Silencio…tus gritos me hieren

Relato enviado originalmente por Rosa Edilia el 16 de Julio del 2001 a www.SexoServicio.com

Silencio…tus gritos me hieren

NeoPene

Existio hace mucho tiempo una mujer tan hermosa como la luna, su piel era tersa y su trasero tan firme que podria romper una nuez con solo sentarse sobre ella, sus labios eran rojos como la sangre, su busto era enorme probocaba tocarlo y apretarlo fuertemente, su piel como la de un durazno, aquella mujer solo inspiraba sexo, solo con su llegada lo iluminaba todo, tenia 18 años y había desperdiciado tanta belleza en un convento, una mujer virgen y pura.

Solo imaginariamos en ella pensamientos de redención y paz, le habían enseñado que solo estaría con el señor si cumplia sus mandatos, había vivido bajo la ley de la abstinencia toda su vida…Hasta que un día llego al convento aquel seminarista de mirada profunda y labios carnosos quien al ver a la solitaria muchacha no dudo ni un momento en hacerla suya.

(él)-Eres el angel mas precioso que jamas he visto

(Ella)-Pero que dice Señor, si solo soy una mortal que sirvo al santisimo

(el)-He sido enviado por el…el desea hacerte suya, quiere fornicarte hasta que

llegues a los cielos.

(ella)-nunca he visto un hombre desnudo

(el)-pues vas a ver al mismisimo dios desnudo

(ella)-temo quedarme ciega

(el)-entonces cierra tus ojos

(ella)-y perderme del privilegio que me ha sido otorgado…jamas

(el)-solo calla y pon tu boca un mi pene

(ella)-prometeme que no va a dolerte

(el)-el dolor es mas fuerte que el placer

La mujer empezo a mamar lo hacia lentamente pero con firmeza como si durante sus años de abstinencia lo hubiera practicado disciplinadamente.

El seminarista comenzo a dar alaridos de placer…Mas haaa, haaaa, sigue perra del demonio no te detengas.

(ella)- es suficiente… quiero que lamas abajo y que penetres cada uno de los orificios de mi cuerpo

(el)- penetrare cada parte de tu cuerpo que me lo permita

El joven rasgo sus vestidos y la tiro a la cama boca abajo tomo aceite exorcisado en sus dedos y los metio en el culo de la santa mujer, acto seguido se poso sobre ella y metio su pene en el ya lubricado orificio. Ella gritaba pues se estaba rompiendo… no mas por favor, no mas, me duele.

(el)-debes callar y aceptar humildemente los designios del señor

Al lograr el extasis total, la tomo por un brazo echandola a un lado

-de ninguna manera- dijo la virginal muchacha, y se monto sobre el pidiendo ser penetrada me gusta-exclamo- dame un poco más. Me has razgado por dentro, hazlo otra vez y una mas.

(el)-No puedo me he quedado sin aliento

(ella)-Eres un maldito incompetente…mereces la muerte.

La mujer tomo un crucifijo y lo descargo con ira sobre su joven mal amado

(ella)-asi se hace, asi se penetra una mujer… aprende bastardo aprende.

La mujer lo golpeo hasta el cansancio.. las últimas palabras del joven seminarista fueron TE AMO…..

NO TE METAS CON UNA VIRGEN SI NO ESTAS SEGURO DE PODER SACIARLA

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