empezó a amasarlas muy rico, abrió los botones de mi blusa mientras que el otro abría el cierre de mis ajustados pantalones de mezclilla y los empezó a bajar, no sin algunas dificultades, de forma que al bajarlos no sé cómo le hizo pero el bikini negro que traía puesto quedo en su lugar, el cual tiro hacia arriba y me lo metió entre las nalgas y la vagina, para después meter su nariz y olisquear ruidosamente en medio de mis cachetes y mi coño, el otro ya tenía mis pechos en sus manos y mi blusa abierta, me la quito y desbrocho mi sostén y entonces mis tetas quedaron completamente libres y empezó a frotarlas en la dureza de su miembro pero no podía sacar su verga porque traía overol de cuerpo entero, aun así lo sentía en medio de mis senos y mis pezones morenos duros, me agache un poco mas y puse mis labios encima de su pantalón, sentí la dureza de su verga y un olor a sudor y orines y pensé que si así era encima del pantalón su sabor y su olor serian deliciosos directamente sobre mi boca, en ese momento el que estaba detrás mío oliendo mi bikini y mi vagina propuso bajarnos de la camioneta a estirar las piernas, hacía mucho calor ya , empezaba a oscurecer por lo que me anime a quitarme el pantalón pero me deje el bikini puesto y la blusa sin sostén en la parte superior y baje de la camioneta, pensé que si alguien nos veía seria como si anduviera en traje de baño,  ellos por su parte se bajaron la parte superior del overol y se quitaron las camisetas que tenían debajo, eran delgados sus cuerpos y muy jóvenes aun, y uno de ellos me dijo “Ay Julia yo creo que ahora si vas a comer verga”  se acerco por detrás mío y me empezó a sobar las nalgas con su verga dura pero todavía por encima de su overol, los puse parados uno al lado del otro frente a la camioneta y ya nada me importo, me sentía fuera de mi, y casi podía sentir mis pantaletas mojada y un olor dulce subiendo por mi vientre hasta mi nariz, les baje la parte inferior del overol junto con sus truzas y al fin quedaron libres aquel par de poderosos miembros de color morado y duros como vigas de acero las que empecé a chupar con verdadera maestría, sentí su sabor en mi lengua, uno era salado y el otro era entre amargo y dulce, este último era el más joven de los dos, a las dos o tres lengüeteadas sentí que se ponía más duro aun y soltó un chorro de semen en mi boca que me supo realmente sabroso, aunque yo apenas empezaba a gozar realmente, por lo que antes de volvérsela a chupar al otro les propuse que fuéramos a un motel cercano, que yo pagaba pero quería que me la metieran toda.

Continuará…………

 

 

 

 

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1 comentario en “Mi verdadera madurez”

  1. Está bueno su relato,pero quedó a medias, espero el siguiente.
    Tengo 62 años, pero soy insaciable en cuestión de sexo,me gustan jovencitas, adultas y abuelitas, hace como 2 horas pasó una viejita vendiendo pan por acá en mi casa, y yo estaba caliente, le llegué sin miedo,claro con el riezgo que me regañara,pero pasó nada, le ofrecí un dinerito, aceptó coger conmigo y lo hicimos rico jejeje
    Mi correo: uzielguerra@gmail.com

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