Av. Independencia


Las ciudades son seres vivos que nacen, crecen, se transforman, tienen recuerdos y sus propias historias……..Las ciudades son seres vivos que nacen, crecen se transforman, tienen recuerdos y sus propias historias. Hace unos veinte años al igual que ahora, transitaba de norte a sur por esta avenida de la Independencia, con una avenida menos densa y poblada con menos neon. Serian las nueve de la noche cuando sali de casa de Carly un amigo gay, una loca fascinante amante de la cocina y la moda, las comidas eran unas tertulias interminables llena de gente interesante, por medio de el habia conocido lindas mujeres.
Era uno de esos momentos sublimes en que sientes que estas en la cresta de la ola, que todo converge para lo insuperable, la brisa fresca entraba por mi ventanilla, Carlos Santana en la radio, la vida me habia acomodado. Al momento que me paro en la luz roja, un deportivo se detiene a mi lado con una señora de pelo corto y blusa blanca, no se fija en mi y al cambiar la luz arranca su auto, yo solo ruego que la proxima luz la atrape en rojo pues ni remotamente la alcanzaria en el mio. Asi fue, cuando me coloque a su lado ella volteo hacia mi, yo le sonrei haciendole signo de que se estacionara mas adelante, el alcohol nos hace osados. Ella se estaciono a un lado y permanecio en el vehiculo, yo me baje del mio camine hacia ella y le dije:
–Hola, que te parece si damos una vuelta, vamos a bailar o lo que desees.– Su rostro tenia una media sonrisa de incredulidad y satisfaccion, era delgada con unos lentes grandes de pasta, no era particularmente bonita mas bien su rostro era raro o talvez entre el pelo que caia sobre la frente y los lentes se perdia su expresion.
–Pero tu puedes ser mi hijo.– Su voz era extraña, talvez por el alcohol pero era un tono roto entrecortado.
–No importa, ya estoy grandecito. Si quieres dejamos uno de los vehiculos en el parqueo de la farmacia y nos vamos en el otro.– Asi lo hicimos yo deje mi auto y me marche con ella.
El interior del carro estaba perfumado de mi aroma favorito, Cannabis. No lograba definir bien su cara ni su cuerpo pues entre la penumbra y las luces entrecortadas que venian del exterior, su ropa ancha en su delgado cuerpo del cual solo veia sus manos finas y delicadas, se veian cuidadas.
–Sirvete– me señalo el espacio entre los asientos donde habia un vaso plastico con hielo y ya habia visto la botella que tenia entre mis pies, al tiempo que me pasaba una carterita que contenian dos enormes cigarros y algo envuelto en papel de aluminio. No tarde en tomarme un sorbo largo y prender uno de los cigarrillos, era una yerba de primera.
— En serio quieres bailar?.–
— Pues no, vamos a un motel.– Le dije mientras me perdia en la musica y el humo rancio.
LLegamos a un motelito que estaba cerca, no era nada extraordinario, de esos que el auto queda encerrado en un garage cerrado unido a la habitacion y vienen a cobrar por una ventanilla por la cual hay posibilidad de pasar el dinero sin verse ninguna de las partes. Una salita de un sofa y una mesa permitia el paso a la habitacion con la cama para finalmente llegar al baño. Decidi darme una ducha pues habia pasado el dia fuera de casa y al momento de salir sono el timbre de servicio solicitando el pago, preguntaron si pasaria la noche le respondi que solo estariamos un rato, le pague y se marcho. En la mesa me esperaban unas filitas del polvillo blanco sobre un espejo de bolsillo, ella inhalo las primeras y me las cedio frotandose la nariz con el dorso de la mano.
La verdad la verdad que a esta altura yo desnudo y endrogado no me habia detenido a estudiar en detalle esta mujer de la cual no sabia aun su nombre. Pero si consumia calidad, con lo poco que habia consumido estaba en posicion de lotto sobre el sofa, el aire entraba a mis pulmones como si fueran dos plazoletas en primavera, la sangre llegaba como nunca a el mas escondido rincon, mi bienestar se multiplico. Ella estaba frente a mi cuando se paro y desaparecio hacia el baño, yo encendi un cigarrillo en espera de su regreso, mientras Mozart retumba con su belleza en una parte de mi cerebro y la otra analizaba los relieves de mis dientes, mis ojos estaban cerrados.
Escuche sus pasos, su silueta avanzo con un paso diferente, coloco su ropa en el sofa y seguia avanzando hacia mi. Sus piernas estaban separadas a nivel de las rodillas de una forma anormal, sus muslos eran delgados y colgantes de una cadera huesuda, la piel del vientre hacia varios pliegues, los senos eran bien pequeños con unos pezones enormes, el cuello sostenia una sonrisa desproporcionada con una mirada perdida.
Quede atavesado por un frio, todo quedo congelado, que es esto, es una loca? a lo mejor es hija de alguien rico y sale a buscar su placer con pendejos como yo? talvez viuda y enloquecio? No habia respondido a mis preguntas cuando estaba mi cara atrapada entre sus manos. Me beso con sus labios secos, su lengua parecia inorganica y su libido parecia ir en aumento.
Estabamos de pie y me tomo de la mano para ir a la cama, yo no habia logrado tener una ereccion ni siquiera mediocre. Sus pasos eran torpes y comenzo a decir incoherencias, yo le tome la cabeza y la puse a chuparme a ver si lograba algo.
–Crees que me voy a venir?—
–Que me va a pasar ehh?–
–Dame un poco de tu saliva que tengo sed–
–Que me va a pasar?– Cada vez gritaba mas alto, cada vez estaba mas descontrolada. Yo estaba desesperado. Pense que los empleados vendrian a ver que sucede. En ese momento la voltee y vi sus nalgas huesudas con un ano distendido y una vulva con el pelo escaso, no lograba mi ereccion. Comence a masturbarla pero sus frases cada ves subian de todo, entonces me acoste sobre su espalda pase la mano izquierda por delante para masturbarla, en ese momento tiraba alaridos y trate de tapar su boca, mientras salian mocos gritos y saliva, luche sobre su fragil cuerpo de inmobilizarla y su cuello se relajo de repente y cesaron los gritos y los movimientos. Salte asustado, sus ojos estaban abiertos al igual que su boca con una expresion vacia. No se movia, la toque, la movi. Que mierda!!!!! parece muerta, esta muerta. Me aleje despacio, encendi un cigarrillo mientras la calma volvia a mi. Talvez fue la droga, una sobredosis o la asfixie, quebre su cuello?, quizas la mezcla con la cocaina, un infarto no necesariamente he sido yo el causante.
Revise su cartera, sus documentos, sus llaves, su ropa. Que voy a hacer?
Saque los documentos de identidad y las tarjetas, tome su ropa colocandolos en el vehiculo, su cuerpo en el baul. Verifique que todo quedaba en orden sin dejar nada detras de mi.
Recorde el acantilado donde bote una vez unos desperdicios con Raul, es un muro de piedra enorme, una vez realizada la caida las olas y las piedras se ocuparan de una parte del cuerpo y los peces de la otra. Fue sencillo no cruce a nadie en el camino y su cuerpo ligero no me causo mayor problema para lanzarlo, la noche estaba clara.
Conduje por un sendero que estrecho hasta desaparecer, alli apague el motor, desconecte la manguera de la gasolina hasta obtener un pequeño lago, humedeci una manga de la blusa la encendi lanzandola sobre la gasolina derramada, en pocos segundos el vehiculo ardia y yo me alejaba.
Los dias siguientes miraba la tele todos los dias, nada, nunca se comento nada. Los documentos los corte en trocitos y dosificaba en la basura cada cuadrito.
Hoy que transito por la avenida Independencia, tan transformada, tan alegre no logro mirar hacia los lados en cada luz roja sin pensar en mi impotencia.

Staticsun60@hotmail.com

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