SOFIA

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2 septiembre, 2019 4:11 am

Relato enviado originalmente por José S. 18 de Septiembre del 2001 a www.SexoServicio.com

SOFIA

Sofia y yo somos dos personas que no nos toleramos, ella me parece una dama de sociedad que no tiene nada mas sin embargo presume de las buenas costumbres y otras cosas y ella supone que yo soy un hombre sin valor. Compartimos los espacios gracias a la amistad de los amigos que nos rodean. Esta historia ocurrió después de una de las tantas fiestas que ocurren y para la ¿desgracia? Convivimos otra vez. Fuimos cuatro parejas, en su casa, yo acompañando a una buena amiga, ella con su esposo y una pareja mas y otra pareja que no llegaron juntos..

Estuvimos tomando y bailando hasta que mi pareja decidió irse y yo por insistencia de los hombres que estaban prometí volver. El otro hombre que iba sin pareja decidió irse con nosotros para aprovechar el raid. Al regresar me senté cerca de Guadalupe, la amiga que iba sola, que lucía una faldita breve, la cual me permitía ver sus piernas, como es lógico al bailar fuimos pareja, lo cual ya medio borrachos me permitía estrecharla mas y decirle frases calientonas que la hacían sonreír. El marido de Sofía se retiró a dormir ya que estaba bien tomado, yo le ayude a llegar a su cama en calidad de bulto. Después se retiro la otra pareja y quedamos Guadalupe, Sofía y yo. Bailamos Guadalupe y yo mientras Sofía nos veía y notaba los roces que teníamos, pensé que ese culito se iba a ensartar a mi verga, pero no imaginé que llegaría el esposo de Guadalupe y se la llevaría alcancé a oír que le decía ella a su esposo que lo deseaba ya que las cubas la habían puesto muy caliente y que deseaba una buena cogida, nadie sabe para quién trabaja. En fin al fin quedamos solos los dos, yo quise despedirme pero ella me dijo que no le tuviera miedo, ya que a pesar de no tolerarnos aun no tenía sueño y quería seguir tomando acompañada. Yo me quede como cortesía y ella empezó a hablar de las ganas que tenía yo de cogerme a Guadalupe, me dijo que la invitara a bailar y la estreché contra mí, ella sintió aun la dureza de mi verga y me pregunto que si Guadalupe era una razón suficiente para parármela, le dije que si, y con su mano rozó mi verga, nos sentamos y me dijo que me la sacara, ella me ayudo y al tenerla entre sus manos hizo el amago de mamármela pero después de la finta se empezó a reír de mi y me dijo que jamás lo haría ya que para ella era yo la persona mas detestable. Eso me enojó y le reclamé, me dijo que quizás era yo maricón y se reía, eso me enojo pero le dije que yo tenía la buena intensión de disfrutar de una noche cálida no con ella, pero después de eso lo haría con ella quisiera o no. Le tomé las muñecas e hice que me agarrara la verga diciéndole, esto es de putos, la empuje hacía atrás hasta llevarla al cuarto de televisión, cerré la puerta y ella amenazó con gritar pero yo cómodamente me empecé a desnudar hasta quedar en pelotas. Le dije, llámalo haber que dice. Hice que se hincara hasta quedar su cabeza a la altura de mi verga, se la acerqué y se la metí a la boca diciéndole que me la mamara, al principio empujaba su cabeza hacía a mi cadera pero ella empezó a mamarla por su voluntad hasta que me hizo venir manchándole la cara. Vístete y lárgate, me dijo, pero yo le dije nada de eso, yo aun no he acabado, desnúdate, o abro las cortinas para que alguno nos vea cuando pase pasar. Se empezó a desnudar hasta quedar totalmente desnuda, solo los zapatos altos no se los quito porque siempre me a parecido erótico en la mujer. La acerque a mi chocando su cuerpo al mío, no tiene un cuerpazo pero algo era comparado con todo lo antojable de Guadalupe. Hice que se abrazara a mi cuello la tome de las nalgas, la levante hasta que llegamos al escritorio, la acosté con las piernas colgando y me recosté sobre ella, metí un dedo ensalivado a su vagina, y ella permanecía incólume, cojéeme, acaba para que te largues, me dijo, yo le dije que no que necesitaba que ella me dijera que la necesitaba, y no tenía prisa, busque su boca, pero al hacerla a un lado empecé a besarle el cuello bajando para mamarle las tetas, mientras mis dedos hurgaban en su interior. Bajé mi boca hacia su clítoris y se la empecé a mamar ella empezó a poner de su parte y a disfrutar acariciándome el cabello y apretándome la cabeza con sus piernas, intente meterle un dedo en el culo, pero opuso resistencia, la cual fue vencida después de un leve forcejeo. La baje y la acosté en la alfombra, ella inconscientemente abrió las piernas pero me monte sobre su cara haciendo un 69 para metérsela a la boca, al principio me la empecé a coger por la boca pero las sensaciones hicieron que me la empezara a mamar. Cuando ya casi se viene me separé de ella, que con odio en los ojos me dijo, hazme acabar estúpido, yo le dije que me lo pidiera por favor, a lo cual ella me dijo suplicante a lo cual yo accedí, coloque sus piernas en mis hombros, y acerque mi verga a su vagina sin metérsela, ella acercaba su vagina a mi verga, sufriendo, suplicándome hasta que se la deje de ir de un solo golpe, esto hizo que se arqueara, pero no me abrazó, yo me recosté sobre ella, me apoye en un mueble, y con mis manos sobre sus hombres me la empecé a coger con energía, ella quiso escaparse de mis brazos, pero la tenía completamente atrapada, lanzaba quejidos de placer y fue hasta que sintió venirse que correspondió a mis caricias viniéndose yo como no me había venido seguí bombeando ella me mordía me decía que ya parara hasta que se vino de nuevo, abrazándome con las piernas y besándome por donde podía. La puse boca abajo y le empecé a lengíŒetear el culo fui al escritorio y la empine, para intentar metérsela por ahí hasta que se la deje ir hasta el fondo intento zafarse pero la tenía fuertemente agarrada de sus tetas, ella se abandono al placer hasta que empezó a agitarse dándome la seña de que se había venido, inmediatamente después me vine llenándole el culo de semen, el cual al separarnos se escurría entre sus nalgas; ella se separó de mi y salió corriendo, al principio pensé que se había ido con su esposo, pensé lo peor, pero regresí? a mi lado, ya que en la cogida le había revuelto todo y había ido al baño, yo recostado en la alfombra y ella se recostó a mi lado, diciéndome que estaba feliz, pero me odiaba porque ya me había cogido a casi todas sus amigas solteras o no, y a ella nunca le había hecho caso. Me marché olvidando lo sucedido. Quiero decir que ya no concurro a las reuniones entre amigos, que Sofía me cae muy mal, pero cuando nadie nos ve, hacemos el amor con sadismo para demostrarnos el odio que sentimos.

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