Pablo y yo

Este no es  un relato divertido, es nada mas que otro caso de realidad y ocurrencias de la vida, creciendo al comienzo de los años 40s, teniendo una vida con altibajos debido al divorcio de mis padres cuando yo tenía tres años, siendo el hijo menor yo me fui con mi madre. Debido a problemas de salud de mi madre, pasaba cambiando de casas de padre y madre repetidamente, hasta que tenía alrededor de 7 años. Ahora creo que esto motivó el ser un niño muy introvertido, jugando solo la mayoría del tiempo, dedicando la mayoría del el tiempo a leer, cualquier y cada libro que encontraba, muchas veces libros apropiados para personas mucho mas maduras que entre los 7 y 10 años.

Hasta este tiempo tuve una vida bastante normal, alterándose cuando mi madre se casó de nuevo. Mi padrastro quien también era divorciado, ahora veo que era una buena persona, nunca me dio problemas, los problemas lo causaba yo al negarme a aceptar un «nuevo padre».

Algún tiempo después del matrimonio, el hijo mayor de mi padrastro vino a vivir con nosotros, para continuar sus estudios estos de un tipo no ofrecido en el pueblo donde vivían. Sus dos hermanos le siguieron el año siguiente.

El primer año de vida en común, fue en realidad una introducción a la sexualidad, mí hermanastro siendo 4 años mayor que yo,  y como estábamos compartiendo una habitación era natural.

Nuestra casa era una de esas casonas de estilo colonial, enorme, nuestro dormitorio era el ultimo, el mas lejano a las salas y dormitorios de los padres.

En esa época entretenimiento era solamente la radio, y esto terminaba al momento de ir a la cama, las radios eran muy caras para tener más de una. Remedie esto, haciendo una radio a cristal (galena) que vi. en una revista «Popular Mechanics» si no había nada interesante en la radio, de vuelta a leer hasta recibíamos la orden de apagar las luces, empezando entonces las conversaciones.

Mi hermanastro Pablo, siendo mayor ya tenia las hormonas revolucionadas y sumergido en el uso de la masturbación, y así vino mi primera lección en sexo. Se inicio con mí pregunta «a que deben esos movimientos y ruidos rítmicos y continuados?, por mis lecturas de novelas sabia acerca de relaciones sexuales, pero en ningún libro se encontraba referencia a masturbación, hay que acordarse que era antes de los 50s., entonces el se ofreció para enseñarme como hacerlo, Yo estaba tan avergonzado, me negué, me di vuelta y me hice el dormido.

Algún tiempo mas adelante y antes repetidas ofertas, la curiosidad me venció, y acepte, por alguna razón no llegaba a tener un orgasmo, después de tratar varias veces en distintos días, una noche acepte la ayuda, Pablo vino a mi cama y haciendo cucharita a mi espalda, me masturbo hasta que acabe. Fue sensacional!

Teniendo la experiencia de sexo, no hay camino atrás, este rito sexual paso a ser una actividad de cada noche. Después de un tiempo el ofreció chuparme, con placer acepte, era un placer mas grande, cuando me pidió hacer lo mismo, yo rehusé, no podía ni pensar en tomar su pene en mi boca.

Una noche especial, creo que era mi cumpleaños, Pablo vino a mi cama y me sugirió hacer la cucharita a su espalda, siguiendo abrazos y caricias, el sentir el calorcito de un cuerpo cerca a ti en una fría noche de invierno era muy especial. Después de un rato, Pablo me sugirió que le escupiera en el ano, y me dirigió a a penetrarlo con mi en ese momento barra de hierro. !que regalo de cumpleaños!

Nuestros encuentros sexuales eran una actividad de cada noche, muchas mas de una vez, lentamente, poco a poco Pablo me convenció que le dejara jugar con mi trasero, el se las sabia todas y bien, fue siempre cuidadoso, nunca forzó nada, no violencia para nada, fue tan cuidadoso que no recuerdo haber sentido dolor alguno. Y entonces aprendí a masturbarme con una dura herramienta totalmente dentro de mi culo. Ahora me doy cuenta que fue un caso de abuso sexual a esa edad cuatro anos de diferencia es un montón.

Después de las vacaciones de verano, los hermanos de Pablo, Roberto y Ernesto vinieron a vivir con nosotros, fueron instalados en nuestro dormitorio, esta habitación era grande, pero solo cabían tres camas doble, por esta razón dos de ellos tenían que compartir una cama. Yo mantuve mi cama, ellos compartían de acuerdo a sus propios gustos.

Inmediatamente se hizo evidente que ellos se habían estado culiando unos a otros por años.

Comenzamos a intercambiar favores sexuales en todas las combinaciones posibles, a los dos mayores les gustaba mucho el lengüeteo y chupar, esto fue algo que nunca hice.

Después de un tiempo nos acomodamos en dos parejas, Pablo y Roberto, los mayores, y Ernesto y yo, Ernesto siendo el mas cercano a mi edad, el tenía las mismas ideas con respecto a lo oral, no le gustaba, tuvimos muy buen sexo por anos, durando hasta que yo tuve 16, para ese entonces Pablo estaba trabajando en otra ciudad y Roberto fue de vuelta a su pueblo.

Ernesto y yo, tuvimos dos años de paz y tranquilidad, nadie mas en nuestra habitación, para mi fue gozando como tener una esposa, ya que Ernesto era mas pasivo que activo. Y llegó el momento que Ernesto se fue, y nunca más he tenido un contacto homosexual.

Relatos Similares:

4 comentarios en “Pablo y yo”

  1. Pues lo disfrutaste en las dos vertientes y parece que te gusta ser versátil. De todas formas debías tener algun contacto, seguro que con la experiencia que has tenido, vas a gozar mas y también haras disfrutar a quien te acompañe. Me encantaría saberlo.

      • Hola Fernando. Sigo pensando (ya que te inclinastes por activo y gozastes) que cuando se te presente una oportunidad…y tengas un culo que te gusta y te pone caliente…no te vas a resistir y lo vas a disfrutar. Así ocurre, cariño. Te lo digo por experiencia. Yo soy muy activo. Estuve unos años hetéreo total y se me presentó un hermoso culo y una boquita de ensueño…y caí. No me arrepiento. Todo el sexo está rico cuando se hace con ganas y convencimiento.

        • Hola Jadoy,

          Me alegro que el reencuentro haya sido satisfactorio, no en mi caso ya que no estoy para buscar nuevas aventuras.

          Saludos, Fernando

Deja un comentario