Esta historia tiene dos vertientes: la versión de los chicos y la versión de la chica. Los nombres fueron modificados por obvias razonesEse día mi amigo Mario nos invitó a una fiesta que hacían unos amigos suyos en una casa, estas fiestas son organizadas por chicos y chicas que se juntan para reunir dinero y poder hacer su fiesta de graduación cuando salgan de la universidad.

Bruno, Román y yo no estábamos muy convencidos de ir, sobre todo porque el rumbo donde se encontraba la casa de la fiesta es de los mas feos e inseguros de la ciudad; pero después de mucho insistirnos, logro convencernos, sobre todo porque uso el argumento de que había barra libre y muchas chavas solas para ligar.

Nos fuimos en dos autos, llegamos a la fiesta y nos encontramos con otro amigo llamado Fidel que había llegado un poco antes. Pagamos la entrada y entramos; la fiesta estaba en su apogeo había buena música y varias parejas bailando, la pista (mas bien el patio de la casa) estaba a reventar. Era poca la gente sentada o en grupos platicando; fuimos por unas bebidas y nos dispusimos a buscar chicas para bailar, ligar y ver que más podíamos sacar.

Lo malo del asunto es que ya casi todas las chicas estaban ocupadas. Fidel y yo nos acercamos a una morena y una casi rubia para invitarlas a bailar, pero ellas amablemente nos rechazaron, esto causó algo de frustración en nosotros, pues no estamos acostumbrados al rechazo, Fidel les dijo algo grosero; entonces preferí llevármelo para evitar problemas y le dije que no debería tratar así a las chicas. El se calmó y nos fuimos donde nuestros amigos seguían tomando.

Estuvimos bebiendo un buen rato, casi no bailamos ni ligamos, pues como decía anteriormente, ya las chicas estaban ocupadas con otros tipos y además, las chicas a las que mi amigo Fidel insultó se encargaron de crearnos mala fama con las demás, por lo que ninguna se nos acercó.

Yo ya me sentía bastante tomado cuando ella llegó; la vimos desde que entró. Alta y muy delgada, de piernas muy largas, apiñonada de cabello largo muy negro; traía un vestido rojo sumamente ajustado sin tirantes ni mangas que le llegaba apenas a la mitad de los muslos. Solo hubo un detalle que no me gustó de ella: tenía una prominente nariz que no dejaba mostrar toda su belleza.

A esta chica yo ya la había visto muchas veces en los pasillos de la Universidad, pero nunca me había fijado en ella, sobre todo porque siempre la había visto desarreglada y fachosa, por eso me sorprendió que arreglada llamara tanto la atención, tal vez se debió a su estatura, pues es más alta que yo por ejemplo, que mido 1.70 mts, o tal vez se debió a que ya estábamos muy tomados, aunque todavía recuerdo perfectamente todo lo que ocurrió esa noche.

Desde el momento en que la vimos, Román, Fidel y yo nos acercamos a ella, impidiendo que algún otro chico nos la ganara. Noté que ella se sorprendió cuando nos le acercamos, pues aunque nos conocíamos, nunca habíamos sido ni siquiera amigos, vamos, en ocasiones ni siquiera nos saludábamos en la escuela.
De inmediato Mario le sirvió un trago y le conseguimos una silla para que se acomodara, la chica estaba muy feliz con todas las atenciones de nosotros cinco. Ella se terminó el trago rapidísimo y pidió otro; Mario se lo sirvió; ella nos preguntó cuantas copas llevábamos para intentar alcanzarnos; le dijimos que cuatro cada uno y se apresuró a seguir bebiendo.

Comenzó una canción muy moderna y Fidel la invitó a bailar, ella aceptó; los demás vimos que ella bailaba muy sensual y cachonda, aunque apenas se había tomado tres copas; pero su movimiento de caderas, su forma de contonearse al bailar y como levantaba los brazos y se pegaba a mi amigo, hizo que me comenzara a excitar demasiado.

Las demás parejas se les quedaron viendo como rechazando la forma como ellos bailaban, pues Fidel no desaprovechó la ocasión y se repegó al cuerpo de ella. Mario me comentó que uno de los organizadores de la fiesta se acercaba a ellos y entonces los dos nos acercamos y cuando el chico quiso decirles algo, entre los tres rodeamos a la chica y bailamos con ella, le dijimos al tipo que mejor nos dejara en paz, el se molestó, pero al ver acercarse a Román y a Bruno, que es un amigo muy corpulento, optó por retirarse, no sin antes decirnos que estuviéramos tranquilos.

Ya estando los cinco, bailamos alrededor de ella, turnándonos para acercarnos y acariciarla; ella no dijo nada, no protestó ni alegó, por el contrario, siguió bailando y tomó sorbos de una copa que Mario llevaba.

No dejamos de bailar, pues el dj siguió mezclando canciones muy buenas, al poco rato ya teníamos un buen público; pero lamentablemente un tipo muy borracho se acercó y tocó en una nalga a nuestra chica, por lo que Bruno le dio un tremendo golpe que lo tumbó. Esto originó que comenzara a gestarse una pelea entre varios de los que estaban allí y nuestro grupo; pero Mario y yo calmamos a los demás y les dijimos que mejor nos retiráramos del lugar. Así lo hicimos, nos fuimos para no ocasionar más problemas.

En el auto de Mario nos subimos tres, Mario manejaba y Bruno y yo nos fuimos atrás, colocando a la chica en medio de nosotros dos; en el otro auto se fueron Fidel y Román siguiéndonos; le dijimos a la chica que a dónde quería ir para seguir la fiesta y ella nos dijo que la lleváramos a donde nosotros quisiéramos; eso nos agradó bastante y Mario nos dijo que el conocía un buen lugar, pero que estaba retirado, ella dijo que no importaba. Todo el tiempo la chica iba riendo, bromeando y coqueteando con nosotros, por lo que nos dimos cuenta de lo fácil que era.

Mario enfiló hacia la carretera, Bruno empezó a acariciarle una pierna a ella y no dijo nada, entonces, yo también comencé a acariciarla; ella me besó mientras mis manos recorrían su cuerpo, desde sus muslos hasta sus pechos; Bruno le bajó una parte del vestido y dejó salir un redondo y bien formado seno que mi amigo comenzó a chupar; la chava solo gimió y puso una manos en la cabeza de Bruno gozando con la caricia de él.

En eso estábamos cuando sentimos que el carro daba tumbos; la chica con voz entrecortada le preguntó a Mario que pasaba y él le dijo que no se preocupara, que ya íbamos a llegar.

Poco después nos detuvimos; ya la chica llevaba el vestido enredado solo en la cintura, tenía las medias y los calzones abajo y mi dedo penetraba su panocha haciéndola gemir, mientras Bruno le lamía los senos y acariciaba sus nalgas.

Al detenerse, Mario se bajó y abrió la puerta de mi lado, me dijo que me bajara para que la chica se acostara, lo hice y ella se recostó, quedando Bruno casi encima de ella; sin tardanza, él se bajó el pantalón y se colocó en medio de las piernas abiertas de ella y de inmediato comenzó a penetrarla, la chica gimió de placer; ella levantó los brazos por encima de su cabeza y tomó mi verga, pues yo ya me había bajado los pantalones también. Ella acarició mi miembro e intentó llevárselo a la boca, pero el espacio del auto me impidió acomodarme, por lo que ella le pidió a Bruno que se levantara un momento, el accedió y ella se volteó boca abajo, colocando medio cuerpo afuera del auto, sosteniéndose del suelo con ambas manos y abrió la boca para que yo metiera mi verga; me parece que Bruno la penetró por el ano, y ella empezó a decir: “Si me gusta por allí, métemelo más duro, más duro por favor, párteme en dos, hazme gozar”. Yo coloqué mis dos manos en su cabeza, ayudándola a chuparme el pito; ella intentó levantar una mano hacia atrás, supongo que quería abrir más sus nalgas para sentir bien el miembro de Bruno, pero no lo consiguió, pues si levantaba algún brazo, se iba de lado.

Román y Fidel ya habían llegado, las luces del carro de Fidel iluminaban la zona donde la chica cogía con nosotros.

Bruno terminó primero, gimió y gritó cuando se vino dentro de ella y ella también gimió de placer, aún con mi verga en la boca.

Fidel entró en el lugar que dejó vacante Bruno y metió su verga en ella, no sé si en la panocha o en el culo, pues solo escuché los gemidos de placer de ambos y yo estaba muy entretenido sintiendo el placer que ella me daba con la boca.

Unos minutos después terminé y la chica se tragó gustosa mi semen, ella intentó no dejar escapar nada, se veía que le gustaba, pues se lo tragó casi todo, solo unas pocas gotas escurrieron por las comisuras de sus labios

Cuando yo me salí, la chica llamó a Mario y él de inmediato ocupó mi lugar; yo me alejé un poco para descansar de la tremenda mamada que la chica me había dado, solo se escuchaban los gemidos de placer de los tres.

Vi cuando Fidel salió del auto y Román entró en su lugar, también la penetró y escuché sus gemidos, alcancé a ver por la ventana de atrás como se movía mi amigo cogiéndose a la chava.

Un poco después, Mario terminó y de igual manera, ella no dejó escurrir nada de semen, esta vez se lo tragó todo. Cuando Mario se salió de su boca, ella gritó con fuerza: “más, más, quiero más, dame más, más duro, por favor”.

Román bombeó con fuerza, complaciendo a la chava y unos minutos después terminó con un gran grito de placer por parte de ambos.

Román se salió y ella nos pidió que la ayudáramos a incorporarse, Mario y yo la ayudamos y al salir ella terminó de quitarse el vestido; caminó hacia la parte de atrás del auto de Mario y se empinó sobre la cajuela; nos hizo señas de que la penetráramos en esa posición y de inmediato me coloqué detrás de ella y de inmediato la penetré; sentí como ella ya estaba muy húmeda; me así de sus caderas y empecé a bombear con fuerza. Mi verga entró sin ningún problema; ella me ofreció sus brazos para que yo tuviera mayor penetración y la tomé de las muñecas, seguí bombeando con fuerza y los dos gemimos de placer, ella se movía con furia, como tratando de darme mayor placer y yo lo agradecí empujando más fuerte cada vez, hasta que, pasados unos cinco minutos, solté grandes chorros de semen dentro de ella y sentí como ella tenía su orgasmo, pues su panocha “mordió” mi verga de una manera muy especial.

Después de mí creo que siguió Mario, no me fijé muy bien, pero uno por uno mis amigos también penetraron en esa mujer insaciable que siempre pedía más y más.

Cuando todos pasamos por ella, nos dijo que esa había sido la mejor noche de su vida y que quería repetirla después, por lo que nos dio su teléfono y dirección.

Luego nos vestimos y nos subimos todos a los autos y la llevamos a su domicilio, otra vez Bruno y yo íbamos a los lados de ella, Fidel y Román tomaron otro rumbo.

Hace unos días llegaron a mi casa unos judiciales y me trajeron detenido, dicen que se me acusa de violación tumultuaria contra esa chava, pero eso es incorrecto, ella fue la que nos instigó a tener sexo con ella y lo gozó bastante.

Esta fue la historia contada por uno de los chicos inmiscuidos en el caso y no varía mucho de lo que dicen los otros cuatro; pero la chica cuenta otra historia…