NUNCA LO IMAGINE DE LA LAMACENERA

LA MUJER DEL ALMACENERO

Como suele suceder por las mañanas, me encargo de ir a comprar el pan y la leche.
Esta cerca de mi casa el local a donde voy, y es mi rutina conocida por los empleados que siempre saben lo que llevare.
El flaco de la carnicería nunca pierde la sonrisa ni olvida de su saludo.
Hoy, como no es habitual, esta en la caja la esposa del dueño. No es una mujer muy hermosa, digamos que esta en… normal, pero lo que no es normal, es ese par de tetas que tiene.
Debe tener 98 o más (de tetas), están juntitas y siempre las deja insinuar con escotes. Su cuerpo… no esta muy bueno, pero las tetas que tiene…
a veces me imagino las turcas que me podría hacer…
Son bien formadas y firmes de consistencia a la vista.
Una vez que tenia lo que había ido a buscar, me dirigí a la caja para pagarle y de paso le relojeaba ese par de limones gigantes que tiene.
Mientras me cobraba, no le sacaba los ojos de encima, es que al moverse y marcar en la registradora, le bailaban acompasados y podía verse como cimbraban de manera delicada.
Justo cuando me dice el monto, levanto la vista y me observaba.
No sé si alcanzo a ver que se las miraba, pero se le noto apenas una sonrisa que parecía quería disimular. Yo le pagué y me fui.
Al día siguiente debía volver para la compra diaria.
Me sorprendió que estuviera otra ves en la caja y le pregunte por que estaba ella ahí.
Me dijo que su marido viajó por negocios y papeles personales, y que por eso estaría un día mas fuera. Esto me decía mientras yo caminaba para tomar el pan, luego volví por la leche y después a…
Ya saben que.
No sabia si mirárselas o no. Ella no me miraba, así que dirigí mis ojos entre sus tetas.
Con ropa ajustada en su torso, no se puede evitar mirarle las bien paradas masas turgentes y apenas los pezones marcaditos. No se como todo el mundo se contiene sin abalanzarse a tan voluptuoso manjar.
Justo antes de que me diga el monto, la mire a la cara y se sonreía mientras me decía el precio.

-¿qué más queres?- me dijo.
Yo estaba punto de decirle: dame tus tetas que están fenomenales para una turca, pero no sabia que hacer, y aun se sonreía, así que le pedí una caja de cartón.
Ah, si, hay en el deposito, veni tomala vos que están altas y no alcanzo.
Mmm..!!! Esto me parece mucha casualidad, será coincidencia, producto de mi imaginación o es lo que creo que es?
me hizo pasar detrás del mostrador del fondo, que llevaba al deposito, y una vez adentro me dijo:
-allí atrás del armario esta la escalerita, traela y fijate acá arriba.-
Pero la escalerita no estaba así que le pedí pararme sobre unas cajas cerradas, pero me dijo que no, podía dañarse la mercadería.
Mejor hagamos algo, yo me monto en tu espalda y bajo la caja.
Eso hizo, pero igual no alcanzaba, yo podía sentir el calórico de su sexo en mi espalda a través de su calza y también su acolchonadito montecito. Como no pudimos en dos intentos decidimos cambiar de táctica, yo tenia mi mango que parecía una lanza por la situación, optamos por alzarla de frente para que logre mayor altura, claro que de esta manera era mas inestable e incomoda para la tarea de bajar la caja; pero no para mí que tenia a merced el papo marcadito por la calza
lycra que delataba con detalle toda su anatomía.

– mas a la derecha- me decía.
– acercate mas, ya casi la tengo-

Y yo mientras le respiraba a propósito directo en su concha.
Quería que esto dure por mucho tiempo. Mientras seguía dándome instrucciones para tomar la caja, pero me di cuenta que me estaba jugando bromas, y lo hacia para estar sostenida por mas tiempo.
se lo dije y ella sonriendo me dijo:

– es que no sabia como hacer para seguir sintiendo tu respiración aquí abajo.-

Después de escuchar eso, no cabia lugar a dudas, y sepulte mi boca en su entrepierna soltándole una bocanada de aliento calentito sobre la ropa, ella solo soltó un suave gemido expresando su placer, y lentamente la hice deslizar sobre mi pecho sintiendo el contacto de su pubis mientras que tocaba su culo con mis manos.
Lo hacia bien despacio y eso le gustaba, mientras se acercaban a mi rostro esas tan preciadas ojivas, y así fue que hundí mi nariz y boca entre las grandiosas tetas que tiene.
estabamos re calientes, mientras se las amasaba ella me apretaba contra su sexo tomándome de mis nalgas y lo refregaba bien. Mi poronga estaba a mil con la sobada, pero no quería arriesgarme a clavarla.
Nunca pense que esa mujer casi madura me daría tal deleitosa apretada.
Sus tetas son la gloria, son lo mejor que tiene y de veras que se lo pierden todos ustedes.
Solo nos arriesgamos unas pocas lamidas, se bajo la calza y la tanga, dejando libre su experimentado sexo ya un poco húmedo, y hundí mi lengua entre sus carnes mas intimas. Lamía una y otra ves, no queríamos dejar, pero por temor a ser descubiertos probé por ultima ves su humedad, con mas pasión que antes y suspendimos ahí.
estabamos muy agitados y en verdad queríamos seguir, pero podía llegar alguien y seria muy comprometido para ambos.
Nos acomodamos la ropa y antes de salir del deposito, le di la ultima sobada de tetas por detrás apoyándole mi pija en su culo.
Por cierto… de la caja, ni noticia, solo les diré que esa no fue la ultima ves que tuve sus tetas y probé sus jugos.
pero eso ya pertenece a otra historia…
no obstante, si quieres contactarme, mi correo es:
[email protected]

Author: spider

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