HAYDEELA BRUJA AGNÓSTICA VII. LA ANTIVIDA.

HAYDEELA BRUJA AGNí?STICA VII. LA ANTIVIDA.

VII-I. Un track de psycho.

Tras subir las escaleras Lena esperó detrás de los anaqueles de DVD y automáticamente recorrió con la mirada todo el piso ubicando que tan difícil iba a ser la operación, calculando distancias, posibles bajas, todo en su cabeza en fracciones de segundo. En esos momentos se encontraba en el piso superior de un club de música electrónica y el transito de clientes al piso no era frecuente. Solo de cuando en cuando se vertía un afluente de curiosos bajo el influjo de coloridos estupefacientes que, sin estar cabalmente concientes de la realidad vagaban de un lado a otro guiados por la música ambiental para luego perderse nuevamente escaleras abajo, ella fácilmente podía pasar por una mas, barajando torpemente CDs en los anaqueles o checando tracks en las maquinas de audífonos ex profeso. Desde su ubicación tenía una genial panorámica del piso y sobre todo de su objetivo, el mismo que había seguido por las escaleras, particularmente de sus nalgas perfectamente redondas sobre las que parecía haber sido untado ese pantalón blanco, debajo del cual no distinguía ningún contorno de tanga o de nada remotamente parecido…
El talle desnudo entre el pantalón y la delgada playera de algodón evidenciaba que gustaba de tomar el sol, mientras que su estomago dejaba notar cierta apetecible pancita. Un pequeño ombligo abría camino visual hacia arriba, a la camiseta de cuello redondo que se adaptaba perfectamente al tronco donde reposa una espalda pequeñita y erguida, así como un par de hombros hermosamente redondos y desnudos. Su pelo rubio natural no muy largo, alcanzaba el tamaño necesario para formar un peinado con caída en capas, el corte hacía juego perfecto a su perfil de muñeca del que era imposible distinguir la mirada ya que ocultaba sus ojos bajo unas gafas de cristal azul metálico, la nariz perfecta y respingada era el preludio para embelesarse con unos labios carnosos que se adivinaban ardientes y húmedos. Su barbilla formaba un ángulo recto con su cuello y en un momento, cuando distraídamente jugó con su cabello, corriéndolo por encima de su oreja pudo notar el escote de su playera dentro del cual, una desquiciante brecha indicaba el comienzo de sus pechos muy grandes y firmes con caída natural. Dos suculentos botones se remarcaban debajo de la prenda mismos que se imagino entre sus labios por completo excitados y receptivos a las caricias de su lengua. Los pechos femeninos especialmente si estos eran grandes, siempre habían sido una debilidad en Lena, a que se debería aquello?.
El objetivo animado por un track de psycho en los audífonos comenzó a bailar, a moverse libremente siguiendo el oculto ritmo de la música y que coreografiaba perfectamente con sensuales movimientos de hombros, sus manos describían en el aire un lenguaje inescrutable pero invitador que acompasaba el botar de sus pechos arriba y abajo con el indivisible retemblar de lado a lado de sus nalgas. La chica lucía tan natural y segura de si misma que Lena dudo por un momento si aquello era precisamente producto de la naturaleza o patrocinio de todo ese cóctel de fármacos que seguramente navegaba en su interior.
Antes de llegar hasta la maquina de prueba de CDs, Lena se miró en uno de los espejos de piso a techo del lugar y así, vista de lado, su piel lucía extremadamente pálida, nada que ver con el bronceado natural de su objetivo; aún así no se quejaba en lo absoluto, su apariencia cadavérica no era mas que una de las mil ganancias secundarias producto de su nueva condición y que aún no acababa de descubrir del todo. Dentro y fuera de si había cambiado, así por primera vez notó que sus manos eran muy largas y sus dedos en extremo huesudos rematados en uñas afiladas pintadas en púrpura. En sus dedos brillaban un par de anillos y en su brazo izquierdo lucía un brazalete, una fina pieza de joyería plateada que nunca venderían en Fabricas de Francia. Ella vestía siempre sencillamente pues no quería llamar la atención mas de la cuenta, una camiseta negra por encima del ombligo, pantalón a la cadera y botas altas, de vez en cuando una cazadora de mezclilla y para terminar una sencilla coleta como único peinado en su cabellera rubia perfectamente lacia. Ella era un vampiro y tenía hambre, había que hacer algo al respecto.

VII-II. La deliciosa ruta de su pancita natural.

El vampiro se posó frente a la chica de la forma mas asertiva que pudo y directa miró en sus ojos. A excepción de una excesiva irrigación de los vasos sanguíneos no encontró absolutamente nada, era un zombie danzarín cortesía de alguna porquería cara en presentación de comprimidos. Sin mediar palabra la chica buscó la boca de Lena con sus labios tan intrépidamente que la sorprendió, parecía que la presa estaba ansiosa de ser cazada o acaso era al revés?. La chica rubia le rodeo el cuello con los brazos y así, muy junta una de la otra continuó bailando como haciéndole entender que podía ser ella o cualquiera, daba igual, tan es así que para entonces el cable conector de los audífonos era una maraña entre las dos, haciendo mas que inquietante la cercanía.
La chica se balanceaban sensualmente de lado a lado rozando con la punta de sus senos el pecho de Lena mientras ella viajaba con sus manos por el interior de sus piernas hacia las caderas, la espalda y mucho mas allá hasta llegar a aquel cracicaule par de nalgas que temblaban eróticamente entre sus manos. En un momento dado el vampiro hizo girar a la rubia sobre su propio eje y así, con su cuerpo rozando el suyo la abrazó por la espalda, sus manos comenzaron a acariciar sus piernas muy suavemente y ella se acercó aún mas, empujando invitadoramente las nalgas hacia atrás, en ese instante la chica sintió los senos de Lena tocar su espalda y con sus manos buscó las del vampiro, luego y siguiendo una ruta con ellas justo donde deseaba que aquella la tocase, terminó por amasar a cuatro manos sus pechos.
Lena dejó que la rubia guiara con sus manos la caricia, que ella misma dijera cuando apretar fuerte, cuando ir despacio para luego arañarle la piel o hacer saltar las tetas por encima de la tela. Luego fue el propio vampiro quien por su cuenta se dio a explorar a una mano la circunferencia de sus senos hasta encontrar sus pezones que desde hacía rato y como había tenido oportunidad de ver a la distancia, se encontraban por completo endurecidos y excitados, con la otra mano dibujó arabescos sobre su abdomen, siguiendo la deliciosa ruta de su pancita natural hasta el ombligo para luego perderse en lo profundo de sus pantalón hasta meterla debajo de él y entre sus piernas para acariciarle el clítoris.
Al instante los dedos del vampiro se empaparon de un delicioso y cristalino flujo vaginal y tras buscar un poco mas de él directamente en el interior de la fuente con dos dedos, los llevó hasta la boca de la rubia que comenzó a chuparlos, a lamer nerviosa la humedad entre ellos ahogando en el proceso un único y prolongado gemido. Las manos de Lena sostuvieron las caderas de la chica mientras ésta, volvía la suyas hacía atrás hasta apretar con fuerza las nalgas del vampiro, atrayéndola hacia ella al mismo tiempo que giraba las caderas de lado a lado. La lengua de Lena comenzó a acariciar el cuello de la rubia, a lamer el lóbulo de su oreja y chupar en repetidas ocasiones el suculento cartílago y antes de que pudiera ser mas profundo el beso, el vampiro sostuvo entre sus manos una cuchilla de primera clase, larga y plateada de filo doble. Por lo general las cámaras de seguridad estaban apostadas en cierto ángulo sobre las maquinas de prueba así que calculó un punto ciego de las mismas, luego y tras asegurarse que sus movimientos estaban cubiertos, febrilmente cortó por encima de la yugular, apenas un chasquido pues no hacía falta nada mas, no quería una masacre ni nada parecido.
El vampiro apenas escuchó el gemido de la rubia cuando empezó a beber, cuanto era capaz de ingerir de un solo sorbo lo desconocía pero de lo que si estaba segura era de la deliciosa marejada de placer que la invadía cada que sus labios se empapaban de sangre. Para un vampiro el simple acto de comer era casi como tener un orgasmo, para una victima era muy similar solo que a diferencia de aquel, “irse” podía significar no regresar nunca. Así el vampiro siguió bebiendo, gozando del mareo en su cabeza producto de la sangre y los tóxicos en el sistema de la rubia, de sus gemidos, del latir incesante de su propio clítoris y del rezumante pulso en el interior de su vagina… de esa sensación imposible de describir pero que la acercaban cada vez mas hacia la infinita paz de la saciedad.
-Esto apesta no es cierto? es decir, no somos como en las películas… convertirnos en murciélagos, niebla o cualquier mierda de ese tipo… oh no, nuestra vida no es lo que nos prometieron o suponíamos verdad? y aún así nos comportamos como si lo fuera…
-Que mierda¡… Replicó Lena volteando frenética al mismo tiempo que el cuerpo de la rubia caía pesadamente al piso, los audífonos salieron volando por el aire antes de colgar a pocos centímetros del piso. El vampiro fijó la mirada en el hombre en negro, estudiando su cabello corto impecable, la nariz recta preciosa, los ojos amarillos superexpresivos, el traje en dos piezas, todo en él era una bella estampa tras la cual percibió la esencia de un vampiro, como era que no lo había sentido llegar?.

VII-III. Un vampiro en una isla.

-Quien coños eres tu?. Exclamó Lena por completo a la defensiva, su pecho subía y bajaba rápidamente evidenciando su mezcla de excitación y miedo.
-Quien soy yo? Quien eres tu?¡ mírate, tirando cuerpos por aquí y por allá… no tienes que hacerlo y lo sabes, la gente no se diferencia mucho de ti o de mi. Y contestando a tu pregunta, soy un vampiro pero uno del tipo responsable.
-Tanto como para meterte en lo que no te importa.
-Ahí tienes un punto pero no es del todo correcto, tu no defines mi jurisprudencia así como yo no puedo obligarte a ignorar tu fuero interno pero piensa en esto, que tan profundo vas a caer antes de que te des cuenta de que ya estas en el fondo? No necesitas llegar a mas para repuntar hacia un camino diferente, no digo que sea mejor pero al menos en una opción. Eso es lo que vengo a ofrecerte y no, no me contestes nada ahora, La antivida no es una enciclopedia en pagos.
-Quien coños eres tu?.
-Mi nombre es Beroshima y ésta es tu vida.
El traje colocó una cartera de piel oscura de correas gastadas sobre uno de los anaqueles de CDs y después se perdió escaleras abajo sin una mirada atrás. Con la rubia aún en el piso y ya sin prestarle el mínimo de atención, se centró en la cartera de piel, así y por unos instantes la música, la cámara de seguridad y el peligrosamente probable transito de clientes hacía el piso superior, la agonía del objetivo, ella misma pasó a segundo término…. que contenía esa cartera de piel oscura y quien demonios era ese tipo?.
A decir verdad poco contacto había tenido con otros vampiros, a excepción del grupo que frecuentaba Gabriel, un trío de perdedores del museo de arte contemporáneo no había nada mas, Lena era un vampiro en una isla. Con indecisión se acercó al estante y aún conservando una prudente distancia olfateo por encima de la cartera. Piel vieja, muchas manos habían pasado por ella, sangre… tinta, papel, goma… metal y algo de óxido, en su interior había un libro.
VII-IV. Del dominio público.
Había pasado mucho tiempo antes de que Lena se decidiera a tomar la cartera de piel, pasaría mucho mas antes de que se atreviera a abrirla y mirar en su interior. Finalmente y una vez que echara un vistazo para asegurarse de que Gabriel no estaba en casa, abrió la cartera y tomó el libro. Era un tomo usado y no le hacían falta sus sentidos aumentados para percatarse de ello. Tanto las tapas de piel marrón como las esquinas antes protegidas por escuadras metálicas estaban mas que gastadas, las hojas se notaban trabajadas, como si aquel tomo hubiese sido leído y releído por mucha gente antes que ella, eso por alguna razón le daba una sensación de seguridad, le hacía creer sin tener una buena razón para ello que podía ser parte de algo grande, viejo y de relevancia capital para los vampiros, desde luego solo eran suposiciones suyas y ya sin reparar mucho en ello leyó la primera hoja: “La antivida”.
“La mayoría de nosotros rechaza admitir que no somos verdaderamente especiales. En efecto, no es agradable para nadie pensar que a pesar de lo que sentimos y pensamos y aún lo que pueden demostrar nuestros sentidos, no se es muy diferente de los demás. No es entonces de extrañar que nuestras vidas hayan estado marcadas por innumerables e inútiles tentativas para demostrar que no solo podíamos sino que en efecto éramos superiores a todo el mundo. í?sta es la gran obsesión de todo vampiro: la idea de que algún día encontrara placer en la mas absoluta de las anarquías y que luego entonces será feliz. Es asombroso constatar hasta qué punto puede persistir esta ilusión
Pero como no abandonarse al placer sin freno, al primigenio caos origen de todas las cosas cuando sabemos que nosotros, hombres y mujeres vampiros, hemos perdido la facultad de controlarnos ante la sangre. Sabemos que un vampiro verdadero jamás encuentra este control… cualquier otra opción fuera de la anarquía ahora y siempre, nos ha parecido poco menos que imposible y una verdadera locura.
Aún hemos visto o escuchado de aquel hermano que consumido por el ansia de recuperar su humanidad queda reducido a la mas completa de las miserias, de aquel representante digno y orgulloso, cumbre de todas las especies, depredador por excelencia del mundo y de los hombres no quedan mas que despojos y es ahí, justo entonces cuando nosotros, nos escudamos en la superioridad, si aquel que sucumbió ante la debilidad, aquel que negó su naturaleza esta ahora agonizante, entonces el camino es la explotación de lo sentidos y la realidad.
Tendemos a creer con férrea convicción producto del miedo y de la culpa por lo que perdimos, nos convertimos y podemos llegar a ser que nada existe sin que un vampiro así lo quiera, directores del mundo estamos por encima de todo y de todos, escribiendo las leyes de la tierra con sangre y con fuego, espadas y garras. La debilidad es para otro no para uno mismo. No podemos controlarnos a nosotros mismos y aún así pretendemos tutelar la vida y la muerte, non plus ultra de la creación y no obstante estamos dispuestos a creer en todo aquel que nos asegure que nuestra existencia no es producto de la casualidad, que nuestras habilidades no son sino el mas puro de los signos de un poder superior y conferido por una ordenación y maquinación de relevancia cósmica, lo que sea que esto signifique. Pues bien te tengo noticias.
Eres el hijo, el heredero de nada en particular. No existe en tu sangre realeza, mucho menos la promesa de un dios oscuro. Eres tan solo una especie mas de la naturaleza. Acostúmbrate. La antivida es un compromiso y no una culpa.”
Absorta por completo en La antivida, Lena fue incapaz de reparar que Gabriel había llegado al edificio, cruzado las escaleras piso arriba y se encontraba justo detrás de la puerta, así la percibió cuando ya era demasiado tarde.
-Lena, es cierto lo que se dice en las calles, que viste a una bruja?.
Automáticamente el vampiro abandonó el libro haciéndolo casualmente a un lado, por alguna razón sabía que si Gabriel veía algo así, tendría una discusión aún peor de la que ya comenzaba a esbozarse.
-Oh vaya… acaso mi vida sexual es ya del dominio público o es que esos idiotas del museo con lo que te juntas no tienen nada mejor que hacer que espiarme? y en ultima instancia puedo cuidarme el culo yo sola de acuerdo?.
-Tuviste mucha suerte, pudiste haber muerto¡ ya te había hablado de esa gente y nosotros, no puedes confiar en nadie ni vampiro, humano o lo que sea…
-Creo que tienes razón, empezaré por no confiar mas en ti. Adiós Gabriel, hasta nunca.
El vampiro salió intempestivamente del edificio cerrando para si misma sus oídos, no tenía intención de escuchar los reclamos de Gabriel, después de todo había obtenido todo lo que podía de ella y ya tenía suficiente. Se decía a si misma que no había engañado a nadie, ella sabía de antemano lo perra que podía llegar a ser (Haydee VI Lena) así que no era su problema si había pensado algo equivocado respecto a ella o su efímera relación. Además, nunca había permitido que nadie la cuestionara sobre el sexo, ella era libre de coger con quien le viniera en gana. Quizás había sido un poco descuidada, Gabriel ya le había advertido que la magia y los vampiros no hacían química y si lo hacían, el vampiro siempre llevaba la peor parte pero esa bruja era tan sensual y tenía unas tetas tan grandes… como iba a resistirse a algo así?.

VII-V. Leer tanto acerca de sangre le había abierto el apetito.

“A pesar de los sorprendentes avances científicos sobre la fisiología vampírica, mucha de nuestra naturaleza sigue siendo un misterio cuando no un dogma, aún así la occidentalización ha permitido establecer fuertes teorías que como todo supuesto científico, son aceptadas hasta que un nuevo postulado sea capaz de refutarlas. Así, no parece existir ningún tratamiento capaz de transformar en seres humanos normales a los vampiros. Desde la alquimia mas ortodoxa hasta la terapia génica, se han probado todos los remedios posibles, y a veces algunos nos han dado un momento de respiro. Mas siempre les sigue la aparición de un estado aun más grave que los anteriores. Aquellos que conocen el vampirismo están de acuerdo en que es imposible para un vampiro convertirse en un hombre normal. Quizás algún día la ciencia aporte tal remedio, pero hasta ahora esto no es posible.
A pesar de lo que podamos decir, numerosos son los verdaderos vampiros que no creen pertenecer a esta categoría. Ellos se dejan llevar por una esperanza engañosa y tratan por todos los medios de demostrarse que son las excepciones a la regla y que son, por consiguiente, humanos normales. Que habiendo demostrado una sola vez que eran incapaces de controlar su ansia por la sangre, pudiesen posteriormente derogar cualquier necesidad por consumirla.
He aquí algunos de los métodos que algunos hemos intentado: Beber solamente una vez; limitar el numero y frecuencia de la ingesta; nunca beber solos; beber solamente en compromisos sociales; beber solamente fluidos vaginales o semen; jurar o simplemente prometer que no volveríamos a beber o que solo beberíamos jugos de frutas; leer obras literarias adecuadas para encontrar motivación; estar de acuerdo en recibir tratamiento psiquiátrico. La lista podría aumentarse hasta el infinito. Y lo cierto es que un vampiro necesita beber, ninguna otra alternativa satisface todos los requerimientos nutricionales y sicológicos de la sangre.
Entonces, ¿qué debemos hacer para ayudar a otros vampiros a tratar de renunciar a la sangre?. En La antivida creemos que cualquier renuncia a la ingesta de sangre durante un cierto tiempo es útil; sin embargo, la fisiología vampirica se basa en ella y es por ello que el vampiro no puede ni debe renunciar definitivamente a la sangre, la verdadera problemática reside mas en la dinámica violenta de la alimentación que en la sangre per se. Así con el desarrollo del sustituto hematologicamente enriquecido creemos tener un medio viable para ayudar a aquellos que realmente desean dar el paso hacia una cultura de la alimentación sin víctimas”.
Lena cerró el libro y suspiró, en verdad había vampiros que creyeran en esa mierda de sistema?. Por otro lado, sería capaz ella de prescindir de la natural delicia de una arteria rica en nutrimentos, pulsando jovialmente entre sus labios?. Tras guardar el libro en la cartera de piel y colocarla convenientemente en su espalda, dio un salto desde la azotea hasta el piso tres niveles abajo. Leer tanto acerca de sangre le había abierto el apetito.

VII-VI. Su bien ensayado ardid de falso acento irlandés.

Ya en la calle caminó rumbo al bar mas cercano, en La Rua no era difícil toparse con uno a pocos metros de cualquier lugar y mucho menos salir con algo de acción en el proceso, así entró en uno atestado y que no le resultaba del todo familiar, fue directamente hacia la barra y esperó, una chica solitaria era una “oportunidad” que difícilmente se desperdiciaba por lo que casi de inmediato un poco sutil toque en el hombro llamó su atención.
-Y que bebes chica?. Le dijo de inmediato un sujeto apenas mayor de los veinte años visiblemente intoxicado por el alcohol y la excitación poco correspondida.
-Vodka con quina…
-Ahhh, excelente elección, que sean dos vasos… Pidió con la mejor soltura que le era posible dada su condición.
La conversación fue corta y el deseo mutuo excesivo, así Lena no se preocupó en desperdiciar para esa ocasión su bien ensayado ardid de falso acento irlandés porque lo cierto era que, jamás había estado en Irlanda y por el contrario había visto demasiados videos de U2 pero eso no importaba pues quince minutos después ya estaban fuera del bar. En La Rua salir a caminar tras un trago en un bar, a veces no pasaba de un faje en una calle aledaña o quizás un furtivo quicky en un auto pero para Lena implicaba una suculenta cena.
El chico con una seguridad que no había demostrado previamente, la llevó de la mano hacia un auto europeo estacionado a pocos metros del bar. Una vez dentro, metió sus manos por debajo de la camiseta de Lena mientras ella, rápidamente le desabrochaba el pantalón y buscaba con su mano la inquieta erección errante. No sin desilusión comprobó que su miembro no era muy grueso ni largo ni nada parecido, mas bien se trataba de uno ordinario y así, sin mas se lo metió en la boca poco a poco, poniéndolo mas duro dentro de su boca mientras que sus pechos se balanceaban graciosamente al ritmo de la mamada y sus pezones apuntaban hacia el freno de mano.
Había pasado mucho desde la última vez que había tenido a un hombre y Lena sabía lo que quería de él. Tras chuparle los cojones se dedicó a masturbarlo a toda velocidad con una mano y al poco rato la entrecortada respiración le dio a entender que iba a venirse de un momento a otro. Sin decir nada volvió a meterselo en la boca, chupándolo de arriba a bajo hasta que aquel finalmente se vino. El vampiro sintió una placentera manejaba de flujo inundarle la vagina al mismo tiempo que el tipo se venía dentro de su boca… siempre era igual, la sensación de semen caliente burbujear en su garganta era una delicia que no tenía desperdicio alguno.
-Ok… es mi turno. Dijo Lena al mismo tiempo que se montaba a horcajadas sobre él.
-Espera un minuto de acuerdo… no soy tan rapid….
El tipo ya no pudo hablar mas pues mientras una mano le oprimía con descomunal fuerza la boca, la otra manejaba con soltura la cuchilla de filo doble sobre su cuello… Lena se dedicó a beber, a tragar con desesperación el corinto flujo de tejido conjuntivo antes de salir del auto dando un portazo.
-Beroshima?… preguntó Lena olfateando el ambiente, había estado cerca solo unos instantes pero los suficientes como para quedar registrado en su memoria. -De algún modo sabía que estabas o estarías cerca, bueno vas a venir a hablar de una buena vez o que?.
-Ya estoy aquí Lena, supongo que ya has comenzado a trabajar La antivida, que opinas?.
-Te darás cuenta que no me interesa en lo absoluto eso del sustituto…
-Lo entiendo pero La antivida en un programa integral, no te niegues la posibilidad de entenderlo en todas sus facetas, puedes construirte un futuro a partir de ahora… no puedes volver a ser humana pero si puedes ser una con el mundo…
-Nunca me sentí cómoda con la humanidad. Le interrumpió. -Además ella tampoco se sentía cómoda conmigo, ahora no estoy y así estamos en paz una con la otra considéralo un trato justo. Sabes? Siempre quise ser algo que no era en primer instancia y ahora estoy justo donde siempre quise estar y no te ofendas pero no creo que el sentirme como basura ayude mucho a mi autoestima, se que no soy un dios pero tampoco la mierda del mundo. Pensé mucho respecto a que era lo que deseaba para mi misma y ahora existo bajo mis términos, esto que ves es lo que soy y no necesito nada mas. Ya estoy comprometida y es conmigo misma…
-Esta bien Lena y dime, exactamente que es eso a lo que llamas tu ser un vampiro?.
-Para mi el vampirismo es una decisión personal, tu mas que nadie debería entender el significado de ello.
Lena extendió su mano ofreciéndole de vuelta la cartera de piel con correas gastadas. -Así es Lena, así es… Dijo el vampiro tras recibir la cartera. –Aún así debíamos ofrecerte la alternativa, siempre lo hacemos con los jóvenes… de cualquier manera siempre serás bienvenida, cuando estés lista sabrás como hallarnos.
-Ni lo menciones…
El vampiro vio alejarse a Beroshima y luego perderse en la oscuridad mucho antes de que dejara de ser conspicua su presencia. No sabía si en verdad era cierto que tenía trazado en su cabeza el gran plan de su vida, pero se había sentido genial al decirlo. Luego y tras mirar de nueva cuenta hacia la oscuridad, emprendió la marcha, no tenía lugar al cual ir pero al menos se tenía a si misma y eso ya era algo.

El autor: [email protected]

Author: josepmaria

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