Me gusta dormir en el camión


Soy mexicano, trabajo en un almacén en el área de distribución, tengo 29 años y vivo en unión libre, soy heterosexual y amante de las delicias de la suavidad de las medias en unas lindas piernas femeninas, entre otras variaciones que tiene esta gama del fetichismo por las piernas, medias y pies.

Desde niño estuve rodeado de estímulos que desarrollaron pronto mi atracción por los materiales de nylon y lycra, mi hermano es contador, y estaba casi siempre rodeado de chicas en faldas , medias, tacones, blusas, ya saben, look de oficinista, solía acompañarlo al trabajo muy seguido desde niño. Al paso del tiempo fui creciendo aseverando mi gusto por este tipo de prendas y sobre todo mujeres que las usan siempre. A tales grados de manosear en el carro a mi cuñada mientras dormía en el asiento trasero del carro junto a mi. No manosear como tal, ya saben, el acto de pasar la parte exterior de la mano (el tramo de la mano que empieza desde la base del dedo meñique hasta el huesito de la muñeca). Pero saben, amo la sensación de culpa por que me hace recordar que no es el acto de desear a tu cuñada, sino de tocar unas suaves medias en las piernas de una mujer mm masi como ella, atractiva, sin pensar en su chocho ni sus tetas, solo en tocar, masajear, lamer romper y demás en sus piernas y , me hace pensar que no existe culpa alguna ya que sus piernas son lo único que interesa en esos momentos.

A mis 16 yo sabía que películas de Mario Salieri y Marc Dorcel había comprado ya, y cuantas me faltaban, fueron mi primer atlas de lencería, posiciones y depravaciones básico. Tenía una colección de prendas intimas que incluían estrictamente medias, pantimedias, tangas pero que de alguna manera tuvieran partes tan suaves como las medias o la lycra, nada de brassieres nada de pantaletas ni baby dolls, solo los que mencione. Y estas eran trofeos de robos eróticos, que perpetraba en las casas de mi cuñada, tías, amigas, y una que otra casa sola.

En fin, un viernes por la noche salí de trabajar ya muy tarde, en ese tiempo tenía un empleo en una agencia de publicidad y medios gráficos, y esa vez, por hacer un dinero extra tuve que cubrir horas extras en otra labor fuera de las cotidianas, y esto implicaba ir hasta el otro lado de la ciudad, quizás mucho mas. Lo único que me llenaba de gusto era saber que un solo camión me llevaría hasta mi casa, y asi fue, aborde un camión y me dispuse a regresar.


El camión estaba totalmente a reventar, el calor era extremamente agotador y desesperante, y tengo que decirles que el olor de un día de trabajo de cada uno de los que íbamos ahí, irradiaba ansiedad total en mi. En verdad me sentía muy mal, el cansancio es peor en una situación asi. En eso llegamos a una parada donde hay una estación del metro Y pues todos bajaron del camión tal y como lo haría una estampida de bufalos, y en cuanto recobre el equilibrio después de tantos empujónes y jalones, note que el camión se vació, solo habían 2 señoras de edad en la segunda fila y una chica como de 19 años, y lo supe por que traía una mochila escolar y por supuesto, el uniforme, sin mencionar que llevaba puestas unas pantimedias color azul marino muy transparentes, acompañadas de unas zapatillas de piso de hule, todo esto en un vistazo rápido.

En cuanto gire la mirada hacia el asiento que me correspondía después del arrastron, vi que estaba sentada una chica demasiado cogible, tenía el cabello negro que bajaba hasta donde terminan sus pechos, obvio por la parte de atrás, suelto, con esos caireles que se hacen hasta el final de este, piel clara, maquillada muy sensualmente, era delgada pero con una figura muy bien marcada, y sabrán que es cierto porque todo esto saltaba a la vista estando sentada. Llevaba una blusa negra de una tela similar a la del satín, una falda gris pegada, muy ceñida mejor dicho, que le llegaba un poco más arriba de las rodillas, y era de esas que traen una especie de encaje pero más suave y mas pegado. Traía unos zapatos de tacón alto, con plataforma y eran de charol negro, sin mencionar que llevaba puestísimas unas medias negras transparentes, finamente brillantes y muy ajustaditas haciendo levemente notables las arruguitas que se hacen detrás de la parte de la rodilla, y quizás el detalle que creo que mas me encendió fue el ver transparentado el que quizás era un liguero, porque podría correr el riesgo de saber que no era más que el forro de la falda u unas lycras cortas, y no es que no las disfrute también pero soy más partidario de las medias separadas y los ligueros debajo de una falda.

En cuanto me senté dije “buenas noches”, a lo que ella no respondió y solo se limito a recargar su cabeza en el asiento y mirar por la ventanilla. En verdad se veía muy bien, era demasiado excitante saber que tenía una glamurosa mujer a lado mío, y con el atuendo preciso para causar en mi un ataque de lujuria y desesperación.

El camión aun tenía que pasar por un tráfico lento y el estimado del resto del viaje era de una hora. Saque mi celular y puse algo de música para contrarrestar el stress, cansancio y frustración. En eso me llego un olor muy exquisito, era la mezcla de un perfume riquísimo mezclado con el alcohol que el cuerpo despide cuando se está demasiado borracho. Mire de reojo y note que la chica tenía un vaso de plástico con algo que se veía como brandy con cola, y lo sostenía con las últimas fuerzas que le quedaban, casi a punto de caer al suelo ella miro cuanto quedaba, lo bebió de un sorbo, dejo el vaso abajo del asiento y tomo una posición de descanso (subió sus piernas agarrándose con un brazo de sus rodillas y el otro en la ventanilla para hacer funcionar su mano a manera de almohada). No tenía bolso, ni abrigo chamarra o sweater, por lo tanto solo una mano impedía levemente admirar todo el culazo que se le veía en esa posición, sin mencionar la lindura de esas pernas enfundadas de nylon delgado.

Todo fue de reojo, moría por voltear a ver sin medida, pero no quería hacerla sentir mal ni acosada, por que en verdad, desde el principio me fije hacer lo que se pudiera mientras se pudiera como se pudiera jeje. Espere unos minutos a que ella comenzara a dormir, y casi 5 minutos después cayó rendida. Empecé por voltear a ver completamente todo el panorama, con mi celular comencé a tomar fotos, de todos los ángulos posibles, habré tomado más de 100. Y decidí aventurarme a obtener más material y mejor cada vez. Me agache un poco, dando la imagen de buscar algo en mi mochila, y ¡madre mía! Eran medias y un liguero negro sencillo.

Inmediatamente tuve una erección formidable, tome mi posición normal y me aventure a recargar mis manos en el asiento, tratando de hacer contacto con esas piernas maravillosas, y lo logre, lo hice con mucha cautela y sigilo, para no molestar a la chica en caso de que sintiera. Pero poco a poco empecé a hacer confianza y logré acariciarla primero en toques y luego en pequeños rosones, la falda a pesar de ser pegada, pude moverla un poco al paso de las caricias, y se asomo una parte de su pierna desnuda y clara, era un momento que bien valió ese liquido del placer que goteamos cuando arde nuestro miembro por salir a descubrir.

En eso ella cambio de posición, de esas veces que lo hacemos sin despertar, pero aun así existe un pequeño grado de conciencia mientras eso pasa. Y automáticamente regrese mi mano a la parte baja de mi abdomen para cubrir mi erección pero sin verse como un agarrón de pito. Se sentó y cruzo las piernas sin dejar de recargarse en la ventanilla, lo cual subió más su falda dejando ver las medias, los ligueros, y parte de sus piernas desnudas, sin mencionar ese ruido característico tan erótico que hacen las medias al rozarse cuando las chicas cruzan las piernas. Estaba en un éxtasis visual extremo, mi corazón latía a mil y mi respiración era cada vez más fuerte y visible. Espere unos momentos y me lance a la aventura de tocarle con el dorso de los dedos y mano las pantorrillas, y como en un sueño hecho realidad, no se dio cuenta, y cuando comenzó a roncar, se que tome otra personalidad y deje que mi depravación tocara ya con la palma de la mano todas sus piernas, tan candente como delicadamente…

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2 comentarios en “Me gusta dormir en el camión”

  1. En ocasiones tengo que ir al Estado de Mexico y en el viaje de autobus me han tocado de las dos cosas, gays que me tocan el pito mientras me hago el dormido y mujeres que se entregan por completo al sueño y no se dan cuenta de lo que mis ojos y manos hacen, situaciones dignas de relatar en esta pagina las cuales estoy preparando.

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