Mi pequeña sobrina

NeoPene

Angélica es mi sobrina, como su nombre lo dice, ella es angelical, es hija de mi prima Ana Luisa; cuando éramos jóvenes, Ana Luisa siempre fue algo así como mi amor platónico, su belleza era impactante para mí, siempre la deseé y nunca la tuve. Cuando nació Angélica vi que era el vivo retrato de Ana Luisa, sus hermosos ojos siempre expresivos eran como dos luceros para mí, toda su niñez, Angie fue una niña linda y atractiva, cuando cumplió trece años ya su desarrollo era notable, la redondez de sus pechos y nalgas, la cinturita que se le formó aunados a su bello rostro la hacían candidata para tener muchos pretendientes, lo cual me ponía extremadamente celoso.

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Lo que más me molestaba era que yo era el tío confidente que tenía que aconsejar a mi sobrina acerca de cuidarse de los hombres y todo eso, por otra parte, de esto último fue de lo que saqué ventaja para enseñarle a mi sobrina muchas cosas.

Yo le llevo catorce años a Angélica, así que hace dos años yo ya tenía veintiocho cuando ella estaba por cumplir los catorce; Angélica siempre que me veía corría a saludarme efusivamente y me besaba en la mejilla con alegría; no se como empecé a sentir un profundo deseo por ella.

En una ocasión, Ana Luisa me dijo que ella y su esposo saldrían de la ciudad por cuestiones de trabajo y no podían llevar a Angélica y tampoco querían que se quedara sola en su casa, por lo que me pidió que si â??la niñaâ? podría qudarse en mi casa una semana; yo acepté gustoso y como vivo solo empecé a imaginar lo que le podría enseñar a mi sobrina.

El domingo por la tarde me llevaron a Angélica, se veía hermosa como siempre, me saludó efusivamente y me dijo que le daba mucho gusto quedarse conmigo; â??a mí tambiénâ?, respondí tratando de que mi prima y su esposo no se dieran cuenta de lo mucho que me gustaba su hija; llevó tres maletas, en cuanto se fueron sus papás le enseñé la recámara donde estaría esos días; junto ala mía por si se le ofrecía algo (o si se me ofrecía algo a mí).

Esa noche casi no pude dormir porque hacía un calor insoportable y tan solo de saber que allí a unos cuantos pasos se encontraba mi sobrina, ya casi una mujer a mi alcance; previamente yo había hecho un agujero entre las dos habitaciones para poder espiarla, el cual estaba cubierto por un cuadro y a eso de las 2 de la mañana me levanté para observarla; moví el cuadro y la vi dormida, cubierta solo por una blusita blanca de tirantes y un pequeño short oscuro, dejando ver sus hermosas piernas y destacando su cuerpo perfecto, tuve que masturbarme mientras la observaba por el hoyo de la pared.

El lunes llevé temprano a mi sobrina a la escuela y me fui a trabajar, me excitó el verla vestida con su ropa de colegiala, su faldita tableada y su blusita blanca, cubierta por un suéter que le quedaba muy justo, demasiado justo para mi gusto, pero así vestían todas las niñas de su colegio y me di cuenta que les gustaba ser admiradas por esos cuerpos tan delgados. â??Vengo por ti a las 2:00â? le dije, pero ella me respondió que ella llegaba a casa sola para que yo no me distrajera en mi trabajo y que me esperaba allá en la noche; para no hacer demasiado evidente mi deseo de estar con ella le dije que estaba bien.

Todo el día estuve distraído pensando en mi sobrina, hasta mis compañeros de trabajo lo notaron y me hicieron algunas bromas acerca de mi distracción; el tiempo se me hizo lento esperando impaciente la hora de salida; cuando por fin salí, deseaba llegar a mi casa de inmediato, pero el tráfico intenso me lo impedía, estaba yo desesperado por ver a mi sobrina; por fin llegué a la casa y ya Angélica me esperaba con una deliciosa cena. Después de cenar vimos la televisión y mi sobrina se quedó dormida con su cabeza recargada en mis piernas; el deseo era cada vez más fuerte, yo no sabía como reprimir mis ganas de hacer algo con Angélica, mi mente voló e imaginé que mi sobrina volteaba su cara hacia abajo y me chupaba el pene, eso me provocó tremenda erección; ella movió un poco la cabeza al sentir mi pene levantado.

Yo solo estaría con mi sobrina una semana y aunque apenas era lunes, yo quería aprovechar el tiempo.

Me levanté con mi sobrina en brazos y la llevé a su recámara la acosté, pero como aún tenía puesto su uniforme, yo procedí a desvestirla para que durmiera cómoda, bueno, eso me decía a mí mismo, pero la verdad es que deseaba fervientemente verla desnuda; poco a poco le quité la ropa, primero le solté el cabello que tenía peinado con unas simpáticas trencitas que la hacían ver muy chica, ya con el cabello suelto se veía más como mujer, después le desabroché la blusa con cuidado; cuando intenté quitársela, Angélica despertó un poco, pero volvió a dormirse casi de inmediato, logré quitarle la blusa y dudé un poco para quitarle el sostén, me daba miedo que despertara y se molestara conmigo, me convencí a mi mismo diciendo: si se despierta, le digo que solo la estaba poniendo cómoda para dormir; convencido de esto, continué con mi labor, el sostén se abrochaba por detrás, así que tuve que voltearla un poco y, después de mucho esfuerzo, logré desabrocharlo; lo deslicé por sus brazos con cuidado y me maravillé con esos pechos virginales liberados de su prisión, eran como dos meloncitos sabrosos coronados por un pezoncito rosado cada uno, me contuve de besarlos para seguirla desvistiendo sin que ella despertara.

Los zapatos y las calcetas no fueron ningún problema, salieron con facilidad, pero luego tuve que volver a voltear a Angélica para desabrocharle la falda, para mi mala suerte, Angélica medio despertó y amodorrada como estaba me preguntó: â??¿Qué haces tío?â?; de inmediato me incorporé y nervioso le contesté: Nada, estee… como te dormiste, te traje y te estaba poniendo cómoda; reí nerviosamente acercándome a la puerta, ella me detuvo con voz como de gatita consentida me dijo: â??¿Y que no vas a seguir?â?, regresé y le dije: Si quieres, sigo; ella me dijo: â??Sigue tío por favorâ?, un poco asombrado y un poco contento, me aproximé a ella y procedí a quitarle la falda; ella quedó vestida solo con una tanguita color azul que cubría su pequeño triángulo del sexo, observé su cuerpo perfecto y poco faltó para que se me cayera la baba. Miré su cara y parecía dormida de nuevo, dudé para quitarle el calzoncito; sudaba copiosamente, mi mente me decía que no siguiera, pero mi deseo me ordenaba continuar hasta el final; al final, el deseo puso más y me acerqué a Angélica, despacio empecé a bajar su tanguita haciéndola resbalar por sus piernas, me pareció que Angélica levantaba un poco las nalgas para que la prenda saliera más fácilmente, pero al verla de nuevo al rostro, se veía dormida o al menos eso aparentaba.

Terminé de desnudarla y me quedé parado viéndola como idiota, mi pene estaba a punto de estallar, de repente pensé que sucedería cuando ella le dijera a mi prima que yo, su tío favorito la había desnudado y había abusado de ella, seguramente no me dejarían volver a verla, o tal vez hasta me demandarían por abuso de menor; pero por otro lado, Angélica era un bocadillo tan apetecible que me dolía dejarla ir así nomás. Me lamenté de no haber aceptado unas pastillas para dormir que me ofrecieron una vez en tepito cuando fui a comprar videos XXX, recordé muy bien lo que me dijo el vendedor: â??Con esto las duermes y cuando despiertan ni se acuerdan de lo que les hicisteâ?.

Tuve que hacer un gran esfuerzo para contenerme, me acerqué a la puerta contemplando aún a mi sobrina, ella despertó o fingió despertar y me dijo: â??No te vayas tío, siéntate junto a míâ?, pasando saliva me acerqué y me senté a su lado, ella dijo: â??Tengo fríoâ? y yo le contesté que le traería una manta y ella me dijo: â??Caliéntame tu tío, abrázameâ?; y se movió hacia un lado de la cama, haciéndome espacio; asombrado me acosté junto a ella y la abracé, sentía que mi miembro me estallaba; Angélica fingió dormir de nuevo, ahora estoy seguro que ella esperaba algo más de mí, así que la empecé a acariciar morbosamente, ella empezó a gemir quedito sin abrir los ojos; besé sus senos mientras mis manos recorrían su cuerpo juvenil; cuando una de ellas llegó a sus nalgas la bajé en medio de sus piernas y busqué su cuevita, ella solo soltaba pequeños gemidos: â??Ah, ahâ?; subí mi boca y besé su cuello perfecto, la sentí vibrar entre mis brazos, metí un poco mi dedo en su raja y la sentí seca, tuve que pasar mi mano hacia delante y buscar su clítoris para que se calentara.

Subí más mi boca y la besé en la suya, ella respondió a la caricia y me di cuenta que realmente nunca estuvo dormida, y que ella me deseaba tanto como yo a ella; así que entré en confianza y me solté un poco más; seguí acariciándola con la mano derecha mientras con la izquierda le sobaba su clítoris. Ella gemía bajito y se movía rítmicamente gozando la caricia y mientras yo besaba su cuello ella me decía con su voz ronquita: â??Ay tío, que rico me haces, sigue así tío, me está gustandoâ?. Mi pene y mi cabeza estaban a punto de estallar, ya no podía aguantar más, así que con una mano hice que Angélica abriera las piernas, metí un dedo para ver si ya se había lubricado y la sentí mojada; supe que ya estaba lista y decidí penetrarla; al momento de abrirle las piernas ella me dijo: â??¿Qué me vas a hacer tío?â?, yo le contesté: Algo que te va a encantar, tu solo ponte flojita y verás como lo gozas; ella dijo con voz entrecortada: â??No, tío, espérame, mejor vamos a dejarlo asíâ?; entonces yo le dije que se relajara y lo disfrutara; realmente no tuve mayor resistencia de su parte, más bien lo interpreté como que ella quería que yo no pensara que era una chica fácil; sin dejar de masturbarla me desvestí rápidamente con una sola mano y me volví a acomodar junto a ella, tomé mi miembro con la mano derecha y lo dirigí hacia la entrada de su panochita; ella me dijo de nuevo: â??mejor no, tíoâ?, pero el movimiento de su cuerpo demostraba que lo deseaba, así que continué y poco a poco empujé hacia adelante para penetrar a mi querida sobrinita.

Mi pene entró poco a poco en su panochita, el placer que sentí al entrar a esa cueva tan húmeda y apretada era indescriptible, la empalé mientras ella gemía y con voz muy bajita decía: â??No, tío, mejor no, mejor, ayyy tío, más despacio tío, ay, tío, si, mejor sí tío, sigue, sigue tío no te detengas, aaahhhâ?. Claro que yo no pensaba detenerme, seguí empujando hasta que metí prácticamente todo mi pene y luego empecé a bombear, lo único que me molestó un poco fue que me di cuenta de que mi sobrina no era tan inocente como yo pensaba, ya que se empezó a mover de una manera que denotaba su conocimiento; aparte de eso me di cuenta que no se rompió el himen, sé que no es necesario esto para que una mujer sea virgen, pero era evidente que ella ya sabía algo.

De cualquier manera no me importó mucho, pues lo que yo deseaba ya lo había conseguido, seguí haciéndole el amor mientras ella gemía y suspiraba; yo también gemí de placer, nos movíamos como poseídos, nos besamos varias veces; cuando sentí que me iba a venir me salí de ella y coloqué dos dedos apretando entre el escroto y el ano, pues ya sabía que así podía detener el orgasmo y me funcionó, mi miembro siguió erguido y listo para continuar, aunque sentí el placer del orgasmo.

Le pedía a mi sobrina que se pusiera en cuatro y me coloqué detrás de ella, volví a poner mi pene en la entrada de su conchita y volví a metérsela, esta vez con menos delicadeza, volvimos a movernos gozando la cogida de a perrito, los dos gemíamos, mas bien gritábamos del placer, poco después mi sobrina tuvo un gran orgasmo, me di cuenta porque gritó mucho más y su panocha me apretaba con fuerza el pene, el placer fue tal que yo también sentí que me venía, quise aguantarme, pero ya me fue imposible, así que me vine dentro de ella sin poderlo evitar; tuve un orgasmo tan grande y una eyaculación gigante que sentía que me salían chorros y chorros de semen mientras los dos seguíamos gritando de placer.

Después de terminar nos tendimos en la cama desnudos y sudorosos, nos abrazamos y nos quedamos profundamente dormidos; por fin había yo logrado ese deseo tan reprimido durante tantos años con mi prima y luego con mi sobrina, lo bueno era que todavía faltaban seis días con mi sobrina, la puerta estaba abierta y me encargaría de que no se cerrara todos esos días. Tal vez después envíe otro relato de lo que hicimos en esa semana que realmente fue maravillosa.

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NeoPene

5 comentarios en “Mi pequeña sobrina

  1. Muy bien redactado…yo confieso que una vez la mamá estaba borracha y aproveche que su hija estaba durmiendo en tanga a su lado, le practique un oral y la bese incontables veces….

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