EN LA PRISION

Estar en prision, no es nada facil ni alagador, y mucho menos si se tiene un
caracter debil. Yo estuve en prision por problemas politicos, y es que vivir en un Pais de regimen totalitario, todo se hace muy dificil. No entrare en detalles, por muchas razones personales, ademas que se alargaria demasiado.
Cuando llegue a aquella prision, iba con mi sentir animico por el suelo, yo
verdaderamente no estaba acostumbrado a aquel ambiente fuerte, para
machos rudos, todo lo contrario de lo que yo era. A mis 21 de edad, con un
cuerpo algo envidiable o deseable mejor dicho, caer alli, era lo que llama-
ban “carne fresca y de primera”, yo temblaba de temor y pensaba como
poder librarme de las seguras y multiples violaciones que me esperaban.
En el fondo, yo sabia que era gay, pero nunca me ha gustado nada obligado.
Me instalaron en una celda donde habian dos camastros, al entrar me en-
contre que ya habia otro “huesped”, el cual se incorporo y con una risa al-
go ironica, me dijo: “bienvenido a tu habitacion del hotel” yo me llamo, o
mejor dicho me dican: “Durango”, el me extendio su mano fuerte, varonil
y senti una electricidad al contestar su saludo.
Como era el:
Era de la raza mestiza, lo que llaman en mi Pais, “un mulato” en el resaltaban, por el color de su piel, unos ojos verdes, rodeado de unas cejas y tupidas pestanas, y sus dientes, dados el color de su piel, ademas de perfectos, lucian blanquisimos.
Vestia un pantalon color kaki, cortado a fuerza de tirones por las rodillas,
por lo que pude ver sus piernas y torso, cubieros de una buena cantidad de vellos negrisimos y crespos.
Aunque mi animo estaba tristemente abatido, no pude dejar de admirar
aquel ejemplar de hombre. Que digo? hombrazo, porque era de una corpulencia extraordinaria (despues supe que media 6,5″.
Yo me sente en mi cama frente a el, y el, recostandose nuevamente, pasando sus dos manos por debajo de su cabeza, me mostro sus dos axilas extremadamente velludas.
No se si ustedes me entenderan, pero dentro de mi luchaban dos sentimientos: estar preso no se por que tiempo, y la satisfaccion interna
de estar al lado de aquel ejemplar.
El no dejaba de mirarme y me dijo:
-Si no te quitas la camisa te mueres de calor. Yo, sin saber por que, senti
aquello como una orden, y docil, obedeci. Ahora, a su lado yo lucia mas blanco, y mis tetillas abultadas, mas rosadas.
Teniamos en una esquina de aquella celda, en un lado un lavadero, sucio
pero que nos seria para asearnos, y del otro extremo un servicio. Para mi
resultaba todo aquello muy duro e impersonal, el tener que hacer todas las necesidades delante de otra persona ajena.
Tal parecia que Durango, adivinaba mis pensamientos, e incorporandose de su camastro, se acerco al sanitario, y pude ver como se sacaba su pene
enorme, y orinaba, despues con mucha naturalidad, se acerco al lavadero y se lo lavo, sacudiendolo. Aquello me alteraba mas y yo pensaba: Es que
no tengo sentimientos?, estoy en un sitio terrible y pienso todavia en estar mirando con codicia a un hombre?. Pero era enevitable, y ahora mas, que no se si fue por descuido o intecionalmente, su pantalon cortado quedo abierto, y podia ver la negrura de la enorme cantidad de vellos que tenia
rodendo su pene.
-Bueno, muchachon -me dijo-, ahorita apagan la luz y cortan el agua, asi que si deseas asearte, debes hacerlo ahora, yo lo hago despues, pero no te demores, porque no quiero quedarme con el jabon arriba.
Temblaba, al saber que tenia que desnudarme delante de el, era algo incomodo. Me llene de valor y lo hice, de espaldas a el, me quede desnudo y me di mi primer bano. El agua rodando por mi piel me ayudo a sentirme
mejor, y lo disfrute, pero una voz fuerte y mandatoria me dijo:
-Apurate cojones, que ahorita quitan el agua y me quedo sin banerme.
Aquello me saco de mis pensamiento, y me seque como pude con el trapo que me habian designado por toalla, me puse mi calzon y me recoste en mi
cama. Desde el angulo en que estaba podia verle perfectamente, era un
tremendo ejemplar de macho, y sin quererlo, sentia que mi sexo se altera-
ba. Nunca pense que un mulato fuera un ejemplar de hombre como aquel,
tenia una pinga en estado dormida, enorme, y un par de cojones que debian albergar torrentes de leche.
Terminando el de banarse, dieron un golpe en la puerta metalica, con la orden de: “A la cama” y en fracciones de segundo todo quedo en una densa oscuridad.
Yo senti que el se sento en el borde de mi cama y me dijo:
-Aqui todo hay que hacerlo asi, a su tiempo, por eso, tienes que aprender.
DSentro de dos horas pasaran por aqui, y nos alumbraran para ver si estamos durmiendo, pero tenemos mas que suficiente tiempo.
Yo sin saber a que se referia, comence a temblar y con voz entrecortada
le pregunte (aunque me imaginaba la repuesta)
-Hoy es nuestra primera noche y desde hoy, yo sere tu macho.
Diciendo y haciendo, se acosto a mi lado y senti el roce de su velludo cuerpo junto al mio. Su boca, en la oscuridad, busco la mia y me beso deses
peradamente, fue un beso salvaje. Senti sus manos asperas acariciar mi cuerpo y buscar mis nalgas, y cuando su boca se apodero de mis tetillas, yo no podia dejar de suspirar y gemir, aquella lengua me hacia maravillas:
-Hummmmmmmmmm!!, huuuuuuuuuuuuuuummmmm!!!!! aaaaayyy!!!
Mis suspiros y movimientos de placer lo enloquecian, y yo con mi mano acaricie aquel cuerpo velludo que me daba una sensacion de placer endescriptible, fui bajando y me tropece con su enorme cantidad de vellos pelvicos (pendejos) y los acaricie, el se apodero de mi boca nuevamente, y yo de su enorme pinga, Que pinga!!!, yo supe que nunga podria meterme aquello. Estaba babosa por la cantidad de liquido preseminal. Me desprendi de sus labios y me doble para acariciar con mi boca aquel mastil.
Fue algo de licioso, sentir que era el quien suspiraba ahora, y el aprovechandose de mi postura, busco con su lengua mi culo y aquello fue fenomenal, yo me entusiasme y bese sus cojones mientras le pajeaba y senti como el me decia:
-Mami, mi puta rica, te voy a dar mi leche cojooooooones!!!!!! Huuuummm!!
aaaaay!! me veeeengoo!!!!!.
Yo me separe, y senti como su leche caia en mi cara en mi pecho, era
maravilloso, baje mi mano y me pajee, creo que no llego a dos minutos,
pues mi leche broto inmediatamente.
El se incorporo, no sin antes darme tremendo chupon en una de mis nalgas
y decirme:
-Manana hablamos, y recuerda esto, si quieres estar seguro aqui, tu eres
mi mujer, y nada te pasara. El se incorporo y se fue a su cama, yo me vire
y acariciaba toda su leche en mi cuerpo, esto hizo que me pajeara denuevo y justo a tiempo termine antes que alumbraran nuestra celda.
Despues sucedieron muchas cosas, que prometo contarselas.

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3 comentarios en “EN LA PRISION

  1. Rica experiencia ni siquiera la carcel le quitavelleza a el hecho de que te dominen sin violencia, que es lo unico que no concivo en en el sexo, rico sentirte que le atraes a un hombre así sea un preso así tu sepas que no tienes otra opción y si el te da un trato digno como tu caso que te llama mi mujercita” rico, rico, me imagino el resto del tiempo sintiéndose protegido, amado y complacido como su mujer..

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