Paty

NeoPene

Relato enviado originalmente por JC el 4 de Abril del 2001 a www.SexoServicio.com

NeoPene

Esta mujer es la envidia de muchas de su edad, a sus 38 años, mantiene un cuerpazo, que cualquier mujer desearía poseerlo. Si yo tuve contacto con ella, fue por cuestiones deportivas, ella jugadora de voleibol, yo de básquet,. Con la frecuencia de vernos en una unidad deportiva, nos hicimos amigos, y al mismo tiempo me hice amigo de su marido, y fue así como entre en relación con ambos gracias al deporte.Una noche de premiación a lo mejor del deporte de la ciudad, yo llegue con Maricruz, mi novia, que sin presumir es la chica mas hermosa del mundo; cuando me quedé de a cuatro, llegó Paty que traía una minifalda, que delineaba perfectamente su cuerpo y por primera vez noté la maravilla de traía escondida tras los pans flojos al hacer deporte. Nos sentamos en pareja, disfrutando de la premiación y de la fiesta. En la cual su marido quedó tan borracho que casi no podía manejar cuando se fueron. Yo llevé a Maricruz a su casa y después de una breve sesión de caricias, nos despedimos. De regreso a casa, pasé por la casa de Paty, quién hacía esfuerzos por bajar a su marido de auto, me estacione y metí el auto con todo y el amigo en la cochera. Después lo llevamos a la recámara que nos quedaba mas cercana, la de los niños, que esa noche habían quedado a dormir en casa de la abuela. Después de eso, me dijo que si no quería un café, y pasamos al comedor a tomarlo, eso me permitió extasiarme de lo armónico de su cuerpo. Después hable de su relación, que me parecía bonita, a lo cual ella me dijo que aparentemente todo estaba bien, pero que era desgraciada y se puso a llorar, me acerque a ella y le limpie sus lindos ojos, al tiempo que la consolaba estrechándola junto a mí, ya de pie, nos quedamos viendo a los ojos, lo cual me inspiró una gran ternura y ella me vio a mí. Me dijo que necesitaba ser tratada como mujer y estaba necesitada de caricias. Yo poco a poco acerqué mi boca a la de ella, y la besé intensamente, mientras ella me abrazaba por el cuello, y yo me enlazaba a su breve cintura. Después empecé a bajar por su cuello, y a besarle y morderle las orejas entonces le dije:

– vamos a la cama.

Ella me tomó de la mano, y me llevó a su recámara, no sin antes, pasar a la habitación donde estaba su marido y ver para mi fortuna que estaba profundamente dormido. Nos introducimos a la recámara, sin dejar de besarnos y le quité suavemente la ropa, hasta dejarla totalmente desnuda. Comprobé que todo lo que tenía era de una firmeza inmensa, y pude ver sus nalgas, hermosas, firmes, cuando nos reflejamos al espejo, la levanté en mis brazos y la acosté en la cama, para comérmela, de su cuello, bajé a su pechos para mamárselos, mientras ella gemía de gozo, bajé a su cintura, y acaricie sus blancas nalgas, hasta que tuve sus piernas sobre mis hombros, para empezar a chuparle el clítoris y ver como se retorcía de gusto, le metía la lengua, cogiéndomela así y ella me agarró la cabeza, mientras frotaba sus hermosos pies sobre mi espalda, hasta que se vino con una oleada me sensaciones, que por un momento pensé que me iba a clavar en ella de la fuerza que hizo para retener mi cabeza en su agujero.

Quedo desfallecida, mientras yo me desnudaba, la verga casi se me reventaba de las ganas de cogérmela. Me monte sobre su cara y le metí la verga en la boca, ella intento sacársela pero no tuvo mas remedio que chupar y tolerar las embestidas que hacía en su boca. Cuando ya las sensación era insoportable, me coloqué tras de ella, y empecé a frotar mi verga con la raya de sus nalgas, jale la pierna hacia a mi y la penetré de un solo golpe, mientras me agarraba fuertemente de sus pechos, ella me pedía que la penetrara por el frente, mas yo quería ver sus nalgas rebotando contra mí, cuando mas excitada estaba le di la vuelva, coloque sus piernas a mis costados, y la penetre sin dejar de besarle los pechos, ella aullaba de placer, cuando los dos nos aferramos uno contra la otra, parea venirnos suavemente y caer desfallecidos, hasta quedarnos dormidos. Una hora después, desperté otra vez con la verga, parada y la vi completamente dormida boca abajo, le metí bajo la cintura una almohada, le abrí las piernas y le empecé a lengíŒetear el culo, ella despertó cuando le empecé a meter un dedo, quejándose de la sensación, mas como ya había iniciado un mete saca rítmico, ella se abandono a las sensaciones, y le cambié los dedos por la verga, la cual se fue perdiendo entre sus nalgas, mientras ella hacia lo imposible por liberarse ya que yo la tenía agarrada de las manos, hasta que fue normalizando su culito, y acepto la venida que tuve dentro de ella, y ella me sonrió y se separó de mi corriendo inmediatamente al baño. A los pocos minutos se recostó junto a mí y con un beso profundo nos despedimos, no sin antes besarla por todas partes de su cuerpo, principalmente en las nalgas y las piernas, como agradecimiento de esa noche inolvidable.

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