El Gol

Cogiendo con compañera de oficina

Relato enviado originalmente por Ricardo V.C. el 23 de Marzo del 2001

Siempre me ha obsesionado el sexo,una de las experiencias que más disfruto cuando las recuerdo fue la que tuve una tarde con una compañera de trabajo:

Durante los partidos del Mundial Francia 98, se suponía que todos estabamos trabajando, pero la gran mayoría estaban viendo uno de los partidos de México, ella y yo permanecimos “trabajando en la oficina”.

Ella siempre me había atraido, es una mujer de ojos claros, de entre 25 y 30 años, cuando tenía oportunidad echaba un atisbo por la abertura de su blusa para observar su pechos, senos firmes, no muy grandes, tersos y supuse, con pezones rosa. Sus caderas ponían fin a una cintura estrecha y su trasero, notrorio, protuberante, sobre todo cuando la mirama de

perfil.

Esa mañana, no pude reprimir mis impulso y cuando la tuve cerca le plante un beso, esperaba un grito y la consabida cachetada por respuesta, pero para mi sorpresa, abrio los labios y permitió que nuestras lenguas se acariciaran, fue como una chispa que inició una explosión, mordí ligeramente sus labios, empecé a recorrer su cuello, nunca pensé que la suavidad de su piel tuviera también ese sabor tan delicioso. Empezó a respirar más agitadamente, empezó a tocarme el pene por encima del pantalón, Yo desabroché su blusa y empecé a besar y

chupar sus senos, decubiertos eran más bellos, y confirmé lo que había pensado, sus pezones eran rosas, para entonces ya estaban endurecidos y tenían un sabor delicioso.

La emoción de que alguien pudiera entrar en ese momento, aumentaba mi excitación. Afotunadamente usaba ella usaba una falda amplia, que pude levantar para empezar a tocarla, la tanga que traía puesta, era tam pequeña que me permitía empezar s introducir mis

dedos en su vagina, en medio de vellos color gengibre estaba una linda abertura en medio del monte de venus, húmeda, caliente, no pude resistir la tentación y empecé a saborearla introduciendo mi lengua, y moviendo mis labios, ella esta besando mi nuca y luchando con el cierre de mi pantalón para poder bajarlo y sacar mi pene, en un momento de egoismo la

hice que se volviera y se inclinará sobre el escritorio, pude besar ese montoncito de piel de color rosa que tenia por ano, mordisqueando después la división que había entre su esplada y sus gluteos, después volto para cambiar de posición, nos besamos en la boca, pude advertir

que le sabor de sus sexo que habían impregnado mis labios y el bigote, le gustaba, y empezó a recorrer con su lengua esa sustancia blanquecina, saladita, que ella había derramado sobre mi cuando froté su sexo con mi lengua, mientras yo acariciaba con pasión sus senos y pegaba sus cuerpo hacía el mío,luego saque mi pene, ella se abalanzó sobre el acariciandolo primero con sus labios para después mojarlo con su lengua, creí que iba a enloquecer por la exitación que eso me provocaba.

Tuve la intención de penetrarla, pero al oir algún ruido de que alguien se aproximaba, nos instalamos cada uno en unsa silla, era una de las mocitas dque hacen la limpieza preguntandosi podía recoger la basura de los cestos, le dije que adelante, mi compañera miraba un poco nerviosa unos papeles, por fin se fue la chica del aseo, como si hubieramos sido impulsados por un resorte continuamos donde nos habíamos quedado, ella trepó sobre mi, yo la sostuve y la medio senté en uno de los escritorios, al irla penetrando sentí las estrías suaves de su vagina, eran como terciopelo húmedo y cálido, no pude reprimir un gemido de placer, mientras nuestras bocas se unieron en un beso interminable, y nuestros cuerpos empezaron a transpirar por el movimiento continuo, una y otra vez, moví en círculos mi ene dentro de ella, empezó a gemir, yo sin olvidarme de mirar la puesta para evitar que alguien entrara y nos

descubriera, pero llegó un mmento enq ue nada me importaba, solo continuarcon ese rico movimiento de penetración sobre ella, al cliente lo que pida, por eso me senté sobre una silla y ella encima de mi, se movía con mucha rapidez montando sobre mi pene, además de moverme con ella besaba con emoción sus senos, ella empezó a decirs, así, así, y finalmente con una fuerte contracción y un abrazo pude adevertir que se estaba viniendo, pero no podía dejar que solo se viniera solo una vez, Seguiamos los dos muy excitados, volvimos a la posición en que ella se inclinó sobre el escritorio, casi sentí que me venía al penetrar por

atrás esas espléndidas y tersas nalgas, pero no lo hice, empecé a moverme rápidamente, ellea lanzó un grito de placer y me di cuenta de que empezaba a mojarse todavía más, se estaba viniendo por segunda vez, no la deje sola, lo hice yo también, derramando todo mi semen dentro de esa cavidad cálida y deliciosa.

A lo lejos oía los gritos de los compañeros porque México había anotado un gol, yo también lo había hecho pero una portería espléndida.

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