El Carpintero

Por
7 julio, 2019 10:33 pm

Hola!!!

Mi nombre es Claudia Ivette, vivo en Ciudad Juárez chihuahua,

La historia que les voy a contar es totalmente real, después de mucho meditarlo decidí escribirla. Sucedió el verano pasado

Soy una mujer de 32 años, casada, mido 165 delgada, buenas nalgas muy paraditas, piernas acorde a mi estatura muy bien torneadas, nada de panza, senos redondos y grandes, me gusta mucho hacer ejercicio por eso mantengo mi cuerpo, cabello cortito muy fasion, y mis facciones son muy finas, soy de piel apiñonada.

Mi marido trabaja en maquiladora, como casi todos los de aquí, hace tiempo he tenido la duda si me engaña, la verdad nunca le he comprobado nada, esa semana había estado llegando muy tarde del trabajo y yo estaba muy celosa, pensando que andaría con alguien. Tenía más de una semana que no me tocaba, por lo cual yo estaba que me excitaba al más mínimo toque. En esos días le había comentado que los closets necesitaban reparación y me dijo que el carpintero vendría al día siguiente a repararlos, esa noche yo quería hacer el amor pero él estaba tan cansado que no pasó nada, nunca le había sido infiel hasta entonces.

El día siguiente estaba muy caluroso ya que era verano, yo vestía una minifalda de mezclilla, sandalias, una blusa de tirantes morada sin brasier, me había maquillado lo normal ( una chica siempre debe estar arreglada), tocaron a la puerta y llego el carpintero, un señor de más de 60 años, delgado, desalineado y con un acento muy de barrio, desde la primera vez no me cayó muy bien, se me hacía vulgar y majadero aun cuando nunca me había faltado al respeto, lo pase a la recamara que es donde debía reparar los closets y yo seguí en mis actividades en la cocina.

Había olvidado que él estaba trabajando y me agache para sacar unos trastes, estaba hincada en cuatro  metida en los compartimientos de la cocina, cuando sentí que alguien me veía, como de rayo me incorpore y voltee pero no había nadie, me di cuenta que en la posición que estaba ofrecía un espectáculo tremendo, que desde atrás alguien me hubiera visto todo, ya que traía puesto solo una tanga. no me quise quedar con la duda y me acerque a la recamara sin hacer ruido, lo vi trabajando de lo más normal, eso me hizo que me tranquilizara.

Continúe con mis labores en la cocina y para guardar los trastes tengo que utilizar un pequeño banquito ya que no alcanzo los últimos niveles estaba ya en lo último de los trastes parada de puntitas sobre el banco, cuando siento su presencia de tras de mí, tomándome por la cintura y restregándome su cuerpo me dice: Que rica estas mamacita!!!

Que le pasa déjeme, yo le decía, mientras me tenía inmóvil ya que estaba atrapada entre su cuerpo y la barra de la cocina, suélteme le decía, pero era en vano no podía zafarme, desde hace rato te he estado viendo tienes un culo riquísimo, y restregaba su cuerpo al mío, fue cuando sentí que el tamaño de su pene, se sentía muy grande, te comportas como una puta y mereces ser tratado como tal, me decía.

Yo continuaba tratando de librarme pero era en vano empezó acariciar mis piernas y mis senos por encima de la blusa, sus manos llegaron a mi vagina, la cual respondió a sus toques, empecé a mojarme, aun así yo me resistía, sin embargo su miembro se sentía inmensamente grande.

Ya lo ves puta como te gusta, me dijo cuándo sintió mi vagina húmeda, metió un dedo de golpe. Ahhhhhhh, no pude evitar el gemido, lo cual lo puso como loco, sin sacar su dedo con la otra mano de desabrocho el pantalón y se lo bajo, tomo mi mano y la llevo a su verga, mira lo que te voy a dar no podía verlo en la posición que me tenía pero era inmenso, muy grande, empecé a sobarlo, mis reclamos eran cada vez menores, no lo haga por favor, le decía, sin embargo estaba ya muy excitada, me alzo la blusa y empezó a sobarme y pellizcar mis senos, me lastimaba, me hacía dar pequeños gritos aaaggghhh.

De momento me inclino violentamente recargándome contra la barra, mis piernas quedaban colgando apenas podía tocar con las puntas de los pies el banco, se agacho haciendo a un lado el hilo de la tanga, metió su lengua en mi vagina, mmmhhhhhhh, estaba gozando, su lengua recorría mis labios y mi clítoris, una sensación deliciosa, ya solo gemía, ya no había reclamos me tenía a su merced.

Se incorporó y tomo su verga en sus manos y la coloco en la entrada de mi vagina la cual estaba súper húmeda y caliente, poco a poco la fue introduciendo, mientras el exclamaba, que rica estas cabrona, bien apretadita y es que era enorme, me abría, me llenaba por completo, yo gemía a gritos haaaaaa, mmmmhhhh, aun cuando mi esposo no la tiene pequeña esta era enorme me dolía, y seguía introduciendo poco a poco aquel tremendo falo, pensé que nunca acabaría de entrar, cuando sentí su pubis tocando mis nalgas….al fin y sus huevos rozando mi clítoris, estaba toda ensartada, me dolía, se quedó así un momento y me dijo, ya lo ves pendeja, como te encanta, eres de lo más puta!!!

Empezó el movimiento de mete y saca, me hacía daño, pero también me provocaba un placer tremendo , hhaaaaa,  mas, le decía, Yo ya estaba fuera de mí, era víctima del placer y del dolor, se movía como loco él tenía el control total yo no podía moverme , pues mis pies apenas rozaban el banco, el seguía diciéndome obscenidades eres mi perra, el puto de tu marido no te llena!!!!

No sé si por la calentura o porque también empecé a contestar, si soy tu puta!! cógeme!!!, nunca había lubricado tanto sentía como escurría por mis piernas mis fluidos, me estaba matando de placer, cuando se recarga sobre mí y me da a que chupe su dedo medio, lo hice sin embargo estaba sucio el sabor no era muy agradable, chúpalo pendeja me ordeno y no tuve más remedio que hacerlo, se incorporó y comenzó a sobarme el culo…..no por favor ahí no…..( normalmente practico sexo anal con mi marido, pero esta verga era enorme).

Comenzó a introducir su dedo y mi cuerpo respondió…… hhaaaa, cállate perra me decía, después introdujo dos, no aguantaba tanto placer ese tremendo palo me tenía ensartada y los dos dedos en mi culo una sensación riquísima!!!!

Cuando se retira sacando su verga de mi vagina, imagine lo que vendría, no por favor le suplicaba, es muy grande y trate de librarme, cállate puta me dijo al momento que con un brazo me empujo nuevamente sobre la barra y me baja la tanga hasta la mitad de los muslos, te va encantar, no por favor le suplicaba, con una mano tomo su verga y me puso su enorme cabeza en la entrada de mi culo.

No por favor, no….. me tomo por las caderas y empezó a empujar. Aaaghhhh grite y empecé a llorar, me estaba doliendo mucho, era demasiado grande, hay gritaba y lloraba como una niña, mis manos apretaban los trapos que estaban a mi alcance, no le importaba, el solo disfrutaba y seguía empujando uniformemente, esta vez fue un martirio eterno, no paraba de llorar y de gritar, nuevamente su pubis tocaron mis nalgas si se recargo sobre mí, me dijo te voy hacer gozar como nunca perra.

Yo con lágrimas en los ojos le dije ya déjeme por favor, me lamio la nuca y las orejas se incorporó nuevamente y muy despacio empezó con su movimiento de mete y saca aun me dolía y cada que me lo metía yo gritaba, esto lo excitaba, el dolor tardo un poco más de lo normal en ceder, no sé en qué momento lo estaba gozando, el llanto paso a ser gemidos de placer, lo estaba gozando, el continuaba culeandome y yo correspondía a sus majaderías.

Dame esa verga de burro, destrózame el culo le decía, ya lo ves perra, terminaste pidiendo más, mi cuerpo estaba empapado de sudor, me sentía totalmente invadida por ese falo, era una loca.

Mi vagina lubricaba como nunca por mis piernas escurría el fluido. Empezó a acelerar sus movimientos, esto me excito de sobre manera, me tomaba las caderas y embestía salvajemente se escuchaban como aplausos cada que su pubis chocaba con mis nalgas, cuando me aprieta fuertemente contra él y grita aggghhhh, se derrumba sobre mi espalada y me muerde la nuca tuvo una eyaculación tremenda, me llenó por completo mi culo y me escurría por las piernas la sensación del semen tibio escurriéndome me hizo que en ese momento yo también tuve un orgasmo salvaje y grite porque me vine, a parte me dolió la mordida que me hizo. no pudo más me saco su verga y sentí un enorme vacío dentro de mí.

Se derrumbó y se sentó en el piso, recargándose a la pared, yo quede sin fuerzas recostada en la barra con mis piernas colgando, voltee para verlo, estaba bañado en sudor al igual que yo, hasta ese momento pude ver por primera vez su tremenda verga, Enorme más de 30 cm y gruesa, todavía semi erecta y empapada con una mezcla de semen y fluidos, me pareció sumamente cachondo, lo único que atine hacer fue sonreírle, acércate me dijo, así con la tanga a medio muslo me acerque, me temblaban las piernas, al tenerme muy cerca de el con una mano me arranco la tanga y con esta se limpió la verga, para después guardarla en su bolsillo como trofeo.

Me fui a cambiar y arreglarme, cuando cruzo por la sala me doy cuenta que la puerta estaba abierta, solo estaba cerrado el ‘esprín’ cualquiera que paso fuera de la casa seguramente escucho mis gritos, al volver  a la cocina estaba sentado en el comedor, lo vi fatigado y le ofrecí una cerveza, la cual acepto, si mismo le ofrecí de comer, tomamos algo, mientras platicábamos de lo ocurrido, me comento que casi no tiene sexo y que no se pudo aguantar, yo solo encogía los hombros no sabía que decirle, (siempre pensé que era mito que los viejitos la tienen grandota) después termino con el trabajo y se fue.

Esa noche hice el amor con mi marido, no pude evitar compararlo aun cuando lo disfrute no fue lo mismo. Ya para dormir, le comente oye también, la cocina necesita reparación, le voy hablar al carpintero me dijo……..y volvió, lo cual les contare en otra ocasión…..

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