El Sátiro.

El Sátiro.

El Sátiro
El Sátiro

Bueno, es la primera vez que escribo, un cuento, espero les guste.

Me llamo Ismael, y soy ahora un hombre, digamos maduro, de 52 años. Pero la historia que ahora les cuento me pasó cuando tenía como 26 años. Pero antes debo ponerlos en antecedentes

Dejen contarles que padezco o disfruto de «SATIRIACIS», o sea, el vicio equivalente de la ninfomanía en las mujeres, en el sexo soy soy insaciable, y por tanto, he sido un «SÁTIRO», desde los 12 años, en que me iniciaron en el sexo. Pero yo desde antes tenía problemas psicológicos, con este tema. Realmente no he averiguado la causa de que siempre he sido insaciable y vivo obsesionado. Consecuentemente, he tenido muchas experiencias sexuales, que después les contaré. En ese entonces, tenía la musculatura muy desarrollada, en especial mis muslos y mis pectorales, después mis brazos con unos biceps de 30 centimetros, misma medida de mi ancho cuello (cosa que nunca me ha gustado). En tercer lugar la mejor parte de mi anatomía eran mis nalgas, pequeñas y cuadradas, pero que llenaban perfectamente los shorts y los pantalones, quedándome muy estrechos en la entrepierna y la parte superior de los muslos. Nunca tuve panza y contaba con un discreto lavadero en el abdomen, ocultado por mi abundante bello, el cual me cubre todo el cuerpo, en especial en la zona genital, desde las inglés, hasta el culo, como creo que debe ser en un hombre. En cuanto a mi rostro, yo creo que nunca he sido demasiado guapo, pero me han dicho que no soy feo, podría decir que, mi apariencia es agradable en general. Por esos años tenía mi cabello castaño claro, con un gran copete que me caía sobre la frente, pelo ondulado, ojos marrones claros, tes blanca, un poco rosado; Barba cerrada, recuerdo que un día, cuando contaba con 11 años, , una niña de primero de primaria, con la que estaba platicando dentro del salón y bajo los rayos del sol matinal, en compañía de otra niña. más, un poco mayor que nosotros, de repente me tomó el rosto en sus manos y le dice a la otra, mira como se le hace un remolino de bello rubio en los cachetes. Y la otra le  dijo: «Es que va a tener la barba cerrada». Y la chica me dice, con mi rostro en sus manos, «Oye, no te vayas a creer mucho cuando seas un joven guapo, yo quiero seguir siendo tu amiga», en fin. Sigo describiéndome, mi dentadura era perfecta, misma que aún conservo. El único defecto que considero, según yo, en ese tiempo tenía y por supuesto sigo teniendo, es mi estatura, ya que a duras penas alcanzo los 1.65 metros de estatura. Caracteristicas físicas que heredé de mis padres, junto con todos mis hermanos.

Por lo pronto, empezare por confesar que desde que tenía 3 o 4 añitos ya pintaba para ser muy sensual, resulta que buscando en mis primeros recuerdos, un día, cuando era un niño, nos llevó mi madre al mercado, yo de pie en la carriola y mis hermanos más pequeños sentados en la misma, llegamos al local del carnicero y allí mi madre estaba haciendo las compras, o sea, su pedido frente al alto mostrador, yo estaba abrazado a sus piernas, bajo su falda, como he visto hacer a varios infantes, junto a ella se encontraba otra mujer, aún joven y rubia, según me acuerdo. Cuando en eso tuve una dolorosa y fuerte erección infantil, y lloriqueando me quejé con mi mamá, gritando: «Mami, mami, se me paró mi pajarito y me duele». Mi mamá al parecer se apenó, volteando a ambos lados, al mirar a su izquierda se encontró con la mirada y sonrisa maliciosa de la joven vecina y mirándola me contestó, «orita se te pasa», yo voltee para arriba y sorprendí a la joven vecina, aún me acuerdo de su cara y su sonrisa, ella bajo su mirada y me vio sonriendo socarronamente, como diciendo, «Bebito, ya pronto querrás que tu pajarito se pare y cante todos los días.» Yo timidamente me volví a esconder bajo la falda de mi madre, haciendo un puchero a la entrometida.

 

Fui un niño muy retraído, ingenuo y crédulo, además de muy serio, no era fácil sacarme una sonrisa, consecuentemente, no descubrí el origen de los niños y los misterios de la procreación hasta ya entrada  mi adolescencia. Pero cuando por fin lo descubrí, mi obsesión con el tema fue muy grande, tal vez hasta ahora, no he podido cerrar ese capítulo de mi vida. De adolescente experimenté todo, aunque nunca tomaba la iniciativa, en ese aspecto, fui pasivo, sin embargo, algo he de haber tenido, además de joven y buen mozo (modestia aparte), o algo se me notaba, que tanto hombres como mujeres, trataban de insinuarseme, hasta que una audaz y joven adolescente compañera, de mi escuela, prácticamente me violó, claro, ayudada por mi inquieto ariete, que se ponía duro como el acero, ante la menor provocación. De cualquier forma, participé en muchas aventuras sexuales, por lo que practiqué de todo: Homosexualidad, Zoofilia, Fetichismo, Voyerismo, etc.

Bueno, tengo que comentarles que tengo tres hermanos de los cuales una es mujer, o sea mi  hermanita, que es el segundo personaje de este cuento, en ese tiempo tenía como 20 años y era o es una atractiva güerita como de 1.55 mts., de estatura, muy esbelta y menudita, lo que se llama «PETITE», pero muy buena, que digo, buenísima. Al grado que todos mis vecinos y amigos, andaban perdidos de amor por ella. Con una diminuta cinturita , unas nalguitas chiquitas muy bien formadas y unos senos que en ese tiempo, eran como apetecibles naranjitas. Además,  se vestía muy bien, cuidando los detalles, usaba sostenes de los llamados «sin palabras», que son una delicia de verse, y la hacían lucir deliciosa, además, con minifaldas, leguins, a veces con ombligueras. Su calzado siempre apropiado al atuendo del día. Pero de preferencia altos tacones zapatillas o estiletes, los que le afinaban la figura, levantando le y parandole las nalguitas. En fin que llamaba fuertemente la atención de los muchachos cuando entraba a cualquier lugar. Además era muy vivaracha, simpática y con unos hermosos ojos castaño obscuros muy expresivos.

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En ese tiempo nos llevábamos muy bien, y siempre estábamos de acuerdo en todo, yo la llevaba a su trabajo y como en ese tiempo no tenía novio, salíamos los dos a cualquier evento, al teatro o al cine, al grado que la gente que no nos conocía, pensaba que eramos novios. Pero siempre nos comportamos bien, o sea como hermanos, no vayan ustedes a pensar otra cosa. La acompañaba a comprar hasta su ropa, aprobando o desaprobando su elección, incluso de su ropa interior y su lencería. Además como es tan simpática, risueña y alegre. Y toma la iniciativa, siempre que conoce algún joven que es digno de su atención, le sonríe coquetea y al rato, en cualquier descuido, la veo junto al agraciado, platicando risa y risa.

Mi hermana siempre ha sido mi principal promotora, me  ha hecho publicidad con sus amigas y me hecha porras. Recuero una vez, cuando ya tenìa como 24 años, y llegué rápido a la casa. Sorprendí una conversación que tenía con sus amigas de 15 a 18 años de su prepa, la cual indiscretamente me quedé a oír, ya que referían a mi.

Una de sus amigas, pregunto por mi y mi hermana le respondió.

– Ahorita viene, salió al super.

Otra de las amigas allí presentes, comentó.

– Que creen, la otra vez, vine a buscar a Mari, y él estaba lavando su Caribe roja, traía un camiseta toda mojada, dejen que les cuente, fue un sueño húmedo, la camiseta blanca, dejaba apreciar el lavadero que tiene en su abdomen y solo traía unos pants, pero estos se le caían, por que no los tenía bien amarrados, y como también estaban mojados, cada rato se los subía, marcandosele el miembro. – Se oyeron risas y gritos histericos, !Hayyyyy, ja, ja , ja- Y que pasó, cuenta, cuenta. – Siguió comentando la que hablaba. «….Pero  se le volvían a caer». Yo llegué muy quitada de la pena y él me recibió muy atento y le grito a Mari, que yo la estaba esperando, me hizo pasar a la sala, Y yo viendo para otro lado, a fin de que no notara que lo estaba mirando. Total que el se retiró a seguir lavando su auto. Y yo no le quitaba los ojos, hasta que sucedió.

– !Ja, ja, ja, ! !Hayyyyyyy,   que pasó, que pasó, no te interrumpas!

Y yo seguía escuchando atentamente, sin que me vieran. La que empezó a hablar, siguió relatando.

– Pues sí, se le cayeron los pants –  !Hayyyy, ja, ja , ja. Todas reían muy divertidas del incidente-  Siguió: Y yo mirando, tiene una nalgas divinas y….. – La morenita que hablaba, hizo una seña con los indices de las manos, agitándolos, como señalando el tamaño de mi falo.

– Hayyyyy, ja, ja, ja, No manches, ja, ja, ja. A continuación, hizo otra seña, con la mano derecha, marcando una amplia O con el pulgar y el indice. – Y asííí.

-Ja, ja, ja, huyyyy.- Y tu que hiciste?, le pregunto otra. –

– No pues nada, en eso bajo Mari, y pasamos a la cocina, y no le comenté nada, por pena, no la conocía todavía muy bien.

Mari, contestó: – Me hubieras dicho, te lo hubiera presentado y le hubiera pedido que te mostrata a su «PRIAPO», como èl lo llama, a él, le encanta enseñarlo, no dudaría que se exhibió a propósito, contigo. Si ya lo conozco, es bien cogelón. Y si te descuidas se coje hasta a tu perrita «Fifi».

– Ja, ja, ja, ja, Huyyyyy, todas rieron a más no poder.

Otra dijo. – Orale, con el chaparrito. Ja, ja, ja.

-Y mi hermana, muy orgullosa, remató – Caparrito pero vergón. Y todas siguieron haciendo escándalo, burlándose a mis costillas.

– Ya saben la que quiera, la espero aquí en la noche, llega a las 10 de la noche. Y yo las pasó a su recamara para que lo esperen, pero vienen preparadas he. No quiero reclamaciones. Dijo Mari mi hermana.

– Ja, ja , ja. Huy chula, si así siguen van a terminar cogiéndose entre ustedes los hermanos.

-Huyyyyy….. ja, ja, ja, ja, todas rieron con la salida de la mojigata, de Lupita, una persignada, que yo ya conocía de las  amigas, de mi hermana.

– Pues sí Lupita, si vienes hoy, te prometo que hacemos el tercio, para que así, me puedas agarrar las nalgas a tu gusto. Y así no tengas que andarme nalgueando y toqueteando disimuladamente, cada vez que puedes. No creas que no me he dado cuenta.

 

– Ja, ja, ja, Huyyyyy, ahora si Lupita.  Te pusieron en tu lugar. Todas se lanzaban miradas de inteligencia, siguiendo riendo, muy contentas y animadas

Yo también me reí. Que bueno que le dijo todo eso a la mosca muerta, de Lupita, la cual siempre me había caído mal.

Otra de las jovenes, que no conocía comentó: – Déjenme contarles lo que a mi me pasó . Le habé a Mari, por teléfono el sábado por la noche y me contestó una voz de hombre, muy varonil y grave, que hizo que se me cayeran las pantaletas, me dijo: «Quien habla?, eres amiga de Mari?, le contesté timidamente, que sí. no te conozco, a ver que día vienes para conocerte. Les juro que si me hubiera pedido que viniera a media noche, lo hubiera hecho, y hubiera dejado que me hiciera todo lo que él quisiera. Cuando contestó Mari, le pregunté, quien me contestó?, y Mari, me dice, a es mi hermano, a ver que día los presento. –

Mari comentó: – Le voy a decir que ya tiene otra admiradora, ya veras es muy cortés y divertido.

 

 

Como verán, nos llevábamos de a cuartos, como amigos y cómplices, más que como hermanos simplemente.

 

Me acuerdo también de una vez, que quería comprar un vestido de Ralph Lauren y fuimos hasta una tienda en Polanco, atendido por una hermosa morena, que atendió a mi hermana, hasta que escogió un vestido de mezclilla, con cierre a la espalda, que le quedaba perfecto, con un gran escote al frente, dejando ver la parte superior de su busto, con su hermosa depresión central, donde ella ponía maquillaje, obscuro, para hacerlo parecer más profundo. El vestido se señía a su espalda, marcando su breve cintura y luego se abría casi como una crinolina, dejando ver sus pantorrillas y sus zapatillas. Se veía tan bien que de inmediato tuve una erección. La dependienta lo noto de inmediato y cuando mi hermana preguntó, que si le quedaba bien, la dependienta dijo: «Le queda como pintado, se ve preciosa o no? Preguntándome a mi, sin dejar de ver mi entrepierna. «Con este vestido levantará hasta los muertos», haciendo un gesto muy simpático asía mi. Y nos reímos los tres.

 

Vida Guerra

Cuando a ella alguien le gustaba, me lo decía «Ya viste a ese muchacho, se le nota el bulto, marcado como a ti, ¡Que buueeen garañón!» y yo no me encelaba, e igual yo, le decía cuando una muchacha me gustaba, se lo decía, incluso con comentarios picosos como «Oye, esa morena que buenas nalgas tiene»  «o mira esa otra esta «muy saludable o encamable», etc. Además platicábamos abiertamente de todo, una vez me comentó, que una amiga le había recomendado un salón de depilación en Polanco, donde la especialidad del lugar es la  depilación de las ingles de las damas, me pidió de favor que si la acompañaba, ya que ella no se había hecho aún el tratamiento y que cuando usaba bikini, se le veía el bello púbico, lo que le daba pena. Le dije que mi opinión era, que era muy recomendable que se hiciera dicho tratamiento, ya que a mi no me gustan las mujeres descuidadas y le sugerí que solicitara, que le dejaran un sensual vigotito vertical, exactamente sobre sus labios mayores. Por lo que a la mañana siguiente la acompañe, al elegante salón, desde luego, yo  me quedé afuera en la recepción, y me divertí de lo lindo, admirando la pasarela de las lindas clientas del lugar. Así de abiertos eramos entre nosotros.

La verdad, siempre he creído que Mari, es Ninfomaniaca, al igual que yo, no en balde somos hermanos. He comprobado que su apetito sexual es sobresaliente. Una vez, les confieso que la vi masturbándose en el baño, por medio de un hueco que hay en la pared entre la biblioteca y el medio baño de planta baja, el cual realicé, disimulándolo con unos libros que nadie consultaba en la biblioteca y con el espejo del baño. dándome cuenta que tiene un clítoris fantástico, como de 2 centímetros, que pude llegar a verle cuando ella se lo descubrió, al afiebrarse con su calentura y despejarlo lentamente de su fina capucha, enorme para una mujer tan pequeña. En otra ocasión la expié, sin  que se diera cuenta, ya que llegué casualmente, cuando ella pensaba que no había nadie en la casa. estaba en la sala, con uno de su última conquista o novio, un verdadero adonis, al que se comía a besos, y  después casi lo succiona, mamando su buen trozo de carne. Para al fin, separarse del muchacho y con una desesperación evidente, despojarse ella misma de sus pantaletas y montarse con gran satisfacción sobre su erecto miembro, guiándolo sabiamente a su pequeño coñito, el que  como un bichito autónomo parecía disponerse a cenar esa impresionante anaconda, engullendola lentamente, con suma precaució retrocediendo  un poco, para a continuación absorverlo mucho más y  que digo engullendo, devorandola, sin que el muchacho, pareciera alarmarse ni un siquiera un poco, por la suerte de su falo. El cual desaparecia dentro del cruel chochito. Por su parte Mari, con un gesto de dolor y entornando los ojos, gritaba: «!Más, lo quiero todooooo!». Por un momento creí que nunca más volvería a aparecer el temible reptil. Cuando milagrosamente fue poco a poco emergiendo  de los rosados y hermosos labios vaginales de mi hermana, los cuales se pegaban al triunfante falo,  succionandolo como si de una hambrienta y ansiosa boca se tratara, disfrutando al máximo al chupar de un grueso y  rico caramelo. Sus gemidos llegaban hasta mi al igual que el divino sonido de sus sexos al frotarse Me sorprendió ver el ligero vapor que emanaba de dicho pene al lograr salir ileso, del insaciable animalito rosado que lo había devorado, cruch, crash, sht, tlak. Noté que ella se daba severos zapes, con su pequeña mano derecha sobre su clitoris, como reprendiendo a su gatito por goloso, pero en realidad lo que hacía era excitar aún más su vulva a fin de que toda la sangre posible lo inflamara.

Quiero comunicarles que, al escribir, recordar e imaginarme todo esto, mi miembro esta chorreando, inquieto en su oscura prisión, y lucha por escapar o pidiendo a gritos que lo libere, para que yo lo calme con caricias, hasta que expulse la flema que lo atormenta. A falta de alguna húmeda y tibia vagina, que amorosa lo arrope, como una buena madre, pendiente de su hijo.

El caso es que vivíamos en la vieja y amplia casa familiar. Junto con mis otros dos hermanos hombres, pero el mayor estaba fuera y el más chico como de 16 años,  andaba de un lado para otro y pocas noches venía a dormir antes de las 2 de la mañana, por lo que nos quedábamos solos los dos en la casa, cada quien es su recamara respectiva. En casa, todas las recamaras tienen chapa, pero por costumbre nunca se cierran con llave.

Resulta que como ya les comenté, siempre ando caliente. Al grado de que generalmente me masturbo 2 o 3 veces por día, cuando no encuentro alguna amiga a la mano o pago alguna prostituta. Me he masturbado en la penumbra de una sala de cine; En el baño de un restaurant, y también en un restaurant de manteles largos; En el carro; En la calle; En el parque, etc. Igualmente he tenido sexo con mis novias en todos los lugares imaginables.

Así las cosas. Un día pasé por una Sexshop y  entré a curiosear y compré un Dildo, para jugar después o meterselo a alguna de mis parejas. Este era una belleza, en forma de pene superdesarrollado, como de 10 pulgadas y 2 de ancho, de latex, muy bien detallado con sus venas hinchadas  y su gran glande. Aclaro que no soy homosexual, ya que más bien soy heterosexual, aunque cuando la fiebre esta muy alta, he llegado a ser bisexual, más bien lo que se llama puñal. Ya que me gusta meterla, no que me metan la verga.

Como supondrán, todas las noches me masturbo de lo lindo unas tres veces. Y cuando era un adolescente,  incluso hasta cinco veces, al grado de que mi pene me dolía y quedaba rozado el glande. Eso es el motivo por el que creo, que mi pene se ha venido desarrollando muy bien, como una planta a la que se riega constantemente, se abona y  a la que se le dan todo el sol y los nutrientes adecuados. Por lo que mi miembro ha crecido y florecido. aunque no al grado, ni al monstruoso tamaño del Dildo,  que ese día había comprado. Pero aún así, no me puedo quejar de mi socio. Mi pene no es muy largo, pero si es ancho y apenas  lo puedo abarcar con mi mano, y cuenta igualmente con  un glande aún más  grueso, al grado de que no puedo unir  mis dedos indice y pulgar sobre el, ya que, queda un espacio como de un centímetro entre ellos. Mi esposa, decía que era el falo más hermoso que había visto y mis parejas se admiran del mismo, incluso algunas de las prostitutas que he contratado alguna vez, me lo han comentado. Cuando uso jeans, se me nota el bulto. Recuerdo que unas de mis alumnas, de mi época de maestro, me comentaron alguna vez, que les gustaba, como se me marcaba en el pantalón, cuando estaba frente a ellas dando clase. Una de ellas, la más audaz sin duda me dijo: «Ayyy, maestro, yo todas las noches fantaseo con Usted». Debo confesarles algo, como ya les he dicho, siempre estoy caliente, y mi miembro casi todo el tiempo se mantiene medio erecto, lo que tiene como consecuencia que nunca esta totalmente flacido, al grado que a veces tengo que taparme por pena, con el portafolio, un libro, foder, etc, para que no se me note descaradamente. Por otra parte, como siempre me está chorreando, a fin de evitar mojarme el pantalón con mi propio  liquido seminal, al principio lo envolvía con papel higienico, pero como se rompia y apelmasaba, empecé a envolverlo en gasas, lo que hace que mi bulto se note mucho más, y aunque estoy orgulloso de ello, he tenido que idear cosas para evitar el inconveniente, al grado de que me hice colocar un doloroso piercing «Principe Alberto», a fin de amarrarlo entre mis piernas y así dominarlo. Pero cuando no lo amarro, se nota aún más, pues traigo un piercing de una bola de un cm. de espesor. Es como los piercings que se colocan las mujeres en los pezones. Lo que los resalta y erecta, proyectandolos afuera incluso sobre los corpiños, como si siempre estuvieran exitadas, lo que en realidad es verdad.

El «Píncipe Alberto», me lo hice colocar, además, por que leí que aumenta las sensaciones. Lo que comprobé afirmativamente, al grado que mis orgasmos se hicieron más intensos, percibo más, cualquier roce, vibración o movimiento y mis eyaculaciones  ahora son explosivas, al grado de que lanzo mi experma hasta más allá de un metro de distancia. Pero esto lo comentaré en la segunda parte o en otro cuento.

Mi problema se torna embarazoso cuando visito algún sitio. Una vez fuí a la casa de un amigo y al entrar estaba su mamá en la sala de esa casa, yo llevaba un pantalón de una tela muy delgada. Y cuando vi a su madre me arrepentí de haberme puesto dicho pantalón de color beige, ya que sabía que con el, se destacaba descaradamente mi pene. La señora era una mujer todavía relativamente joven, gordibuena y por lo que sabía de ella, sospechaba que era una autentica Cougar. Resulta que desde que me vio, no dejó de mirarme la entrepierna, descaradamente, incluso se mojó varias veces los labios. Hasta que mi amigo me salvó, al sugerir que fuéramos a jugar al parque cercano. De cualquier manera, cuando llegué algún día, hablarle por teléfono a mi amigo, y me contestaba la señora, está me invitaba y atendía exageradamente, diciéndome: … que tenía la esperanza de algún día disfrutar de mis !firmesss atencionessss !. Esas eran las tribulaciones que tenía, provocadas por mi incomodo socio.

Claro que, yo también soy de cuerpo pequeño, como mi hermana,  por herencia familiar, aunque atlético y sin panza, mis brazos eran firmes y de un grosor igual al de mi cuello, lo que se considera la medida ideal. Mis hombros eran cuadrados gracias al ejercicio  y mi pecho, era lo mejor de mi cuerpo por su gran desarrollo. Además en ese tiempo estaba en mi mejor época, con mis piernas musculosas por el ejercicio de bicicleta, además se venían usando unos jeans de algodón lycra muy ajustados, que destacaban mis ejercitados muslos.

Bueno, resulta que ese día que les platico, fuimos, mi hermana Mari y yo, a visitar a nuestra madre que vivía en Cuernavaca, en una casa con alberca. Mari, todo el día se estuvo asoleando en la alberca, con su bikini blanco. Ella tenía muchos trajes de baño, unos eran de cuerpo entero; Otros eran de dos piezas, los tenía rosas, azules, blanco. Unos de anticuado calzón grande, otros diminutos y también tangas. Ese día se puso uno blanco, tejido. Y dejenme decirles que se veía magnifica.

Total que ya como a las 9 de la noche, nos despedimos de mamá y regresamos a México, D. F. En el camino fuimos platicando de lo que excita a los hombres, como son unas lindas nalgas, firmes y paraditas. Y que les gustaba a los hombres que les hicieran en el sexo. Tema en el que ella era experta con grado de maestría como ya les he explicado. Llegando a casa como a las 12 de la noche.  Al llegar, me quedé guardando el coche, que por cierto era el VW azul de ella, y nos retiramos cada quien a su respectiva recamara.

Al subir la escalera, la primera pieza era la de mi hermana, así al pasar, ella me llamó a su cuarto y al entrar, la encontré totalmente desnuda, admirándose las hermosas huellas que el sol le había dejado, ya que se asoleó todo el día, destacando el bronceado de su cuerpo y las marcas blancas que dejó el bikini, tanto en sus senos como en su cadera y cintura. Su bellísimo pubis se destacaba marcadamente por su bello púbico, en forma de un pequeño triangular negro que de inmediato me puso tiesa la verga, que se levantó como  perro, que huele la carne fresca de una hembra en brama. Ella no se cubrió hasta después de un rato que me pareció muy breve. Pero reaccioné pidiendo perdón y regañándola por no cerrar la puerta, ella pudorosa, se llevó el brazo a sus senos y con la mano izquierda trató de tapar su entrepierna, gesto hipócrita y totalmente inútil. Ya que los dos sabíamos la maniobra que acababa de hacer, quería que la viera y mostrarme el trabajo que le hicieron en el salón de depilación.

De todas formas me fui a mi cuarto, y como les he comentado, todas las noches me masturbo a más no poder, recordando las escenas del día, y en esa ocasión no fue la excepción, acordándome de como se veía Mari,  en su traje blanco. La desnudes de su piel, así como la negrura de su pubis, en el show que me hizo disfrutar. Otras veces veces, hojeaba alguna revista con mujeres desnudas. Esa ocasión, estaba con la luz apagada, la puerta cerrada, desde luego sin llave, la recamara iluminada únicamente, por la luz de la farola de la calle que entraba por la ventana. Por lo que inicié mi ritual de todas las noches, primero me desnudaba totalmente, rociaba mi cuerpo con loción masculina, así como toda la recamara. Después, preparé todo, poniendo a la mano una revista con féminas desnudas, así como la crema corporal, vaselina, una toalla, papel higiénico o pañuelos de papel. Dispuse todo, frente al espejo o mejor dicho la Luna del Tocador de la pieza, que es de cuerpo entero. También una lampara de lectura con luz graduable, apenas lo indispensable para ver la imagen en la revista, por lo que la penumbra era casi total. Así ese día, como siempre lo hacía, tomé un juego de mancuernas de 25 kilogramos y empecé a hacer ejercicio de brazos, hombros y pecho, 2 series de 12, para cada grupo, hasta que sentí bien bombeados y duros los brazos. Descansé unos minutos y empecé a masturbarme, mirando a media luz como lentamente mi hermoso, magnifico pene, despertaba lentamente de su sueño diurno, siempre me gusta ver como se va poniendo erecto lentamente; Como crece su cuerpo, como si tuviera vida propia y como el glande  va creciendo poco a poco, con cada gota de sangre que le  llega, expande su corona en forma de hongo. Me impresiona su redondeada forma, tan suave y a la vez recia, incluso aprecio sus latidos, así esa noche, hasta que estuvo completamente duro, listo para cualquier batalla sexual a la que lo sometiera. Dispuesto a desflorar a cualquier virgen que tenga enfrente. A invadir cualquier boca que lo quiera devorar. A besar con su candente contacto, los labios vaginales de las feminas, separandolos, con su roma punta, frotando lentamente, para inflamar sus frágiles clítoris, hasta ser guiado e introducido en el húmedo y tibio recinto vaginal, roazando y agrandando placenteramente sus profundidades. Y desde luego, sin hacerle el feo a cualquier culito masculino. El «Principe Alberto» brillaba magnifico en el. Por lo que, de inmediato, al lograr la máxima erección, procedí como siempre a amarrar una correa de cuero alrededor de mis testículos, con su correspondiente prisionero u opresor metálico que aprieto fuertemente a la base de mi falo, para retardar mi erección todo lo posible. Finalmente, le agrego el toque final, le aplico un gel de mi invención, preparado con gel, perfume y una pizca de cocaína, que es el ingrediente secreto, para transportarme al paraíso.

 

Como supondrán estaba al borde del éxtasis, admirándome, cual «Narciso», enamorado de mi mismo, cuando me acordé del gran Dildo, y en mi calentura nocturna, se me ocurrió probar como me vería luciendo aquel aterrador y descomunal falo. Por lo que procedí a sacarlo de su estuche. Apreciando su grosor y dimensiones, así como las hermosas venas simuladas de que estaba decorado. Tuve que proceder a liberar mi pene auténtico del opresor, y de la correa de cuero a mis grandes huevos, pero como mi verga seguía muy dura a causa de la sobreexitación, tuve que doblarla, para sujetarla entre mis piernas, lo que me produjo un placentero dolorcito. Pobre de mi leal socio, ser sustituido por un grosero, aunque descomunal  pedazo de plástico. Así me  inserté igualmente el dildo, entre las piernas sosteniéndolo con las mismas, por lo que alrededor de 5 centimetros, del mismo quedaron inutilizadas e invisibles a la vista. Aún así era una máquina descomunal, por su grosor, dureza y longitud. Al grado de que haría retroceder a la vieja más caliente. Me contemplé a contraluz en el espejo, y me veía magnifico, aún mejor, que con mi propio pene, sumí aún más la panza. Y mi cuerpo lucía sensacional con ese pene superdesarrollado, veía extasiado como  las gruesas  venas simuladas  del mismo, parecían querer estallar. Cualquier joven mujer, sin duda, se hubiera sentido atraída fuertemente por este, aunque  intimidada por su tamaño, al grado de que yo mismo, hubiera deseado poder doblarme para darle una chupadita a esa maravilla, besándola y lengueteando  a placer. Al no poder hacerlo, tomé la vaselina y lo embadurné, luego la crema perfumada, con lo que brillaba como una fina espada recién pulida. Lo empecé a acariciar, por lo que además, como si fuera un afinado instrumento, hacía una melodiosa música, cht, puch, tchr,sh.

En eso estaba, disfrutando el placer de mi mismo. Cuando empecé a oír ruidos en el patio, alguien quería sacar un auto,  por lo que supuse que querían sacar el vochito de mi hermana. Me acerque aún más a la ventana y sí, comprobé que era mi hermano Rene, el adolecente, que se llevaba sin permiso el auto de Mari.

Cuando sin ningún aviso, y sin tocar en mi puerta. Mari, abrió hecha una furia, y me vio a contraluz, con mi supuesto superfalo.  Se quedó de una pieza, por unos segundos, al grado de que no supo que hacer o decir. Bizqueando sobre mi supuesta hermosa herramienta. Se llevó la mano derecha a la boca, que tenía abierta en forma de «O», que casi pronuncia, prácticamente babeando. Esto duraría unos cinco segundos. Yo también me sentí cohibido, pero sorprendente mente, no hice nada por cubrirme. Al contrario, empece a acariciarme, como si lo estuviera masturbando lentamente, llegando a la punta y girando mi mano, para subrayar su descomunal grosor, aunado al ruido que producía  la crema de que estaba cubierto, al frotarlo y pasar la mano por los huecos entre las venas a punto de reventar de la verga, nuevamente se oyó shr, tch, tach. Hasta que Mari, reaccionó y girando en redondo dijo «Perdón, creí que estabas dormido», cerró la puerta y al paso de otros cinco minutos volvió a tocar y en voz alta dijo: «!Rene, se está llevando mi coche, está borracho y me lo va a estrellar por ahí, por favor, necesito que me ayudes para que no lo saque!».  Por lo que le contesté: «Si, me visto y bajo de inmediato».

Así que me puse unos pants y bajé a ver si todavía podía evitar el hurto del auto de mi hermana.

Al no poder evitarlo, nos limitamos a cerrar, el zaguán y ella tomo la iniciativa diciendo, bueno volvamos a acostarnos, espero que no lo choque y cada quien se fue a su habitación a seguir «durmiendo». Así nos retiramos a descansar, cuando se me ocurrió hechar un vistazo al hueco en el cristal de las puertas de intercomunicación de las recamaras, que hacía años había yo hecho, para precisamente espiar a mi hermosa hermana. Por lo que me percaté que ella no estaba en la cama, al buscarla con la vista, pude darme cuenta que en la penumbra de su cuarto, ella estaba sentada en el sillón del cuarto, masturbándose, como si el mundo se fuera a acabar. Luego sorprendentemente, se levantó y casi instantáneamente tomó una bata que estaba sobre la cama. Por lo que al adivinar que venía a mi cuarto, corrí a sentarme en mi sillón favorito, así apenas alcance a sentarme, cuando ella entro al mismo, cerrando a sus espaldas y tirando la bata al piso, quedando totalmente desnuda, me dijo, «No resistí más, quiero tocar tu miembro, me tiene enloquecida, por favor déjame besarlo, quiero extraer hasta la última gota de  leche que tengas. Y diciendo y haciendo, se arrodilló ante mi y empezó a mamarme mi verga verdadera. Acariciaba mis huevos y pasaba su manita a todo lo largo. Empezando a oirse los fush, glup, shak, mmm,……Pero que es esto? Casi me rompo los dientes, en un grueso anillo? No, le dije, es un piercing. Y prosiguió como si nada, mmm…….sush, shoc, shach. Hasta que me sacó la leche de una gran eyaculación que me produjo un orgasmo que casi me dobla.  Ella se trago parte de mi descarga, sacándose el pene de la boca, esperó el final de mi explosión,  para embadurnarse la cara y los senos. Me dijo: Sabías que el semen en maravilloso para la piel, la nutre y además, es el mejor reafirmante cuando se seca. Siempre supe que tenías una verga excelente y bromeaba con mis amigas, cuando me preguntaban si alguna vez te lo había visto. Les contaba, la mentira de que, una vez se había desmayado una de tus novias, cuando se lo introdujiste en la vagina. Pero yo hace rato la vi mayor, que te pasó? Por lo que, una vez descubierto, le confesé el truco y ella se rió de buena gana, diciendo que había caído redonda. «Bueno», dice, «eso  me pasa por caliente», me voy, mañana hay que levantarse muy temprano y ya es de madrugada. Buenas noches. Saliendo y cerrando mi puerta.

 

Días después, tuvimos otras aventuras, pero eso será materia de otro cuento, si les gustó este, déjenme sus comentarios y veremos si puedo escribir otro. Gracias.

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