LA CASA EN PENUMBRAS

Ya casi estaba llegando, justo cuando alguien me llama desde la vereda de enfrente.

– oiga! usted…

Al darme vuelta, me doy cuenta que esa llamada era para mí, cuando un niño me hacia señas para acercarme. No tendría mas de 11 ó 12 años.

– usted es el artista?- (me dijo)
– así es, soy yo.
-tengo algo que entregarle.

Me dio una tarjeta, que por la poca luz no llegaba a ver que tenia, así que me acerque a los faroles para poder verla.
Solo creí escuchar el suave ruido del pasto cuando no vi mas al niño.
Parecía una desaparición como de las películas.
No obstante eso, me vuelvo a sorprender cuando puedo ver al fin la tarjeta que no tenia nada escrito.
¿Quién es este niño que no conozco, me entrega una tarjeta que no dice nada y desaparece de una manera poco común?.
Al llegar a mi casa, dejo mis cosas en el suelo, al costado de la puerta, y saco la tarjeta del bolsillito para dejarla en la mesa, pero al verla de reojo note que parecía tener algo marcado, entonces le preste atención y vi que parecía tener algo escrito casi borrado.
Al mirarla bajo la luz vi que no tenia nada ya, y la deje sobre la mesa porque tenia la vista cansada después de ese día.
Mientras me estaba durmiendo, recordé que debía revisar sin falta el correo.
Encendí la computadora y mientras el sistema se abría, a la luz del monitor logro ver de nuevo la tarjeta al lado del teclado, esta vez me sorprendió lo que parecía ver, y al acercarme confirme lo que a la distancia era solo una sospecha; en la tarjetita ahora aparecía algo, decía: «LA CASA EN PENUMBRAS»
Yo estaba atónito ante tal descubrimiento, pero quise saber que más decía así que encendí la luz, y descubrí que lo que había visto, no estaba donde lo vi, o creí ver. Desilusionado, la deje sobre la mesa, revise el correo y me acosté.
Pero no podía dormirme ya por recordar el inusual episodio.
ya habían pasado como cuatro horas cuando decidí volver a ver el tan misterioso papel, y cuan grande fue mi sorpresa cuando llegue al lugar donde estaba…
nada, nada podía verse lejos de la ventana, así que la lleve hasta la luz tenue de la luna en cuarto creciente, y fue allí cuando descubrí lo que este guardaba…
Las letras fueron apareciendo como aparecen las estrellas al anochecer, y pude leer nuevamente lo que antes había visto: «LA CASA EN PENUMBRAS»
Mi exaltación fue tal, que salí a la calle a buscar esta casa.
a los pocos metros desperté del conjuro y me dije:
«que estoy haciendo, si no sé dónde se encuentra, debo estar loco»
Y volviendo a ver la tarjeta, veo como de manera inexplicable, se aparece una dirección en ella, como si estuviera respondiendo a mis preguntas.
En ese momento, no salía de mi asombro, pero más era la curiosidad por saber que me esperaba allí. ¿Por que me había dado la tarjeta el niño…?
Así que seguí caminando en la noche, durante no sé cuanto tiempo, pero llegue al lugar de la tan particular y silenciosa cita.
La puerta de entrada estaba entreabierta, y parecía iluminado por velas en su interior.
Me anime a entrar, muy despacio, y lo confirmo al ver tantos candelabros encendidos.
Desde la escalera parecía venir una melodía que cantaba lánguidamente la voz de una mujer.
Decidí explorar el siguiente piso para descubrir el origen de esta nueva intriga.
Subo por las escaleras.
Mientras escucho ahora mas fuerte, voy por el pasillo hacia otra puerta iluminada por las flamas de las velas.
era de allí que venia, y era una mujer, eso seguro.
Estaba a punto de empujar la puerta que casi estaba abierta, pero me arrepentí, decidí espiar por la pequeña luz que quedaba libre y veo en el interior una mujer envuelta en un paño my fino, parecía seda.
Estaba sobre una cama de rodillas y de espaldas a mí.
Parecía que estaba dándole masajes a otra mujer en la espalda.
Pero lo que parecía una melodía ya era una mezcla de balbuceos melódicos y gemidos. Esto me sorprendió, y logro que me pegara a la pequeña ranura que aumente al empujar apenas la puerta.
Ya las dos mujeres habían pasado del estado anterior a tocarse los pechos, y acelerar un poco la respiración.
Me costaba creer lo que veía, pero estaba allí, frente a mis ojos, y no podía dejar de mirar. y mientras lo hacia, a la mujer que me daba la espalda, se le caía la tela que la cubría, dejando ver que estaba con el torso desnudo, y algo mas…
Podía verse el pendular de sus grandes pechos que acompañaban su contacto con la espalda de la otra mujer, que por cierto, parecía algo mas joven que ella.
Ambas jadeaban y eso aumentaba mi excitación que iba en ascenso.
La pequeña estrechez de mi campo visual ya no me satisfacía, y empuje un poquito más la puerta para ver algo mejor. En ese momento la mujer había pasado sus brazos por debajo de la mas joven, le masacraba las tetas a la vez que le frotaba las suyas por la espalda.
Pero solo duro un momento porque luego se puso de pie, y completamente desnuda, se paro frente a la joven ofreciéndole a la altura de la boca su prolijo sexo que denotaba destellos de húmedo.
En el momento del contacto, la mujer de pie liberó un gemido suave al tiempo que reclino su cabeza hacia atrás cerrando los ojos.
Los lamidos que le proporcionaba su compañera hacían crecer la calentura, y ya comenzaba a acompañar con unos instintivos movimientos meneantes, con toda intención de ser recorrida en todo su vaginal interior por la notable habilidad de la lengua cautivante.
Las manos de la joven tenían aprisionadas las firmes nalgas de la mujer que ya comenzaba a liberar el mas caro elixir que de su interior provenía.
podía verse como ya estaba a punto de hacer explosión, cuando decidió interrumpir para empujar a su amiga sobre la cama, y así, con su sexo
Encima, cubriéndole la cara, reanudo la embestida de su descomunal orgasmo en la boca de su esclava, quien no paraba de ahogar sus gemidos en la tan hermosa y prolija concha que chupaba.
De nuevo creí que era imposible de ser real lo que mis ojos veían, a punto tal que me refregué los ojos. Pero no, lo que ahí estaba era real, concreto, dos esculturales cuerpos sudando de placer, e incendiando mi calzoncillo, porque mi amigo estaba a mil con el espectáculo.
Mientras sus jugos brotaban como de una fuente, su cuerpo tenia algunos espasmos, producto del placer de clímax. Y se arqueaba luciendo su tersa piel que invitaba a ser recorrida.
Al terminar de correrse, los roles cambiaron, y es la joven quien comienza a ser explorada por la lujuriosa hembra que lamía sus tetas como orgasmando del solo contacto.
Para este momento, ambas vaginas estaban choreantes de tan húmedas, y la lengua seguía bajando, tapizando el camino que recorría hasta llegar al ombligo. En ese punto se detuvo a hundir el caliente miembro bucal.
Las manos sostenían la cabeza de la mujer, y enredaba sus cabellos ya perdida del éxtasis.
Y sus pechos se alzaban amenazantes hacia el techo, como si fuesen misiles prestos al ataque.
Eran dos mujeres dignas de ser poseídas, sus curvas eran una invitación a la erección sin negativas.
Mi amigo comenzaba a atragantarse, así que lo acomode un poco y continúe mirando.
Los movimientos cada vez mas acelerados denotaban que el momento estaba cerca, y con fuertes jadeos y gemidos anunciaba la llegada del torrente salobre que escapabase de la comisura de la boca de su compañera, quien no tardo en correrse de nuevo.
ya no reparaban en detalles, debido a la calentura que tenían.
La mujer que aun paladeaba en su boca los jugos de la joven, se dispuso ahora en cuatro patas, e incrporandose su amiga comenzó a lengíŒetearle el pequeño orificio que yacía escoltado entre la profundidad de las esculturales nalgas que masajeaba con ardientes manos.
Esta nueva lamida, era el desatar, ya no de gemidos, sino de gritos de desbocado placer que eran acompañados con pequeños embistes del culo contra la cara de la artífice.
Poco tardaron en correrse, ambas casi a la ves.
Mi excitación estaba a punto de descontrolarme, mi amigo temblaba y había comenzado a lagrimear sus primeros jugos.
puse mi mano en la puerta para entrar, pero me contuve para ver si la cosa seguía, y así fue, ahora se encontraba la joven enfrentada a su compañera, ambas acostadas totalmente desnudas. Besándose de una manera descarada, fogosa, mezclando sus salivas y saboreando cada rincón de sus húmedas bocas.
sus manos recorrianse desde las caderas, rodillas, muslos, cinturas, hombros…
Sus tetas combatían con su par oponente, era un verdadero deleite ver como esas cuatro ojivas turgentes y brillantes de sudor, se sobaban mutuamente.
Y sus sexos babeantes de las más erógenas de las mieles, se frotaban de manera frenética.
Apenas podía ver como solapaban sus labios la una con la otra. Siempre gimiendo, jadeando y gritando al compás de los espasmos y la pélvica danza que mantenían, cambiando la frecuencia de los roces para no acostumbrarse.
En sus rostros podía verse como ambas volaban de placer, y como se iba acercando ese momento que buscaban para consumirse.
De sus sexos nacía el mas excitante de los sonidos al frotarse bañados con tantos jugos.
Sus gritos eran delatores del torbellino arrebatador que juntas se ofrecían, teniendo ambas orgasmos múltiples.
era una maravilla ver correr tanto fluido, sus clítoris erectos aun por la gran excitación, sus rostros de satisfacción…
Pero por dedicarme a mirar sus cuerpos no me di cuenta la puerta se había abierto un poco mas, y primero una, y luego ambas me vieron que observaba. Sin decir ni una palabra salí corriendo para irme, pero con tanta mala suerte que me di en duro pito con una mesita que había olvidado. Aun la estoy putendo.
Pero no espere para recuperarme, me levante y seguí corriendo, baje las escaleras trastabillando por el arrebato, pero el dolor era con efecto retardado, y ya me dolía a horrores, para esto me di cuenta me equivoque en el camino a la salida y tuve que retroceder, pero no sé de donde se me atravesó un puto gato que me hizo saborear el impecable piso de madera.
Ya las mujeres estaban allí, al rededor mío, no tenia escapatoria, y mi vientre se retorcía, producto del golpe que sufrió mi amigo.
Ambas yacían ante mí, desnudas, perfectas, como colosales columnas de imperio. No decían palabra alguna. Solo una se agacho y puso su mano en mi frente cuando vio que empezaba a reincorporarme del dolor.
pero eso ya pertenece a otra historia…
no obstante, si quieres contactarme, mi correo es:
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