Ella se llamaba Lola

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25 March, 2020 9:00 am

Ante que nada “Hola” soy nuevo por esta comunidad ya he tenido la oportunidad de leer varios relatos, varios buenos y excelentes relatos, esta vez he tomado la decisión de escribir una de las primeras experiencias que tuve con esta chica, por motivos personales decidí cambiar su nombre por “Lola” mis amigos me dicen “Hatch” apodo que se quedo en mi persona desde los tiempos en la secundaria. Veamos un poco, soy un sujeto de complexión atlética, alto (mido 1.85 cm), de brazos y piernas grandes (Voy al GYM) tes blanquecina, cabellos castaños claros en abundancia (Sin exageración) y con un poco de barba desde la zona de las patillas hasta la barba. La chica en cuestión para mi gusto, pues digamos que no era de lo mejor, soy algo exigente con las chicas con quien salgo y ella no entraba para nada en mis gustos, mas las ganas de coger eran inevitables, la relación que empece con esta fémina inicio por que una chava a quien le estaba tirando los perros (Los mexicanos entenderán) no me hizo caso.

Entonces conocí a Lola y pues nos fuimos acostumbrando a hacernos compañía. Lola es una chava chaparrita, su estatura ronda entre 1.60 y 1.63 aproximadamente, de buen culo y buenas tetas, tes morena y cabello chino. El siguiente relato es una de las terceras experiencias que tuve con esta chica y dio inicio una noche durante una salida a un antro de la ciudad, por el horario de trabajo mi salida de este mismo era hasta las 9 pm, en lo que llegue a casa y me arregle se dieron las 10:30 la chava tenía hasta la 1 am por lo mucho para llegar a su hogar, lo mas rápido que pude asistí al antro sin haberme percatado hasta que llegue allí que solo tenía conmigo 70 miserables pesos, 70 pesos que no me alcanzaban ni para pagar el cuarto del hotel, decepcionado pues me había resignado a que dicha noche no follaría entre un rato con ella, nos divertimos no lo negare, bailamos, estuvimos cachondeando un rato cuando teníamos la oportunidad hasta que se dieron las 12 de la noche, solo tenia una hora mas para poder llegar a su casa sin recibir reprimenda. Salimos del antro un poco cansados, por mi parte tenía una hambre de mil demonios, quería comer cualquier cosa, de por si el hambre que sentía era grande y el hecho de haber fumado y bebido por cuenta de los amigos me había abierto mas el apetito. Subimos a mi motocicleta dispuesto por mi parte a llevarla a casa hasta que escuche su voz.

-Oye, vamos a otra parte, aun no quiero llegar a mi casa -Pregunto, sabía perfectamente a donde quería ir, pero mi situación económica me impedía ir allí. -Solo tengo 70 pesos, o vamos a cenar algo o vamos al Avión (Nombre del motel) -No pude evitar que un suspiro saliera de mi boca, tenia tanta hambre como la necesidad de coger asi que la deje elegir. -Vamos primero al Avión y luego a cenar ¿te parece?. -Veras, con 70 pesos no me alcanza mas que para un par de horas en el motel. Parecía que no había escuchado lo que había dicho pues había hecho mención sobre mi pobreza en ese instante. -Entonces vamos al Avión, tengo ganas de coger – La confianza entre ambos era tal que cuando teníamos la necesidad de follar simplemente lo decíamos, cualquier cosa la podíamos conversar sin tener si quiera una pizca de vergüenza o incomodidad. Cuando escuche su comentario mis ojos retomaron el brillo, me había entrado sueño pues madrugaba pero ese sueño se había ido al carajo en ese instante. “Esta noche me la follo” pensé.

Después de un par de minutos llegamos hasta la calle en donde el motel estaba, estando a unos metros por llegar toque el claxon de la motocicleta, los encargados ya sabían de quien se trataba pues era un cliente frecuente, abrieron el portón metálico dejándome entrar hasta el interior, soy de esas personas que siempre que van a un motel intentan resguardar la identidad de su acompañante, no es por vergüenza o pena, simplemente no me gusta que le vean el culo a la chava con la que voy a “hacer el amor”. Entre a la habitación que usualmente ocupaba, sin preámbulos encendí la televisión y el pequeño clima que funcionaba para refrescar el ambiente, apague mi teléfono esperando a que ella hiciera lo mismo, sin mas preámbulos y como animal en celo me abalance sobre ella besando sus labios de la manera mas fuerte que podía, relamía su labio inferior cada que podía dando pequeños mordiscos entre besos, cuando tenía la oportunidad introducía mi lengua dentro de su boca buscando la ajena para juguetear con esta, me encantaba besarla con la lengua pues notaba por la cercanía el sonido de los pequeños jadeos que escapaban de sus labios cada que podía. Mis manos al igual que mis labios se movían desesperadamente por su cuerpo, en aquel instante me sentía como un preso encerrado quien no había tenido sexo durante años, mis dedos se adentraban por debajo del vestido negro que sujetaba hundiéndose en su carnoso culo, el adorado y redondito culo que aun no había tenido la oportunidad de cogerlo.

No tenía ni ganas ni tiempo como para retirar su vestido asi que con una mano me hice a la tarea de arremangarlo hasta su cintura, adoraba esa imagen, me gustan las mujeres que usan vestido y falda pues sus piernas lucen excelentes. -Espera a que me desvista -Murmuro entre leves gemidos, mi intención como ya aclare no era dejar que eso ocurriera. -Así estas bien amor – Tenia el vestido hasta la cintura ¿que mas podía hacer? Atacaba por tierra, mar y aire literalmente, me sentía desesperado por penetrarla, mi miembro ya me dolía de tanto que apretaba contra la mezclilla de mi pantalon, suspire un poco al notar su mano dentro de mi pantalon, sujetaba mi verga con fuerza provocando que mis rodillas se flexionaran un poco. -Parece que alguien tiene ganitas -No pude evitar sonreír. Su mano abandono el interior de mis pantalones para desabrochar el cinturón cayendo la prenda hacia el suelo lentamente, con mis pies me deshice del resto del pantalon, le sujete por la cintura hasta llevarla a la cama atacándola a besos, la tumbe de manera brusca, me acomode a su lado abriendo sus piernas para acariciar con una de mis manos su coñito por encima de sus pequeñas bragas, podía notar aun atravez de su prenda la humedad y lo caliente que su sexo se encontraba, dirigía constantemente mis labios a lo largo de su cuello bajando hasta sus pechos de manera lenta, mordía sus pezones de manera suave para no provocar un dolor no placentero, los lamía y chupaba como un bebe hambriento.

-Ah… ah… que rico… – Escuchaba sus pequeños jadeos al escapar de su boca.

-¿Te gusta amor?… – Preguntaba, me encantaba que me diera cumplidos por la manera en como la manoseaba. Entre gemidos y caricias la temperatura fue aumentando en la habitación, me recosté a su costado quedando boca arriba, mi miembro bien parado era clara señal de lo caliente que estaba. -Anda, ponme tu coñito en mi cara – Le pedí no se si soy de los pocos hombres que gusta de hacer sexo oral a su pareja por puro gusto, pero así soy yo, no esperaba que me la mamara o similar, pero me gustaba recibir esa recompensa, en ese instante se acomodo sobre mi dejando frente a mi rostro su coñito bien depilado quedando ella de frente a mi pene, con mi lengua lentamente recorrí la zona de sus muslos notando lo caliente que su sexo estaba, mis manos sujetaron sus nalgas apretándola, bajando hasta su sexo para toquetear sus labios vaginales, por mas que quería hacerlo de la forma correcta el movimiento de su lengua sobre mi pene provocaba que pequeños jadeos escaparan de mi boca, la forma en que me la mamaba era tal que me desconcentraba hasta cierto punto de mi tarea.

-Me encanta tu coñito amor, esta tan caliente. -murmure lamiendo de manera lenta y constante subiendo el ritmo de poco a poco. -Ah.. sigue lamiendo, sigue, meteme un dedo. -Contestaba casi en automático respirando entre suspiros. De mil maneras intentaba provocar placer en su cuerpo, uno de mis dedos lentamente se fue abriendo paso en su estrecho interior moviéndose en su interior de manera violenta, de lado a lado, de arriba a abajo mientras que mi lengua lamía sus muslos, la atención de ella sobre mi miembro había cesado y no me molestaba.

Continué lamiendo su coñito chupando con mis labios su clítoris, mordiéndolo suavemente hasta sentir como algo cálido recorría mi barbilla hasta mi cuello seguido de un fuerte jadeo proveniente de ella. Sujete sus nalgas con fuerza para levantar su cansado cuerpo del mio, le acomode en la cama recostándome de frente a ella para besar su cuello y pechos, no tenía intención de parar pues aun no me había venido, ahora era mi turno de gozar un poco, odiaba la idea de ponerme condón mas con ella así era la cosa, aunque aprovechando su distracción y estando tendida ella en la cama abrí sus piernas y las eleve hasta mis hombros, coloque mi miembro justo frente a la entrada de su coño embistiendo de manera repentina, puedo recordar con claridad como movía sus piernas de un lado hacia a otro mirando mi rostro con cierto enojo. -¡Sabes que sin condón no cogemos!.-Exclamo con cierto enojo, pero para entonces mi verga ya estaba empalando hasta lo mas profundo de su vagina, los pequeños comentarios en forma de queja se fueron desvaneciendo al tiempo que continuaba penetrandole con fuerza, sujetaba sus piernas sobre mis hombros reclinando mi cuerpo hacia el frente hundiendo así mi miembro hasta lo mas profundo de su coño.

-¡Ah! ¡Ah! ¡que rico coges! -Jadeaba dejándose hacer por mi. -¡Tu coño me encanta! -Exclame. Continué embistiendo contra su sexo de manera fuerte hasta que sentí sus manos sobre mi pecho empujar mi cuerpo hacia atrás, me incorpore nuevamente acomodándome sobre la cama… -Ven aquí.-Le ordene, se monto sobre mi aun sin haber penetración, sus dos pies se mantuvieron sobre la cama quedando ella en cuclillas sobre mi pene, de una arremetida se clavo contra mi miembro, la extraña sensación de placer arranco un jadeo de mi boca, se movía también desde donde me encontraba verla montándome solo hacía que me excitara mas, mis manos se aferraron a sus nalgas para apretarlas, su culo era algo que adoraba y que quería coger pero en ese instante como estaba era de maravilla, sentía pequeños escalofríos recorrer mi espalda, nuestros cuerpos ya estaban empapados en sudor pero poco importaba, mi cadera se movía de cualquier forma que pudiese aumentar la satisfacción en ambos.

Mantuve el ritmo de las embestidas que podía efectuar hasta que mi cuerpo no resistió mas, sentí como un escalofrío recorrió mi espalda comenzando con lo que sería el tan esperado final, en aquella posición retirar mi miembro de su interior era algo que no me agradaba, así que sin siquiera haberle avisado me corrí dentro suyo con fuerza, desquitando así las ganas de coger que había cargado durante vario tiempo. -¿Por que no me avisaste que te venías? – Pregunto con cierto enojo, cuando cogíamos con condón no había problema pero en ese instante si había uno. -Por que me quería venir dentro – Fue lo que únicamente atine a contestar. Por su parte se enojo aun cuando habíamos cogido de lo lindo, me levante solo para ver que ya eran las 3:30 am, ya pasadas dos horas desde que habíamos llegado al motel, tomamos nuestras cosas y nos dispusimos a marcharnos hacia su casa para que no tuviese mas problemas.

Al final de cuentas si tuvo problemas, que resultaron ser convenientes. Espero que haya sido de su agrado es la primera vez que escribo de esta manera. Saludos.

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