La apuesta


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Hola estimados lectores, mi nombre es Sandra aunque mis amigos y mi esposo de dicen Sandy, tengo una estatura promedio 1.68, cabello negro en forma de hongo hasta los hombros, 35 años, de piel clara, ojos cafés, tengo unas tetas enormes 36-d redondas y firmes, mis pezones son rosaditos sin aureola, tengo un pequeño lunar junto a mi pezón derecho que lo hace ver aún más rico, a pesar de mi edad y de mis 2 hijos, tengo una cintura fina y un par de nalgas redondas y grandes, mi esposo dice que merezco un trofeo, me gusta hacer ejercicio por eso es que me conservo tan bien, mi marido se llama Luis, en su trabajo le dicen güicho, aunque hay un compañero que le dice güichito y eso lo hace enojar de sobremanera, mi marido se ha descuidado mucho por el tipo de trabajo que tiene, todo el día se la pasa sentado y ha engordado mucho, le he dicho que haga ejercicio por su salud pero no me hace caso, dice que es más rica la comida, incluso más que el sexo, ese es un problema que afecta actualmente a nuestro matrimonio el cual ha durado 15 años, ya no lo hacemos de manera regular y cuando lo hacemos sólo es para que él termine y siempre me deja en ascuas.

Luis tiene un vicio muy arraigado, las apuestas, le encanta apostar por todo, fútbol, basquetbol, tenis, carreras, cartas, dominó y un sinfín de cosas más, entonces hay ocasiones en las que nos quedamos sin dinero para la semana teniendo que pedir prestado para sobrevivir, a pesar de todo esto nunca le he sido infiel ya que para mí es muy importante el matrimonio, es algo sagrado que me inculcaron mis padres, entonces como buena hembra tenía que aguantar a mi macho.

Un día, Luis llegó a la casa muy apurado, tenía un semblante de miedo que me estaba preocupando, le pregunté que si estaba bien y no me decía nada, le estuve insistiendo hasta que por fin me contó lo que estaba sucediendo, estaba en la oficina y comenzó el rumor de que iban a correr al jefe de Luis y que iban a poner a alguno de los empleados en su lugar para ya no contratar a nadie de fuera, entonces Luis apostó con otro candidato que según también era fuerte como mi marido, a que Luis se quedaba con el puesto y que si no era así Luis renunciaría sin pedir siquiera liquidación ya que se sentía seguro que iba a ganar, el hombre con el que hizo la apuesta fue Mario, el mismo que le decía güichito era un hombre alto, fornido, moreno le gustaba hacer ejercicio igual que a mí, conocí a Mario en una fiesta de fin de año de mi esposo, ese día no me sentía con ganas de ir, pero Luis insistió tanto que lo acompañé, no me vestí tan sugerente sólo un vestido hasta las rodillas de algodón, pero me quedaba algo entallado por las proporciones que tengo, se me marcaba la tanga negra que me partía en dos mi enorme culo, no fue nada fuera de lo normal, por lo menos para mí, pero en cuanto llegamos a la mesa del grupo de mi marido, Mario se me quedó viendo de arriba a abajo discretamente, Luis nos presentó y yo lo saludé normal con un beso en la mejilla y un mucho gusto, fue todo, ese día transcurrió sin más pues me sentía mal y nos fuimos temprano, pero Mario se quedó con la imagen que le dí cuando nos retirábamos, pues meneaba mis nalgas de un lado a otro de forma natural marcando la exquisita tanga que llevaba, yo lo miraba por arriba del hombro viendo como se remojaba los labios, no puedo negar que me excitó un poco.

Volviendo al relato me mi marido, me dijo que perdió la apuesta, pues al que habían elegido era a Mario, me le quedé viendo y le dije, osea que te corrieron y él me dijo no del todo, ¿cómo? le pregunté, no habías apostado que si perdías renunciarías, me contestó que sí, pero que después Mario lo llamó a su nueva oficina y le dijo que talvez lo podía ayudar a que no perdiera su trabajo, Luis le dijo, pero si tu y yo ni siquiera nos llevamos bien, porqué me pretendes ayudar, Mario le dijo que sabía de su vicio por las apuestas, que era por eso que lo quería ayudar, entonces Luis le preguntó ¿y qué quieres que haga o de qué se va a tratar?, Mario se puso serio y le dijo, no te vayas a ofender ni mucho menos a enojar, pero quiero pasar una noche con tu mujer, Luis se le venía un color y otro, no podía creer lo que estaba escuchando de este desgraciado, como se atrevía siquiera a pensar que Luis aceptaría esa propuesta, mi marido le contestó si estaba bien de su cabeza, si sabía lo que estaba diciendo porque el estaba a punto de partirle la cara, Mario le replicó mira, sé que tienes problemas económicos y allá afuera las cosas están muy mal, no podrás conseguir trabajo tan fácil, además, de que yo no te daré ninguna recomendación de mi parte y diré el problema que tienes con las apuestas y ya verás como te quedas en la calle, Luis no daba crédito a lo que estaba pasando, sabía que Mario era un desgraciado pero no creía que llegara a tanto.

Luis salió de la oficina muy enojado azotando la puerta y comenzó a recoger sus cosas, su orgullo podía más que la humillación de saber que su esposa estuviera con otro hombre, en eso estaba cuando Mario volvió a llamarlo a su oficina, Luis fue pensando que se había arrepentido y cuando entró Mario le dijo, mira, no me dejaste terminar, no me refería a pasar la noche cogiendo con tu esposa, lo único que quiero es que me masturbe con su vagina, sin penetración, Luis le replicó ¿me quieres ver la cara verdad?, crees que soy estúpido o qué, que es eso de masturbar con la vagina eso es tener sexo, Mario le dijo ¿nunca haz hecho eso con tu mujer? es más delicioso que masturbarte con la mano o con la boca en el sexo oral, pero sólo es eso no hay penetración, Luis se quedó pensando un buen rato pero sólo le dijo, no puedo creer lo que me estás pidiendo puedes ofrecer otra cosa como trabajar tiempo extra sin paga o venir en días festivos, pero ¿esto?, acaso estás enfermo, Mario le contestó piénsalo bien porque no habrá otra oportunidad, tienes hasta este fin de semana para decidir, el lunes espero tu respuesta.

Cuando Luis terminó de contarme, me quedé atónita, no sabía que decir hasta que le pregunté ¿y qué vamos a hacer?, el me contestó que ni loco pensaba dejarme hacer eso por un estúpido trabajo, que el podía conseguir otro, pero yo le dije que la situación estaba muy difícil y que no estábamos como para que el se pusiera a buscar otro trabajo en donde ganara menos y, además, teníamos muchas deudas por pagar debido a sus constantes apuestas, entonces me dijo que si estaba dispuesta a aceptar la proposición de ese cabrón, yo le contesté que no había otra opción, pero no te preocupes le dije, seguramente va a terminar rápido ha de ser un precoz y no habrá penetración, así que no habrá infidelidad y no será una humillación para ti amor, yo te voy a ayudar a salir de ésta pero tienes que prometerme que no volverás a apostar, Luis muy seguro de sí me contestó que nunca lo volverá a hacer para no ponerme en este tipo de situación.

El lunes muy temprano, Mario llamó a Luis a su oficina, cuando mi marido entró le comenzó a decir, vamos a aceptar el trato pero yo tengo que estar presente porque la verdad no confío en ti y te vayas a querer propasar con mi esposa, Mario le dijo que no tenía problema alguno, tú puedes estar presente Luis para que veas que sólo será masturbación, nada más, los veo el sábado en mi casa a las 10 de la noche, ah se me olvidaba, le dices a tu esposa que se vista muy sexy para la ocasión, Luis lo quería golpear en ese instante pero se contuvo y se marchó de su oficina.

Al llegar a la casa me dijo lo que había hablado con Mario y la condición que le había puesto Luis de estar presente mientras lo masturbaba, yo le pregunté que si estaba seguro por que sería algo incómodo tanto para él como para mí, Luis me dijo que prefería estar ahí y cerciorarse que Mario no se propasara conmigo, yo le dije que estaba bien si así lo deseaba, después me dijo, el muy imbécil de Mario me dijo que te vistieras muy sexy para la ocasión lo quería madrear ahí mismo pero me contuve, yo le contesté, ya sé amor pero ya verás que todo termina rápido y olvidaremos todo este incidente.

Toda la semana me la pasé pensando en lo que iba a pasar el sábado, porque Mario quería estar conmigo, pudiendo pedir dinero para que mi marido se quedara o hacerlo trabajar más tiempo sin pagarle o que se yo, pero prefirió pasar una noche a medias conmigo, era algo extraño pero que me hacía sentir bien, llegó el día y yo no sabía que ponerme, pues en realidad yo no me vestía en forma provocativa tenía muy poca ropa que yo considerara sexy, buscando en mi clóset encontré un vestido negro sin tirantes spandex que usé para un Halloween, me llegaba un poquito debajo de mis hermosas nalgas, decidí que eso me iba a poner, después de bañarme y de rasurarme mi vagina porque no quería dar mal aspecto, me puse una tanga negra de tela satín que me quedaba perfectamente amoldada a mis nalgas, después me puse unas medias también negras que me llegaban hasta un poco debajo de mi trasero, me puse el vestido y me quedó casi perfecto, pues apenas me alcanzaba a tapar mis enormes tetas, si daba un saltito seguro se me bajaba el vestido quedando al descubierto mis manjares, por último me puse unas zapatillas negras altas que hacían que mi culito se parara aún más, me veía como toda una zorrita, pensé, para no hacer sufrir a mi marido con la vestimenta que llevaba me puse un abrigo largo que me llegaba hasta debajo de las rodillas, así que no se dio cuenta de cómo iba vestida hasta que llegamos a casa de Mario.

Llegamos y al tocar la puerta Mario nos abrió enseguida, al parecer se encontraba desesperado porque llegáramos, traía puesto sólo un pantalón tipo pijama de tela delgada y sandalias, su abdomen se veía tonificado al igual que enormes brazos debido a que le gustaba hacer ejercicio, yo lo miraba discretamente pues mi marido estaba a un ladito de mí, en cuanto entramos nos dijo que si queríamos pasar a la sala, pero Luis le dijo que no veníamos a socializar, terminemos con esto lo más rápido posible, entonces Mario nos dijo que lo siguiéramos a su recámara, al entrar noté que ya tenía todo listo para nuestra “sesión”, puso un sillón individual en medio de la habitación que daba la espalda a la cama, tenía una mesita al lado en donde tenía un frasco con una especie como de aceite o crema y una botella de vino y dos copas, le dijo a Luis que se sentara en la cama y que nosotros estaríamos en el sillón, así podía ver que todo transcurriera con normalidad, Luis se sentó en la cama y de inmediato Mario me dijo que me quitara el abrigo, yo comencé a quitarme el abrigo con algo de pena, esta era la primera vez que me desnudaría enfrente de otro hombre que no es mi marido, en cuanto cayó el abrigo al suelo pude notar la cara que puso Mario en cuanto me vió, sus ojos recorrían cada parte de mi cuerpo saboreándose con sus labios cada rincón que exploraba, me sirvió una copa de vino y yo me la tomé como agua para agarrar un poco de valor, le dí la copa y la puso otra vez en la mesita, me pidió que me diera la vuelta y se puso detrás de mí, él se quitó el pantalón y quedó completamente desnudo, se me acercó y pude sentir si miembro en mis nalgas, se sentía enorme yo no creí que fuera real, incluso pensé que se trataba de algún consolador, me fue bajando poco a poco el vestido dejando ver mis enormes tetas en todo su esplendor, mis pezones rosaditos se erizaron de inmediato por el roce que me hacía con sus manos, terminó de bajarme el vestido quedando solamente vestida con mi tanga, las medias y las zapatillas, en ese momento pude sentir plenamente aquel enorme pedazo de carne entre mis nalgas, sentía como se movía y eso me estaba excitando demasiado, subió sus manos hasta mis tetas y me las masajeaba muy rico yo estaba ya muy caliente, no creí que fuera a tener ese tipo de sensaciones con otro hombre, Luis no decía nada, solo miraba atónito como su mujer era manoseada por este imbécil, Mario continuó sobándome las tetas mientras me daba pequeñas mordidas alrededor de mi cuello, intentaba ponerme cachonda y lo estaba logrando, yo seguía sintiendo su enorme tronco como palpitaba en medio de mis nalgas, ya quería ver si esa cosa era de verdad, entonces me volteó y fue en ese instante que pude ver la inmensa verga que tenía, me quedé impresionada pues nunca había visto una de ese tamaño tan descomunal, mi marido la tenía como de niño comparada con aquel monstruo, la levantó y me acercó hacia él, su verga me llegaba a las tetas y yo me preguntaba que se sentiría tener ese palote dentro de mí, empezó a besarme y yo no sabía que hacer, él sólo había dicho que lo iba a masturbar pero no quería que mi marido se diera cuenta y se enojara así que como pude me aparté, Mario se percató y entonces nos dirigimos al sillón, él se sentó y acostó su preciosa verga en su abdomen, en verdad que era enorme y gruesa, me dio la botella con el aceite y me dijo que la pusiera a lo largo de su trozo para evitar rozaduras,  me puse suficiente aceite y comencé a ponérselo en su hermoso palo, no lo podía abarcar era muy grueso, mi puchita comenzó a mojarse y yo sentía delicioso, era una sensación muy rica, se lo estuve sobando por algunos minutos hasta que me dijo que me subiera encima de él, me levanté me quité muy despacio mi tanguita que ya estaba empapada y voltee a ver a mi marido buscando su aprobación, todavía podía arrepentirse pero sólo me miró y podía leer en sus labios cuando me decía te amo, me subí entonces sobre Mario, me tomó por la cintura y acomodó mi vagina encima de su verga, solté un silencioso gemido y me empezó a mover sobre ese monstruo desde los huevos hasta la punta de su gruesa cabeza, mis pezones estaban muy duros, estaba sintiendo mucho placer, yo cerraba los ojos para no ver a mi marido pues me daba pena que viera que su esposa estaba gozando aquel momento de humillación para él, pronto me dí cuenta que iba a tener un orgasmo encima de Mario y su enorme falo, como pude me contuve de gritar pero me sostuve fuertemente del cuello de Mario mientras pasaban los espasmos, no lo podía creer, me hizo terminar sin siquiera penetrarme, Mario se dio cuenta y me apretó más fuerte quedando mis tetas a la altura de su boca y me dijo, tienes unas tetas muy hermosas y ese lunar me está volviendo loco, yo me calenté más pero sólo le sonreí y le puse mi teta en sus labios, me la chupaba como todo un maestro mientras me restregaba en su verga, se la quité y le puse la otra, quería que disfrutara cada parte de mi cuerpo, ya me estaba cansando y él no se venía, me levanté un poco para acomodarme y él también se acomodó pero se inclinó un poco hacia abajo y después subió, con ese movimiento cuando yo iba bajando nuevamente, su enorme cabeza quedó exactamente en la entrada de mi vagina, podía sentir lo gruesa y caliente que estaba, yo no sabía que hacer, tenía a mi marido enfrente y me daba miedo que se diera cuenta, trataba de moverme pero el sudor que teníamos los dos y lo resbaloso de su verga por el aceite no me permitían alejarme, en eso pude sentir como me entró su cabeza muy despacio, sentí un calor que recorrió todo mi cuerpo, mi mirada estaba fija en Mario como diciéndole, no lo hagas por favor, pero Mario estaba tan caliente como yo, su trozo iba entrando poco a poco en mi vagina hasta que entró por completo y yo me sentía en otro planeta, estaba llenando toda mi cavidad podía sentir como golpeaba con mi estómago, nunca había tenido algo tan grande dentro de mí, me quedé quieta por unos momentos para que Luis no se percatara de lo que estaba ocurriendo, no quería moverme ni tantito, Mario me decía en voz baja que me moviera un poco para ver si lograba terminar más rápido, yo me rehusaba pero me tomó fuertemente por la cintura y el me movía en círculos, sentía delicioso como chocaba su verga en mis paredes, entonces comencé a moverme lentamente con toda esa carne dentro de mí, mi puchita apresaba aquel trozo descomunal con recelo, gemía de placer descaradamente pues este cabrón me hacía sentir delicioso, Luis me dijo estás bien, intentando pararse, pero le dije rápido sí no te preocupes me estaba dando como un calambre pero ya pasó, siguió sentado y yo seguía gozando, Mario sólo me veía y se mordía los labios y me decía en voz baja, te gusta verdad, yo afirmaba con la cabeza, ¿me vas a mojar mi verga?, le afirmé otra vez, me moví un poco más rápido pues sentí que venía un orgasmo espectacular y fue así, comencé a gritar como loca, ¡ahhhh me estoy viniendo encima de tí ¡ mis pezones estaban a punto de estallar y mi cara proyectaba aquel inmenso placer que estaba sintiendo, los líquidos de mi vagina comenzaron a bajar por aquella inmensa verga que me cogía tan rico, Luis pudo notar que tuve un orgasmo pero no imaginaba el porqué, me seguí moviendo hasta que pasaron los espasmos viendo la cara de satisfacción de Mario, de pronto dijo, ahora me toca a mí, nos pusimos de pie y me dijo que me pusiera en cuatro viendo hacia mi marido, Luis le dijo quedamos que no la ibas a penetrar, pobrecito pensé yo, si supieras, Mario le contestó que sólo se iba a masturbar pero que quería ver su enorme culo mientras se venía, Luis accedió y Mario me tomó por la cintura, puso nuevamente su cabeza en la entrada de mi vagina y me empezó a penetrar ahora más fuerte, yo no podía ocultar mi cara de zorrita, estaba disfrutando al máximo como me cogían enfrente de mi marido y él ni en cuenta, Mario me decía ¿te gusta Sandy?, yo le dije que sí, ¿lo volverías a hacer?, le contesté otra vez que sí ante la mirada sorpresiva de mi marido, ¿me dejarías penetrarte?, le contesté que no, para disimular, anda déjame penetrarte, contesté nuevamente que no, ¿no te gustaría tener mi enorme verga dentro de ti y sentir cómo te moja con mi leche que ya viene en camino en cada rincón de tu puchita?, giré mi cabeza para verlo y nuevamente le dije que no, al mismo tiempo que me mordía los labios, sus movimientos fueron más intempestivos y comencé a sentir como me llenaba con su semen mientras gritaba que era la mujer más rica a la que se había cogido, eso me excitó provocando que tuviera otro orgasmo en ese mismo instante mezclándose nuestros líquidos dentro de mi puchita, el se quedó dentro de mí hasta que nos dejamos de mover, retiró muy despacio su verga de mi puchita que aún me estaba punzando por el placer ganado, su semen bajaba por mis muslos mientras yo le daba una mirada de agradecimiento por esa cogida tan rica que me había dado, Luis le preguntó que si ya había terminado para largarnos de ahí, Mario le contestó que sí y que lo felicitaba porque tiene una esposa muy hermosa y muy fiel, yo me fui al baño para limpiarme el semen que seguía resbalando por mis piernas que aún temblaban por aquel trabajo arduo, me vestí rápido y salí del baño, Luis y Mario ya estaban en la puerta de la casa, Mario le dijo a Luis que lo vería el lunes ya en su nuevo puesto como sub gerente, Luis no sabía si agradecerle o mandarlo a volar, pero nos fuimos no sin antes despedirme de Mario agradeciéndole por el “trabajo de mi marido”.

Durante todo el trayecto Luis no me dijo nada hasta que llegamos a la casa, al entrar a nuestra habitación me pidió perdón por lo que me hizo hacer, me dijo que nunca más volvería a apostar y que primero iba a estar su familia antes que todo, yo le dije que no tenía que agradecer, para eso somos esposos y estamos para apoyarnos, después me preguntó, ¿en verdad te gustó lo que te hizo Mario y lo volverías a hacer?, le dije que no, que sólo lo había dicho para que se viniera rápido pues ya se había tardado mucho, pero ¿no te penetró verdad?, esbocé una sonrisa y le dije no como crees, no creo ser capaz de aguantar semejante miembro, me hubiera partido en dos, sólo lo masturbé y ya.

Esta fue la experiencia sexual que tuve y la verdad me encantó, no creí que existieran hombres con unas vergas tan enormes como la de Mario, no lo he vuelto a hacer, pero si se presenta la oportunidad no lo dudaré.

Hasta pronto.


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Author: Ale2811

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