HAYDEELA BRUJA AGNÓSTICA IX. EL AQUELARRE / MARURE ILIMITADA

HAYDEELA BRUJA AGNí?STICA IX. EL AQUELARRE/MARURE ILIMITADA¡.
IX-I. La colt no era la única arma que poseía.
Después de 4 horas aún le quedaban unas 2 mas de carretera hasta su destino, si no es que antes estrellaba el auto debido al cansancio o decidía quedarse a mitad del camino y continuar después de un par de horas de sueño, lo que parecía no iba a ocurrir ya que a ella le gustaba mirar el amanecer desde la carretera. Encendió un cigarrillo y apagó el CD player cuando a lo lejos alcanzó a distinguir un bar de carretera, mas bien un minisuper de estación de servicio del tipo que opera las 24 horas. El reloj parpadeaba en esa luz verde ridícula señalando la madrugada y tras decidirlo rápidamente, torció hacia la derecha y se estacionó.
En realidad no le hacia falta combustible pero si estirar un poco las piernas, quizás comer algo o una cosa diferente. La carretera ofrecía oportunidades que los aviones difícilmente podían igualar. De hecho, Haydee detestaba los vuelos comerciales pues en clase turista invariablemente tenía por compañero de asiento a un vendedor de seguros o a un tío con enciclopedias queriéndole meter “la británica”… en primera clase el asunto no iba mejor pues debía tolerar las insinuaciones a veces veladas si no es que descaradas de la sobrecargo en turno y aunque rara vez despreciaba la oportunidad prefería elegir a que la eligieran. Acaso las azafatas tenían una especie de cláusula que las obligaba a acostarse con todos en primera clase?. Y ni hablar de los trasportes de Tageslicht, por completo aburridos y casi militarizados, a veces ocurrían un par de cosas interesantes (Haydee VIII Dite) pero las mas de las veces la eficiencia dejaba poco espacio para maniobrar.
Dejó de pensar en ello y tras apagar la colilla de cigarro con un contundente pisotón dio un vistazo en derredor antes de entrar al lugar. Además de un par de cargueros que se disponían a marcharse apresuradamente y una suburban polvorienta el lugar estaba desierto y por un momento se preguntó si había sido buena idea el detenerse en un establecimiento poco menos que fantasma con riesgo de perderse el amanecer. Encontró la respuesta delante del mostrador: una mujer alta vestida de cuero de la que no podía mas que distinguir su enorme trasero hablaba secretamente con la dependienta del lugar, en lo que parecía ser un intercambio de información del tipo que no debe ser escuchado por cualquiera y en el que no debe inmiscuirse nadie que valore un poco su vida. O al menos esa fue la impresión que le dio a Haydee por la expresión de la chica tras el mostrador y de su compañero que escondido en la trastienda con una elegante colt lawman mk 3 (2’’) en la mano, observaba con preocupación a la mujer sin decidirse a salir o permanecer oculto.
Ya que Haydee no tenía intención alguna en meterse en problemas ajenos cuando apenas acababa de salir de los propios (Haydee VIII Bryce), se entretuvo despreocupadamente en el anaquel de CDs hasta que la mujer de cuero terminó de hablar. Luego y prestando el mínimo de atención alcanzó a distinguir que además de unas nalgas prominentes, la chica de cuero evidentemente nativoamericana poseía un rostro bonito no obstante la nariz rota y el cabello maltratado por el camino, seguramente llevaba conduciendo en aquella suburban una semana o dos pero eso no importaba pues el vehículo se alejaba rápidamente para beneplácito de los dueños del lugar.
-Café…
Pidió mecánicamente Haydee al acercarse al mostrador sin insinuar nada acerca de la mujer de cuero, era obvio que iba a ocuparse de sus asuntos y nada mas. Lo que pareció congratular tanto a la chica como a su compañero que en esos momentos salía para asegurarse del paradero de aquella mujer.
Tomó un lugar en una mesa cerca del mostrador y con discreción siguió a la mujer con la mirada mientras servía el café. Luego, cuando le llevó el vaso térmico humeante notó que tenía unos hermosos ojos verde dólar como los suyos y una gracia casi pueril en el andar. En lo que a ella concernía, podía tener 25, 16 o 30 años… era muy mala para deducir la edad sobre todo de las mujeres y siempre erraba el cálculo. La chica tenía por nombre “Maggy” según leyó en el bordado de su traje y parecía ser del tipo atrapada en el aburrimiento de un trabajo de carretera, en eterna búsqueda de algo que la libere de la monotonía por un par de minutos. Haydee había aprendido a reconocer esa expresión y en eso si casi nunca fallaba.
Aunque de momento tanto mujeres miseriosas en cuero negro como atractivas dependientes de estaciones de gasolina la tenían sin cuidado pues solo le interesaba beber el café, empezaba asentirse fuertemente atraída por “Maggy” y la sensación parecía ser recíproca.
-No tenemos mucha compañía por aquí sabes… Dijo en un tono casual sin despegar la vista del mostrador en una actitud de falsa inocencia.
-Ah si? Respondió Haydee que para entonces se había olvidado del café a mitad del vasito térmico y encendía un nuevo cigarrillo mentolado.
-Si, solo estamos aquí Fran y yo, la gente viene y se va y nos aburrimos con frecuencia…
-Fran?
-Mi novio…
El presunto novio ya había regresado y tras sentarse en uno de los bancos próximos al mostrador seguía discretamente con la mirada la conversación pero sin emitir una sola palabra, lo que parecía no era necesario ya que el bulto en su pantalón ponía de manifiesto lo que pensaba en esos momentos, la colt no era la única arma que poseía.
-Si tuviera un novio así no me aburriría sabes… Tienes whisky?
IX-II. Si se le preguntara por una debilidad.
Para esos momentos Haydee se encontraba en una de esas situaciones por las que Abigail Foo entre bromas acostumbraba reprenderla: “Maldita, te robas las historias sucias que nos tocan a las demás” y no es que fuera una zorra ni mucho menos pero tenía que reconocer que no era la primera vez que llegaba a un lugar y terminaba cogiendo con alguien tras un mínimo de contacto visual. Así, lo último que supo Haydee antes de que Maggy tirara de su cabello hasta unir su boca con la suya era que había pedido whisky y lo cierto era que hasta ese momento no había visto de alcohol absolutamente nada. En su defecto sentía una cálida lengua introducirse en su garganta que si bien no podía compararse con un buen trago de escocés la incitaba a responder con idéntica vehemencia. Mientras tanto el silente Fran dejaba la pasividad en su asiento y se colocaba a su espalda al mismo tiempo que le besaba el cuello. Eran mas de las 3AM y era poco menos que imposible que alguien llegara al establecimiento sin embargo, la posibilidad de ser descubierta a mitad de un incipiente menage le había esfumado el cansancio por completo restableciéndole esa característica ansia a veces confundida con histeria.
El cigarrillo mentolado se consumía en la mesa con la misma delirante lentitud con que las manos de Fran copaban entre ellas sus pechos mientras que sus dedos le acariciaban los pezones aún sobre la camiseta de algodón, Maggy por su parte se encargaba de los botones de su pantalón de mezclilla, chupando su ombligo y aún el piercing de titanio. Por esos días Haydee tenía una especie de obsesión por el algodón razón por la cual las manos de Maggy tras bajar por completo los ajustados jeans, tropezaron con un bikini azul de ese material que mostraba con su evidente mancha de humedad lo excitaba que se encontraba.
Maggy se prestó a quitar la prenda usando solo los dientes, dejando su cálido aliento entre las henchidos labios de Haydee y para entonces la bruja gritaba de desesperación y las piernas apenas podían sostenerla, si se le preguntara por una debilidad, seguro espetaría que ésta y sin asomo de duda podría ser el menage a trois niña-niño-niña, siendo por supuesto ella la estrella invitada.
Actuando con rapidez, como no queriéndose despegar del cuerpo de Haydee mas tiempo del que fuese necesario la chica se desabrochó el uniforme, dejando ver que debajo de él vestía un inocente coordinado Odette de algodón blanco. Subiendo por encima de sus hombros la camiseta dejó al descubierto dos senos redondos y menudos, sus pezones se mostraban claramente excitados y sus aureolas estaban perfectamente delineadas en un color rosa pálido. Por todo su pecho podían distinguirse un mosaico de pecas que a Haydee le parecieron preciosas. El bikini corrió con igual rapidez por sus muslos y entonces Maggy desnudó ante la atenta mirada de Haydee un pequeñito sexo de preciosos labios con apenas una fina capa de vello rubio como de durazno que realzaban aún mas su apariencia de teenager. Fran por completo absorto desde hacia rato por los pechos de Haydee, apenas y mostró interés por el suculento cuerpo desnudo de su novia. Si algún argumento podía esgrimirse en su defensa, entonces sería que Haydee era por completo la antitesis de Maggy y en la diferencia estaba la atracción. Mientras la rubia era menuda, con discretas curvas sólo lo suficientemente claras como para apartarla de lo estrictamente andrógino, la geografía de la bruja era de curvas obstinadamente pronunciadas y retadoras.
Ahora tocaba el turno de Fran y ambas se prestaron con idéntica celeridad a la tarea de hacer desaparecer el uniforme del tipo. Haydee fue la primera en actuar volviéndose sobre su eje para deshacerse de botones y cierres notando fuertes músculos bajo la camisa de franela a cuadros. Maggy por su parte le arrebató el trabajo sobre el pantalón caqui y en segundos quedó vestido sólo en boxers negros CK. Tal como había predicho Haydee, Fran era el tipo de hombre con el que difícilmente podía pasarse un rato aburrido: sus hombros no eran muy anchos pero si delineados por el ejercicio, el cuello era algo fornido al igual que los brazos y el torso, sus piernas largas marcaban los músculos y al tacto pudo comprobar que era poseedor de un par de nalgas perfectamente redondeadas, tan grandes que sus manos fueron incapaces de tomarlas en su totalidad. Tenía el tipo de anuncio de GYM de membresía cara.
Al correrle los boxers hacia abajo salió disparada una Mossberg M 500 ATP que hizo tragar en seco a la bruja. Se trataba de un sexo perfectamente depilado de manera que el bulto ya de por si prominente que se dibujaba debajo del boxer, ahora aunque parcialmente flácido lucía enorme. Fácilmente podría tratarse de 8 plg de cilíndrica anatomía, con una cabeza cubierta parcialmente por el prepucio igualmente grande y en perfecta resonancia con el resto, un par de colgantes bolas pesadas como sacos completaba el juego. Entonces los tres acercaron sus bocas para besarse, intercambiando lenguas hasta que fue imposible definir a quien pertenecía tal o cual apéndice, luego y siempre frotando un cuerpo contra el otro fueron a dar hacia el mostrador.
IX-III. Las verdaderas intenciones.
El vasito térmico con el lipstick de Haydee en el borde se volcó luego de que ésta diera un puntapié a la mesa, tal era su nerviosismo disfrazado de excitada expectación ya que pese a todo, mantenía una vaga idea de por que y para que Maggy se entretenía mas de la cuenta con su trasero sin embargo la dejó hacer tanto como quiso, ella misma tenía dificultades para atender el miembro de Fran que seguía todavía erecto no obstante de haberse corrido hacía un rato. La respiración era un ir y venir acompasado con el latir de su coño y cuando Maggy comenzó a besarle las nalgas sin dejar de acariciarle con una mano el sexo y sus dedos se deslizaron por sus labios para luego hacer penetrar uno de ellos en su vagina supo de que iba el asunto.
Todo era un preludio para las verdaderas intenciones de la rubia que de improviso comenzó a lamerle el ano. Haydee respingó conforme la lengua recorría en círculos en torno al orificio y los labios comenzaron a chupar dejando generosas cantidades de saliva en el proceso. Entretanto Haydee pasaba su lengua por la cabeza de la verga de Fran acariciándole a una mano las bolas mientras con la otra, se sostenía de un muslo de él para no perder el equilibrio, hacía tiempo que no disfrutaba de algo así y la sensación le hacía hormiguear todo el cuerpo, no pensaba mucho en eso pero quizás el hecho de paladear el sabor de flujo vaginal diferente al suyo en el pene de su amante era lo que mas la excitaba del menage. Eso aunado a la sensual caricia de Maggy en su trasero la tenía mas que mareada y ansiosa de sentir nuevamente el instrumento de Fran dentro de ella.
En un momento dado el hombre corrió la piel del glande hacia abajo y Haydee que hasta entonces se había dedicado a chuparla en toda su extensión, quizás para comprobar que tanto era capaz de meterse en la boca, se concentró exclusivamente en el glande descubierto, lamiendo y chupando en derredor mientras sus manos se sostenía de sus muslos, luego e incorporándose parcialmente giró sobre de si ofreciéndole una generosa vista de su trasero a Fran.
Fue colocándose muy cerca de él hasta que sus nalgas se posaron en sus muslos, así y en semicuclillas apretó sus pechos uno contra el otro como ofreciéndoselos a Maggy que sin dudarlo se acercó a ella y comenzó a chuparselos. Gentilmente Fran presionó con la mano contra la baja espalda de Haydee y ésta quedó en cuatro con las tetas colgando hacia el piso, Maggy se prendió nuevamente de ellas y tras balancearlas con ambas manos exclamó asombrada:
-Son muy pesadas… no te duele la espalda?
Haydee no contestó pues en esos momentos Fran presionaba con el miembro hacia el interior de su ano cortándole la respiración. La abundante saliva que Maggy había dejado en su trasero ayudaba, sin embargo las proporciones peneanas del tipo dificultaban la penetración, apenas había entrado algo en ella cuando gritó, la cabeza del miembro había sido prácticamente succionada por su culo y trató de olvidar el dolor en los besos de la rubia. Buscó la boca de aquella con la suya y poco a poco mas de aquella verga imposible consiguió hacerse de un lugar dentro de ella, sentía que su ano se dilataba al mismo ritmo en que se incrementaba su excitación. Mientras tanto los besos de Maggy oscilaban de la ternura a la lujuria cuando acariciaba su labio inferior chupándolo suavemente con los suyos o exploraba el interior de su boca con la lengua de lado a lado al mismo tiempo que seguía prendida de sus pechos, masajeándolos en toda su extensión acariciándole los pezones con los pulgares.
Cuando finalmente tuvo medio miembro dentro de si y fue evidente que su anatomía haría imposible que entrara nada mas, suspiró sintiéndose “llena” literal y figurativamente. Fran comenzó a bombearla suavemente, como reconociendo cuan difícil podía ser acostumbrarse a tener algo así en el culo. Agitaba rítmicamente su pene dentro de ella en tanto Maggy se colocaba tumbada en el suelo, muy cerca de ella con sus diminutos pechos apuntando a las lámparas en el techo y sus piernas alrededor de las suyas. Probablemente lo que la rubia deseaba era que le chupara el coño sin embargo, verla ahí tendida lánguidamente con los brazos por encima de su cabeza con esa expresión de falsa inocencia tuvo una idea. Se recostó sobre ella, avanzando un poco con las rodillas hasta que prácticamente aplastó las tetas de Maggy con las suyas.
La rubia gritó al sentirse ahogada por el peso, luego y cuando entendió que no era el asesinato imprudencial la intención de Haydee se entregó por completo a la caricia. Dejó que la bruja rozara con sus pechos sus labios y frente, los hombros, el cuello; que bajara por su pecho hasta el vientre y jugueteara con uno de sus pezones en su ombligo. Luego y cuando se aseguró que todos estaban justo donde debían estar, que Maggy con las rodillas flexionadas quedaba a una distancia apropiada de sus senos y que Fran mantenía un buen ritmo detrás de ella, comenzó a frotar uno de sus pechos contra el sexo de la rubia, a masajear con un pezón el clítoris de un lado al otro, mientras toda su teta se restregaba contra la mojada pelusilla rubia. Entonces y como sus pezones estaban a reventar de duros, hizo penetrar uno de ellos en el coño, aquello parecía imposible ya que todo su pecho se desbordaba contra la entrepierna sin embargo, Haydee sostenía entre sus dedos el pezón y satisfactoriamente lo metía dentro de Maggy que para entonces era un desastre entre jadeos y gritos disipados.
Mientras tanto Fran seguía cogiendose el semejantísimo culo de Haydee y la mantenía fuertemente asida por las caderas, sus manos se enterraban en su carne y de cuando en cuando la cogía por las nalgas al aumentar el ritmo o pasaba una de sus manos por su en ocasiones inexistente cintura hasta alcanzarle el coño con dos dedos mientras con la otra mano, le masajeaba la espalda o la teta libre. Los bombeos de Fran se prolongaron por un buen rato mas hasta que el chocar de sus muslos contra las nalgas se hizo mas insidioso, Haydee se olvidó entonces del masaje y comenzó a lamerle el coño a Maggy, a chuparle el clítoris con fuerza mientras la penetraba con un par de dedos, uno en cada orificio, tratando de emular el placer que sentía dentro de ella, así la rubia fue la primera en correrse, a gritar a voz en cuello que iba a venirse, luego fue Haydee quien sintió las uñas del tipo clavarse en sus nalgas y como empezaba a venirse dentro de ella al mismo tiempo que explotaba en su propio orgasmo final.
IX-IV. El mínimo de consideración profesional
Cuando salió de la estación de servicio ya comenzaba a amanecer y poco a poco el frío de la carretera fue sustituido por la brisa húmeda del bosque. En aquella época del año el termómetro apenas alcanzaba los 15º C y llovía de manera pertinaz prácticamente día con día, encontrase con aguanieve por las mañanas no era para sorprenderse y aunque el frío no le iba nada bien tenía en su poder una invitación de aquelarre personalizada por la eximia organizadora, la bruja LIBdos Marure y no creía estar en condición de rechazarla.
Pocas veces en la vida se podía asistir a una reunión de brujas como esa, sobre todo si dentro de la comunidad se contaba con poco reconocimiento que era el caso de Haydee. Ella podía hacer prácticamente cualquier cosa que le viniera en gana: energizar un ardid mágico, elevar hasta la realidad el mas complejo artificio, echar las cartas a una mano y adivinar el futuro en las entrañas de un gato negro… tales eran las prerrogativas de su rasgo genético gigararo pero el hecho de que fuera tan rematada y cínicamente agnóstica, hacía imposible que otras brujas ya no digamos la tomaran en serio, le tuvieran el mínimo de consideración profesional, después de todo, por que habría de merecer respeto alguien que de entrada no respeta el oficio?
Quizás lo mas sorprendente de todo ello era por que había decidido ir. No necesitaba de aceptación, reconocimiento o camaradería. Con el par de amigas brujas o compañeras sexuales según quien preguntara, le bastaba y sobraba a manos llenas para estar bien con el mundo. Aún así ahí estaba, conduciendo rumbo a la finca enclavada en lo mas profundo de aquella reserva ecológica donde se suponía no existía nada mas que naturaleza. Hasta donde entendía, Marure habitaba esa finca desde hacía mucho tiempo y los aquelarres si bien no eran frecuentes ocurrían cuando menos con cierta periodicidad, no obstante, no era de sorprender que los patrullajes de las ecoguardas nunca encontraran, vieran o llegaran a escuchar nada fuera de lo normal, en primera existía mucho dinero e influencias de por medio como para no desviar la mirada justo cuando era necesario hacerlo y en segunda y quizás mucho mas importante, si una bruja en el bosque era intimidante un cónclave sin duda resultaba aterrador.
Detuvo el auto justo donde se suponía que debía hacerlo, en realidad no podía hacer nada mas ya que el camino al parecer terminaba ahí y según la información expresa en la invitación, en la recta final sería conducida convenientemente hasta el sitio de reunión. Tras un par de minutos que aprovechó para retocarse el lipstick azul metálico que usaba, distinguió entre la maleza un par de figuras acercándose al auto, sin duda el comité de recepción y uno como no había visto o esperaba.
Una mujer en impermeable negro con cintas amarillo fluorescentes en los puños se acercó al auto por el lado del conductor mientras la otra, permanecía a la distancia. No es que se quejara pero suponía que en un aquelarre existiría de entrada algo mas de glamour que solo impermeables, mismos que dejaban todo a la imaginación. Así, de la mujer que le pedía cortésmente un santo y seña además de la invitación, solo logró distinguir un poco mas allá de la boca y la nariz cuando se identificó únicamente como Barthezz, del otro impermeable no tuvo noticias.
Luego y tras la exhaustiva certificación de Haydee como invitada, la mujer asintió discretamente con una mano y acto seguido, la otra figura que siempre se había mantenido a la saga, develó una fracción del bosque con lo que parecía ser un mohín mágico tras la cual, la cerrada espesura boscosa comenzó a desaparecer revelando una carretera de adoquines rojos franqueados por antorchas enmohecidas y plagadas de musgo, era un precioso camino en la nada conduciendo hacia lo incierto.
IX-V. Un pasillo alfombrado en pardo.
Haydee descendió del auto y al instante una pequeña mujer vestida en negro la recibió. Era una chica menuda, de piel bastante clara y ojos negros, pómulos salientes y pelo bruno. Sus labios en púrpura dibujaban una amable sonrisa y de no ser por que sus ojos delataban una profunda y probablemente ennegrecida alma, la hubiese dado por una adolescente mas común que corriente. El traje, si es que así se le podía llamar al pretexto exhibicionista que servía las veces de vestimenta, consistía de un pantalón semitrasparente abierto en los costados desde las caderas hasta los tobillos mientras que la parte superior, una camisa de seda con mangas a tres cuartos con escarolas y chaleco abierto de una textura parecida al terciopelo completaba el juego. Las zapatillas planas permitían adivinar una alzada total de 1.50 metros. Sus movimientos eran casuales y en concordancia con su aura de ilusoria candidez.
-Haydee, me alegra que hayas aceptado mi invitación. Soy LIBdos Marure. Bienvenida a mi casa.
-Excelente lugar Marure… muy rústico pero hermoso.
-La comunión requiere de proximidad a la tierra, pero ya hablaremos mas tarde ahora lo importante es que te instales. El grupo está casi completo y tenemos la primera reunión en una hora.
Así, tras esa breve presentación la bruja fue conducida por la propia Marure por un pasillo alfombrado en pardo, donde cuadros de ilustres desconocidos la observaban registrando todos y cada uno de sus movimientos gracias a los ojillos avizores que graciosamente seguían su andar. Una vez en su habitación, la que presuntamente ocuparía durante todo el fin de semana y que mantenía en el ambiente un agradable aroma a sándalo, se cambió de ropa pues en palabras de Marure, “ahí se vestía de manera particular”, no era obligatorio pero ayudaba a sentir el ambiente.
Sorprendentemente la “ropa” le venía muy bien. El conjunto igualmente revelador y hasta involuntariamente exhibicionista dadas las proporciones de Haydee, se dividía en una falda holgada de gasa blanca y una blusa del mismo tono, obviamente su figura desbordada de curvas y collados se traslucía impúdicamente cosa que por supuesto parecía encantarle. Convenciéndose a si misma que era el justo momento para disfrutar el momento por primera vez en meses, tal vez años abandonó las botas altas y en su defecto, calzó unas sencillas sandalias con correas hasta la altura de las rodillas. No iba en nada con la ropa pero aún así, conservó su boina marrón de niña exploradora y así, salió de la habitación a dar un paseo de reconocimiento, tenía casi media hora antes de la supuesta reunión y no tenía intención de desperdiciarlo.
Aún en su campestre esencia, era una gran casa en la que no se sacrificaba comodidad ni estilo y donde se guardaba siempre el buen gusto, eso era independiente de las actividades de sus habitantes. En el patio interior que era en realidad el bosque acondicionado para fines de recreo destacaba una plataforma circular de un par de metros de diámetro, en cuyo alrededor se ubicaban estrados menores formando un patrón concéntrico, pequeños adoquines conectaban todas las plataformas y la iluminación en destellos ámbar le otorgaba a la escena una calidez de la que era difícil no enamorarse. Aún así, el patrón de las plataformas sugería una mandala y debía tener cuidado donde pisaba.
-Nunu¡… Nunu¡¡
Haydee sonrió al escuchar el llamado y buscó en dirección de la voz pues “Nunu” era el dudosamente cariñoso sobrenombre con que la había bautizado Motechi, una bruja del norte de china y que había conocido por intermediación de Abigail Foo. Haydee no hablaba chino y tampoco tenía idea de que significaba nunu pero por las algazaras de Abi podía suponer que no se trataba de nada bueno, aún así las tres brujas habían salido mas de un par de veces juntas y pese a tener caracteres muy distintos se llevaban bastante bien, quizás en ello recaía el éxito de su camaradería. Así Abi manejaba como propia la melancolía, Haydee la neurosis y Motechi la hilaridad.
Como suponía, Abi acompañaba a Motechi y tras saludarse efusivamente desviviéndose en besos y abrazos que a Haydee le parecieron un tanto irritantes comenzaron a charlar, había pasado mucho tiempo desde la última vez en que las tres habían coincidido en un sitio y esa era la oportunidad perfecta para ponerse al tanto de las correrías de una y la otra. Así quedó expuesto que a diferencia de Haydee que era su “primer aquelarre marurezco”, las otras dos brujas ya tenían un poco de historia y conocían en parte el movimiento de la casa ya que Marure siempre incluían “algo nuevo cada vez” y nunca se sabía que podía ser. Fue por ello que no les sorprendió tanto como a Haydee la configuración de adoquines ya que por experiencia, podía ser algo importante o no ser nada, eso se descubriría mas adelante y dado que había mas con lo cual ocuparse, el tiempo paso rápidamente hasta que finalmente las tres fueron conducidas hasta el salón principal donde ya estaban dispuestas dos mesas largas con impecables servicios, la mayoría de las asistentes ocupaban alguno de los catorce sitios para igual número de comensales sin contar a la anfitriona y así, las tres brujas tomaron asiento.
IX-VI. El discurso de Marure.
-“Libertad moral. Nosotros, la gente extraordinaria nunca nos regimos por las leyes del común y es que es imperativo mantener un desapego de las leyes, pero hacerlo requiere de poder. No me refiero al poder individual que cada una de nosotras puede esgrimir en un momento dado, me refiero al dominio bruto de la realidad, a la omnipotencia concertada de la unión, a la comunión del espíritu y es ahora en el principio de una nueva era oscura que tenemos la oportunidad de luchar por un mundo mejor para nosotras, las brujas.
Se acerca una guerra hermanas, todas hemos escuchado el rumor con tintes de fatalismo realista pero ninguna ha atendido la inminencia de esta crisis con justa verdad, porque créanme, es una beligerancia de la que nadie va a estar exento. El común pretende hacernos creer que solo él tiene potestad sobre la tierra y se equivoca, al mismo tiempo nosotros los extraordinarios también erramos, porque son nuestras las prerrogativas y las desdeñamos impunemente, nos evadimos de nuestra responsabilidad y sorteamos el ejercicio de la autoridad.
Es por ello que nosotras, la comunidad, necesitamos crecer y ser lo que nunca hemos sido…”
El discurso de Marure continúo por espacio de media hora mas, tras lo cual la bruja abandonó su colérica teatralidad recobrando se apacible resonancia. Que había sido toda esa mierda de unificación, trabajo en común y futuro para la comunidad?. Haydee no entendía nada y por un momento se sintió mas que nunca fuera de lugar pues además de que conocía a muy pocas de las invitadas, parecía que era la única en aquel salón que no había entendido de que iba el asunto y claro, la gente a su alrededor no ayudaba mucho. Ahí estaba Autumn Jade, asintiendo a cada una de las palabras de LIBdos como si supiera de que coños hablada, Haydee siempre la había considerado una perfecta idiota y quizás su actitud confirmaba aquel supuesto, en cierto momento había visto a Devon Giovanni molesta y en otro incrédula ante lo que escuchaba como si aquello fuera el peor de los insultos y al mismo tiempo una falla menor de alguien que no ve mas allá de su nariz, habían muchas caras desconocidas y otras demasiado acreditadas las mismas que siempre se habían negado a reconocerla como una bruja de valor. De cualquier manera no tenía intención de pensar en eso y optó por dejar todo de lado y disfrutar del resto del día.
IX-VII. Parecía que tenían mas que solo risas en mente.
Aunque de momento Haydee tenía el deseo de quedarse un rato mas pues todavía había mucho que contar, la carretera la había agotado y además sus dos compañeras con toda seguridad querrían estar solas, así que suspiró dirigiéndose hacía su habitación pensando en lo bien que se veían juntas, que mas podía pedir para Abi y Motechi que verlas felices una en brazos de la otra?.
Su habitación estaba al otro extremo de donde se encontraban Abi y Motechi y de hecho las vio entrar muy abrazadas antes de cerrar la puerta, luego y cuando dirigió la mirada hacia el interior reparó en que no estaba sola. Sobre la cama y retozando de manera casual dos preciosas chicas parecían aguardar su llegada, vestían únicamente lencería en todos verde y violeta respectivamente, un coordinado perfecto para un día que había sido perfecto. Al parecer ella también iba a tener algo en que ocuparse el resto de la tarde y con toda seguridad la escena se repetía en todas y cada una de las habitaciones de las demás brujas. Sería acaso que aquellas presuntuosas que en el pasado la habían segregado por su heterodoxia, eran igual de putas y condescendientes que ella?. La presunta ironía la hizo reír como hacía mucho no sentía la necesidad de hacerlo.
Pero las chicas parecía que tenían mas que solo risas en mente porque tras desnudarla hábilmente conservando siempre su boina marrón, la tomaron de las manos y llevándola hacia la cama la obligaron gentilmente a ponerse boca abajo. Una vez ahí comenzaron a besarla y lamerle todo el cuerpo, no habían mediado palabra alguna y Haydee no creía que fuese necesario, las acciones decían mucho mas que cualquier cosa que hubiesen podido decir pues sentía esas dos lenguas desplazarse por su espalda de arriba hacia abajo con perfecta sincronización.
Cuando llegaron a sus nalgas se olvidaron de la sincronización y cada una adoptó un papel aunque complementario totalmente independiente. Así, mientras una le separaba las piernas, la otra buscaba la forma de meterse entre sus nalgas y justo en ese momento cerró los ojos olvidándose de a quien pertenecían las manos y bocas que se desvivían por su cuerpo. De otra manera habría sabido que las manos que le separaban las nalgas y le acariciaban suavemente el ano con las yemas de los dedos pertenecían a la chica violeta y que los labios que besaban el interior de sus muslos y jugaba con dos dedos sobre su clítoris eran los de la chica verde.
La bruja se estremecía sobre la cama conforme las caricias se hicieron mas osadas, así tras los dedos siguieron los besos y de pronto comenzó a gemir. Luego, cuando las dos lenguas empezaron a competir por la posesión de su orificio trasero comenzó a venirse, no era común en ella terminar tan pronto pero lo hacía y es que no estaba en posición de hacer nada mas, aquellas chicas eran las mejores en lo que hacían y en eso Haydee no tenía ninguna duda.
La chica violeta tendió de lado a Hayde de modo que ambas tuvieran oportunidad de atacar y así, mientras la chica verde seguía chupándole el ano, la chica violeta se metió entre sus piernas y comenzó a lamerme el coño. Nuevamente la tenían al borde del orgasmo y esta vez presentía que iba a ser mas fuerte. Sentía como esas dos lenguas se abrían paso dentro de ella, como recorrían cada pliegue, cada minúscula fibra nerviosa y que la hacían estremecerse de mil formas distintas. Ya no podía pensar con claridad, estaba como drogada por el placer y un destello multicolor apareció frente a sus ojos.
Al mismo tiempo las chicas embistieron con mas velocidad y de pronto ya tenía toda la lengua de la chica violeta dentro de su vagina mientras la otra hacía malabarismos linguales sobre su ano. Entonces cuando creía que no podía aguantar mas, sintió un par de dedos colarse en su vagina y otros dos en su ano mientras que las lenguas no dejaban de lamer alrededor de ambos orificios trabajando simultáneamente a la penetración, eso fue demasiado incluso para ella y comenzó a venirse instantáneamente, por segunda vez con tan solo unos minutos de diferencia.
Haydee sentía que se corría por ambos lados a la vez y que las chicas disfrutaban de su corrida tanto o mas que ella. Entonces sus antes gemidos fueron ahogados por gritos y tras el avasallador orgasmo poco a poco fue perdiendo las fuerzas hasta caer inconsciente.
IX-VIII. Dos veces 7 tipos de magia.
Cuando Haydee despertó ya no se encontraba en la habitación con olor a sándalo, seguía desnuda pero las dos chicas se habían esfumado, ahora su compañía se limitaba a un grillete en su mano izquierda que le dejaba poco margen de movimiento. Miró en derredor y una sensación de que la noche se había ido al demonio fue confirmada al instante.
Tratando de ubicar el donde mas que el como y el por que, descubrió que estaba en el patio exterior y no se distinguía mas allá de donde las antorchas encendidas lo permitían. El resto de las brujas se encontraban también ahí, ubicadas sobre las plataformas en las que se distinguían perfiles trazados en tinta. Todas ellas estaban igualmente desnudas pero además con caracteres pintados en estratégicas áreas de su anatomía, en diversas tintas a veces los brazos, las piernas, el abdomen o la espalda. Haydee buscó hasta donde pudo alguna escritura sobre su piel pero no encontró ninguna, luego y sabiendo de antemano que su boina ya no estaba ahí palpo sobre su cabeza. En efecto, nada cubría su cráneo y el carácter lithium en su frente estaba expuesto, fue entonces que se sintió verdaderamente desnuda, vulnerable.
-Ya no tendrás que preocuparte por esa marca… Dijo una voz a su espalda. –Al menos no en los términos en los que la valoras ahora.
-No me jodas….
Refunfuñó Haydee pues le parecía que ya eran demasiadas personas las que creían tener una opinión sobre esa desagradable marca (Haydee VIII Bryce) como para soportar una mas, sobre todo por que justamente tenía sobre la cabeza algo por lo cual realmente preocuparse. A su espalda una mujer de identidad imprecisa le apuntaba directamente con una pistola escuadra de calibre indeterminado, pero suficientemente grande y temible como para no dejar absolutamente nada de su cráneo sobre sus hombros. A tan poca distancia de donde se encontraba dos cosas eran seguras, la primera que era prácticamente imposible que fallara el tiro y la segunda que no tenía una maldita idea de cómo podía salir viva de esa. Todas las demás brujas parecían estar inconscientes cuando no muertas.
-Donde está esa perra de Marure?. Preguntó tratando de ubicar a Abigail y Motechi pues si iba a intentar algo al menos tenía que saber si valdría de algo.
-Donde debo estar por supuesto, acaso no todos ocupamos un justo lugar en el universo?.
-Ahí estas pedazo de basura… No es que me queje de tu hospitalidad de hecho, las chicas fue un bonito detalle pero por que madres soy la única con una arma de fuego apuntándome a la cabeza?.
-Por que como sabes querida, la magia opera por Fe y a diferencia de las demás que verdaderamente tienen convicciones tu no crees en nada y no puedo entonces confiar que una fantasía de felicidad postcoito te tenga adormecida como al resto, en tu caso es mas seguro amenazarte con volarte la cabeza. Como puedes ver están sobre un tablero, mi tablero y todas son jugadores pero no cuentes con ganar.
-Odio preguntarlo pero según tu que clase de pieza soy yo en este juego?
-Odias preguntarlo y yo detesto responderlo pero como se supone que ésta es la parte en la que expongo todo este numerito mientras tu buscas la ocasión de patearme el trasero haremos el ejercicio. Te sugiero que no hagas nada estúpido, eres muy importante pero no indispensable así que Barthezz te volara la cabeza sin dudarlo. Recuerdas que hablé de unidad cierto?, pues bien, honestamente me importa un carajo, lo único que quiero es que salgamos vivas de esto, de la guerra y ya no hay tiempo para trabajar como equipo, eso lleva tiempo cosa que no tenemos. No puedo impedir la ofensiva de hecho nadie puede, ya hay demasiados intereses metidos en ello pero lo que si puedo, es asegurarnos una tajada del pastel, a nosotras las brujas.
-No entiendo nada… podrías ser un poco mas precisa y menos dramática?.
-Maldita¡ necesito poder, el de todas juntas por el bien común porque cuando la guerra termine y no importa quien gane, un gran estado fascista va a tragarse al mundo o lo que quede de él, así que por que no ser el poder detrás del poder? O mejor aún el poder mismo. Y para eso necesito de magia, sabes lo difícil que va a ser reconstruir todo un planeta para hacerlos ver sólo lo que yo quiero que vean? En unos minutos, cuando sea la hora correcta y se active el engranaje de símbolos podré dominar la magia de dos veces 7 brujas todas al mismo tiempo, puedes imaginarlo?. Pero eso no basta, porque hay mucho mas. Es ahí donde tu entras querida, tu agnosticismo va a darme poder ilimitado¡. Tendré dos veces 7 tipos de magia, controlados por tu escepticismo y mi convicción simultáneamente, puedes entenderlo? Esto es de proporciones bíblicas carajo, no mas efecto de reversión solo poder absoluto, gatos y perros viviendo juntos, la histeria¡.
IX-IX. El efecto domino de derogación mágica.
Motechi tenía una sensación extraña, sabía donde se encontraba y que estaba bien, se sentía feliz y completa, creía que no existía nada en el mundo que pudiera desear en esos momentos sin embargo, algo estaba mal. Lo sentía en su corazón, en lo mas profundo de su superficialidad y es que Abi no estaba con ella. Motechi era lo suficientemente vieja como para distinguir cuando una sensación de felicidad era fabricada y cuando era producto de una verdadera comunión espiritual y lo que sentía en esos momentos era basura. Alguien la había encerrado en una ilusión una que no contenía a su niña y esa estupidez le iba a costar muy caro al responsable. Invocó la Black celebration, un hechizo de Gore que Motechi solo compartía con Abigail Foo. No importaba donde se encontrara, bajo que circunstancias o en que dimensión, ella recitaba la primera estrofa y su niña contestaría en réplica trasladándose ambas al plano astral.
-Black Celebration. Black celebration tonight I want to take you in my arms forgetting all I couldnt do today.
Nada, Abi no respondía que diablos significaba eso?. Era porque estaba muerta o es que no quería responder?. La duda la consumió. No llevaban mucho tiempo saliendo juntas pero ella lo sentía, estaba enamorada, su ausencia del plano astral significaba que Abi no sentía lo mismo por ella y prefería una vulgar fantasía a lo que compartían y podían llegar a construir juntas?.
-Black Celebration. Black celebration tonight take me in your arms forgetting all you couldnt do today.
-Abigail Foo¡ me diste un susto de mierda. Gritó Motechi mientras corría a abrazarla.
-Si si… yo también te amo, estamos en medio de una ilusión barata hay que salir de aquí ahora. Que sugieres?.
-No estoy segura pero lo que si se es que voy a arrancarle la cabeza a quien nos encerró.
Fuera del plano astral una descarga eléctrica acabó con Barthezz al instante, era Abigail la responsable que invocando a su particular espíritu del rayo apuntaba sus descargas con precisión. Mientras tanto Haydee aprovechaba la confusión para deshacerse de los grilletes con una evocación anticandados.
-Que mierda?¡ despertaron, esa dos perras despertaron¡. Gritó Marure al ver que Motechi y Abigail abandonaban las plataformas rompiendo la mandala.
Ese era un movimiento que no había anticipado, tan sorpresivo que apenas y podía creer que esas poderosas brujas de vidas patéticas había sido capaces de despertar de su hechizo. Las había investigado y manipulado a todas desde tres aquelarres anteriores, nadie era lo suficientemente fuerte como para resistirse a una utopía de felicidad, como era que ahora tenía a dos de ellas fastidiando la mandala.
-Porque no necesitamos de una fantasía, ya estamos donde queremos estar. Dijo Abi al mismo tiempo que invocaba una tormenta eléctrica con la que se deshacía rápidamente de las gárgolas de seguridad.
Mientras tanto Motechi esparcía por toda el área una espiral de cancelación, la mandala estaba rota pero aún faltaba despertar al resto de las brujas. El efecto domino de derogación mágica se había iniciado y las brujas visiblemente coléricas despertaron viendo a Marure como realmente era, la perra manipuladora que había conspirado para robarles su poder. Marure era muy poderosa pero no lo suficiente como para enfrentar a quince brujas encabronadísimas, lo mejor que podía hacer era largarse de ahí inmediatamente y antes de que la situación fuera insostenible abrió un agujero de gusano dimensional.
-Son unas idiotas¡ yo pude salvarnos a todas, a la comunidad y ahora lo arruinaron. Gritó antes de que el agujero la cubriera por completo, protegiéndola de las descargas eléctricas de Abi y de las mil y una maldiciones con que la amenazaban las demás brujas.
-Si en verdad te importara la comunidad, intentarías algo mas proactivo en lugar de esperar como buitre por los despojos de una guerra. Agregó Haydee.
-Como tu gente en Tageslicht por ejemplo? Oh si, ellos si que se están haciendo algo al respecto…
Marure desapareció en medio de una columna luminosa, lo último que distinguió Haydee fue como se desvanecía dejando demasiada porquería en la cual pensar porque era cierto, como era que Tageslicht no se mostrara preocupado en lo absoluto por la inminente guerra, una de la que todos parecían saber pero de la que nadie se atrevía a hablar abiertamente (Haydee VIII Bryce), acaso se creían por encima de ello o es que tenían una agenda de la que no había sido informada?. Tageslicht nunca le decía nada que no creyeran que debía saber, pero a partir de ese momento lo que ellos creían y lo que ella creía iban a ser cosas muy distintas. Tenía muchas preguntas por hacer y sabía quien podía responderlas: Tarja¡.

El autor: [email protected]

Author: josepmaria

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