Domingo

la primera vez que lo hice fue un domingo, hace tiempo ya. era un domingo de verano, caluroso, con atisbos de lluvia en el horizonte, y con ese aire perfumado a tierra y hierbas del campo de Susana. yo me revolcaba en la cama, terminando la siesta, remoloneando mas que de costumbre, cuando Susana llamó a tomar la leche. en ese momento yo tenia trece y ella catorce y se comportaba como dueña de casa en ausencia de mamá y papá. podria decirse que eramos amigos (nuestros padres lo eran) y que nos llevabamos bien, a pesar del abismo infranqueable de la edad (si, a esa edad, ser un año menos que una mujer es mucho trecho para remontar). hasta el momento, los dos meses de vacaciones habian pasado rapido y muy agradablemente. decidimos que no era hora de tomar la leche todavia, y de comun acuerdo enfilamos al rio, para aprovechar la ultima hora de sol. me calentaba soberanamente ver a Susana en traje de baño y me temo que ella lo sabía porque tenía una colección entera, todos chiquititos y de una tela fina que dejaba resaltar los pezones y la concha hermosa (depilada? o naturalmente poco peluda?) y se empeñaba en usarlos siempre cuando estaba conmigo. llegamos al rio, a la playita soleada y como primera medida me tiré al agua para apagar un poco el fuego que me estaba empezando a hacer tener una erección. el agua estaba rica y estuvo mas rica cuando Susana se metió lentamente, mojandose por partes, hasta coronar la entrada con un corto nado contra la corriente, hasta la cascadita, donde se quedó masajeandose la espalda con el chorro de agua. se veia gloriosa, con una cara de climax casi sexual mientras el agua le acariciaba el cuello. yo, obviamente, ya estaba al palo. imposible salir del agua por un rato, así que me hice el deportista y nadé ida y vuelta unas diez veces la ollita donde estabamos. salí del agua y me senté sobre la toalla a mirar como el sol empezaba a recorrer su camino hacia la noche. estaba en eso, absorto, cuando Susana me sacó de mi ensueño al sentarse a mi lado y exclamar feliz, lo bien que le habia venido ese hidromasaje. a esta altura, yo ya me habia resignado a soportar la levedad con la que me trataba siempre Susana, entre educada y distante, como si yo fuese un extraño, pero con la confianza de la casi parentela que teniamos. ya resignado, entonces, me sorprendió la pregunta de Susana, directa, salvaje, hasta casi sucia, diría: “te pajeas pensando en mi?”. quedé atonito, mirando la arena con piedritas que nos rodeaba, sin saber que responder, evaluando cada una de mis posibles respuestas, cuando escupió de nuevo: “te pajeas pensando en mi? dale, contame!”. con su voz dulce y suave, pero ya con una cierta impertinencia. creo que tomé color, calor y calentura, pero sin levantar la vista le retruqué: “y si fuese así … estaría mal?”. su respuesta fue mas demoledora que las preguntas: “no, me calentaría saber que te pajeas pensando en mi …”. juro que se me hizo de noche, que la sangre hirvió como agua en la pava, que mi pija se puso tiesa que casi acabo, pero intenté mantener la compostura y se “hombre” de una vez por todas: “ok, me pajeo pensando en vos, pensandote desnuda, en tu cama, acariciandote los pechos y las piernas. a veces acabo sin llegar a pensarte desnuda, de solo imaginar que lo vas a hacer”. evidentemente mis palabras salienron demasiado calientes o fuertes, porque Susana se levantó, juntó la toalla y caminó rapido hacia la casa. quedé de nuevo callado, esta vez mas tranquilo.
entré a la cocina, a tomar la leche y ahí estaba ella, sentada con la taza agarrada entre las dos manos, mirando al mantel. saludé educadamente y ella recién levantó los ojos y me miró con una sonrisa simple y arrolladora. “puedo mirarte mientras te pajeas?”. admito que no esperaba que Susana volviese a tomar la delantera, la imaginé avergonzada por el suceso de la playa, pero por lo visto no era así … me dejó de nuevo medio tonto. todo estaba perdido ya, entonces pregunté: “cuando?”, a lo que ella respondió: “tenés ganas ahora?”. fuimos a mi cuarto, no se para que, si en la casa no habia nadie, pero quizas por ritual, fuimos a mi cuarto. Susana se sentó en la cama y me preguntó como lo hacía normalmente, a lo que yo le pedí que se levantase de la cama y se sentase en la sillita, porque yo acostumbraba hacerlo en la cama. me acosté y me bajé los pantalones. la tenia muy dura, creo que nunca la habia sentido así de dura y caliente. me encantó ver sus ojos posarse en mi entrepierna y estudiar casi cientificamente el suceso. empecé a tocarme, cerrando los ojos y moviendo mi mano despacito a lo largo de la verga y los huevos. “disculpa que te interrumpa, pero estas pensando en mi?”, “si”, respondí con un hilo de voz, “y no preferís verme en vez de pensar?”, ante lo que abrí los ojos y ella se puso de pié, se sacó la bata amarilla y quedó solo con su malla, la que tenía puesta antes, en el rio. se sacó la parte de arriba y la de abajo. quedó totalmente desnuda, hermosa y pura como una diosa. tuve que dejar de tocarme, porque sentí que ya se venía todo lo que tenia adentro, y empecé a mirar. sus pechos eran hermosos, no grandes pero tampoco chicos, con pezones casi invisibles por el color, pero evidentemente inyectados con la sangre de la calentura en ese momento, porque sobresalian hermosamente y apuntaban ligeramente hacia arriba. la pancita era perfecta, alojando un ombligo que daban ganas de lamer hasta morir, y mas abajo … lo que casi me hace acabar son tocarme, la concha mas hermosa que habia visto en mis años de prepuber y puber (bastante activos .. jajajaja … muchas revistas). carnosa, apenas peluda, con pelos rubios clarisimos, el tajo bien marcado y todo enmarcado por el par de piernas mas lujurioso que habia visto.
se sentó despues de desnudarse, subió ambos pies a la cama y quedó con las piernas ligeramente abiertas. “no seguimos?”, preguntó, a lo que yo empecé a menearme despacito la pija, para no acabar. ella se empezó a acariciar la emprepierna, con una mano, mientras con la otra se hacia cosquillas en la concha, sin dejar de mirarme mientras yo hacía lo mio. con un dedo empezó a acariciarse el tajito y a meterlo despacito, sacandolo mojado. yo no pude aguantar mas y dejé salir mi leche, parte sobre mi panza y un chorro mas potente sobre mi pecho y cuello. Susana se levantó y sin preguntar, pasó sus labios por mi cuello saboreando el semen. siguió por el pecho y la panza, lamiendo y chupando mientras se seguia tocando. cuando llegó a la pija, la tomó con una mano y se la llevó a la boca, y empezó a chupar despacito. juro que se me paró instantaneamente, y al mismo tiempo que ella chupaba, yo empecé a buscar con mis dedos su conchita, a hacer los mismo que ella estaba haciendo antes, rascar, meter, sobar. se empezó a agitar mientras yo hacía eso, y su ritmo al chupar se aceleró. acabó casi gritando, gimiendo como gata mientras yo volvia a acabar, descargando unos chorros de leche en su boca. se hizo a un lado, sobre la cama, y siguió tocandose, ahora mas despacio y las tetas tambien, mientras gemía despacito y me miraba como ausente, con los cachetes colorados. esa fue la primera vez que estuve con una mujer. no se si llamarlo sexo, pero nos calentamos mucho y el resto del verano seguimos haciendolo casi todas las tardes.

Author: tripas

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.