El Príncipe Negro.

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19 July, 2020 2:00 am

Esto le sucedió a la familia de un amigo y vecino, los nombres han sido cambiados por obvias razones.
Resulta que hace ya bastantes años. Vivía en mi Colonia una familia clásica, o sea padre madre y siete hijos. La madre quedó de nuevo embarazada, pero nunca pudo nacer ese octavo hijo, ya que la señora enfermó y murió. El padre y esposo de la fallecida, se tiró al vicio, por la fuerte depresión que le sobrevino. Y murió también en menos de un año, después de la muerte de su esposa.

Entonces la familia quedó desamparada y aunque tenían parientes que les ayudaron, se las veían duras para sobrevivir. Quedando 7 hijos de 19, 17, 16, 14, 13, 12 y 10 años. Cuatro mujeres y tres hombres, Todos muy niños, aunque bien crecidos, altos y las niñas muy bien hechecitas, altas, de largas y torneadas piernas, blancas, de pelo castaño oscuro y ojos castaños claros, los tres jóvenes altos y también bien parecidos. No voy a nombrar a los demás, y solo les platico sobre las dos hermanas mayores, protagonistas de esta historia.

Las dos hermanas mayores, Silvia e Irma, como de 19 y 17 años respectivamente, en ese entonces, acordaron rentar una de las habitaciones de la casa, para recibir algún ingreso. Y creyeron que lo mejor sería rentarla a estudiantes.

Por fin pusieron el anuncio, en el periódico. Empezando a llegar varios estudiantes jóvenes de toda la Ciudad. Como la casa estaba bien ubicada y muy comunicada, los interesados eran muchos.

Uno de ellos, fue un muchacho, que estudiaba agronomía en Chapingo. Cuando lo vieron el impacto fue inmediato en las hermanas, era muy alto, alrededor de 1.90 metros de estatura, fornido, atlético, con anchas espaldas y caderas estrechas. Bien vestido y oliendo a colonia cara. Vestido de jeans azul claro y un suéter con cuello de tortuga negro, en el que se notaba su amplio y poderoso pecho, y su abdomen sin grasa. Sus muslos exageradamente desarrollados, nalgas pequeñas y bien formadas, que llenan en forma perfecta sus jeans. Su cabello es cobrizo obscuro, del mismo color de su piel, totalmente crespo y exageradamente risado, formando pequeños remolinos. llevándolo muy corto. De su cara no era guapo, a la europea, sin embargo tampoco era decididamente feo, o sea, conforme a su raza era un hermoso ejemplar. Su nariz chata, aunque no demasiado. Labios gruesos y sensuales. Ojos oscuros. Igualmente, no pasó desapercibido para las hermanas, el bulto que sobresalía en su pantalón desde la bragueta del mismo, hasta un buen pedazo de su muslo izquierdo. Pero, ….. había un pero, y era el “pero”, por lo que las hermanas tuvieron que conferenciar, para decidir si sería admitido o no. El joven era negro. O sea de raza negra.

No es que seamos racistas, sin embargo a fines de los 70 del siglo pasado, esto no era común en México. Un negro llamaba la atención y había un fuerte prejuicio, contra cualquier persona de color.

Platicando con el muchacho que era, además de muy serio y formal, bien vestido. Les dice que viene de África, de Ghana y que quiere estudiar agronomía, para ayudar a su pueblo al volver a su patria. Habla perfecto español, un poco cortado. Y acredita todas las condiciones y referencias que las muchachas solicitan para rentar su habitación. Tiene pasaporte, visa norteamericana y al parecer el apoyo de su Embajada. Por lo que al no haber nada pendiente, le rentan la recamara con baño y servicio de limpieza. Los alimentos no están incluidos.

Toda va bien en el trato concertado tanto por las arrendadoras, como con el nuevo inquilino. Ya que paga puntualmente su arriendo.

Hasta que un día, Silvia la menor de las hermanas, a quien se acordó dejar la limpieza de la habitación rentada. Y siguiendo su rutina diaria. Procede a abrir la puerta de la recamara, pensando que el muchacho no se encuentra en la habitación, ya que normalmente sale muy temprano y no regresa hasta muy tarde. La cama se encuentra sin tender, como siempre y ella pasa al baño. Cuando alcanza a ver por el gran espejo del baño, que JEAN PAUL, está en el baño. Pero está desnudo. Silvia, se queda de una pieza, su primera reacción es volver sobre sus pasos, pero al apreciar, al joven que desde el primer momento le gustó, decide observar el espectáculo, le excita ver su ancha espalda, donde se destacan su musculos en su brillosa piel, de repente el muchacho se gira y Silvia se queda asombrada del tamaño, grosor y lo venudo del miembro del negro. Queda tan sorprendida que deja escapar un gritito. Con lo que Jean Paul, se da cuenta que es observado por Silvia. El la llama y ella, gira sobre sus talones y trata de salir de la habitación, pero decide, contestarle a Jean Paul, y le dice, “Si, soy yo, vengo a hacear la recamara, pensé que no estabas.” Jean Paul le contesta:
– Si disculpa, ahorita salgo. Le contesta Jean Paul.

Silvia se discula y dice volver más tarde.

Sin embargo, Durante el resto del día Silvia, no puede dejar de pensar en Jean Paul y su gran pito. Está enamorada del jovén negro.

Por la nooche, las jovenes organizan una pequeña fiesta por el cumpleaños de Irma y como Jean Paul, no salió en la noche, también es invitado. Primero empezaron con juegos de cartas, hay vino y empiezan a llegar varios jovenes invitados. Y así van pasando las horas, después empiezan a tocar la guitarra, cantando a capela, y por último, se da una larga plática de los invitados y los anfitriones de la casa. Jean Paul, comenta, después de que uno de los jóvenes invitados le pregunta que es lo que hace en su país. Y al calor de la cerveza y varias copas que ha ingerido, dice.
– Bueno en mi país, no hay mucho que hacer, solo el ganado, la agricultura. También hay varias Minas que son de extranjeros blancos.
– Yo quiero ayudar a mi país. Bueno mi padre es Rey de uno de los varios pueblos del país y por tanto yo soy Príncipe en mi país. Aunque tengo como 50 hermanos, mejor dicho medios hermanos. Y mi padre me manda dinero, para estudiar aquí en México. Espero al terminar, regresar con conocimientos para ayudar a mi pueblo.

Y así transcurre la velada, se va haciendo más noche y ya de madrugada solo quedan Irma, Silvia y Jean Paúl, la plática se va haciendo más intima y sobre temas sociales y finalmente sexuales, de su país.
Silvia se sienta al lado de Jean Paúl, y como no queriendo pone su mano sobre el musculoso muslo de Jean Paúl. Hasta que Irma, dice, vuelvo en un momento y se va al baño. Silvia aprovecha para subir su mano, sobre el muslo hasta la entrepierna del joven negro, palpando, sobre el Jeans, el largo pene, que sobresale como 20 centímetros del muslo del lado izquierdo. Jean Paul la deja hacer. pero en esto vuelve Irma, quien de plano dice, que está muy cansada y que ya va siendo hora de irse a dormir.

Así lo hacen todos. Se van a dormir. Jean Paul, está en su recamara, sin la puerta cerrada con llave, como se acostumbra en esa casa. De repente siente que alguien está en su habitacion y siente una mano que se desliza por entre las cobijas de su cama. hasta que descubre a Silvia, que lo está manoseando, con sus manitas que atrapan su gran falo, como una lapa aferrada a él y no lo suelta. Palpa el cuerpo musculoso, sin bello, ya que está totalmente depilado o al menos rasurado, incluso el área genital. Al sentir las pequeñas manos de Silvia sobre su piel. Él retira las sabanas y ropa de cama, quedando totalmente desnudo, reluciente en la penumbra. Silvia sigue de rodillas, contemplando al tipazo como a un dios de lujuria. Al que adora, y sin retirar las manos de la larga y gruesa flauta a la que besa, chupa, y acaricia fascinada las grandes venas que como adornos dan su extraordinario grosor a ese superpene, que la joven no puede abarcar con sus dos manos y al cual frota en larga carrera como de treinta centímetros, sacandole grandes gotas de espesa baba, ya que como un bicho autónomo, presiente el desenlace de las atenciones de la muchacha.

Ella, también se acaricia sobre su ligero vestido blanco y se baja los tirantes, dejando al descubierto sus hermoso senos, los cuales no han llegado a su completa madures, pero ya son 34 B, dejando ver sus grandes y morenos pezones. Él la toma del talle, acaricia sus hermosas y largas piernas, sus nalgas juveniles, sus senos. La recuesta sobre la cama de frente, dejando al aire sus hermosas nalgas. las acaricia, y luego mete su cara entre las piernas de la jovencita quien anelante, le ofrece el culo. El lame con su lengua desde el culo hasta la vagina, una y otra vez. Sacando grandes suspiros a Silvia, mmmmhhh, asíii, que rico…. Los cuales son tan escandalosos que Irma, al oír ru se dirige al cuarto de Jean Paúl. Está por tocar, pero prefiere entreabrir con mucha discreción, la puerta de la recamara del muchacho. Pensando que está con alguna de sus conquistas, pero sin imaginar que está culeando a su hermana menor. Lo que alcanza a ver en la penumbra es el cuerpo obscuro de Jean Paúl, lustroso por el reflejo de la luz del farol de la calle y a contra luz, puede apreciar la temible herramienta con la que está agrediendo a su hermana, y de la cual la pequeña parece obtener el extasis del placer. El primer impulso es interrumpirlos y regañarlos, pero opta por contemplar el espectáculo y retirarse sin hacer ruido, a atender su propia conchita que está prácticamente chorreando de excitación.

Los días , fueron pasando raudos. Y así después de casi un mes en que Irma, se encontraba sola en la casa, llegó Jean Paul, más temprano que otros días. Al legar se saludaron como siempre y Irma, le invitó un café a Jean Paul, pasando a sentarse los dos juntos en el sofá de la casa, empezando a platicar, y de la escuela, pasaron a su país, y de su país a las conquistas de Jean Paul y este luego preguntó por los pretendientes de Irma, y el asunto se fue calentando. Después Irma, puso la mano sobre los fuertes muslos de Jean Paúl. Y poco a poco va subiendo hasta que pasa sus largos dedos por encima del grueso falo. Jean Paúl, se relaja y de plano desabrocha su cinturón y baja el ciper del jeans, abriendo la bragueta de par en par. Irma, complacida y alentada, mete la mano en el bóxer color camuflaje de Jean Paúl sacando el gran chorizo de al menos 30 centímetros y 2 1/2 pulgadas de grueso.Todavía flácido, Irma lo sopesa, lo acaricia y se inclina para besarlo, lo que provoca que rápidamente, se y se erecte y se ponga durisimo. Irma, no se atemoriza y sigue chupando y lamiendo la gran cabeza de la polla que tiene en sus manos. La soba y con sus dos manos no alcanza a abarcar todo el largo del intrumento. Jean Paúl, la toma del pelo y como si se tratara de una simple pelota hunde su miembro en la boca de Irma. Ahora la levanta y la desnuda en un tris tras, desgarando el vestido que lleva, baja las bragas de Irma, comprobando que su coño esta casi goteando de excitación. Por lo que también él, está sobreexcitado y la penetra de golpe, provocando un fuerte gemido de dolor y placer a Irma.

Pasan así más de un mes. Donde Jean Paúl, cuenta ya con su harem parrticular. Sin embargo se cuida de que las muchachas se encuentren juntas. Sin embargo, la falta de experiencia y descuido de las muchachas. Cobra su factura y Silvia, un día le dice a Jean Paúl, fíjate que no me ha bajado la regla este mes. Jean Paúl, le dice, que que bueno que ojala este embarazada. Pero por dentro queda muy tenso, pensando en como va a salir del problema.

Pasan los días. Y también Irma, un día le dice al muchacho, que cree que está embarazada.

Hasta que sucede lo inevitable. Las hermanas, platicando de sus respectivos amores y de sus respectivos embarazos, que pronto serán más que evidentes, llegan a enterarse que su amor es el mismo Jean Paúl. por lo que al llegar este a la casa le reclaman. Lo que obliga a salir de la casa a Jean Paúl. El cual ya nunca volvió más por esos lugares. Algunos dicen que volvió a su país africano. Quien sabe.

Las muchachas, por vergüenza, también emprendieron viaje a los Estados Unidos, donde tuvieron a sus respectivos bebés. Y volvieron a hacer sus vidas, sin regresar a esta Ciudad, nunca más.

Bueno está fue la historia verídica, de lo que les pasó a estas muchachas. Espero haber sido claro, contado la historia acertada mente y les haya gustado mi relato. Dejen sus comentarios.

Etiquetas: confesiones

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