HAYDEE LA BRUJA AGNÓSTICA 3. RENATA GISHÁ.

HAYDEE LA BRUJA AGNí?STICA 3. RENATA GISHí?.
I. Una ONG transdimensional.
La oficina de Tageslicht a la que se dirigía, operaba “desde hacía tiempo” en el piso treinta de un edificio inteligente de la avenida Insurgentes sur. Pretendía entregar un “artificio”, nombre con el que la mayoría de los operativos se referían a lo que en teoría, no debían llamar por su nombre. Haydee se apegaba de buena gana a esa clase de protocolos pues sabía lo peligroso que era para gente como ella, llamar a las cosas por su nombre. “ella esgrimía la palabra para matar a la cosa” le había dicho a un neoráculo en cierta ocasión, lo cierto era que en su trabajo blandir la palabra, también implicaba darle vida a la “cosa” y eso era inaceptable especialmente en esos momentos pues era justamente una forma maléfica lo que trasportaba, una que había costado una calle derretida, asfalto destruido y un par de cadáveres (ver Haydee 2. El cambiaformas).
Estacionó el auto y cargando la caja de acero en la que guardaba el artificio entro buscando los elevadores de servicio. El primer ascensor la llevó únicamente al piso 2. Ahí se registró en el módulo de vigilancia para luego, tomar un segundo ascensor hasta el 20, uno mas la llevó hasta el 30. El hecho de que la oficina operara como cualquier otra dentro del edificio, era la cubierta perfecta para lo que en realidad era Tageslicht: una ONG transdimensional.
No esperó mucho tiempo, después del desastre burocrático a mediados de los años noventa Tageslicht no toleraba fallas en su sistema de tramitología y un agente rápidamente la recibió, siempre cordial hasta una oficina de caoba con olor a incienso al final de un pasillo sutilmente iluminado.
Mientras llenaba una forma de recepción que la deslindaba por completo del artificio, el operativo abrió la caja para verificar su contenido, sus ojos se iluminaron y Haydee sonrió al notar que vestía un Hugo Boss con corbata de diseño gigger. Tras cerrar cuidadosamente la caja la llevó fuera de la oficina, fue cuando Haydee percibió que la contemplación del artificio le había provocado una erección bajo esos pantalones de diseñador. Entonces reflexionó que en realidad poco sabía de la gente para la cual trabajaba, desconocía cual era su verdadera agenda en el mundo pero reconocía que de vez en cuando hacían lo correcto, como detener una avanzada de criaturas de ceniza en Alemania (ver Das Tageslicht. La gente normal), o apostar un ejercito en una zona cero de Egipto (ver Das Tageslicht. El valle de los Reyes) y tantas otras cosas de las que no tenía idea. Ellos (Tageslicht) se entrometía en otras tierras y de manera recíproca, muchos mundos metían su nariz en ésta, esa era la forma en que había llegado a esta dimensión… o “reino” como a ella le gustaba llamarla, el mundo que habitaban no era mas que uno entre muchos y Haydee era la prueba viviente de ello.
En el milenio, una extraña mujer nórdica llamada Tarja¡ entró a su mundo. Le propuso ver el mundo desde la perspectiva de los reyes y un sueldo de 1 millón de dólares al año. En esos momentos la vida de Haydee era poco menos que nada así que aceptó, además era difícil decirle que no a esos ojos azules. Así, de la noche a la mañana paso de ser un paciente regular de neurología, alcoholizada la mayor parte del tiempo y con talentos para la magia desperdiciados a un operativo de campo con tarjetas de crédito ilimitadas e inmunidad diplomática con solo la información que ellos juzgaban que necesitaba saber. Así, cuando preguntó quien pagaba las cuentas, quien mantenía en pie todas esas oficinas, vehículos y equipo, lo sueldos millonarios de los operativos y sobre todo el anonimato (o impunidad) del que gozaban, solo le dieron un nombre: Tyler.
En realidad nadie en Tageslicht admitía haber visto a Tyler, de hecho nadie sabía como era, si se trataba de un hombre o una mujer. Por la antigíŒedad de algunos de los archivos debía ser mas viejo que dios, si es que en verdad existía tanto uno como otro. Si podía conformarse con la “versión oficial” aceptaría que Tyler era un mito y al mismo tiempo el máximo representante de un culto extinto llamado Daylight. Al parecer Tyler había decidido abandonar la espiritualidad, concentrándose entonces en lo estrictamente material que era lo que en si, representaba Tageslicht. Desde luego, la espiritualidad no le importaba a Haydee en lo absoluto y al igual que muchos en Tageslicht prefería pensar que en tanto las cuentas siguieran pagándose poco importaba la identidad del benefactor. Cansada y con demasiado sueño como para seguir con sus divagaciones abandonó el edificio.
II. Renata
Cerca de las 8AM unos fuertes golpes en la puerta la despertaron, adormilada y bastante molesta buscó una bata o algo con lo cual cubrirse ya que dormía desnuda. Era verano y el piso se trasformaba en un sauna del infierno. Finalmente se envolvió en las sabanas lo mejor que pudo, se ajustó una gorra de mezclilla en la cabeza y salió descalza de la habitación para contestar al llamado que seguía una y otra vez torturando la puerta y sus oídos.
-Quien diablos es? Preguntó mecánicamente detrás de la puerta.
-Renata, puedo pasar? necesito algo de ayuda… Dijo una voz tímida con cierto dejo de ansia.
Justo lo que necesitaba para empezar bien la mañana, pensó. Renata era una bruja autodidacta, la había conocido en el Galeón español y de vez en cuando le dejaba usar el piso para practicar magia, era una aprendiz tan dedicada como torpe e invariablemente se metía en problemas. Habían pasado casi 4 meses desde su último caso y estaba bastante aburrida, lo suficiente como para preguntarse en que problema se habría metido esta vez así que abrió la puerta.
Aún cuando estaba acostumbrada a lo improbable, se sorprendió cuando la anteriormente angelical Renata, cruzó el umbral moviéndose con una soltura y sensualidad que nunca antes había visto en ella, de hecho poco si no es que nada quedaba de la niña desgarbada de pelo corto que tantas veces había estado en su piso… en su lugar le había abierto la puerta a una verdadera pantera de melena azabache que parecía devorarla con los ojos al mismo al tiempo que hacía un esfuerzo sobrehumano para mantener la ecuanimidad frente a la desnudez de Haydee. Siempre supo que bajo su apariencia tímida escondía un verdadero potencial sexual y en alguna ocasión había tenido la oportunidad de comprobarlo sin embargo, lo que veía sobrepasaba cualquier expectativa: el vestido corto sin mangas exageradamente corto resaltaba a la perfección aquel cuerpo bronceado de curvas pronunciadas, los pechos prácticamente desbordados en el escote eran mucho mas grandes de lo que recordaba, sus pasos tenían un movimiento sensualmente enloquecedor y todo en ella parecía haber sido pulido y alterado a su favor. No obstante de tan agradable y sorpresivo cambio, el apenas perceptible brillo amarillento en sus ojos que Haydee reconoció como el residuo de un hechizo, le indicó que ya no era la Renata que había conocido anteriormente y supo que si no actuaba con cuidado entonces estaría en problemas.
III. Había escuchado pacientemente toda la historia.
“Marque una runa en el piso siguiendo a la perfección el diseño del libro, luego encendí una pequeña caldera y recité en el lenguaje de serpiente el hechizo. Segundos después comencé a sentirme mareada y ya no pude seguir el conjuro pues una niebla púrpura empezó a rodearme. Extrañamente me sentía muy bien y cuando la niebla se disipó lo suficiente distinguí a un hombre bronceado desnudo y todo en él era enorme sabes?… sus musculosos brazos eran casi del doble de ancho de uno de mis muslos, su cuello parecía un roble, sus piernas marcaban cada músculo que fuese posible marcar, sus pies fácilmente medirían 40 centímetros pero lo que verdaderamente era descomunal era su miembro… era la primera vez que veía uno tan largo y grueso o por lo menos para estar flácido… Sentía un fuego interior que me quemaba y fue aún peor cuando empezó a caminar hacia mi pues como estaba de rodillas, podía ver en todo su esplendor el oscilar de su miembro a cada paso.
Se acercó tanto y tan aprisa que ni siquiera noté cuando otras dos figuras salieron detrás de la niebla, tampoco supe en que momento o de quien fue la iniciativa pero lo siguiente que supe de mi fue que le tenía la verga sujetada de la base con una mano… como hipnotizada. En un momento dado se la levanté viendo que de mi mano sobresalían mas de las tres cuartas partes de todo el instrumento, sus bolas pendían y al igual que todo es ese hombre eran enormes.
En ese momento tomé conciencia de las otras dos figuras que habían aparecido tras el hombre… se trataba de un par de mujeres hermosas igualmente bronceadas y desnudas que tan pronto se acercaron empezaron a tocarme el culo y las tetas, lamerme la espalda, los hombros… Una conversación que fui incapaz de entender comenzó entre ellos y de inmediato las chicas empezaron a besarme, sus lenguas se enredaron en la mía y de pronto una de las mujeres le tomó el miembro al tipo guiándolo hacia mi boca mientras la otra le masajeaba los cojones. Yo me deje llevar por la calentura y abrí la boca para recibir la verga que lentamente empezó a endurecerse y lo que mas me sorprendió a crecer mas. Entre tanto noté que una de las chicas se colocaba detrás de mi y mientras masajeaba mi espalda con sus tetas sus manos iban y venían de mi coño a la cara interna de mis muslos, por su parte la otra chica le masajeaba los cojones al tipo y mientras yo seguía con la verga dentro de la boca chupándola con todas mis ganas la mujer se inclinó sobre mi y empezó a chuparme los pechos.
La que estaba detrás fue colocándose debajo de mi de manera que sus caderas me sirvieran de asiento, cuando estuve cómodamente sobre ella pude sentir la tersura de su vello púbico, tan suave como el algodón. En un momento dado la chica que me había estado mamando los pechos me arrebató la verga de la boca y antes de que pudiera protestar la otra me abrazó y se tendió hacia atrás al mismo tiempo que levantaba las caderas, así quedé tendida de espaldas con el coño apuntando hacia arriba, eso lo aprovechó de inmediato la mujer con verga en mano ya que después de lamerme el coño apuntó el instrumento hacía mi y me penetró con él, la mente se me nubló por completo y entonces empecé a mover mis caderas empalándome cuanto podía…
Al recobrar el conocimiento estaba sobre el piso, el fuego en la caldera se había extinguido y no había señales del conjuro, el carácter se había borrado del piso… por un momento dudé que hubiese pasado nada y conservé esa idea por el resto de la tarde pero al día siguiente y sin que yo conjurara nada se repitió la misma operación, apareció la niebla, luego esa gente… dijeron llamarse Fesarmar o algo así, me follaron por donde y cuanto quisieron para luego desaparecer… y después otra y otra vez, a veces hombres otras veces mujeres… al tercer día de follada noté que mi piel se oscurecía, al cuarto mi cabello comenzó a crecer y ahora mírame ya ni siquiera me queda la ropa¡ y no hago mas que pensar en coger¡¡¡”
Haydee había escuchado pacientemente toda la historia, de cómo había tratado de conjurar a la Serpiente del Klama y en su lugar había respondido el triunvirato Gishí§. Durante todo el relato había disimulado cuanto podía su excitación, tratando de no mirar con demasiado interés la línea que dibujaban los pechos de Renata sobre el escote o el nervioso abrir y cerrar de sus piernas que le permitían ver la parte interna de sus muslos e incluso muchísimo mas allá, tanto como para saber que el monte de venus de la novicia bruja esta igual de encharcado que el suyo… debía tener cuidado porque el triunvirato había hecho un magnífico trabajo con Renata, la habían convertido en una Gishí§, y aunque fácilmente podía sucumbir ante la tentación y nadie le podría recriminar el aprovecharse de la situación, no le parecía bien beneficiarse de alguien que pedía su ayuda, por muy estúpida que ésta fuera y por muy caliente que estuviera. Después de todo existía una forma de ayudar a Renata ayudándose un poco a si misma.
IV. Un plan perfecto.
Si Haydee hubiese estado de humor como para un chiste habría dicho que el triunvirato Gishí§, la cosa que había trasformado a Renata en una bestia lujuriosa era para los conjuros Klama, lo que los virus para el internet… llegan por un link roto u ocultos en un conjuro imperfecto, la mayoría de las veces se valen de una mala pronunciación del lenguaje de serpiente haciendo el mayor desastre posible. Afortunadamente para Renata existía un antivirus o anti-triunvirato y salvo muy raras excepciones casi nunca había recaída. Estaba segura que podía hacerlo y solo necesitaba un trazo en especial, justo el que buscaba en esos momentos en los estantes polvorientos del cuarto que le servia de bodega. Cuando estuvo lista y segura de que no había nada que pudiera necesitar adicionalmente, regresó a la habitación en donde aguardaba Renata.
Aunque su plan para deshacerse del triunvirato era perfecto y el conjuro lo suficientemente sencillo como para que Renata lo hiciera por su cuenta, el lenguaje klama era difícil y la novicia bruja no había demostrado mucha pericia al recitarlo la primera vez, lo cual la había llevado a su problema actual. El menor error arruinaría toda posible cancelación de influencia de los Gishí§ sobre Renata y Haydee no quería arriesgarse por lo tanto, decidió jugar a la segura. Primero cambiaría de cuerpo con Renata eso era muy fácil de hacer, luego conjuraría al triunvirato, harían un par de cosas juntos y cuando ellos estuvieran lo suficientemente distraídos entonces los cancelaría con un hechizo, luego regresaría cada quien a su cuerpo y ahí terminaría todo.
Haydee extendió sobre el piso el pergamino con los caracteres klama, indicándole a Renata la forma en como debía dibujarlos con la tinta invisible cuidándose de repasar cada trazo tres veces dejando una “mecha” justo donde ella pudiera encontrarla. Después preparó el caldero y antes de encenderlo llevo a Renata hacia otra habitación, la ventaja de tener todo un edificio para ella sola era que no tenía que preocuparse por el espacio.
-Necesito que te desnudes. Dijo Haydee quitándose la sábana de encima. –No es para lo que crees pero hazlo…
-Mmmmmm… segura que no quieres algo antes de empezar a trabajar?… Ronroneó sensualmente Renata mientras se quitaba el vestido acariciándose por todo el cuerpo, devorándola prácticamente con la mirada.
-No¡ Solo hazlo quieres?. Insistió Haydee con la boca seca mirando hacia la pared.
-Te has vuelto una aguafiestas sabías… Bueno ahora que?
-Tiéndete sobre el sillón, toma mi mano y repite conmigo…
Haydee empezó a recitar y Renata a copiar en voz baja mientras sentía los dedos de aquella dibujando un carácter con la yema de los dedos. Pocos segundos después Renata dormía profundamente y Haydee se desvaneció momentos después apoyándose contra su pecho.
Minutos después Renata lentamente se incorporó, acostando a Haydee sobre el sillón acariciándole la mejilla con su mano. Una sensación de extrañeza la asaltó pues aunque no era la primera vez que intercambiaba de cuerpo con alguien e incluso lo había hecho con un hombre en cierta ocasión, ya no era tan joven como antes y a sus casi 30 años había usado (y abusado) de ese cuerpo en un sin fin de ocasiones. No se avergonzaba pero tampoco se sentía orgullosa por ello.
-Cuando despiertes tendrás tu cuerpo de vuelta ya verás… Se dijo a si misma saliendo de la habitación.
V. Lo que ella necesitaba.
Con rapidez Fesermar se abrió paso entre la niebla púrpura y alzando en vilo a Renata-Haydee se dejó sobre el piso. Comenzaba a chuparle las tetas cuando Renata-Haydee con una señal les sugería al resto que se aproximaran. Así, Marfeser buscó un sitio entre los dos deslizando sus manos por los muslos de Haydee hasta su entrepierna, mientras Fesermar no paraba de mamarse las tetas y parecía querer ahogarse entre ellas. Lentamente, Marfeser le abrió las piernas y se prestó a chuparle el depilado coño de un rosado reluciente por la abundante lubricación.
Sermarfe se ubicó detrás de Renata-Haydee y comenzó a acariciarle la espalda y luego el cabello, aunque estaba dentro de otro cuerpo y no tenía marca alguna en su cráneo siendo su larga cabellera poco menos que perfecta, Renata-Haydee guiada por la fuerza de la costumbre le propinó un fuerte codazo en las costillas, suavizando un poco la situación y en vista de que a todos había sorprendido su violento reaccionar y temiendo que sospecharan algo empezó a mamarle la polla a Sermarfe con toda naturalidad, el sujeto aún doliéndose decidió olvidar el empellón recibido y dejó que la boca de Renata-Haydee engullera primero la cabeza y luego el resto de su verga hasta casi la empuñadura.
Mar se colocó de rodillas entre las piernas de Renata-Haydee y la penetró de una sola embestida sujetándola por las piernas. Sermarfe se colocó entre el corto espacio que le dejaba el cuerpo de Renata-Haydee y tomándole las tetas con ambas manos empezó a follarselas violentamente al mismo tiempo que Fesermar se la cogía por la boca. Haydee prácticamente se perdía entre las tres moles bronceadas que la cogían frenéticamente. La trinidad Gishí§ siempre acudía en la forma que mas sedujera a la victima y en esos momentos los que Renata-Haydee necesitaba era que se la cogieran. En una diabólica coordinación, Marfeser le llenaba el coño de leche, Sermarfe se corría entre sus pechos y Fesermar se vaciaba dentro de su garganta, apenas hubo tragado todo lo vertido en su boca canturreó triunfante:
-Quiero que me cojan más, mucho más…
Enseguida y luego de que se deshiciera del abrazo triple, tendió de espaldas a Sermarfe y se encaramó sobre él, guiando la punta del aún babeante miembro hacia su concha para finalmente deslizarse hacia abajo para quedar empalada en aquel trozo, luego alzó las caderas hacia arriba y dando unas palmaditas en una de sus nalgas buscó con la mirada en dirección al resto de los participantes dejando a su elección quien ocuparía su orificio trasero y quien su boca. Así y mucho antes de que hicieran su elección, Sermarfe comenzó a bombearla y ella a cabalgarlo, sus pechos subían y bajaban aumentando su excitación.
Segundos después Fesermar se acomodó detrás mientras que Marfeser hacia lo propio delante. Las espléndidas nalgas de Renata-Haydee era tan abundantes que buena parte de ellas se escapaban de entre sus manos, en un momento dado abrió y en lo profundo de ellas apareció un diminuto orificio rosado. Fesermar apoyó su cara con las nalgas de Renata-Haydee besándolas en toda su superficie, explorando con la lengua la carne suave y temblorosa para luego ir en busca de su coño en donde terminó por saborear la corrida de Marfeser. Tras lamer en repetidas ocasiones las bolas de Fesermar y luego de chuparlas con soltura, buscó nuevamente entre las nalgas de Renata-Haydee y una vez localizado su orifico trasero empezó a lamerlo dejando en el proceso abundante saliva, haciendo obvias sus intenciones sucesivas al penetrarla con un par de dedos antes de incorporarse.
Haciendo un acto supero de equilibrio Fesermar bajó hasta la altura de las nalgas de Renata-Haydee y apoyando la cabeza de su enorme verga contra el ano, presionó gentil pero irrevocablemente hasta que el glande amoratado se perdió dentro del culo. Renata-Haydee arañó los pectorales de Sermarfe con plena conciencia de que sus uñas se incrustaban dolorosamente sobre la piel, al instante él suspendió las embestidas en el coño hasta que ella y una vez repuesta de la doble empalada reemprendió el bombeo al mismo tiempo que Fesermar le seguía el ritmo detrás de ella. Conforme los dos trozos se incrustaban cada vez mas profunda y rápidamente, la distensión a la que había sido forzado su ano en principio era menos dolorosa y cada vez mas placentera, tanto que hubiese sido incapaz de retener los gemidos que afloraban en su garganta de no haber sido porque en esos momentos Marfeserle ponía su herramienta en la boca.
Esta vez Sermarfe fue el primero en correrse y luego de inundar el ya de por si rezumante coño se arrastró fuera del cuadro dejando el campo libre para que Marfeser hiciera un 69 con Renata-Haydee. í?ste empezó a lamerle la concha y a tragarse la leche de Sermarfe directamente del coño de ella y aún la que escurría por sus muslos. Renata-Haydee doblemente atendida, con la lengua de Marfeser jugando con su clítoris y el trozo de Fesermar bombeándole el culo pronto empezó a correrse. Cuando Renata-Haydee termino de venirse, ya Marfeser le chupaba las bolas a Fesermarde igual forma que éste lo había hecho momentos antes con Sermarfe. Finalmente éste acabó por vaciarse dentro del culo de Renata-Haydee a quien las piernas parecían no querer responderle mas.
No obstante de temblar de pies a cabeza por el placer de la cogida recibida y antes de que los combatientes recuperasen las fuerzas ya que ese era su plan, los encaró:
-No han terminado de cogerme oyeron, quiero que regresen aquí y que sigan follándome pero ya…
Enseguida llevó hasta el piso a la triarca que también empezaba a dar muestras de cansancio y ya que había sido el primero en correrse, fue hasta Sermarfe y le tomó la flácida herramienta con la boca mientras con ambas manos estimulaba los miembros de Fesermar y Marfeser. De cuando en cuando se las chupaba también limpiando con la lengua todas las vergas y tragándose en el proceso los restos de semen que aún no hubiesen sido consumidos por ella o por alguno de ellos. Así, pronto las tres herramientas estuvieron listas para reanudar en lo que Renata-Haydee tenía planeado serían el tercer y cuarto encuentro antes del final que tenía planeado.
VI. En el lenguaje de serpiente.
Habían pasado cerca de cinco horas desde que Renata-Haydee había conjurado al triunvirato Gishí§ y para ese entonces su ano estaba tan dilatado que recibía con toda facilidad los trozos de Marfeser y Sermarfe simultáneamente, al mismo tiempo que tenía la herramienta de Fesermar en la boca chupándola con tanta fuerza que sus mejillas se hundían por el vacío. En esos momentos Haydee-Renata dormía placidamente en la habitación alejada del cuadro, ajena por completo de lo que Renata-Haydee hacia con su cuerpo.
Tras un rato mas de furiosos bombeos las dos vergas dentro de su ano empezaron a vaciarse y no obstante de haberlo hecho al menos 10 veces en cada uno de los orificios que podía ofrecerles Renata-Haydee, las corridas eran tan abundantes como en las primeras ocasiones, tan es así que tan pronto las dos vergas se retiraron de su culo éste empezó a expulsar toda la leche que tenía en su interior. Renata-Haydee había perdido la cuenta de cuantas veces se había venido y apenas se sostenía en pie, Sermarfe y Marfeser parecían estar realmente agotados y se limitaban a acariciarla lánguidamente mientras se besaban. Cuando Fesermar finalmente se corrió en su boca terminó por desplomarse y aunque ella desfallecía buscó una caja de fósforos.
De inmediato encendió tres de ellos uno por cada miembro del triunvirato y al instante tres líneas de fuego corrieron a lo largo del piso dibujando una serie de caracteres en lengua klama. Antes de que el trazado de fuego completara la frase, Renata-Haydee comenzó a recitarla en el lenguaje de serpiente:
-avandona mi cuerpo gishí§ avandona gishí§.
Los sorprendidos Gishí§ se vieron rodeados por la flama verde de un carácter final, el cual los encerraba definitivamente dentro de la oración. Cuando finalmente el trazado concluyó y las tres figuras se desvanecieron consumidas dentro del carácter, el cuerpo de Renata-Haydee empezó a regresar lentamente a su estado natural, pronto su piel perdió su bronceado, el cabello se decoloró hasta su castaño natural y de sus pronunciadas curvas solo quedó la esbelta figura de la angelical Renata. Antes de que ésta despertara, Haydee regresó a su cuerpo de manera que cuando aquella despertara, lo haría en ya en su restaurada anatomía, quizás tendría problemas para sentarse por un par de días pero las molestias bien valían la pena.
El autor: nunlex@yahoo.com.mx

Author: josepmaria

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