Mi buen amigo


Hace unos años, conocí a un chico por internet. Teníamos la misma edad y nos gustaba la misma música. Se nos hacia muy fácil hablar de cosas íntimas pues vivimos en diferentes estados. Hablábamos de parejas, familia, escuela, etc. Pero en algún punto, empezamos a sentir algo mas que una simple amistad. Llegamos a hacer planes a futuro, pero al ser tan jóvenes e ingenuos, con el pasar del tiempo quedaron en el pasado.

Nuestra relación volvió a ser la de amiga-amigo de nuevo y no volvimos a hablar sobre eso. Pasaron los años y llego el momento de entrar a la universidad; el eligió una universidad en San Luis Potosí y yo una en Guanajuato. Presentamos los exámenes y ambos pasamos. Un día, mientras hablábamos por FB; quedamos en conocernos en persona algún día pues ahora estábamos mas cerca el uno con el otro.

Siendo sincera, no le di mucha importancia, nuestras vidas habían tomado caminos muy diferentes desde hacia tiempo y ya no éramos tan amigos. Pero accedí por nuestros años de amistad. De todas formas, no era conocernos enseguida, primero nos teníamos que acoplar a la vida universitaria y a la vida en otro Edo.

Con la vida universitaria siendo tan agitada, comenzamos a perder contacto. Meses después, un fin de semana como cualquier otro, nos encontramos en FB. Platicamos acerca de nuestras carreras y de como nos estaba yendo. Todo muy casual. Entonces el me dijo:


— ¿Cuando nos vamos a ver?

A mi me saco de onda, pues teníamos tiempo sin hablar, pero aun así, respondí:

— Un día de estos… ¿Que te parece en Semana Santa?

El dijo que si, comenzamos a planear si vernos a mitad de camino o ir al otro Edo. El quería conocer Guanajuato, así que decidimos que el viniera para acá. Pasaron unas semanas y llegaron las vacaciones de SS. El día que el se vino a Guanajuato, me mando un mensaje para decirme a que hora llegaría el autobús.

Fui a la estación de autobuses para esperarlo y llevarlo al hotel en el que se hospedaría unos días. Mientras esperaba el autobús, comencé a sentir ansiedad y nervios. Y empece a pensar:

— ¿Y si se quiere quedar más días?, ¿Y si resulta ser un asesino?, ¿Y si no nos llevamos bien en persona?

Mis nervios y ansiedad desaparecieron cuando sentí unas manos tibias cubriéndome los ojos. Su autobús había llegado antes y el me quería dar la sorpresa de llegar antes que yo. Cuando volteé a verlo, me sonrió y nos abrazamos. Tantos años de conocernos simplemente por un monitor y ahora nos estábamos viendo en persona.

Tuvimos una breve conversación sobre como le fue en el corto viaje, que lugares quería conocer y cuantos días estaría aquí. Tomamos un taxi y nos fuimos al hotel a dejar su maleta.

Fuimos a un café cerca de su hotel y nos pusimos al corriente.Todo era tan diferente… Años conociendo solo nuestras palabras por medio de un teclado y ahora hablábamos y escuchábamos nuestras voces en persona.

Comenzó a anochecer y nos fuimos a un parque a continuar la platica. Nos sentamos en una banca, hasta que le dije:

— Me tengo que ir, se esta haciendo más tarde y tu tienes que descansar

Y el dijo:

— Tienes razón, hay que descansar para vernos mañana temprano

Nos levantamos y nos dimos otro abrazo. Nos despedimos con un beso en la mejilla, lo acompañe a su hotel y me fui a mi departamento. Quedamos de vernos para desayunar.

Cuando llegue al departamento, me puse a pensar en lo diferente que se veía… El chico que recordaba en las fotos era flaco, moreno, tenia granos, un corte medio ridículo y se vestía como niño. El chico que acaba de ver estaba fornido, su piel tenia un lindo color canela, el acné se había ido y su vestimenta era como la de un hombre maduro.

Me sentí mal al estar pensando todo eso, pues yo tampoco fui una belleza en mis años de adolescente. Deje de pensar en eso, tome una ducha y me fui a la cama. Puse la alarma para las 7:30 a.m.

Al día siguiente me desperté, me bañe y me aliste, salí hacia el hotel y en el camino iba pensando a donde iríamos a desayunar. Llegue al hotel, le mande un mensaje para decirle que ya había llegado y que estaba en el lobby. A los 5 minutos bajo y nos fuimos.

Nos fuimos caminando y yo le iba mostrando detalles que me encantan de Guanajuato. Note que el me veía fijamente y pensé que ya lo había enfadado, entonces le dije:

— ¿Ya te enfado mi platica, no?

Y me dijo algo que me hizo sentir cosquillas:

— No, solo estaba viendo lo hermosa que eres en persona

Me sonrojé y le dije:

— Tu no te quedas atrás…

Nos quedamos en silencio, hasta que el me pregunto sobre X cosa. Llegamos al restaurante al que lo quería llevar, pedimos una mesa afuera y nos sentamos.

El estaba enfrente mío y no lo podía ver a los ojos, me sentía apenada por el comentario tan fuera de lugar que le dije. Pensaba que le pude haber respondido con un simple gracias, pero no; hice de un momento lindo en algo incómodo para los dos.

Comencé a pensar en lo ridícula que estaba siendo y le pregunte como había dormido. Me dijo que muy bien. Nuestro desayuno llego y empezamos a comer. Me dijo que mis molletes se veían muy bien y le ofrecí. Partí un pedazo y se lo acerce, el abrió la boca y me saco de onda. Pero aun así, se lo di en la boca. El rió y me dijo:

— Perdón, no se por que hice eso

Le sonreí y seguí comiendo. De pronto me dijo

— ¡Que descortés soy! ¿No quieres de mis chilaquiles?

Le dije que si, acerce mi plato, pero el tomo un pedazo con el tenedor y me lo acerco a la boca. Lo mire a los ojos y me dijo:

— Abre, para estar a mano

Abrí la boca y me dio el bocado, le di un sorbo a mi café y le dije:

— Listo, ya estamos a mano

Terminamos nuestro desayuno y casi no hablamos, teníamos un largo día por delante y ya se nos estaba haciendo tarde. Pagamos, nos fuimos y empezamos a platicar.

El me estaba platicando sobre su carrera, lo estaba mirando y tenía un destello en sus bellos ojos verdes y hablaba con mucha emoción. Note que me volteo a ver de reojo y cambié mi mirada. Seguimos caminado y se nos acerco una joven vendiendo rosas. Me ofreció una a mi y le dije:

— No, gracias

Se volteo con el y le dijo:

— Comprele una rosa a su amada

El sonrió y le compro una. Ella se fue, el me la dio y me dijo:

— Ten amada mía

Con un tono seductor y romántico al mismo tiempo. Sentí cosquillas en el pecho y le dije gracias.

Continuamos nuestro recorrido, entramos a varios locales y al salir de uno, nos fuimos a sentar en unas escaleras. Estábamos sentados y me puse a observar la rosa con la mirada perdida, en si, no estaba pensando mucho, solo en el color tan bello que tienen.

De pronto lo volteé a ver a los ojos, el me vio también; ambos sabíamos que había algo. Me tomo por la cara y me dio un beso. Nos separamos, lo mire a los ojos y me acerque a besarlo de nuevo. Teníamos los ojos cerrados y el sobaba mi cabello, podía sentir sus dedos tocándome el cuello.

Sentía su lengua caliente en mi lengua, nuestra respiración se agitaba cada vez mas. Sus labios eran tan suaves y su barba me hacia cosquillas en mi barbilla y mejillas. Nos besamos apasionadamente por unos minutos hasta que sentimos que no podíamos respirar. Nos separamos y le dije:

— ¿Te acuerdas cuando éramos más jóvenes y nos preguntábamos como sería besarnos? Ahora sabemos la respuesta…

El sonrió y me dijo:

— ¿Te acuerdas cuando dijimos que bailaríamos con canciones de X grupo?

Le sonreí y le dije que sí. Nos paramos, se limpio el labial, me dio un beso en la frente y seguimos caminando. Me pidió permiso para tomarme de la mano y le dije que sí. No hay nada que me excite mas que un hombre amable y cortes, así que eso hizo que me dieran ganas de besarlo de nuevo. Le apreté la mano, volteo y lo bese. El me tomo de la cintura y yo estaba sobando su cabeza, sentía que el me abrazaba mas fuerte y me excitaba más. Comencé a sentir un bulto en mi entrepierna. Era su pene, deje de besarlo y nos fuimos a un callejón a esperar a que se nos bajara la excitación. El me pedía disculpas y yo le decía que no tenia de que disculparse. Nos fuimos a su hotel a descansar, pues habíamos caminado toda la mañana.

En el camino me dijo:

— Nunca había besado a nadie con tanta pasión

Lo mire a los ojos y le dije:

— Yo tampoco

Llegamos al hotel, entre al baño a echarme agua en la cara. Tenia que poner los pies en la tierra. Eramos amigos, no podía permitir que nuestra amistad terminara por nuestra calentura. Al salir de baño, el había puesto canciones del grupo que habíamos dicho años atrás íbamos a bailar algún día.

Lo mire, me acerco su mano, la tome y comenzamos a bailar como un par de tontos. Empezamos a reír y me dijo que siempre había soñado con que llegara ese día. Lo abrace y le sonreí. Seguimos bailando hasta que nos cansamos y nos dejamos caer en su cama.

Estábamos acostados tan cerca que comencé a sentir mi corazón latir mas y mas fuerte. Nos quedamos en completo silencio. Solo podíamos escuchar nuestra respiración. Se sentía una tensión sexual tan fuerte en el aire que hizo que me levantara. El me jalo del brazo y me dijo:

— Ambos sabemos lo que queremos que pase

Lo mire a los ojos y le dije que no podía echar por la borda nuestra amistad por nuestra calentura. El me soltó y se sentó, me senté junto a el y me dijo:

— Tienes razón. A partir de mañana hay que comenzar de nuevo.

Le dije que si y me fui. Llegue a mi departamento y no dejaba de pensar en todo lo que había pasado. Comencé a excitarme y empece a masturbarme. Me quite el pantalón, baje mi ropa interior y metí los dedos en mi vagina. Sentí como empezaba a mojarme. Cerré los ojos y me puse a imaginarme como seria su pene, el bulto que había sentido hacia unas horas, se sentía grande. Me metía y me sacaba los dedos con mas rapidez, sentía que me venia. Llegue al orgasmo y sentí mis jugos en mi mano. Me seguí sobando mis labios y tome una ducha.

Me dormí y al día siguiente fui a recogerlo al hotel. Se sentía un ambiente bastante incómodo, pero no íbamos a dejar que eso nos arruinara el día. Fuimos a desayunar y no hubo nada extraño. Platicamos de nuestros amigos y de nuestra familia. Entramos a varias tiendas y fuimos a un museo. Todo iba bien, como debió haber sido desde un principio.

Fuimos a comer a un restaurante que el había visto en internet. Era nuevo y era atendido por gente bastante joven. La camarera que nos atendió comenzó a coquetear descaradamente con el. El no le hizo caso, pero me moleste. El noto eso y me dijo con un tono de burla:

—¿Celosa?

Le dije que no. Le dije que me había molestado la actitud de la camarera y que si no se había puesto a pensar que tal vez yo era su novia. El me miró, me tomó de la mano y me dijo:

— Pero no eres mi novia…

Sentí eso como un balde de agua fría. Le dije que tenia razón y le iba a pedir disculpas cuando me dijo:

—¿A menos que quieras serlo?

Me quede en silencio y el comenzó a sobar mi mano. Lo mire a los ojos y no le respondí. Cuando la mesera llego con nuestro pedido, el soltó mi mano y me miro como retandome. Antes de que quitara la mano de la mesa, la agarre. El me volteo a ver y tomo mi otra mano.

La mesera dejo nuestra comida y no hizo ningún comentario coqueto. Me empece a sentir como una niña peleando por un juguete, pero al mismo tiempo sentía una presión en el corazón. Yo sabia que lo quería, pero como amigo. ¿Entonces porque me sentía así?.

Comenzamos a comer, terminamos y nos fuimos. Fuimos a una plaza que queda cerca del restaurante. Había muchas parejas tomadas de la mano, caminando con sus hijos o simplemente sentadas. Estaba mirando a una pareja de viejitos tomada de la mano y suspire. El me dijo:

— Espero conocer a alguien especial para estar así

Reí y le dije que si iba a encontrar a alguien especial. Le dije con cierto tono celoso:

— Ya ves la camarera como te coqueteó

Y el me dijo que ni siquiera le había interesado. Comenzó a hacerse de noche y nos fuimos. Había tensión en el aire, pero no era sexual. Eramos como un par de pubertos con miedo a dar a conocer nuestros sentimientos.

Llegamos a su hotel, nos despedimos y me dijo que quería conocer mi departamento. Le dije que si, que mañana lo llevaría a conocerlo. Me fui, tome una ducha y me acosté. Pero no podía dejar de pensar en el. Era un chico tan bueno, atractivo e inteligente. Media como 1.80, era flaco, pero estaba fornido, su piel se veía hermosa en los rayos del sol y sus ojos brillaban cuando hablaba

Su cabello era color chocolate y caía un rizo en su frente. Sus labios eran suaves y su sonrisa era blanca como la nieve…

Me estaba quedando dormida cuando escuche mi celular. Era el. Me había mandado un mensaje que decía que no le había respondido su propuesta. Me quede en blanco y le conteste que mañana hablaríamos de eso.

A la mañana siguiente fui por el. Lo lleve a mi departamento y decidimos desayunar ahí. Empece a observar los ingredientes del refrigerador, el se me acerco por atrás y me dijo al oído:

— Quiero hacer algo especial para ti

Saco ingredientes y empezó a hacer el desayuno. Yo lo veía y pensaba en que el ha sido el segundo hombre que me hacia de comer (de 3 novios que había tenido, solo uno cocinaba). Estaba feliz.

Termino de hacer el desayuno, preparo la mesa y nos sentamos. Tomo con sus dedos un poco y me lo acerco a la boca, abrí mis labios y metió sus dedos con el bocado. Saco sus dedos lentamente de mi boca y sentí un cosquilleo en mi vagina. Empezamos a desayunar, todo estaba delicioso. Cuando terminamos, mientras tomábamos una taza de café me dijo:

— ¿Y entonces?, ¿Ya me vas a responder?

Le dije que si. Sí quería ser su novia. Moria por sentir sus labios en mis labios otra vez, su lengua caliente, tocar su cuerpo, hacer el amor con el. Que el fuera mío y que yo fuera de él.

Le estaba dando un sorbo al café, cuando me hizo reír con una tontada. Un poco de café salió por mi boca y recorrió mi barbilla hasta llegar a mi pecho. El se levanto, me quito la taza de las manos, me sobo la mejilla y empezó a lamber el sorbo de café, llego a mi cuello y se detuvo. Mi corazón latía rápido. El se levanto y yo pensé que se había arrepentido. Me sentí mal, pero el me tomo de mano y me llevo a mi recamara.

Nos sentamos en mi cama y empezamos a quitarnos los zapatos. Me quite mi blusa y el se quito el pantalón. Le empece a desabotonar su camisa y el bajaba el cierre de mi pantalón. Me levante y me quite el pantalón. Quedamos en ropa interior. Nos quedamos viendo nuestros cuerpos en la luz del sol de la mañana. El traía un bóxer color gris y mi ropa interior era negra. Le toque la cara y lo bese.

Nuestros labios se volvían a encontrar, nuestras lenguas se saludaron como viejas amigas, sentía su respiración en mis labios. Sentía que no podía respirar. Este beso fue mas apasionado que el del otro día. El comenzó a bajar sus manos, me tocaba la espalda y la cintura, yo tenia mis manos en su pecho. Comencé a bajar mis manos hacia su pene, el me detuvo y dijo que el iba primero.

Me tomo de los hombros y me acostó. Abrió mis piernas lentamente y empezó a lamber mis muslos, sentía que me estaba mojando. Empezó a bajar mi calzón y a meter su lengua caliente en mi vagina depilada. Me estaba mojando cada vez mas. Le decía que metiera mas su lengua, el la empezó a meter hasta donde pudo. Comenzó a sobar mi vagina y a darle mordidas leves. Me empece a sobar los pechos, sentía que me iba a venir en su boca. Estaba muy excitada. Mis jugos empezaron a salir con más abundancia y el se los bebía. Cuando termino, subió a darme un beso en la boca.

Nos besamos y le dije:

— Ahora voy yo

Se acostó en la cama y empece a besarle el pecho, sus pectorales y abdominales comenzaban a sudar y se sentían calientes. Empece a bajar hasta que llegue a su ya erecto pene, el bóxer que traía era apretado, pero aun así podía ver que su pene quería salir a ver que estaba pasando. Lo sobe y se movía cada vez más, le quite el bóxer y lo tome con mis manos. Era todo lo que me había imaginado y más. Era un pene hermoso, gordo y venoso, media como 23 cm, era rosado y sabia delicioso.

Empece a bajar el prepucio y a darle besos en su glande, se sentía caliente y si lo soltaba, no dejaba de dar esos brinquitos tan ricos que da un pene erecto. Me lo metí a la boca y empece a jugar con el y mi lengua. Le sobaba sus bolas y el me empujaba la cabeza. Quería mas y yo se lo iba a dar. Empece a masturbarlo y a chupar su glande. Sentí semen en mi boca, y a pesar de que con mis otros novios nunca me tomaba el semen, con el lo hice.

Lo comencé a masturbar con mas fuerza y el se vino en mi boca, me tome hasta la ultima gota de semen. El gemía y comenzó a sobar mis pechos. Subí a besarlo y el comenzó a lamber lo que había quedado de café en mi pecho. Mientras me lambía, me desabrocho el brassier. Empezó a sobar mis pechos, tomo los pezones con sus dedos y los apretó. Lo agarre de la cabeza y lo abrace, el me empezó a chupar los pecho y yo empece a bajar mis manos hacia sus nalgas.

Le di unas nalgadas y le dije:

— Has sido un chico muy malo. Creo que te tengo que castigar

El me siguió el juego y me dijo

— ¿Como piensas hacerlo?

Lo jale del cabello levemente y le di una cachetada. Su pene comenzó a pararse, le apreté sus nalgas y su pene se termino de parar. Me agache y le dije a su pene:

— Tu también has sido un chico muy malo

Lo tumbe en la cama y empece a montarlo, mis labios rozaban su pene venoso, sentía una fricción tan rica y caliente en mi vagina. Le dije que lo quería dentro mío. El me tomo de la cintura y yo empece a meter su pene en mi vagina. Comencé a gemir como loca, la gordura de su pene me fascinaba, sentía dolor y al mismo tiempo placer. Quería que estuviera dentro mío y que me cogiera como una puta. Metí todo el pene y sentí que me iba a correr, el empezó a moverse de arriba a abajo, yo apoye mis manos en su pecho y empece a saltar, estábamos muy excitados y no me importaba si terminaba dentro de mi.

El se detuvo y me puso en la cama, empezó a sobar mi vagina y volvió a meter su pene. Lo sacaba y lo metía lentamente, el sabia lo que estaba haciendo, empece a tocar mis pechos y el me dijo que se venia. Le dije que no importaba. Sentí su explosión dentro mío, el semen empezó a salir a chorros de mi vagina. Era una mezcla de nuestros jugos. Baje mi mano y tome los jugos con mis dedos, los lleve a mi boca y me los tome. El se empezó a masturbar y le dije que quería mas en mi boca.

El se paro y yo me puse de rodillas con la boca abierta, esperando su jugo calientito en mi boca, el semen empezó a salir de nuevo y el termino en mi boca. Me lo tome y empece a limpiarlo con mi lengua. No se desperdicio nada. Cansados, nos acostamos en la cama. Puse mi mano en su pecho y le dije que nunca había hecho el amor así. Me beso la frente y dijo que el tampoco. Sudados y pegajosos, decidimos tomar una ducha.

Nos metimos a la regadera y empece a tallar su espalda mientras el tallaba la mía. Bajo sus manos a mis nalgas y empezó a abrirlas. Le dije que no, pues nunca había tenido sexo anal. El me dijo que si no quería hacerlo con el. Lo mire a los ojos y lo bese, empezamos a besarnos de nuevo con pasión y le dije que si.

El se puso de rodillas y me empezó a hacer sexo oral, una mano tocaba mi vagina y la otra recorría mi ano. Sentí como empezaba a mojarme por los dos lados. Salimos de la regadera y me puse en cuatro puntos en la cama. Tenía miedo, pero estaba excitada al mismo tiempo. El comenzó a sobar mi ano y a meter los dedos. Metió uno lentamente y mi ano empezó a abrirse. Metió dos y se abrió mas. Me dijo que ya iba a meter su pene y que tal vez iba a sentir dolor. Le dije que estaba bien.

Se subió a la cama, puso su pene en la entrada de mi ano y lo empezó a meter. Sentí un dolor horrible, pero sentía mas placer. Empece a gemir como loca, me tomo de la cintura y empezó a moverse apasionadamente. Me encantaba lo que estaba haciendo, empece a meter mis dedos en mi vagina y a gemir mas y mas fuerte. Mis jugos comenzaron a salir y el me dijo que se iba a venir. Le dije que terminara en mi ano. Se vino y sentí como su semen salía y recorría mis nalgas y muslos.

Me beso y me dijo que lo había hecho muy bien. Le dije que lo quería recompensar por ser tan buen amante. Lo empece a masturbar con mis pechos y el empezaba a gemir mas y mas fuerte. Su pene se sentía pegajoso, mojado y caliente. Se vino en mis pechos y empece a tomarme el semen.

Volvimos al baño y nos bañamos juntos, tallamos nuestros cuerpos calientes y desgastados hasta que quedamos limpios. Al salir, nos acostamos a descansar. Nos quedamos dormidos y cuando despertamos, ya era de noche.

Nos vestimos, lo lleve a su hotel y nos despedimos con un beso. Regrese a mi departamento extasiada y feliz por esa mañana/tarde tan rica que pasamos. Seguía cansada, así que fue fácil dormirme.

Al día siguiente que nos vimos, lo volvimos a hacer. Teníamos que aprovechar, pues el se iba a ir el próximo fin de semana. Los días restantes tuvimos unos días bastante agitados. Lo hicimos casi todo los días.

El fin de semana llego, nos fuimos a la estación. Nos besamos apasionadamente… Teníamos que aprovechar, pues no sabíamos cuando íbamos a volver a sentir nuestras lenguas jugar de nuevo. El se fue y a los dos fines de semana, no aguante y fui a verlo a SLP.

Aún somos novios y estamos en platicas para ver quien pide su cambio al otro Edo. Pero me da miedo pensar que será de nosotros viviendo juntos. Si cuando nos vemos no podemos parar, ahora viviendo juntos… Pronto lo sabremos 😉

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2 comentarios en “Mi buen amigo”

  1. pero q rayos! esa historia ! es mas q de sexo y pasion es como de amor! me gusta , puesto q estoy en una de tus etapas, conozco a una persona q me encanta! y q por los KM no puedo estar con ella y ya hace mucho tiempo q la conozco y deseo poder tenerla aunq sea una noche conmigo

  2. Yoo konocii a un amigo asii x internet.lastimaa q aun no lo pueda ver en personaa.espero q sucedaa.lo qt paso a tii..muakk…
    P.D:Excelentt historia=)

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