Llegando caliente a casa

Luego de esa sesion de cyber sexo, cuanta pasion se habia desarrollado en esa mujer, que al llegar a su casa, planeo completar su goce con una sesion inolvidable con su marido, con todas las posibilidades que el sexo le podía brindar.Llegando caliente a casa

Mientras conducía mi auto para llegar a casa, luego de un día de trabajo, iba pensando en todo lo que había sucedido en esa jornada, en especial al nuevo amigo que había encontrado gracias a Jessica, mi amiga, la que me paso su dirección de mail diciéndome que era un caballero que gustaba mucho del sexo y que ella pasaba momentos muy placenteros charlando con el.
Y hoy en realidad nos pusimos en contacto y como casi no había trabajo en la oficina, estuvimos prácticamente todo el día conversando, habiendo ido subiendo de tono nuestra charla y llegando a un momento que tanto me calentó que no tuve mas remedio que pedirle que me excitara con sus dichos, para así poder meterme mis deditos de tan caliente que estaba.
Por supuesto que accedió y tuve unos de los orgasmos mas lindos que recordaba, pero sentía ahora que me faltaba algo mas y esperaba poder obtenerlo en casa con Eduardo, mi marido.
Al llegar a mi domicilio, llame a mi madre, la que vive bastante cerca de nosotros y le dije que si se podía quedar con Javier nuestro hijo, porque teníamos deseos de salir esa noche, y ella me respondió que no habría problemas y que mi padre ya salía a buscar a nuestro hijo.
Mientras esperaba a que llegara, prepare el bolso con algunas ropas de mi niño y empecé a preparar la cena para nosotros dos.
Sonó el timbre anunciando que mi padre había llegado, y luego de saludarnos, tomo a Javier en sus brazos y se despidió de mi, retirándose.
Mientras la comida que había ido preparando se estaba cocinando, aproveche para darme una ducha, y ponerme un conjunto de lencería muy pequeño e insinuante, como le gusta a Eduardo, siendo la tanga, negra, casi transparente, solo un pequeño triangulito que apenas si llega a cubrir mi sexo, el que tengo totalmente depilado, y por detrás, es solo un delgado hilo que se pierde entre mis dos nalgas.
Aproveche para mirarme en el espejo del dormitorio, y en realidad aprobé lo que veía, ya que mi cola se destacaba firme y parada, y mis tetas se mantenían a pesar de su tamaño, erguidas y duras, con los pezones y la aureola que los rodea de un color rosa pálido, estando los mismos desafiantes y parados fruto eso del deseo que estaba sintiendo.
Termine de vestirme con una falda muy corta que dejaba ver el comienzo de mi cola y una blusa casi transparente que dejaba traslucir mis dos tetas, las que sin corpiño, lucían medio veladas por la tela, en todo su esplendor.
Había terminado de arreglarme y dando los últimos toques a la cena, cuando siento que Eduardo había llegado y desde la puerta de la cocina, mirándome con una sonrisa lasciva en su rostro me dijo, “ Que buena que te has arreglado cariño, estás muy hermosa y como para hacerte el amor toda la noche…”, a la par que acercándose y tomándome por la cintura, me besaba en el cuello, a la par que me apoyaba su verga entre mis nalgas, la que al prolongarse el abrazo, fui sintiendo como le crecía bajo su pantalón.
Una vez que estuvo listo Eduardo, nos sentamos a cenar, habiendo aprovechado para colocar dos candelabros de plata que nos habían regalado y con esa sola luz de sus velas, dimos cuenta de la comida que estaba deliciosa, como así también lo estaban las dos botellas de vino con que la acompañamos y que hizo que me sintiera un poco mareada, pero mas desinhibida, y coqueta por lo que a medida que transcurría la cena, me puse mas provocativa, como queriendo incentivar el que se despertara algo que yo sabía que ya se había despertado al entrar en casa mi marido y verme como me había vestido para el.
Mientras estábamos sentados a la mesa, sacándome uno de mis zapatos, comencé a tocarle con mi pié su entrepierna, sintiendo como su verga crecía con cada masaje que le propinaba, lo que hizo que Eduardo se pusiera como loco con esas caricias.
Dejamos la mesa y nos sentamos en la sala, donde nos fuimos dándonos besos cada vez mas ardientes y yo sentia como su lengua penetraba en mi boca y quería llegar hasta mi garganta, mientras que yo no me quedaba atrás y lo besaba con pasión, recorriendo mis manos su cuerpo y en especial pellizcando sus pezones que se que a Eduardo lo pone mas frenético.
En un momento dado bajo sus manos a mi concha y abriendo bien mis pí¬ernas metió sus dedos por el costado de mi tanga, y comenzó a masturbarme, mientras yo lo incitaba a que siguiera con mas fuerza, al decirle, “ sigue con esa paja hermosa que me haces, no pares, Edu, metéme bien tus dedos, que quiero sentirlos dentro de mi, asíiiiiii…….., siiiiiiii……, amor, que rico lo que me haces, sigue por favor, pajea bien a tu putita amor….”
Con la otra mano me desabotono la blusa y dejo mis tetas al aire, para acariciarlas , lamerlas y chuparlas con tanta pasión que parecía ,las quería devorar.
Yo por mi parte, había dejado mi mano sobre su falda, pudiendo comprobar como su verga crecía constantemente, hasta que no aguanté más y abriendo su pantalón, se la saque de su encierro y comencé a lamerla, metiéndola dentro de mi boca hasta mi garganta y besando su cabeza al sacarla, cosa que hizo que Eduardo, se estremeciera de placer.
Le puse su verga entre mis tetas y mirándolo a los ojos como a el le gusta, mientras le hacia una paja con mis tetas le decía, “ te gusta amor como te pajeo tu verga hermosa?, asi te gusta que te haga no es cierto….”, “me gustaria que ahora me acabaras y me largaras toda tu leche en mi cuerpo vida, que rico te siento asíiiiii……..”
A continuación me desprendí y me saque mi falda, poniendo mi cola frente a su cara y diciendo, “ laméme mi colita amor, chupála como a vos te gusta”, haciendo que perdiera todo el control y me metiera su lengua entre los cachetes de mi cola y llegando a la puerta de mi culo.
Como se habrá puesto, que no aguantando mas, me bajo la tanga, y sentándome sobre su verga me penetro con ganas, haciendo que me entrara bien a fondo en mi concha, la que con todos los juegos previos, y la paja que me hizo Eduardo, estaba bien lubricada.
Los dos estábamos como locos, tanto por la pasión que sentíamos como por el vino que habíamos tomado, así que comencé a cabalgarlo con ganas, dando fuerte empellones contra tu verga para que entrara mas adentro, y el tomándome por la cintura me ayudaba a subir y a bajar, mientras que me decía, “Carla mi putita hermosa, que rico que coges, hoy los dos estamos muy calientes, y te quiero hacer sentir toda mi verga en esa concha maravillosa que tienes, seguí asi mamita, dale, no pares, sigue moviendo es culito amorrrrrr………”, “muévete como la puta que eres, sigue moviéndote, que como buena puta sabes hacerlo, que ricooooooo……….”
Mientras esto pasaba, mis movimientos hacían que mis tetas se meneaban de un lado para el otro, y el no paraba de besarlas y apretarlas.
Yo para incentivarlo mas, le respondía “ a ver mi macho si puedes cogerte bien a esta puta, a ver si tu verga aguanta a que mi concha no se la trague, a ver trata de entrar mas adentro, cabrón……..”.
Cuando presentí que estaba por acabar, me salí de encima suyo y ofreciéndole mi culo , le pedí que me la pusiera por allí, ya que el sabe lo que me gusta coger por ese lugar.
Eduardo comenzó entonces a meterme sus deditos en mi culo para verificar su elasticidad y a continuación me fue poniendo despacito su verga, así podía sentir como esa verga iba llenado todo mi espacio en mi culo, con una sensación tan rica, que me hizo empezar a mover mi culo en círculos al llegar Eduardo a meterme toda su verga en el.
“ Si Edu, cogéme así por ese culo que es tuyo, sigue metiéndola amor, que lindo me coges, soy una puta, TU PUTA, ves como te doy el culo, dame esa verga divina llenáme el culo con tu lecheeeeee………quiero que me llenes de ella, sigue asíiiiii………amooooooorrrrrrr”
Estas palabras lo pusieron como loco, y me agarraba por la cintura y me apretaba contra el, haciendo que su verga entrara toda dentro mio, sintiendo como sus huevos pugnaban también por querer entrar, de los empellones que me daba.
Mientras disfrutaba como loca, de lo que mas gusta al coger, y que es que me lo hagan por el culo, con mi mano me frotaba mi clítoris y me metía también dos dedos dentro de mi concha, lo que me hizo tener dos orgasmos seguidos que llenaron mis dedos de jugos y parte de el me chiorreaba por las piernas.
Ya presintiendo que Eduardo estaba por acabar, lo saque de mi culo y le pedí que me tirara su leche en mi cuerpo, a lo que el accedió y casi al instante me descargo un torrente de su leche por mis tetas, mi cara y el resto de mi cuerpo.
“Dale tu leche a tu nenita, que quiere tragársela toda, dame hasta la última gota, que la quiero toda para mi, amor, dale tu leche a tu putita, cariñóooooo…”
Esto también me pone como loca, el sentir su leche sobre mi cuerpo, mi cara, y algo que pude recibir en mi boca, sintiendo que también por mi culo se escapaba algo de su leche, quedando los dos todos pegoteados pero tan felices y exhaustos, que nos quedamos un rato recostados en el sillón recuperándonos de tan hermosa sensación de placer.
Pasado un rato y como yo seguía muy encendida, nos fuimos al dormitorio y de allí, pasamos a darnos una ducha, los dos juntos, aprovechando el baño para tocarnos y fue allí donde yo me puse a mamarle su verga mientras caía el agua de la ducha.
Se la mamé como a el le gusta, puesta de rodillas y mirándolo a sus ojos, pudiendo ver de esa forma como gozaba con cada chupada que le daba.
Tomando la piel de su verga, se la corría hacia atrás y le besaba la cabeza, la que luego de la cogida que me había pegado, estaba bien inflamada y roja por la presión ejercida dentro de mi culo, luego le pasaba mi lengua por todo el largo y me detenía en sus testículos, los que besaba y apretaba con mis manos, sintiendo que Eduardo experimentaba unas descargas de placer que le hacia estremecer todo su cuerpo.
Tanto se la mame, que a pesar del poco tiempo transcurrido, tuvo una pequeña descarga de leche que glotonamente me la trague, dejando su verga bien limpita con mi lengua y con mi boca.
“ Ahora es mi turno mi macho….” le dije ya que seguía muy caliente, poniéndome en el piso con las piernas abiertas para que el pudiera chuparme bien la concha, tarea en la cual es un experto, y mientras me pasaba su lengua por afuera y la metía dentro mío, yo emitía gemidos y suspiros de placer.
Luego metió sus dedos dentro de mi concha y mientras me seguia chupando, me los dio para que los chupara, sintiendo en mi boca mis propios aromas.
Cuando el orgasmos se produjo, sentí que un torrente de leche bajaba por mi sexo, al tiempo que dejaba escapar un fuerte gemido de placer, y le apretaba la cabeza a Eduardo contra concha.
Luego de limpiarnos nuevamente, nos fuimos a acostar y antes de dormirnos, Edu, que se había quedado también con algo de ganas, me puso en cuatro y me penetró desde atrás por mi concha, mientras que yo entre empellón y empellón, me frotaba el clítoris para aumentar el placer y sentir como latía mi botón rosado.
Acabamos los dos entre gemido que no parecían humanos y resoplando por toda la tensión que habíamos tenido en tan hermoso polvo.
Y así termino nuestra noche de placer, la que tuvo su origen en la charla que mantuviera con mi nuevo amigo, al que mañana espero encontrar para contarle que el fue el causante de tanta dicha y placer y que también estuvo presente aunque no físicamente, ya que uno de mis goces se lo dedique a el.
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Author: xxjpx

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