La Playa

Por
7 March, 2020 5:00 pm

Una fiesta en la playa se convierte en una sesión de sexo maravillosa.Hace ya algún tiempo, conocí a unos amigos â??springbreakersâ? que venían de Estados Unidos cada año a pasar sus vacaciones aquí en Cancún o en Acapulco o en cualquier lugar paradisíaco de las playas mexicanas.
En la ocasión que les contaré, vinieron estos cuates y como cada que venían, me llamaron para irnos de reven a alguna playa. Yo, como nunca he sido rejego para la fiesta, pues me fui con ellos y fuimos a una hermosa playa donde había de todo: Palmeras, cocos, bebidas, etc., pero sobre todo y lo más importante de todo: muchas MUJERES en bikini, el paraíso terrenal estaba ante nosotros; yo nunca traía dinero, pero mis cuates gringos sí, por lo que nos la pasábamos de maravilla, estuvimos en la playa ligando y tomando; en la noche fuimos a la disco y terminamos a eso de las tres y media o cuatro de la mañana todos borrachos y cansados en el cuarto del hotel.
Al día siguiente fue casi igual, pero ya caída la tarde, en la noche vi a una mujer que me llamó poderosamente la atención y creo que la de todos; uno de mis amigos, llamado â??Sammyâ? era el que se la estaba ligando; yo estaba con una morenaza de no malos bigotes y de un hermoso cuerpo, pero la chica que estaba con Sammy era impresionante, medía como 1.85 o más, tenía una frondosa cabellera rubia natural que se mecía al compás de la brisa marina, un rostro hermoso, con una cara un poco larga, con unos ojazos verdes y unos labios carnosos y rojos, una nariz perfecta , pero además tenía un cuerpo fenomenal, como de diosa, una tetas grandes, maduras y firmes, como dos melones jugosos; una cinturita breve y unas nalgas redondas y firmes como ningunas, aparte de sus piernas que eran en verdad dos hermosuras super bien torneadas y fuertes; ni que decir que traía un bikini rojo que no dejaba absolutamente nada a la imaginación; de esos que les dicen de â??hilo dentalâ?.
Había una fogata y al calor de las bebidas y de los cuerpos, los roces se hacían más intensos, la morena que estaba conmigo, llamada Ema me dejaba tocarle todo y ella a su vez me tocaba todo, pero yo no podía apartar de mi mente a la rubia espectacular que estaba con Sammy y de solo pensar en como se la cogería mi amigo esa noche, se me levantó el miembro en toda su extensión. Al notarlo, Ema pensó que se debía a las caricias que nos dábamos y exclamó: â??Ay papacito, vienes bien armado y ya estás en tu puntoâ?, yo le respondí que sí, que estaba listo para cuando ella quisiera.
Los fajes continuaron durante un buen tiempo, hasta que uno de mis amigos propuso que nos fuéramos todos al hotel. Estuvimos de acuerdo y mi imaginación voló, pensé que tendríamos una fenomenal orgía con todas las chavas que llevábamos y pensé que lo gozaría demasiado con la gíŒera aquella.
Llegamos al hotel y mi decepción fue grande cuando vi que Sammy pedía otra habitación aparte de la que ya teníamos; mis amigos y yo éramos cuatro y también cuatro chavas las que iban con nosotros; siempre solicitábamos una sola habitación doble y nos turnábamos para dormir dos en las camas y dos en el suelo, pero en esta ocasión él pidió una habitación para él y la rubia nada más, por lo que pensé: â??este guey se la quiere comer sola, no nos va a dar chanceâ? y efectivamente, así fue, pues cuando le dieron la llave de la otra habitación la tomó, volteó a vernos y con una sonrisa que yo interpreté como de burla, nos dijo: â??nos vemos mañanaâ?.
Mis otros tres amigos y yo solo vimos como se fue con la gíŒera y nos dejó con las otras chavas, pero bueno, la verdad es que estas tres también estaban muy bien, por ejemplo, Ema tenía unos rasgos muy finos, morena, de cabello negro largo y ojos profundos y negros también, un cuerpo esbelto y muy bien formado, unas tetas firmes y de buen tamaño, unas nalgas bien paraditas y una cintura pequeña y bien formada. Las otras dos chicas que iban con mis amigos también eran muy guapas y decidimos irnos a nuestra habitación a ver como nos acomodábamos.
Entramos en la habitación y de inmediato pusimos música, tomamos unas bebidas del servibar y comenzó la fiesta, bailamos un ratito y comenzó de nuevo el cachondeo; Ema me abrazaba y yo la manoseaba, comenzamos a besarnos y me di cuenta de su aliento alcohólico por lo que sentí que ya la tenía donde yo quería y más cuando comenzó a hablar incoherencias, Bob y Mark (mis otros dos amigos gringos) ya estaban desnudos y con las chicas también casi desnudas; Bob le metía la lengua a su chava en la vagina y esta disfrutaba de lo lindo, mientras que Mark aun trataba de desnudar a una bella joven de cabello corto, pero tez blanca, muy bien formada también.
Comencé a desnudar a Ema, que solo llevaba un top de licra y un short de mezclilla muy pegados. Levantó los brazos y le quité el top por encima, dejando al descubierto sus dos senos grandes y firmes y empecé a acariciarlos, mis manos tocaban aquellas tetas hermosas y Ema cerró los ojos, sintiendo la caricia y ella misma comenzó a desabrocharse el short; la detuve y le pedí que me dejara hacerlo a mí. Así lo hizo y le desabroché los botones, dejando caer la prenda a sus pies y vi que traía una tanguita negra que realmente no le cubría casi nada; me agaché a besar los senos de la morenaza y bajé la mano derecha en medio de sus piernas, hasta que sentí el clítoris y comencé a sobarlo, de inmediato se levantó; mientras, con mi otra mano sobaba el seno derecho de ella; Ema comenzó a suspirar y gemir, estaba en un grado de excitación enorme y yo estaba igual, mi tranca estaba en todo su apogeo, y de inmediato me desnudé. Ema y yo nos besábamos por todo el cuerpo con pasión y escuchábamos los gemidos de nuestros compañeros y compañeras ya en plena acción.
Ema me pidió que me acostara boca arriba en el suelo alfombrado, pues ya nos habían ganado las dos camas y así lo hice; me colocó su enorme trasero frente a la cara y se inclinó a chupar mi pene, lo cual me produjo un gozo sensacional; con mis manos abrí en medio de sus piernas y saqué la lengua para lamerle la papaya roja que me presentaba. Los dos nos estremecimos y el placer comenzó a recorrer nuestros cuerpos ya bastante excitados.
La boca de Ema recorría todo mi falo y chupaba también la bolsa de los testículos con gran maestría, era evidente que su experiencia en felaciones era amplia, pues el placer que yo sentía era tan intenso que varias veces sentía que estaba a punto de venirme; en esos momentos, la morena dejaba de lamerme un momento para evitar la eyaculación; pero seguía moviéndose para sentir mi lengua dentro de su panocha, la cual estaba muy mojada.
Un buen rato estuvimos haciendo el 69, hasta que Ema se incorporó y se volteó hacia mi con las piernas abiertas, se colocó justo encima de mi verga y dobló las rodillas, poco a poco se fue clavando el garrote en su panocha bien lubricada; una vez que se la clavó toda, empezó a brincar sobre ella , metiéndola y sacándola toda para después volvérsela a clavar; al mismo tiempo se acariciaba las tetas y pasaba su lengua por toda la boca, con los ojos cerrados; mientras, yo la veía y la agarraba de las caderas ayudándola a subir y bajar de mi palo; sobra decir que el placer era tremendo. De repente, Ema comenzó a moverse más y más rápido, hasta que tuvo un super orgasmo, pero en ese momento empezó a gritar como loca y a jalarse los cabellos; gritaba AAAHHH AAAHHH, SOY UNA PERRA, SOY UNA PERRA, ¿PORQUE ME HACES ESTO?, ¿PORQUE?.
Realmente quedé sorprendido, pero así lo hacía cada que se venía; nuestros amigos también se sorprendieron, pues no sabían por que gritaba, pero luego lo comprendieron,. Ema continuó cabalgándome y gritando como loca, pero al mismo tiempo, su vagina me aprestaba y soltaba, varias veces hasta que me hizo venirme en un gran orgasmo, con una descarga de semen fenomenal. Sentí un intenso placer al igual que ella.
Ema se salió de mi verga flácida, que todavía escurría semen y la limpió con la lengua; me preguntó si aguantaba otro y le respondí que no sabía, pues yo sentía como que me había dejado seco con la tremenda cogida que acabábamos de tener.
Ema comenzó a chuparme el pene de nuevo, queriendo que se parara; pero mi miembro estaba flácido y no respondía a la caricia. Entonces, la chava de cabello cortito se acercó y nos dijo que Mark en cuanto se vino, se durmió, pero ella todavía quería más y se arrodilló junto a Ema a lamerme el pito; este comenzó a reaccionar un poquito, pero seguía medio flácido. Las chicas se empezaron a desesperar y Ema dijo que esperaba más de mí; en eso se acercó la otra joven, que tenía el cabello teñido de rojo y era bastante blanca y pecosa, pero con un cuerpo muy bonito, bien formado, delgada, pero firme de todos lados, con unas tetitas a las que les hacía falta una buena chupada a ver si de esa manera crecían un poco. Esta última comenzó a besarme el pecho y yo volteé a ver a Bob, pero estaba en el suelo de la habitación boca abajo y roncando, evidentemente muy borracho.
No lo podía yo creer, tenía ahí conmigo a tres super hembras besándome y lamiéndome y mi pinche verga no se levantaba bien; sentí una mezcla de coraje y preocupación, pues me preocupó que las chicas se aburrieran y ya no quisieran hacerlo conmigo y por otro lado, me preocupaba también mi reputación de â??Latin loverâ?, pues la pelirroja no hablaba español, sino un idioma europeo, que yo supuse que era sueco o noruego o algo así; Ema y la chica â??pelonaâ? si eran nacionales, pues hablaban perfectamente el español, solo que Ema era de alguna costa por su acento y la pelona creo que era de Monterrey o algo así por su acento norteño.
Bueno, el caso es que las tres viejas me estaban besando y lamiendo por todos lados y poco a poco lograron que se produjera una sensación de mucho placer en todo mi cuerpo y mi miembro se levantó en toda su extensión, lo que produjo la alegría de Ema y las otras dos mujeres.
Nos levantamos los cuatro y fuimos a la cama que quedaba libre; la peloncita se subió a la cama y se puso en cuatro, mostrándome su panocha y su culo, dispuesta a ser penetrada. Lógicamente, yo no esperé más y me coloqué atrás de ella, de rodillas también; poco a poco le fui metiendo la verga en la panocha hasta que la penetré totalmente, comenzamos a movernos rítmicamente, haciendo que mi aparato entrara y saliera de ella, en un mete y saca muy cachondo.
Las otras dos chavas nos estaban viendo y comenzaron a tocarse entre ellas, la pelirroja acariciaba las nalgas de la morena, la cual a su vez, tocaba los pechos de ésta y después se besaron apasionadamente en la boca. La pelirroja se arrodilló y comenzó a lengíŒetear el clítoris de Ema, ella cerró los ojos y tomó entre sus manos la cabeza de la pelirroja, gimiendo de placer.
La pelona se movía delicioso, el placer que yo sentía era inmenso y creo que ella también, pues gemía y se movía cada vez más cachonda; hasta que llegó el momento en que se detuvo y se gimió más fuerte, apretándome la verga con los labios de su panocha y estremeciéndose toda en un orgasmo muy intenso. La pelirroja, al ver esto, se levantó y jaló de los cabellos a la pelona, quitándola de la cama, al tiempo que le gritaba: â??Yo también quiero probar esta verga que tanto las ha hacho gozarâ? y se tumbó boca arriba en la cama abriendo las piernas frente a mí. No hizo falta más, de un empujón le clavé la verga hasta el fondo y gimió , demostrando que sentía un gran placer; comenzamos a movernos rítmicamente y cruzó sus piernas por atrás de mi espalda, a la vez que me abrazaba muy fuerte. Yo le besaba el cuello y bajaba hasta su teta para lamerla y volvía a subir para luego bajar a la otra teta. La pelirroja parecía como poseída, se movía y me apretaba y no dejaba de levantar y bajar su panocha para que mi verga la penetrara cada vez más.
De reojo alcancé a ver que Ema estaba en cuatro y que la pelona estaba debajo de ella, le chupaba la panocha y le metía y sacaba la lengua, de la misma manera, la morena chupaba el clítoris y la rajada de la pelona, dándose las dos un inmenso placer en ese 69 lésbico.
Un gran estremecimiento recorrió mi cuerpo, mientras me venía con una eyaculación enorme dentro de la pelirroja y ella, a su vez, se venía con un espasmo espectacular.
Nos acostamos uno al lado del otro y nos volteamos a ver a las dos chavas haciéndose el sexo oral, mi miembro casi de inmediato volvió a reaccionar y se levantó cuan largo es. Me levanté y me acerqué a las nalgas de la morena, le introduje un dedo en el ano para ver como reaccionaba, y como la acción pareció gustarle, me acomodé para penetrarla por ahí. Le clave la pija poco a poco, haciendo que su agujero se acostumbrara a mi verga paulatinamente; ella siguió chupando a la pelona y siguió moviéndose como ya lo estaba haciendo antes, haciendo que mi verga entrara y saliera de su culito mientras la pelona le metía y sacaba la lengua de la panocha.
La pelirroja no se quiso quedar atrás y se fue a donde estaba Mark boca arriba y comenzó a manosearle y a mamarle la verga a ver si se levantaba. El miembro de Mark no tardó en reaccionar y se puso firmes, mientras el gringo abría los ojos, dándose cuenta que estaba a punto de tener el gran placer de cogerse a la pelirroja. En cuanto el miembro estuvo duro, la pelirroja se encaramó en él y se lo fue clavando poco a poco; Mark se dejó llevar, solo levantó las manos para acariciar las tetitas de la pelirroja y luego las bajó a sus caderas para ayudarla a subir y bajar en su tranca.
La morena y la pelona estaban teniendo orgasmos múltiples, pero no dejaban de chuparse la una a la otra y la morenaza seguía pidiéndome que se la metiera más duro.
Me di cuenta de que Bob se había incorporado y veía los dos espectáculos sexuales: Mark cogiéndose a la pelirroja y yo cogiéndome a Ema, la cual a su vez lamía y era lamida por la pelona. Bob se encaramó en la cama y sin más ni más, comenzó a meterle la verga a la pelirroja en el ano; ella gritó, como dando a entender que no quería ser cogida por ahí, pero Bob no le hizo caso, al fin ya la tenía empalada, al poco rato la pelirroja gozaba cogiendo con los dos hombres. La habitación se llenó de gemidos, suspiros, (oh god!, decían los gringos) y gritos de Ema cada vez que se venía, además de los ruidos de las nalgadas que le daba Bob a la pelirroja cada cierto tiempo.
Sentí que se me venía el orgasmo y grité al tiempo que me estremecía y la eyaculación llegaba. Me salí de la morena y me vine en sus nalgas, viendo como mi semen blanco se esparcía en su piel negra. Me tumbé en el piso y la morena y la pelona también se dejaron caer desmadejadas.
Al poco rato se vino Mark dentro de la pelirroja y era evidente que ella también tuvo varios orgasmos, mientras que Bob se vino también con una gran eyaculación que salpicó las nalgas, la espalda y el cabello de la pelirroja y llegó hasta la cara de Mark, el cual de inmediato se limpió con cara de asco. Pero a diferencia mía y de Mark, Bob parecía que le habían cargado pila o algo, pues su miembro siguió bien erecto y se acercó a nosotros; le dijo a la pelona en su medio español si quería una buena cogida, ella respondió que sí y de inmediato se fueron a la cama. La pelona se acostó boca arriba y abrió las piernas; Bob, salvajemente y sin miramientos le clavó toda la vergota de un empujón y la pelona gritó, pero se ve que le gustó, pues de inmediato comenzó a moverse; Bob comenzó su mete saca en la panocha de la pelona y chupándole los senos y agarrándola de las nalgas. La pelona se vino pronto con unos espasmos fuertes y después comenzó a gritarla a Bob que ya no, que se la sacara por favor, que le dolía mucho; Bob ni caso le hacía, estaba clavándosela hasta el fondo y no iba a dejar de sentir ese placer, la pelona comenzó a llorar y a suplicarle a Bob que se detuviera; lo que hizo él y le pregunto que pasaba; la pelona le dijo que tenía mucho dolor, que ya no aguantaba. Bob, molesto, se salió con la tranca en todo su apogeo y le gritó quien sabe que cosas en inglés a la pelona; se acercó a Ema y le dijo en su espanglish: â??solo me faltas tu, a ver si tu si aguantasâ?. Ema se veía un poco asustada, pues vio como le dolió a la pelona y vio la gran dimensión del garrote de Bob, que dicho sea de paso, estaba muy bien dotado, y le dijo que si no prefería una chupada; Bob, un poco contrariado le dijo que sí y al morena se arrodilló frente a él, abrió la boca y comenzó a chupar la vergota del gringo; él a su vez, la tomó de los cabellos y la jaló hacia atrás y hacia adelante gozando la mamada que le propinaba la morena. No pasó mucho tiempo cuando vimos que Bob se estremecía y agarraba a Ema más fuerte de los cabellos, gritó y se vino con una gran eyaculación, sin dejar que Ema se retirara de su pene, por lo que la morena tuvo que tragarse todo el semen que le salió al aparato de Bob e incluso, un poco escurrió por los lados de sus labios. Bob sacó su verga ya flácida de la boca de Ema y se sentó en la cama.
Así, todos sudados, cansados y oliendo a sexo nos acostamos; en una cama Ema, la pelona y yo y en la otra Bob y Mark con la pelirroja.
Al otro día… Si quieren saber que pasó al otro día y lo que sucedió con Sammy y la rubia no dejen de leer La playa II, que será la continuación de este relato.
Si les gustó mi relato, por favor dejen algún comentario aquí o escríbanme a sandromoricone@hotmail.com

Entradas recientes

Por
25 May, 2020 6:00 pm
Por
25 May, 2020 2:00 am
Por
24 May, 2020 6:00 pm
Por
24 May, 2020 10:00 am
Por
24 May, 2020 2:00 am

Deja un Comentario

Tu dirección de Email no sera publicada. Los datos requeridos están marcados*