Historias de mi puta y nada triste vida IV

Por
22 May, 2020 2:00 am

Pasó mes y medio desde aquella ocasión en que tuve la suerte de tener una buena sesión de sexo con mis dos cuñadas, no había tenido contacto con ellas desde esa ocasión, y cuando llegábamos a hablar por teléfono solo me saludaban como siempre: -hola cuñis como has estado?, andará mi hermanita por ahí, pásamela por fa, cuídate, besos… y claro no tocaba el tema, es más ni siquiera lo rozaba el tema, así que fui dando por ricamente vivida aquella experiencia y …hasta ahí, solo me servía para ponerme a cien, cuando tenía sexo con mi mujer, y creo que funcionaba, porque cuando eso pasaba, ella sin saber el por qué?, me lo hacía saber.

Un viernes al llegar a la casa después de trabajar, me encontré con la sorpresa que mis tres cuñadas estaban de visita y por la distancia que hay de mi casa a la zona donde ellas viven, intuía que se quedarían a dormir, y si mis tres cuñadas estaban ahí, ya que acompañando a Bere y Mariana iba con ellas Cynthia la hermana menor de ellas, estuvimos platicando un rato, cenamos, y empezamos a jugar un juego de mesa entre los cinco, no había pasado media hora cuando Bere me preguntó que si tenía algo de vino para tomar, pero como solo contaba con dos licores de frutas, un par de cervezas y cuando mucho ¼ de litro de ron añejo, fuimos Bere y yo a la vinatería a comprar refresco, hielo, cigarros y una botella de tequila, la cual la dejamos en mi automóvil porque sabíamos que mi mujer se enojaría si llegábamos con la botella.

En el camino aprovechamos para besarnos y acariciarnos, me comentó que era una lástima que en esa noche pudiéramos hacer algo porque sería muy difícil dado que mi mujer estaría ahí, asentí con la cabeza, y me limite a gozar de las caricia y besos que pudimos darnos, entrando a la casa Mariana volteó a ver a Bere y ella le devolvió la misma con una sonrisa discreta pero llena de complicidad, prepare unos tragos y como Cynthia contaba en ese tiempo con 17 años y por ser la menor, mi mujer solo le permitió que tomara licor de almendras rebajado con leche condensada.

Bere y Mariana tomaron una cerveza cada una de ellas, mi mujer y yo tomamos licor de fresa con hielo, continuamos con el juego de mesa y con las pláticas triviales entre todos, Bere se levantó y se sirvió una copa de ron con refresco de cola y le preparo a Mariana una igual, después de dos horas de juego, Mariana le dijo a mi mujer que ya no había alcohol, que no se molestara pero que fuéramos a comprar una botella para seguir con la velada, aprovechando de que mi suegra se había quedado en su casa y no tendrían quien las estuviera regañando por tomar, además de que estaban en su casa, mi mujer les dijo que estaba bien, pero que no se fueran a emborrachar, Mariana me pidió que si la podía llevar a la vinatería diciéndole a mi mujer que nos acompañara, ella se rehusó a ir aludiendo que prepararía una botana.

Salí con Mariana y me enfilé a otro barrio so-pretexto de buscar una vinatería que estuviera abierta, Mariana al ver que ya estábamos lejos de la zona donde vivo, me dijo que parara el carro, además Bere ya le había contado que ya había comprado la botella y que esa salida era solo un pretexto, así que nos empezamos a besar y a acariciar, aprovechando la oscuridad de una calle donde me estacioné mis caricias eran no a través de la ropa sino directamente a sus pechos, besaba su cuello, y ella suspiraba y daba pequeños gemidos de placer, mis manos se fueron debajo de su falda y con su ayuda logré llegar con mis dedos a su vagina, increíblemente estaba mojadísima, le masajeaba el clítoris y le pasaba los dedos por los labios vaginales buscando sin conseguirlo meter mis dedos en su cavidad, así estuvimos alrededor de 20 minutos, besos y caricias.

Ella solo se limitó a masajearme el pene por encima del pantalón, de repente vimos a lo lejos de la calle unas luces de sirena e intuimos que era una patrulla, encendí el vehículo y salimos de ahí, le dije que me había dejado súper caliente, Mariana me dijo que manejara por alguna avenida que trataría de arreglar esa situación, me abrió el pantalón y mientras yo conducía ella se dedicó a mamarme la verga, sonó mi celular era mi mujer y sin que Mariana dejara chupar mi pene, contesté señalando que ya íbamos de regreso porque estaban cerradas las vinaterías cercanas, colgué y solo dos cuadras antes de llegar Mariana dejó de mamar mi miembro, preocupado porque estaba tan duro que no sabía cómo le iba a hacer para que al llegar a la casa no se notara, lo acomodé y al entrar Bere se acercó y me dijo en voz baja: “cochinos, los envidió”.

Agarró la botella y sirvió una ronda para los cinco, Mi mujer le señaló que Cynthia estaba tomando licor y que el Tequila la pondría mal, pero Mariana le contestó que solo sería esa copa y ya, continuamos con el juego de mesa y al cabo de una hora lo terminamos, en ese intervalo ya se habían servido tres rondas más, mi mujer que no acostumbra a beber alcohol ya estaba mareada, se empezó a quedar dormida mientras veía la televisión en el sillón al igual que Cynthia, nosotros nos pusimos ropa más cómoda, Mariana y Bere en pijama y yo me puse un short y una playera, y decidimos jugar a las cartas porque no teníamos “sueño”, continuaron los tragos mientras jugábamos y platicábamos en la mesa de algunas cosas sin importancia, pero bajo de la mesa se empezaba a desarrollar un mejor juego.

Mariana estaba sentada a mi lado y en la cabecera de la mesa Bere, aprovechando que en la casa la sala esta aparte del comedor dividida por una puerta, nos sentimos con cierta seguridad de no ser sorprendidos, por lo que mientras Bere repartía cartas, Mariana se encargaba de estarme masajeando el pene aprovechando que ya traía shorts, solo lo soltaba cuando tenía que tirar cartas, por mi parte mientras no me tocaba tirar cartas, les acariciaba los pechos, las dos no traían sujetador y sus blusones a media pierna y con algo de escote me permitían deleitarme con esos juegos.

En un momento del juego Mariana bajo su cara hasta mi miembro y lo chupó Bere se acercó y mientras yo recibía una mamada de Mariana, Bere me ponía sus pechos en mi boca para succionarlos y besarlos, en menos de diez minutos, ya estábamos los tres muy calientes, nunca pensé que llegáramos a ese punto con mi mujer en el mismo inmueble, pero las condiciones nos permitían seguir, así que Bere se levantó y abrió la puerta del refrigerador y se empinó para cubrirnos con la puerta mucho más espacio, me levanté de mi silla para ponerme detrás de Bere, la inserté sin mucho esfuerzo por que ya estaba muy caliente y lubricada, en tanto Mariana hablaba como si nos estuviera contando algo, nos ayudaba que teníamos encendido el estéreo para escuchar algo de música de nuestro agrado.

Con la cara por encima de la puerta baja del refrigerador para poder mirar hacia la sala con la puerta entre abierta, mientras mi pene bombeaba la vagina de Bere teniéndola empinada sobre la puerta del refrigerador y agarrándola de la cadera, Mariana me acariciaba las piernas, las nalgas y los testículos, la experiencia era genial los tres muy calientes, pero al sentir el frio que salía del refrigerador por tener la puerta abierta nos excitaba más.

Bere no tardó ni diez minutos en tener un orgasmo y lo sabía porque es delicioso sentir como cuando lo tiene me aprieta la verga con sus músculos internos de la vagina y sus jugos vaginales son más abundantes que los de Mariana y por supuesto que los de mi mujer, cuando terminó, se acomodó la ropa de forma en que pudiera observar hacía la sala donde roncaba mi mujer y Cynthia se encontraba totalmente perdida producto de las copas a las que no estaba acostumbrada, tomé a Mariana y la senté en la barra que esta entre la cocina y el comedor, le besé su rajita y cuando ya estaba a punto la jalé para que quedara con la espalada sobre la barra, pero sus piernas en mis brazos, le metí de un tiro la verga en su chochito mojado acercándome a sus divinos pechos para mamarlos.

Ella metió una mano entre nuestro cuerpo para acariciarse el clítoris gimiendo al momento de venirse, Bere se acercó y para ahogarle el sonido de sus gemidos la besó en la boca, cuando hubo terminado ella no aguanté más y me descargué dentro de la vagina de Mariana, limpiamos lo que había caído en el suelo y nos sentamos en la mesa, para recuperarnos de lo ocurrido, Bere nos decía: “somos unos cabrones con mi hermanita, véanla como duerme como angelito mientras nosotras nos cogemos a su maridito” apresuramos los tragos que teníamos servidos y mientras yo levanta la mesa, ellas se encargaron de ayudarles a subir a mi mujer y a Cynthia a las recamaras, me fui al baño que está en sala y me limpié para evitar problemas, al subir hacía las recamaras en la escalera se acercó Bere y me dijo: “descansa que mañana de nuevo cogeremos bien rico” dándome un beso en los labios, se fue a la recamara donde estaban instaladas mis tres cuñadas, apagamos las luces y a dormir.

Al día siguiente, me levante alrededor de las diez de la mañana, salí al mercado que está cerca de la casa para comprar comida para desayunar y unas cervezas por que las necesitaríamos, entre al cuarto de ellas y les dije que se levantaran porque ya estaba listo el desayuno, fui a levantar a mi mujer para que bajara a desayunar levantándose con dolor de cabeza, le preparé una cerveza con limón y sal, mientras le insistía que comiera, al terminar mis cuñadas Bere y Mariana se turnaron para bañarse, mi mujer me pidió que nos bañáramos juntos, en el baño y con el morbo que tenía al saber que otra vez tendría sexo con mis cuñadas, tomé a mi mujer por la espalda y sin preguntarle le restregué mi miembro en sus nalgas.

Ellas accedió aun y cuando me decía: “chiquito, es que me duele la cabeza” pero no hice caso de sus palabras y la acomodé para que en la posición de perrito le metiera mi verga, ante mis acciones me dijo: “bueno pero que sea un “rapidín” porque están mis hermanas en la casa”, yo empecé con movimientos rápidos, ella se soltó y se empezó a venir y antes de que ella terminara yo me empecé a venirme junto con ella, salimos del baño, me vestí y fui al cuarto donde estaban mis cuñadas, les pregunté que: ”que se les antoja de comer?, para ir al mercado a comprar lo que haga falta” Cynthia me contestó que por ella no me preocupara porque mi mujer le había prometido acompañarla al centro de la ciudad a comprar ropa y accesorios y que lo mejor sería que ellas comieran en algún restaurante en la zona del centro, Bere me miro discretamente y sonreímos con cierta complicidad, me dijo:
-Cuñadito, nosotras comeremos lo que tú digas.

Mi mujer le pidió a Cynthia que le permitiera descansar un poco porque se sentía algo mal por la desvelada y los tragos, Bere y Mariana se prepararon unas cervezas y se pusieron a ver una película en el DVD en la sala, yo me quedé platicando en mi recamara con Cynthia, mientras mi mujer dormitaba, al ver mi mujer que Cynthia no dejaría de insistir, se levantó, tomó sus lentes oscuros y me dijo: “aprovecha y descansa, mientras llevo a esta niña al Centro”, me ofrecí a llevarlas, pero me señaló que prefería tomar el metro y no hacerme la mala obra de llevarlas hasta el centro, ya era medio día cuando mi mujer y Cynthia salieron de la casa, yo me quedé en mi cuarto y desde la ventana miré como se alejaban rumbo a la estación del metro.

Cuando volteo hacia la puerta, Mariana iba entrando a mi recamara, me abrazó y nos fundimos en un abrazo, seguido de unos besos apasionados y caricias ya sin el temor de que mi mujer nos fuera a sorprender, poco a poco le fui besando el cuello hasta llegar hasta sus pechos, le levanté la blusa y le quite el sujetador, dejando a mis ojos ese par de hermosos senos, Mariana ya estaba caliente, me dijo que nada mas de pensar en la tarde de sexo que tendríamos, la ponía a cien, sus pezones totalmente erguidos, los besé y les pasé mi lengua alrededor, bese sus pechos y me dediqué a mamarlos unos minutos mientras ella, me agarraba el pene, primero por encima de la ropa y después logrando deshacerme del pantalón y jalando mi miembro con fuerza y tranquilidad, me quitó la playera que llevaba y comenzó a besarme el pecho el abdomen y bajó hasta mis genitales, ya con el pene erecto en sus manos se lo llevó a la boca con suavidad, lamiendo el glande y acariciándome los testículos, me acostó en mi cama y siguió mamando mi miembro.

Yo le acariciaba las nalgas y como podía le sobaba los pechos, se levantó la falda para quitarse las pantaletas, pero le pedí que se quitara también la falda, ya desnuda se subió en mi metiéndose el pene en su vagina con una mano y con la otra se abría los labios vaginales, ya dentro de ella empecé a moverme, pero Mariana me hizo una señal de que ella llevaría el ritmo, así que la deje mientras tenia a modo sus pechos me levantaba para mamarlos y besarlos, noté como su piel se erizaba de placer cuando llegaba mi lengua a sus pezones, y su excitación aumentó cuando con mis manos le abría las nalgas para que, cuando se metiera hasta el fondo mi miembro le pegaran mis testículos en sus nalgas.

-Te gusta cómo te cojo cuñadita?
-Me encanta tu verga cuñadito, mmm me encanta ahua ahuu, me encanta como me tocas y como me pegan tus huevos en mis nalgas mmm.
-Estas bien rica Marianita, estas bien sabrosa y me encanta cogerte y como me lo mamas.
-ay! ay! Que rica la tienes, está bien rica, coges muy rico cuñadito coges muy rico.

Me tuve que detener en mis movimientos antes de que la eyaculación me traicionara, y en esos momentos, entró a la habitación Bere con una charola con tres tarros de cerveza preparados, dejó en el piso la charola y con un ademán mío, le señalé que se uniera a nosotros, mientras Mariana cabalgaba en mi miembro, Bere me besaba y se fue girando de tal forma que quedaba a su vista mi miembro enterrándose en la vagina de su hermana, alargó su mano para acariciarme la bes del pene, lo agarró y lo giraba en pequeños círculos por lo que Mariana empezó a correrse.

Bere con su mano tocaba en algunos momentos la vagina de Mariana y apropósito levantaba su mano para que al bajar Mariana tocara su mano, le pedí a Bere que me acercara sus pechos, los besaba y lamia con fuerza, ella sola se fue colocando de tal forma que su vagina quedo en mi boca para que le diera tremenda mamada a su rasurada vagina, mi lengua aprovechando sus movimientos, le lamía el ano y noté como Bere cuando mi lengua quedaba ahí se detenía en su movimiento, pero volvía a moverse para restregarse en mi boca, los gemidos de las dos me enloquecían , les pedí que cambiáramos de posición, acomodando de perrito a Bere y las tetas de Mariana en mi boca, sin dejar de masturbarla y acariciarle esas rica nalgas, tramposamente, cada que sentía que de seguir me podría venir, me paraba y sacaba mi miembro de la vagina de Bere les daba sus cervezas, brindábamos y continuábamos, cuando Bere me pidió que no parara le dije a Mariana que nos ayudara besándole la “vagina” a Bere y ni tardo ni perezosa se metió debajo de ella para besar y lamerle los labios vaginales y el clítoris a Bere.

-Ay hermanita que rico saben tus “venidas”, y la verga de esta cabrón de nuestro cuñadito esta riquísima.
-Sigue hermanita sigue así chúpamela bien ahu, ammm, así hermanita ahu mmm aghm que rico pito ahu mmm.
-Vente cuñadita vente mójame la verga y la cara de tu hermanita anda mójanos.
– Ayyy cabrón me deshaces y si Marianita si, síguele asííííí, asííí, aghhhh, mmmm…

Termino de venirse mojándome todo, por lo que no aguante más y empecé a descargar dentro de ella, Mariana sorbía todo el líquido que le escurría y antes de terminar Mariana tomo mi verga y la sacó de la vagina de su hermana y se la llevo a la boca mamándola con fuerza y extendiendo mi viaje al cielo, al terminar acabamos entre Bere y yo, ella sobre los pechos y yo sobre su vagina haciendo que Mariana terminara. (continuara).

Etiquetas: confesiones

Deja un Comentario

Tu dirección de Email no sera publicada. Los datos requeridos están marcados*

Ver comentarios