Compartiendo a mi novia

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31 marzo, 2019 7:02 pm

Una excursión bastó para darme cuenta de la cachondez de mi novia.Mi nombre es Ernesto, tengo 23 años y les voy a contar la historia de una novia que tuve hace 5 años.

Lucía, mi novia era una chava bastante bonita, me gustó desde que la conocí y anduve tras de ella como seis meses hasta que me hizo caso y aceptó que fuéramos novios.

Estábamos en la preparatoria, casi a punto de salir y en mi grupo se organizó una excursión para irnos de fin de semana al campo; Lucía no estaba en el mismo grupo que yo, nos habíamos conocido en el taller de teatro, pero yo la invité a la excursión, no hubo ningún problema por parte de mis de más compañeros, pues varios de ellos llevaban a sus novias y las chavas llevaban a sus novios.

Afortunadamente sus papás agarraron la onda y le dieron permiso de irse desde el viernes en la tarde y regresar hasta el domingo en la noche.

El viaje fue un poco largo, pero al anochecer del viernes ya estábamos llegando a nuestro destino, un lugar para acampar muy bello junto a un bosque; todos bajamos de los camiones y rápidamente armamos las casas de campaña; como dos maestros iban con nosotros, tuvimos que repartirnos las casas, las chavas en unas y nosotros en otras.

La primer noche hicimos fogatas y cantamos, luego contamos historias de terror y nos acostamos muy tarde. Al día siguiente nos levantamos temprano para ir a conocer los alrededores; Lucía se puso una blusa blanca y un short muy corto y muy pegado, como nunca habíamos tenido relaciones, yo la veía y se me antojaba muchísimo. Como hacía frío tuvo que ponerse un suéter, desayunamos y partimos; como en el grupo éramos muchos, decidimos que unos exploraríamos hacia el sur y otros hacia el norte,

Con Lucía y conmigo iban varios chicos y chicas y la maestra de biología, que nos iba indicando que flores y plantas íbamos encontrando; gracias a la aburrida disertación de la maestra, convencí a Lucía de que nos alejáramos de ellos; para mi mala suerte otros seis chicos y una chica me escucharon y se fueron con nosotros, en la primera oportunidad nos le escapamos a la maestra; empezamos a sentir calor y Lucía se quitó el suéter, vi sus turgentes pechos redondos y sentí como el bulto se formaba debajo de mi bermuda.

Caminamos un buen tramo entre los árboles, por una vereda angosta y al final llegamos a un lugar donde había una pequeña cascada y una laguna; como sentíamos calor, varios de los chicos propusieron que nos metiéramos a la laguna, rápidamente se desnudaron y se lanzaron al agua cinco de ellos. Lucía, la otra chica, uno de los chavos y yo nos quedamos en la orilla, los que estaban adentro nos llamaban diciendo que el agua estaba muy sabrosa, que nos metiéramos, el otro chico se animó y se metió también; las chicas por pudor no se atrevían, le dije a Lucía que entrara, pero me dijo que no traía traje de baño y la otra chica la secundó. Me quedé con ellas viendo a los chicos divertirse en el agua; me senté cerca de Lucía, la abracé y nos pusimos a platicar con Ana María que era la otra chica.

Después de platicar un rato, Ana María nos dijo que iba a buscar un lugar donde orinar y nos quedamos solos viendo a los otros chicos jugar en el agua. Yo empecé a besar a Lucía y poco a poco nuestras caricias se fueron encendiendo, la empecé a acariciar, pero al escuchar silbidos de los muchachos decidimos irnos a otra parte; nos levantamos y buscamos un buen lugar, encontramos un lugar plano detrás de unas rocas y nos acostamos lado a lado, nos besamos y mis caricias cada vez eran más atrevidas; Lucía se dejaba hacer con los ojos cerrados y me susurró al oído: â??Quiero ser tuyaâ?, el corazón me latió tan de prisa que creí que me daría un paro cardiaco, lo que se me paró fue otra cosa (aunque ya estaba parada desde antes). Lucía me volvió a susurrar al oído: â??Hazlo con cuidado que soy virgenâ?; más tardó ella en hablar que mi ropa estar arrumbada por allá. Procedí a desvestirla con cuidado, le quité la blusa y el sostén, contemplé extasiado los pechos de mi novia tan hermosos y los besé; le desaté el cabello y la recosté en el pasto, le quité su short y su tanguita, los tenis y sus calcetas; Lucía quedó totalmente desnuda frente a mi, me di un momento para contemplar su hermoso cuerpo; â??por finâ?, pensé, y besé todo su cuerpo, empezando por el cuello, los hombros , los brazos, los senos, donde me entretuve un buen rato, bajé a su estómago, pero coloqué mis manos en sus senos para seguir acariciándolos, seguí bajando hasta que encontré su clítoris, lo besé con ternura y con mi lengua jugué con el un poco, escuché los gemidos de placer de Lucía. Ella abrió un poco las piernas y yo metí mi lengua en su rajada, Lucía se retorcía y se mesaba los cabellos pidiéndome que se lo hiciera más, â??Más, dame más placer papito por favorâ? me decía, me extrañó un poco su comportamiento, pero seguí con mi labor; me volteé y puse mi miembro frente a la cara de Lucía, ella entendió de inmediato y me la mamó, haciendo el 69; después de un rato de chuparnos estábamos a cien, así que me incorporé y me di la vuelta, Lucía seguía con las piernas abiertas, derramando jugo de su vagina, me coloqué entre sus piernas y puse mi pene a la entrada de su vagina, se lo metí despacio, gozando la penetración y dejando que se acostumbrara a la verga que la penetraba, aunque no parecía ser necesario, pues estaba bastante lubricada; mi verga entró con relativa facilidad. Una vez con mi verga adentro de ella, comenzamos a movernos rítmicamente; el placer era indescriptible, hasta ese entonces, yo no había gozado tanto con una chica.

Seguimos gozando con nuestra unión y sentí como Lucy tenía un orgasmo, gritó con fuerza y se aferró a mis hombros, al tiempo que me apretaba el pene con su panocha haciéndome disfrutar más de la cuenta, tanto, que me vine sin tardanza, saliéndome de su panocha pues lo último que queríamos era un embarazo. Me recosté junto a Lucía y la abracé, al poco tiempo nos dormimos los dos.

Cuando desperté, vi que los otros seis chicos y Ana María estaban a nuestro alrededor; como Lucy y yo estábamos desnudos, intenté cubrirla a ella al tiempo que les preguntaba que querían, ellos sonrieron, pero no respondieron; Lucy despertó y se cubrió su cuerpo desnudo.

Ana María fue la que tomó la palabra:

– Bueno, los estuvimos viendo cuando hicieron el amor y la verdad nos dejaron muy calientes a todos.
– ¿Y qué quieren que haga?, pregunté yo.
– Bueno, aquí mis amigos estaban pensando en la posibilidad de… como te diré.
En eso intervino uno de los chicos y me dijo:
– Eh, pues, mira, la verdad queremos ver si ustedes estarían dispuestos a hacer un trato
– ¿Qué tipo de trato? Preguntó Lucy
– Queremos hacer un intercambio, dijo uno de ellos.
– Sigo sin entender, respondí.
– Queremos ver si hay la posibilidad de que tu novia lo haga con nosotros y a cambio, tu lo harías con Ana.
– ¿Qué?, ¿están locos?, exclamé sorprendido y molesto; ¿cómo se les ocurría a estos tipos que me iba a prestar a una cochinada así?.
– Pues Ana está de acuerdo, dijo uno de ellos.
– ¿Porqué no le preguntamos a Lucy? Intervino Ana y todos volteamos a ver la respuesta de ella.
Lucy estaba viéndonos sin decir nada hasta ese momento, me miró sin saber que hacer, yo le pregunté:

– ¿Tu que dices?
– Pues, no sé.
– ¿Cómo no sabes?, ¿a poco aprobarías eso? Dije, ya enojado.
– Pues, es que… no se si tu quieras
– ¿Pero tú que quieres, a poco aceptas?
– Si tu quieres, sería una nueva experiencia ¿no?
– ¡Estás loca, yo me largo! Le respondí y me levanté furioso, me vestí mientras hablaba y me fui caminando.

Ana María me alcanzó rápidamente e intentó calmarme, pero yo estaba muy molesto, pues nunca creí que mi novia fuera un piruja tan fácil, eso le dije a Ana María y ella replicó:

– Que, ¿no te gusto yo?
– ¿Eso que tiene que ver?, repliqué.
– Que tu me gustas y si yo te gusto, es tu oportunidad de ponerle los cuernos a Lucy enfrente de ella y sin que te alegue nada.
– Si, pero ella cogería con seis tipos, imagínate, me pondría el cuerno seis veces frente a mi.
– Pues… he de decirte que ya te lo está poniendo, observó Ana María.

Volteé hacia donde estaba Lucy con los seis chicos y me quedé boquiabierto, ella y uno de ellos estaban sentados y se besaban con pasión, el chico le sobaba las tetas y ella le acariciaba la entrepierna por encima del pantalón, mientras, los demás chicos se desvestían.

Iba a acercarme a reclamar, pero Ana me detuvo del brazo y me dijo:

– No seas tonto, déjala disfrutar y disfruta tu también.
– ¿Cómo?, pregunté yo todavía molesto.
– Mira, primero tienes que complacerme y después te diré como vas a vengarte, pero deberás seguir mis instrucciones.
– De acuerdo, contesté un poco enfadado.

Sin mediar palabra alguna, Ana empezó a quitarse la ropa y me pidió hacer lo mismo, lo hice sin chistar y pensando que me vengaría de Lucy poniéndole el cuerno con Ana.

No está por demás describir a Ana María, la verdad, es que estaba bastante bien, era una chica de cabello largo negro, tez morena, ojos grandes negros y redondos, pechos y nalgas firmes y redondas, una cintura muy breve; siempre me había gustado, pero nunca la había tratado.

Me asomé por encima de los arbustos; Lucy ya estaba cogiendo con el primero mientras los demás aguardaban su turno. Sentí la boca cálida de Ana María besándome la verga y volteé hacia abajo, la vi arrodillada, con su hermoso cuerpo hincado chupándome las bolas y el miembro, pensé que no podía desaprovechar la oportunidad, si Lucy estaba tan ocupada, yo me ocuparía mientras con Ana María.

Ana María mamaba mejor que mi novia, me puso una chupada de ensueño, me olvidé de todo a mi alrededor y disfruté esa mamada como nunca.

Me hinqué junto a Ana y suavemente la acosté en el pasto, besé su cuerpo maravilloso y la acaricié con ternura, metí un dedo en su vagina y la sentí húmeda, le pregunté que si ya estaba lista y ella me dijo que si, así que me puse en posición y poco a poco metí mi verga en su panochita; Ana gimió de placer y yo también, empecé a entrar y salir de su panocha rítmicamente y ella se movió al mismo ritmo; eso se convirtió en una entrega total de besos, abrazos y caricias; un buen rato estuvimos cogiendo como locos hasta que estallamos en un orgasmo gigantesco ambos.

Cuando terminamos, Ana María se recostó en mi pecho y me preguntó si quería vengarme de la traición de Lucy, yo le contesté que ya me había vengado al coger con ella y ella me respondió: â??no, tonto, te voy a ayudar a hacerla tu esclava sexualâ?, se levantó y se vistió; yo también me vestí y luego me llevó hacia un lugar donde los chicos habían dejado las maletas de viaje.

Ana se acercó a una maleta y sacó una videocámara; me la dio y me dijo que grabara la sesión de sexo que estaba teniendo Lucy con los chicos; â??Despuésâ?, me dijo, â??ella se convertirá en tu esclava sexual, con ese video en tus manos ella tendrá que hacer lo que le pidasâ?.

Pensé que Ana tenía razón, pero todavía me sentía inseguro, no estaba convencido de hacerle eso a Lucy; pero al regresar a donde estaba cogiendo con los otros chicos volví a sentir el coraje inicial y empecé a grabar; yo estaba escondido detrás de unos matorrales, de tal manera que ni los chicos ni Lucy se dieron cuenta de que los estaba grabando, afortunadamente el zoom de la cámara era muy bueno y pude filmar detalles muy interesantes.

Hice tomas de Lucy cogiendo con varios de los chicos, incluí acercamientos a su cara a sus tetas y a su vagina cuando estaba siendo penetrada; en fin, que filmé una película súper porno con mi novia como protagonista; me asombré de lo cachonda que fue, se movió como una profesional, gritaba y pedía más, les chupó la verga a todos, se dejó hacer lo que ellos quisieron y todo quedó grabado en el cassete.

Después de mucho tiempo los chicos terminaron con ella y todos se levantaron, se vistieron, me fui hacia la laguna, me senté cerca de ahí a esperar; todos los chicos fueron pasando junto a mí y me hicieron una seña con el dedo pulgar levantado hacia arriba; Lucy llegó al último y todos nos regresamos a donde estaba el camión de la excursión esperándonos.

Lucy quiso hablar conmigo pero no le dirigí la palabra en todo el camino, cuando llegamos a la ciudad le dije que yo le llamaría por teléfono después.

Si quieren saber lo que pasó con el video y si Lucy se convirtió o no en mi esclava sexual, esperen un próximo relato.

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