La novia mas puta del mundo

NeoPene

Casi que no tengo dudas de que la mia es la novia mas puta del mundo, ya que en solo 24 años se tumbo a mas de 40 hombres distintos. 23 me confeso, pero ya la vi salir de distintos telos. Ademas chupo mas de 50 pijas, segun confesion, tuvo sexo anal con otros 13 y se enfiesto varias veces con varios tipos a la vez. ¿Queda alguna duda? Lean el relato y opinen. LA NOVIA MAS PUTA DEL MUNDO
Me llamo Juli y vivo en Buenos Aires con mi novia Natalia, desde hace unos 2 años. A ella la conocí en la playa hace 5 años, mas precisamente en los medanos mientras le chupaba la pija a un amigo cercano mío. Luego las circunstancias de la vida hicieron que terminacemos juntos. Ella es bastante puta desde siempre, ya al poco de haberla conocido me confesó que con en sus cortos 19 añitos se cogió 28 hombres distintos, además de haber chupado más de 50 pijas distintas y haber sido enfiestada en varias ocasiones con dos o tres tipos. Es una puta de mierda, disfruta al ser cogida como una perra en celo.
Enseguida nomás me confesó que sus máximos orgasmos los tuvo mientras al coger se dejaba puestas sus botitas Reebok Free Style. No sé por que pero eso la calienta más que nada en el mundo. Entonces le compré varios pares. Negras, blancas, verdes. Con tal de cogerla.
La primera vez que le hice el culo me dijo que era virgen de ese orificio, pero luego tambien me confesaría que era mentira y que se había volteado 13 hombres más por el ano. Una puta putisima. Todo esto me hizo dudar siempre pero a la vez me calienta. Siempre me calentó además, la idea de ver que se la cojan delante de mí. Muchas veces hablamos sobre eso, es más, se muere de ganas. Al tiempo de empezar a salir con ella le conte que me encantaban los piercings en la nariz y los tatoos. Adivinen, hoy en día tiene un arito en la nariz y un tribal en la cintura. Me encanta que me la chupe y se la frote por el arito, al igual que hacerle el culo y acabarle en el tatoo.
Ella es morocha y de cómo un 1,70 m. Buena cola y buenas tetas. Les quiero contar que varias veces la he seguido cuando iba a bailar con sus amigas y la he visto trenzandose en profundos besos de lengua con varios tipos en una misma noches, y hasta la he visto chupando una pija en un auto y saliendo de dos o tres telos, luego de ser cogida como dios manda por otros. Todo esto me calienta muchísimo. Nunca le dije nada, porque esperaba que algun dia cambie. Perooo…
Cuestión que yo tengo una casa de verano a la que acudo con ella asiduamente. Una noche de verano fuimos a bailar. Ella se puso una remerita negra tremendamente escotada, que dejeba al aire precticamente sus pezones y su tatoo en la cintura, una pollerita de jean que dejaba asomar el horizonte inferior de sus cachetes de lo corta que era, unas bucaneras negras de red y sus infaltables botitas Reebok negras. Por debajo, nada de nada de ropa interior.
El caso es que nos encontrábamos dentro de un pub y a nuestro lado había dos chicos, jóvenes pero de cerca de 30 años. Los dos estaban muy bien vestidos y la miraban demasiado. Como es fácil imaginar no le quitaban el ojo de encima a Natalia que, notándose el centro de admiración, bailaba conmigo, cada vez, de una manera más provocativa. La muy trola, al moverse, no se daba cuenta de que su pollerita se le estaba subiendo, incluso tanto que se le adivinaba el contorno de su culito. Los chabones debían estar como locos y me consta que Natalia se estaba dando cuenta. De repente, Natalia paró de bailar y me dijo al oído que se iba al baño. Yo mientras me quedé sólo, apoyado en la barra pero pegado a los dos galanes. Uno de ellos, bastante más alto que yo, se me acercó y me dijo:
– Que novia que tenes, che. Cuidala bien porque está bárbara y hay mucho hombre suelto.
– Tranquilo que ya es grandecita y sabrá lo que hace- le contesté.
– Sí pero de las mujeres nunca hay que fiarse, y menos cuando están borrachas…- me dijo el otro, más bajo que su amigo pero más o menos de mi altura, sobre 1m 80.
En ese preciso instante apareció ella. Me miró y al verme hablando con esos dos flacos pensó lo mismo que yo, sé que lo pensó porque se lo noté en su mirada de puta fiestera. Esta era la típica escena que nos gustaba describir en nuestras fantasías. Ella se muere de gusto mientras me la cojo, ella encima, y al tiempo que toco su agujerito trasero con mis dedos, le cuento historias en las que ellas se comporta como una auténtica puta que es, llegando, incluso, a acostarse con dos o tres flacos a la vez. Por todos esto sé que ella se mojó, se calentó al verme charlar con esos dos tipos que, la verdad, eran altos y apuestos. Se llamaban Diego y Gonzalo. Diego era el más alto de los dos, 1ÂŽ90 y el tío pesaría más de 90 Kg. No es que estuviese gordo sino que, aunque corpulento, se le veía ancho y bien formado. El otro, Gonzalo, se parecía más a mí. Era aproximadamente de mi peso y estatura. Como Natalia y yo nos quedamos callados pensando los dos en los morboso de la situación, Gonzalo rompió el hielo preguntando:
– Amigo! ¿por qué no nos presentas a tu novia?. Y, ¡que no decaiga, que siga bailando!
Natalia se sonrojaba. La presenté y Diego y Gonzalo se robaron sus dos primeros besos… esta vez en las mejillas. Entonces, mientras nosotros tres estábamos apoyados en la barra yo repetí en alto:
– ¡Vamos Naty, que no se diga que eres una amarga!
– Esos, eso, vos baila que nosotros te pedimos otro tequila- dijo el grandullón,
Mientras Gonzalo pedía las copas, Natalia estaba “bailando” delante de Diego y de mí. ¡Cómo se movía!. Poco hubo que esperar para que Diego, en mi presencia, se atreviese a agarrarla por la cintura, más bien por el culo, y se pusiese a mirar descaradamenta a su escote. Yo estaba un poco raro pero muy excitado.
– Naty, veni que te está esperando tu tequila- dijo entoces Diego salvando así a Natalia de los brazos de Gonza. Por un momento me sentí aliviado pero poco me duró porque nada más Naty se acercó a la barra, Diego la rodeó por la espalda. ¡Qué hijo de puta!- A pesar de haber mucha gente se notaba como la apretujaba contra la barra. Y ella, en vez de protestar, se retorcía de tal forma que estaba frotando su culito salido contra el paquete de Diego. Este, por su parte, empujaba y con su mano izquierda, intuí como le acariciaba el vientre y sus pechos.
La cosa se estaba yendo a la mierda: Diego apoyando a Naty, ésta dejándose apoyar y Gonza a la caída. Mientras tanto yo, allí, mirando como un tonto aunque cada vez más caliente. Por lo que respecta a Natalia, además de dejarse tocar, no dejaba de mirarles y susurrarles cosas al oído de las que por tanto, no me enteraba. Diego y Gonza seguían calentadola a la puta. Hubo un momento en que los dos la rodearon. ¡Qué excitante!. Diego frotaba su paquete contra el culo de Natalia mientras que Gonza la empujaba agarrándola por delante. Natalia se reía y se adivinaba en sus ojos esa expresión pícara de perra en celo que es ella.
En un descuido la agarré por la cintura:
– ¿Qué pasa?- pregunté.
– Prometéme que no vas a armar ningún escándalo y que no te vas a enojar. ¿Sabes lo que me dijeron?
– ¿Qué?
– Quieren que me haga la boluda, que te diga que me lleves para casa para después ellos venir a buscarme y llevarme no se dónde.. Juli… me calente mal con todas las cositas que me dijeron mientras bailaban conmigo…
– Pero, ¿a dónde queres llegar? ¿Que quieres, cogerte a esos flacos? ¿Es eso?
– No…- respondió ella bajando la cabeza.
– ¡Cómo que no! Se valiente, esto es lo que vos y yo queríamos que pasase. Tenes que estar decidida si lo vas a hacer… Supongo que si lo haces sabrás cómo comportarte… ¿eh?
– ¿Y vos?
– Deciles lo que hay. Voy con vos, sola no. Yo mientras voy al baño y vuelvo.
No sabía muy bien lo que estábamos haciendo pero lo que sí era cierto es que estaba caliente como un burro y sabía que Natalia también lo estaba. Llegué al baño y cuando quise mear no pude de lo empalmado que estaba. Me puse a pensar en mi novia y en que les estaría diciendo a Diego y a Gonza. Terminé y salí disparado a por ellos cuando Gonza me paró a la puerta del baño:
– Bueno. Ya veo que no sos celoso y que tenes una novia que confía mucho en vos. La verdad es que está barbara, ¡y me calienta! ¡Diego ya se la está disfrutando, anda y vas a ver!
Seguí hacia la barra inmerso en un estado de excitación en el que no me había encontrado jamás. Cuando me estaba acercando los vi. Eran Diego y mi novia. Se estaban besando, qué digo besando, se estaban frotando y tocando, pero mal eh!. Ella tenía su espalda apoyada en la barra y él tenía su rodilla entre las piernas de Naty y por si fuera poco sus dos manos agarrándole el culito. Por momentos notaba como metía sus manos por debajo de la minifalda e imaginaba lo que estaría pensando el flaco al encontrarse con sus nalgas desnudas, pues, como buena zorrita que es, a Natalia no le gusta usar ni tanga. Me acerqué a ellos y les dije que parasen, que esperásemos a que viniese Gonza del baño para irnos a mi casa. Llegó y nos dirigimos los cuatro a la salida. Más bien 3 y 1 porque Naty iba delante con Diego a un lado, Gonza al otro y yo, detrás, viendo como las manos de estos dos tíos manoseaban el culo de mi novia. Al llegar a la calle Diego dijo:
– Vamos en tu auto y después ya veremos.
-Maneja que Naty está borracha y a lo mejor se marea- me dijo sonriendo pícaramente.
– Eh gilun!, yo voy atrás con ella- le recriminó Diego al darse cuenta de las intenciones de su colega.
– Yo la pedi primero, así que Naty y yo vamos juntos en la parte de atrás. Juli y vos van adelante y, si queres, podes mirar.
– Para Diego, ¿pero quién te crees que es mi novia?- le recriminé asustado y nervioso al darme cuenta de que aquello se me iba de las manos. Fue entonces cuando Naty, con su pícara sonrisa de puta y en plena ebullición después de los bailoteos de dentro del pub, me miró fijamente y me recordó:
– ¿Qué me dijiste dentro del pub? ¿Cómo me pediste que me comportara?- repetía al mismo tiempo que se llevaba a Diego de la mano en dirección al coche.
Entraron los dos en la parte de atrás. Podía quedarme ahí afuera o subir. Abrí la puerta del conductor y antes de haberme sentado ya pude ver como Natalia se estaba manoseando con Diego en la parte de atrás. Este no perdía el tiempo y se dedicaba a meterle mano por encima del top y así chuparle las tetas. Además, debido al revolcón Naty se retorcía en el asiento provocando esto que se le subiese tanto la minifalda que ya se le veía medio culo afuera.
– ¡Qué putita es esta nena!- dijo Gonza a la vista del espectáculo.
Al estar sentado en el puesto del copiloto no se quedo quieto y le bastó estirar la mano para terminar de subirle la minifalda de jean a mi novia y empezar a tocar su culito desnudo. Diego,en ese momento se dedicaba a desnudar y a besar los pechos de Naty.
Arranqué. Natalia, desde que entró en el coche se había limitado a dejarse hacer y a suspirar. ¡Cómo se estaba portando!. Nada más al salir del centro, al parar en el primer semáforo, volví a echar la vista atrás.
Natalia estaba ya prácticamente sin el top, de forma que se le veían los pezones. La minifalda la tenía ya en la cintura, por lo que se le veía también todo el culo. No es que se le viese el culo y las tetas, lo peor es que Diego no paraba de chuparla y sobarla por todo el cuerpo. Ella disfrutaba, tanto es así que poco tardó en sentarse encima de él, con su cara mirando hacia la ventanilla trasera y abriendo las piernas para poder sentir todo el paquete de Diego. Este le masajeaba los dos cachetes con sus manos y metía su cabeza entre sus pechos. Naty suspiraba. Diego intentaba bajarse los pantalones.
– Te gusta, ¿eh? linda, te gusta sentir mi pija, ¿verdad?- le decía Diego a mi novia- ya vas a ver qué rica cuando me la chupes, ¿eh putita? seguro que te gusta chupar pijas…
Ahí recorde que se había chupado más de 50 en su vida en solo 19 añitos. Antes de que dejase de hablar, Natalia, borracha y “herida” en su orgullo de putita, ya se había agachado para ayudarle a quitarse los pantalones y sin decir palabra, le sacó con su mano la pija de dentro del calzoncillo y empezó a chupársela como una poseída. Le pasaba la lengua de punta a punta y se la frotaba por el arito de su nariz, mirándome a mi de reojo. Casi acabo en seco. Gonza, sin perderse detalle, no dejaba de hablar y de preguntar a su colega a cerca de cómo la chupaba, qué puta de mierda que era y cosas por el estilo. Yo tampoco me pude reprimir:
– ¿Esto es lo que te gusta?, ¿verdad?, si se te nota de lejos, lo sabes, fíjate si lo sabes que hace un par de horas no conocías a estos dos flacos y ahora ya estás dispuesta a que te recontra garchen y a que hagan con vos lo que quieran. Puta… Me parece que hoy te vas a empachar de pijas. Creo que con mis palabras aún se ponía más caliente y aún chupaba con más ganas la pija de Diego.
Otro semáforo. Estaba yo asustado pensando en si alguien nos veía cuando, de repente, Diego abre su puerta y en un instante aparece en la parte de atrás, a la derecha de Naty. Me quedé duro como una piedra. Yo solo conduciendo como si fuese un chófer y detrás mi novia, se puede decir que desnuda, con Gonza a su derecha chupándole las tetas y Diego a su izquierda manoseandola al tiempo que mi novia lo pajeaba con su mano izquierda. Gonza debió sentir envidia ya que no tardó en imitar a Diego, se bajó los pantalones y llevó la otra mano de Naty a su bulto. Ella, al notar la enormidad de su bulto, dejó de pajear a Diego, se encaró a Gonza y sacándosela del calzoncillo le dijo con voz inocente:
– ¿Queres que le de besitos? Está muy gorda y dura y creo que te gustará…
Gonza la agarró con fuerza a Natalia y dirigió su cabeza hacia su pija. Ella no pudo hacer otra cosa que tragársela, al menos lo que pudo, porque toda ella no le cabía en la boca. Diego aprovechaba el momento y la posición de mi novia para restregar su poronga por los cachetes de Natalia. Le estaba rondando con su pene toda su vagina y el culo, tanto que creo que llegó a mojarlo en caliente aunque sin cogersela como dios manda. Estaba así la cosa cuando llegamos al casa. Salimos del coche, los cuatro, y mientras caminábamos aproveché para agarrar a Natalia por la cintura y decirle:
– Queres seguir hasta el final, ¿verdad? ¿Queres entrar a casa? ¿eh?- le preguntaba yo
– Juli, si que quiero… creo que sí. Pero, hay algo que no te conte.
– ¿Qué?
– Sabes que querían que tu me llevases a casa para después ellos venir a buscarme, ¿verdad?. Después de hablar contigo les dije que tú vendrías…
– Y ellos aceptaron- interrumpí.
– Sí pero con una condición: tengo que dedicarme por entero a ellos
– ¿A qué te referis?
– Conformate con mirar como nos la cogemos- dijo entonces Diego agarrando a mi novia de un brazo y quedándosela para él y para Gonza.
Mientras abria la puerta ellos le decían al oído:
– …Lo vas a pasar bien… 2… ó 3 polvos… eh putita… vas a estar más que ocupada… ya sabemos cómo chupas, ahora veremos como garchas, y te vamos a coger bien cogida… ¡claro que te vamos a coger, putita!…
Mientras subiamos a la habitación empezaron a desnudarla, primero las tetas al aire y de nuevo la mini ya sólo era era un trapo en su cintura. Naty se reía lujuriosamente cuando uno de ellos dejaba de manosearla momento que aprovechaba el otro para abalanzarse sobre ella para besarla y restregarse contra su entrepierna como cuando Gonza la volteó, apoyándola contra una de las paredes de la escalera…
Encendieron las luces. Había una cama matrimonial. Gonza empujó ligeramente a Naty y ésta quedó tendida en la cama que al estar en la mismísima esquina de la habitación, hacía que Diego a un lado y Gonza del otro, desnudándose, apenas si me dejaban sitio para ver como mi novia, muy rapidito de las ganas de coger, se quitaba el top. Cuando se estaba sacando la minifalda ya Gonza se le había acercado para ayudarla y así volver a frotar su dura pija contra su culo al tiempo que con sus dos manos manoseaba las tetas de mi novia. Estaba toda desnudita, solo se dejo las medias de red y las botitas Reebok.
Diego también se desnudó y lo primero que hizo fue agarrarla con sus potentes brazos para frotar su cuerpo desnudo con el suyo momento que aprovechó para darle un tremendo beso de lengua a Naty.
– ¡Agáchate perrita! ¡Fíjate en nuestras pijas porque te vamos a coger como nunca, putita!
– Veni nena, ¿Qué esperas? Chupa nuestras pijas que pronto te estaremos taladrando para que tu novio sepa lo trola que sos… ¿verdad que te encanta, puta?- decía Diego al tiempo que mi novia, agarrando las dos porongas con sus manos, pajeándolas, se metía la suya en la boca. Así empezó todo. Natalia en tanga, agachada en la cama chupando las pijas de esos dos flacos, que estaban desnudos en frente de ella cogiendosela alternativamente por la boca.
-Sacate las zapatillas putita â?? le dijo Diego a Naty.
-No, ya vas a ver lo que hago.
Enseguida nomás Naty propuso algo que le encanta y me hizo varias veces. Siguió chupando y pajeando la pija de Gonza, sentada sobre la cama, con Gonza arrodillado sobre la cama al costado y su pene en la boca de Natalia. La pidió a Diego que se siente frente a ella y comenzó tambien a pajearlo, pero con sus pies con las botitas Reebok. Eso le encanta.
Pronto se impacientaron y antes de que yo hubiese intervenido en la fiestecilla que montaba mi novia ya estaban discutiendo a cerca de quién sería el primero en penetrarla. Naty se había levantado y mirándome pícaramente se agacho para mostrar así su culito y su conchita afeitada, más bien arreglada. Diego, con su enorme pija apuntando al cielo agarró a Naty del brazo, se tendió de espaldas en la cama para que así mi novia pudiese montarlo. Mi novia empezó a moverse, poco a poco, pegando sus tetas contra el pecho de Martín que no paraba de chuparselas y de tocarle el culo con sus dos enormes manos. Gonza y yo nos limitábamos a mirar y esperar. Diego se la estaba garchando con fuerza y mi novia respondía como una gatita en celo. Gritaba de placer. Gonza se colocó en frente de ella y le metió su dura pija en la boca. La escena era superexcitante, tanto que sólo pude limitarme a ver lo que le hacían a Natalia, que por cierto estaba acabando por primera vez.. Aprovechando la explosión de Natalia y cuando todavía estaba jadeando montando la pija de Diego cambiaron de posición. Gonza agarró a mi novia por las caderas y la abalanzó sobre la cama de forma que su culito y toda su argolla afeitada quedó a su disposición. Ella quedo en la pose de ranita, que le encanta de puta que es. Gonza le clavó su polla iniciando un vaivén primero lento pero con el tiempo los golpes empezaron a ser sanamente violentos de forma que Natalia empezó a jadear escandalosamente. Pronto sus jadeos pararon ya que Diego la agarró por los hombros y le acercó su enorme estaca para que se la mamase. No podía ser de otra forma y Natalia acabo por segunda vez . Diego y Gonza, con sus pijas duras como palos (la mía también) reían y repetían obscenidades del tipo:
– ¡Qué bien chupas, puta de mierda, seguí así, trágatela toda! – ¿Te gusta que te cojan eh, putita? ¡Te voy a acabar sobre ese tatuaje, puta! ¿A que te gusta cómo te recontra garchamos? â?? Vas a ver cuando hagamos el culito, vas a ver…
Había llegado la hora que tanto habíamos esperado ella y yo y estaba dispuesto a no perdérmelo. Diego lo organizó muy rápidamente. Le dijo a Natalia que se montase otra vez encima de él. Natalia, en plena lujuria se subió a su pija y dejó que Diego la volviese a coger con su enorme falo, además de dejar que le metiese un par de dedos en su culito. Natalia se movía y sentía como se le dilataba el ano. Sabía lo que le esperaba. Gonzalo se le acercó por detrás y apuntó su pija contra el ano. Entró sin dificultad pero cuando empezaron a moverse la cosa cambió. Natalia gritaba, sufría de gusto y cuando estaba dudando sobre si parar aquello oí como me decía entre grititos de placer y gemidos:
– ¡Veni, veni , Juli , veni, que me muero de gusto, veni!
Pense como era novio de semejante puta, pero luego me acerqué desnudo y con mi pija tiesa como nunca en mi vida. Mi novia Natalia me la empezó a chupar, más bien los empujones de Diego y Gonzalo conseguían que yo me la pudiese coger por la boca. Mi novia volvio a acabar, profundamente, intensamente, tanto como el placer que pueden proporcionar tres buenas pijas en el cuerpo de una mujercita de 19 años.
Nosotros, por sugerencia de Diego sacamos nuestras pijas y nos pusimos alrededor de mi novia que yacía, boca arriba en la cama. Bastaron unos meneos para que, casi al unísono, llenásemos de leche los pechos y la cara de Natalia que, muy aplicada la puta, besaba nuestras pijas cuando estás ya habían soltado los primeros y fogosos chorros de esperma. Luego siguió limpiando nuestras pijas con su lengua, frotándoselas por el arito y se trago toda la leche, algo que siempre juró que no había hecho porque no le gustaba. Parece que era mentira y que se tragó varios litros de semen en su corta vida. Quedamos los cuatro rendidos, casi apilados en la cama.
Por la mañana al despertarme sentí gemidos. Me restregue los ojos y era Natalia chupandosela a Diego con muchísima ternura, mientras que Gonzalo que regresaba del baño, al ver la escena, comenzó a cogersela, pero directamente por la cola. Así pasamos toda la mañana cogiendo, porque la puta no es solo puta con alcohol, sin el tambien. Así terminó el juego.
Días después me confesaria que Diego era un ex novio y su amigo tambien sa la habia cogido en alguna ocasión.
Esta fue la primera experiencia de este tipo que tuvimos Natalia y yo pero ha sido tan satisfactoria que, ahora, siempre que cogemos juntos no hacemos otra cosa que hablar de lo que pasó y de lo que podrá pasar en un futuro.

NeoPene

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