RETRATANDO A GINA

Por una amiga mía que le platicó sobre mí, y mi gusto por la fotografía, es que me habló Gina. Una chica del norte de la ciudad de México, con gustos exhibicionistas, y que deseaba le tomara fotos para compartirlas con sus amistades.Ella me decía, que deseaba ser retratada en lencería, y en poses sugestivas y sexis, por una persona que le financiara las fotos, puesto que no disponía de dinero para gastar en ellas, y que al mismo tiempo no tuviera el riesgo de que fueran usadas para otros fines por quién las sacara. Yo le contesté diciéndole que se las tomaba sin costo, y le entregaba los rollos para que ella los mandara a revelar, o lo haríamos juntos. Por lo que convinimos en llevar a cabo la sesión de fotos, para lo cual nos citamos en el bar de un hotel, donde nos reuniríamos el jueves siguiente por la tarde.

A la hora señalada entró en el bar, nos reconocimos y sentamos pidiendo unas copas para empezar a platicar. Era una chica muy llamativa, no muy delgada, con cintura estrecha, morena clara, 1.60 mts. de estatura, senos regulares, trasero paradito y cabello debajo de los hombros. Vestía una blusa blanca, que hacía juego con sus jeans entallados que marcaban bien su figura. Tras un rato de comentarios, me dijo como quería ser fotografiada, por lo que me dirigí a la recepción del hotel y alquilé una habitación amplia, alfombrada, con una salita a la entrada, y un jacuzzi cerca de la cama

Del bar nos llevaron al cuarto unas bebidas y botana que habíamos pedido, y mientras tomábamos unos tragos preparé la cámara para tomar las fotos, además abrí la llave del jacuzzi para que se fuera llenando.

Gina deseaba posar en lencería. Pero pensamos que las primeras fotos debían de ser con la ropa que traía puesta, la cual se quitaría conforme la fuera retratando. Se sentó en el sillón y enfoqué su rostro. Me fui retirando un poco y ella se colocaba en diferentes posiciones conforme yo tomaba las fotos, empezó a desabotonar la blusa, apareciendo un sujetador blanco que se transparentaba bastante, por lo que conforme fue éste quedando a la vista, dejaba ver marcados los pezones rodeados por la obscura aureola, a través de la tela. Yo disparaba la cámara en diferentes posiciones. Ella procedió a desabrochar uno a uno los botones de sus jeans, hasta aparecer la parte superior de la pantaleta, coquetamente fue deslizando el pantalón con dos dedos a los lados, mientras se paraba de frente, de lado, se inclinaba, hasta arrodillarse en el sillón, por lo que pude tomar todos sus ángulos, sobretodo las nalgas, que aparecían esplendorosas conforme descendía la tela que las cubría, quedando con una diminuta tanga, que se incrustaba entre ambos cachetes. Tiró la blusa al suelo junto con los jeans, y se subió a la cama donde la tomé de espaldas con los brazos sobre la pared. Se acostó de lado y a lo largo, sosteniendo la cabeza con un brazo. Tomé fotos desde varios lugares, en tanto Gina iba girando hasta quedar bocabajo. Levantó las nalgas para que las retratara imponentes. Conforme notaba los flashazos y se sentía mas admirada, notaba como se iba excitando, al grado de empezar a verse en la tanga la humedad de su entrepierna. Sin decir nada se deshizo del sostén, humedeció los ya de por sí hinchados pezones, para endurecerlos más, yo enfocaba esos senos duros y perfectos en su forma, quizá por no ser muy grandes de tamaño, y los grababa en todas posiciones. De frente con sus puntas desafiantes, de perfil donde exhibían sus suaves curvas. Gina se acostó bocarriba, y de un tirón se despojó de la tanga. Abrió las piernas, pidiéndome enfocar su intimidad. Cambiaba de posición para salir en diferentes ángulos, y yo disparaba la cámara para dejar su bello cuerpo grabado en toda su extensión.

En tanto efectuaba el cambio de rollo a la cámara, Gina se introdujo en el jacuzzi, donde le seguí tomando fotos. Parada, hincada, semisumergida. De repente se sentó en el borde, y empezó a acariciar todo su cuerpo. Con una mano recorría sus senos, dándose pequeños apretones en cada pezón, y llevando la otra hacia abajo, para empezar a masturbarse. Acariciaba suavemente los labios de la vulva, y los iba abriendo poco a poco, hasta alcanzar el sensible botón del clítoris. Por la excitación echaba la cabeza hacia atrás, al tiempo que gemía por el placer sentido. Tallaba con un dedo el clítoris hinchado, al tiempo que la punta de éste desaparecía en la profundidad de la vagina. Yo no cesaba de sacar fotografías, en tanto disfrutaba de la vista. Estaba tentado de unirme a ella, pero respetaba lo acordado, y solo grababa el espectáculo. De repente llegó al orgasmo, que mostraba disfrutar al máximo. Hasta que se relajó, y deslizándose al interior del jacuzzi, se quedó tranquila.

Yo tenía grabado todo, había sacado innumerables fotos de Gina en todas las formas y momentos, con lo que se agotaron los rollos. Fui a sentarme en el sillón, pues ya no aguantaba la erección que soportaba. Gina se dio cuenta de ello, y me dijo: Ven, desnúdate y acompáñame. Lo hice lo más rápido que pude, y me deslice en el agua a su lado. Al tenerme junto a ella me agarró el miembro con la mano, y empezó a recorrerlo suavemente, con la excitación que ya traía, no pude contenerme, por lo que expulsé todo mi semen, que quedó flotando en el agua.

Después de un rato de quedarnos abrazados, Gina empezó a besarme, recorría mi cuerpo con sus manos, y yo el de ella con las mías. Alcanzó mi pene nuevamente, y empezó a excitarlo. Este respondía poco a poco, en tanto con mi tacto disfrutaba de su cuerpo. Nos paramos, y escurriendo nos fuimos a la cama, Ahí llevó sus labios a mi verga, para empezar a recorrerla con su aliento, Yo giré su cuerpo asiendo la cintura, hasta ponerla encima de mí y así alcanzar su vulva con mi boca, la que empecé a chupar, lamer y con la lengua penetrar, hasta poner toda mi atención en el clítoris, que al tener atrapado entre mis labios, agradecido se hinchaba. Estuvimos un buen rato, disfrutando la mágica posición, hasta que Gina se levanto, y sentándose en mi virilidad, la introdujo hasta el fondo de sus entrañas dándome la espalda. Yo alcancé sus senos, que ocupaban mis manos como si hubieran sido hechos a su medida. El gozo de ambos era pleno. Yo estaba embelesado recorriendo la piel de tan exquisitas glándulas, en tanto sentía mi sexo a punto de explotar. Gina. Subía y bajaba frenéticamente, al tiempo que con un dedo excitaba mas su clítoris, y disfrutaba de los pequeños apretones que a los pezones yo otorgaba. No tardamos en venirnos al unísono, en una explosión de placer y de lujuria.

Descansamos un rato y nos metimos a bañar por separado, pues ya se nos hacía un poco tarde. Ya vestidos, le entregué toda la película tomada, quedando de vernos a la semana siguiente, para llevar a revelar las fotos. Pero esa es otra historia…….

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