Volviendo a casa

Por
29 March, 2020 9:00 am

He empezado a escribir mi historia. Esto que os cuento me ocurrio hace mucho tiempo. Es increible como lo lejano en el tiempo deviene lo mas proximo con el paso de los años. Seria mas excitante contarlo al oido y sin luz, para que la imaginacion vuele libre; pero como nada de eso es posible ahora, dejemos que la mente de la chica que lee esto imagine su propia fantasia.

… Cuando llegue a casa, me extraño que no hubiera nadie. Ni mi mujer ni nuestro gato, nada ni nadie. Eran las ocho de la noche, habia pasado las dos ultimas semanas viajando y necesitaba urgentemente una ducha en mi baño, tumbarme en mi propia cama y sentir el cuerpo de mi mujer. No me enfade ni siquiera pense que se le habia olvidado mi regreso, unicamente debia pensar que llegaria mas tarde.

Deje mi maleta, subi al dormitorio, me desvesti deprisa mientras me preparaba un whiski y ponia algo de musica. Cuando entre en el baño el olor del perfume de Estela me embriago. ¡Que maravilloso es volver a casa! Abri los grifos y termine de desnudarme dispuesto a darme un largo baño.

No se cuanto rato me habria dormido. Quiza algo mas de media hora, no se. Cuando abri los ojos seguia en la bañera, tumbado, disfrutando del baño. Estela estaba apoyandose en la puerta, mirandome embelesada. No me dijo nada, no hacia falta. Llevabamos mucho tiempo juntos y yo sabia lo que sus ojos me estaban diciendo en esos momentos. Me senti alagado de que una mujer tan hermosa se sintiera atraida por mi. Mi pene tambien. Despues de dos semanas de reposo estaba dispuesto a todo. Mientras el se iba despedezando, Estela comenzo a desnudarse. Despacio, como siguiendo la musica de fondo. Los botones de la blusa, la cremallera de la falda… seguia vestida pero yo ya estaba preparado para todo, y mi pene tambien. Lo agarre con fuerza de la excitacion. Salia por encima del agua y la diferencia de temperatura aun lo excitaba mas. Yo le apretaba esperando ver el cuerpo de Estela. Queria levantarme y arrancarle la blusa, morder el sujetador y pellizcarle las tetas, besarlas, morderlas, acariciarlas, adorarlas. Sin embargo, no me movia de la bañera. Sabia que si era capaz de aguantar Estela se pondria todavia mas cachonda. La sola de idea de imaginar su coñito afeitado y humedo me daba escalofrios. Queria verla desnuda, chuparla y acariciarla. Necesitaba sentir su sexo en mi cara y vibrar con sus orgamos en mi lengua. Y mientras mas aguantaba mas gorda se me iba poniendo, casi inconscientemente empece a menearla. Un poco, solo el capullo, apretando con todas mis fuerzas, un pequeño vaiven para que la sangre circulase.

Estela seguia desnudandose sin quitar la vista de mi pene. Lo miraba avida, seria, hablando con ella. “Te voy a comer. Te voy a meter en mi boca y no vas a salir hasta que me des todo, hasta que te corras dentro de mi, aqui, en mi lengua”. Intente levantarme de la bañera. No podia mas. Estela apenas se habia desabrochado el sujetador. Yo podia ver sus pezones rosados a traves de la tela del sujetador. Los notaba hinchados, gordos, redonditos, apuntando hacia a mi, buscando mi boca en la distancia. Cuando comence a levantarme, Estela se dio la vuelta y salio para el cuarto. Yo me quede un poco desconcertado. Esperaba besos y abrazos y bienvenidas. Su actitud fria me excito aun mas. Sin molestarme en buscar una toalla sali en su busqueda.

“Te he echado de menos estas dos semanas”. “Yo tambien a ti preciosa, y esta de aqui abajo ni te cuento” “Ya lo veo, siempre dispuesta a agradarme, ¿verdad? Ven aqui, tumbate en la cama” Me tumbe deprisa, todavia mojado. No podia apartar la mirada de sus labios. Se la iba a comer toda, eso siempre me habia excitado mucho. Me acorde de la primera vez. Cada vez que su boca se acercaba a mi pene y comenzaba a besarme el vello pubico y las bolas me acordaba de la primera vez. En los baños de aquel restaurante. Una madrugada de locura, de alcohol de musica y sexo. Cuando se la metio en la boca en aquel baño mientras me agarraba las bolas con sus manos le pedi que se casara conmigo. Solo me contesto “depende de como sepas” Seis meses despues, en una tarde calida de julio cumpli mi sueño de pasar el resto de mis noches a su lado.

Mientras bajaba su cabeza sinuosamente hacia mi palo, Estela abria los labios, saboreandolos con su lengua, imaginandose que en unos instantes tendria su manjar mas preciado en su boca. Cuando llego a rozar con la lengua la punta se detuvo mirandome a la cara. Yo estaba tumbado en la cama, ella de rodillas en la alfombra, el reflejo de su culo en el espejo que encargamos poner en el techo del dormitorio. Me miro un instante, parecia una eternidad, mi rabo crecia y crecia tratando de alcanzar su boca. Me miro, abrio la boca… y se levanto. Mis piernas se contrajeron. Yo necesitaba su boca. Queria protestar, quejarme, suplicarle que se la metiera en la boca, que me diera su calor y su saliba. Necesitaba su ternura y su placer, que me acariciase las bolas y se las metiera en la boca, enteras, de una sola vez. Intente ergirme en la cama y Estela con un movimiento del dedo indice me mando callar. “Tumbate. Separa las piernas. Separa los brazos. Quiero que seas mio. Te he echado mucho de menos. Mi cuerpo vibra al sentirte cerca. Estoy mojada solo de ver mi rabo aqui de nuevo. ¡Tumbate!”

Entorne los ojos y me tumbe. Estela nunca me exigia nada, nunca me gritaba, era un gatito mimoso en la cama. Me senti cohibido por sus ordenes y no supe reaccionar. Mientras esperaba tumbado a su siguiente movimiento, note que Estela se acercaba a la comoda y abria un cajon. Apenas podia creer lo que veia. ¡Habia sacado unas esposas y una cuerda! Era como estar viviendo una pelicula porno. Una fantasia erotica. Estela seguia sin decir nada, seria, mirandome a los ojos, mirandome el rabo, comiendome con la vista. Yo estaba enloquecido y asustado, no entendia la situacion pero me excitaba. Decidi seguir hasta el final. Igual Estela habia decidido que yo no era su hombre y esta era su forma de despedirse. Quiza Estela tenia un nuevo amante y habia aprendido todo esto de el. Quiza Estela estaba haciendo lo que siempre deseo y nunca se atrevio antes a hacer: dominar a un hombre, ordenarle, convertirle en su esclavo sexual, como tantas veces ella lo habia sido para mi. La idea me turbo, ser su esclavo suponia estar completamente a su merced, quiza mi cabeza se revelase contra ello, pero desde luego mi rabo estaba bien dispuesto a ello. Levante ligeramente el cuello y pude verle alli en el medio, ergido, gritandole a Estela “Ven, ven aqui, ¡que empiece la fiesta!”.

Cerre los ojos, note el frio de las esposas en mis muñecas y la aspereza de la cuerda en mis tobillos. Todo era delicado y salvaje. Nada me producia dolor pero la sensacion de sentirme sin escapatoria me agarrotaba. Cuando termino de atarme, comenzo a desnudarse delante mia. No era un desnudo para mi, era para ella. Se quito las bragas y comenzo a jugar con los dedos de mis pies. Estaba empapada, podia notarlo, pero apenas podia mover los dedos. Movia en pequeños circulos su clitoris recien afeitado sobre mis dedos, despacio, sinuosa. Cuando terminaba de quitarse el sujetador comenzo a meterse mi dedo gordo por su mojado coño. ¡Todo ella era una fuente! El dedo entro practicamente solo, Estela dio un pequeño gemido, con los otros dedos yo podia notar su clitorix. Estaba gordo, caliente, jugoso. Empece a mover mi lengua instintivamente. Estela no dejaba de mirar mi rabo mientras de pie se follaba mi dedo. Cada vez mas rapido, en cada movimiento mas liquidos derramaba sobre mi pie. Era alucinante verla. Sus tetas brincando al ritmo de su coño y mi pie. Era como si yo estuviese mirando, como si fuera un espectador y Estela estuviera con otro hombre, un hombre invisible, con un pequeño pene.

Saco el dedo despacio, me miro a la cara sonriendo y bajo su cabeza para chuparlo. Yo gemia de placer, de cosquillas, de deseo. Sin embargo no podia moverme. Su lengua limpio todos mis dedos, mi tobillo, la rodilla… Subia chupandome despacio, saboreando mi cuerpo y sus propios liquidos . Cuando su boca alcanzo mi pene yo estaba a punto de reventar. Queria gritarle “¡cometela! ¡Cometela ya! ¡Cometela de una puta vez!” No era persona era un animal en celo, con un rabo en celo y una hembra en celo montanda sobre mi, mojandome las piernas con su coño. En ese instante, sus dedos acariaron mis guevos. Estaban calientes y gordos, podia notarlo. Dos semanas sin mi hembra y con todo este numero estaban reventando.

Una caricia, un pellizco, una caricia, un mordisco, un pellizco, cada vez mas fuerte, lentamente, mas fuerte y lento. Un mordisco y su lengua comenzo a chuparme glotona. Se metia las dos bolas en la boca. No le cabian y me hacia daño. Chupaba mas fuerte, creia que me las iba a arrancar. ¡Dios que dolor! Y de repente las suelta y suavemente introduce un dedo en mi culo. Yo brinco hacia arriba. Es extraño, escuece pero es agradable. Sin embargo un pudor irracional se apodera de mi. Estoy atado, no puedo moverme y ademas esto. Abro la boca para decirle a Estela que ya basta; pero en ese instante ella abre su boca y se traga completamente mi rabo. ¡Entero! ¡Jamas habia podido! Grito “¡Dios, que placer!” Creo que me voy a correr, esto acaba de empezar pero no puedo mas. Abro los ojos, Estela de rodillas con toda mi polla en la boca, entera y moviendo sus dedos en mi culo y acariciandome las pelotas… Quiero correrme, lo deseo, me da igual lo que piense Estela, me corro y luego empezamos.

Me ha leido el pensamiento. Ha soltado mi rabo de su boca y ha sacado el dedo. Me siento desnudo e indefenso, a punto de correrme, muy excitado. Estela se levanta y vuelve a abrir el cajon de la comoda. Saca un trapo rosa y dos consoladores. Nunca le habia visto un consolador. Cada vez estaba mas asustado, y al tiempo excitado. Era como si una nueva Estela hubiera nacido despues de estas dos semanas separados. Era maravilloso y turbador, irracionalmente excitante, logicamente extraño. Queria mandar mi logica a paseo, pero el hecho de estar atado no me lo permitia. “Estela, ¿que vas a hacer? ¿de donde has sacado eso?” No me dio tiempo a decir nada mas, anudo el trapo rosa en mi nuca y lo paso alrededor de mi boca. Ya no podia hablar. Una vez mas abrio el cajon de la comoda y saco un bote de crema para las manos. Siempre los usabamos cuando haciamos sexo anal, pero nunca practicabamos sexo anal antes de que se hubiera corrido varias veces antes.

Se subio a la cama a la altura de mi polla. Estaba preciosa. Sus tetas le colgaban pesadas y sus rosados pezones apuntaban desafiantes hacia mi. Con su coño afeitado podia ver sus labios y el clitorix que se le salia gordo, como un pequeño rabo de mujer. Nunca habia estado asi antes, nunca habia visto su clitorix tan gordo, tan rosa, tan apetecible… Pero yo no podria chuparlo, al menos por ahora. Doblo sus piernas despacio y fue acercandose hacia mi polla. Su clitorix rozaba la punta de mi rabo. Yo notaba su coño caliente y humedo mojandome la polla mientras Estela no dejaba de mirarme a la cara, seria, erotica, bella. Cogio el bote de crema y me dio un pequeño masaje en mis nalgas y en mi culo. No era posible, no creo que fuera hacerlo. Se lo dije, se lo pedi, se lo suplique, pero ella no se inmutaba, me miraba seria, sonriente. Cogio mas crema y se la paso por su culo. Ella estaba abierta de piernas sobre mi, su botoncito rosado perfectamente abierto. Comenzo a meterse el vibrador por su culo mientras gemia cerrando los ojos. Yo veia como iba entrando y me excitaba. Me imaginaba que era mi polla la que recorria su agujero, la que le destrozaba su maravilloso culo empujando como un animal. Pero no. Esta vez no era yo quien se follaba a mi mujer. Era una sensacion extraña. Tan cerca y tan lejos. Tanto placer y ninguno el que yo le estaba dando. Con un grito agudo el vibrador termino de desaparecer por su agujero. En ese momento cogio el otro vibrador y se lo metio en la boca, lo saboreo como si fuera mi polla, lo chupaba y le daba besos deprisa como intentanto que el vibrador se excitara y se corriera sobre mi vientre. Con la mano izquierda me agarro la polla con todas sus fuerzas, yo gemi de placer y dolor. Me apretaba el capullo y se iba poniendo rosado, incandescente. Sus manos delicadas me daban el mayor de los placeres que jamas habria imaginado: su calor. Habia pasado mucho rato desde la ultima vez que me habia acariciado y echaba de menos su calor. Me apretaba el rabo, le daba besos, lo mordia, hacia lo mismo que habia hecho con el vibrador unos segundos antes. Su saliba caia sobre mis bolas y me excitaba, su lengua recorria mi capullo, y sus labios besaban todo el palo. En un instante se la tragaba entera y yo gritaba ahogado, y de repente la sacaba de su boca y me pellizcaba los guevos y eso me daba un dolor y un placer bestial. Volvio a metersela en la boca. Yo notaba el calor de su aliento y su saliba, me iba a correr cuando, de un empujon me metio en vibrador en el culo. Me saltaron las lagrimas. Gritaba pero el trapo no me permitia articular la voz. Me habia rajado a la mitad, creia que me habia abierto en canal. Todo el cuerpo me dolia, me picaba. Estela se acerco a mi cara y con su lengua limpio mis lagrimas y beso mis ojos “relajate cariño. Eso es suave, suave, suave…” Cada vez que decia suave ella introducia un poco mas el vibrador. El dolor me rasgaba y al mismo tiempo queria correrme. Seguia empalmado. Jamas en mi vida habia estado tan empalmado. Relaje los musculos, separe aun mas la piernas y el vibrador termino de entrar.

Estela sobre mi con su vibrador encendido. Yo tumbado y atado y violado. Deseando ser violado mas veces, que me mordiera y me arañase y me chupase. Queria correrme en su boca, dentro de ella, queria reventar… Estela agarro mi polla con una mano mientras con la otra movia el vibrador de su culo. Comenzo a mover mi polla en circulos sobre su clitorix. Cada vez mas rapido, mas rapido, gimiendo, gritando de placer, moviendo el vibrador y mi polla al mismo tiempo. Mojaba mis polla y mis guevos y mi culo con sus liquidos. Tenia los ojos en blanco, estaba como enloquecida moviendo mi rabo, gritando, cabalgando sobre su vibrador. En un instante un grito escalofriante salio de su garganta, de su estomago, de su coño. Todo mi vello se erizo, se estaba corriendo y de su coño le salia un liquido espeso como semen. Era la primera vez que yo veia eso, solo en las peliculas y siempre pense que era un montaje, pero no. Estela se estaba corriendo sobre mi. Todo mi cuerpo se puso en tension, la sangre estaba concentrada en mi polla y yo me iba a correr. Mi polla habia vibrado con el el orgasmo de Estela, me habia atravesado el cuerpo y ahora era mi turno. Estela se puso de rodillas y se metio mi polla en su boca. No se movia, no movia la boca, no movia la mano ni mi polla, solo la lengua alrededor del capullo, dentro de su boca. Rapido, frenetico. Su lengua me estaba masturbando, yo iba a enloquecer. Nunca podria correrme solo con su lengua y menos en ese momento, mi rabo era dos veces el tamaño de otras veces, estaba completamente duro, me dolia, era electrico. Estela movia su lengua mientras su saliba empapaba el resto de mi sexo. En ese momento cogio el vibrador de mi culo, lo movio despacio, suave, un poco mas rapido, mas rapido, mas rapido, hasta acompasarlo con su lengua. Su lengua, mi polla, el vibrador, todo era el mismo movimiento. Empezo a salir semen de mi polla, Estela seguia chupandolo, mas rapido, mas semen, todavia no habia llegado mi orgasmo pero la boca de Estela estaba llena. Senti como de un trago desaparecia de su boca y seguia chupando. Mi cuerpo se puso tenso, helado, rigido, bestial. Grite, grite, le llame puta, zorra, le dije chupa, chupa cabrona, no pares, venga, chupa, chupa, chupa… Fue perdiendo la conciencia, estuve muchos segundos corriendome, el semen salia de mi polla en todas direcciones, el pelo de Estela, su cara, sus tetas, mis piernas, las sabanas de la cama… Grite, grite, gemia, gemia, el aire se me escapaba de mis pulmones mientras Estela sacaba el vibrador de mi culo y se tumbaba a mi lado, desnuda y empapada de semen. Me beso la cara, me quito el trapo e introdujo su lengua en mi boca. Sabia a semen y me gustaba. Los dos compartiamos el sabor del orgasmo.

Me ilusionaria recibir sus comentarios chicas,

Txar

Txar@lycos.com

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