El padre Manuel


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El padre Manuel
Manuel fue un niño de clase media que vivía en Guanajuato, Gto, México. Criado en un hogar fanático católico, como hay muchos en la región, desde niño fue impulsado por sus padres a abrazar el sacerdocio y el consideró que era normal que fuera cura. Al terminar la primaria entro a un PRE seminario donde empezó su preparación eclesiástica. Tenía una hermana llamada Carmen dos años menor que el a la cual sus padres querían también dedicar a la iglesia, pero ella se opuso, por lo que no le quedo más remedio que casarse a los 17 años. La madre de ellos, llamada Pilar era una mujer sometida por Don Manuel, el jefe de la familia, que tenía una empresa de transporte, que les daba para vivir desahogadamente. Para el todo era adorar a Dios y explotar a sus trabajadores y así se murió un día, cuando Manuel tenía 20 años. Al quedar viuda Pilar se dedico a dirigir la empresa y a cuidar a sus hijos lo más que pudo. De pronto sintió una especie de remordimiento al pensar que no les dio oportunidad a sus hijos de elegir su vida y se lo dijo a Manuel.
-No se si hicimos bien, tal vez debimos dejarte que crecieras más y entonces tomaras tu mismo la decisión de realizar tu vida.
-No te preocupes madre, yo estoy contento con mi vida, ya pronto me ordenare y me dedicare a Dios.
-Pero si te hubiéramos dado la oportunidad tal vez serias doctor, abogado o yo que se.
-Con lo que soy estoy contento madre.
Tres años después se ordeno sacerdote ante toda la familia, la única que parecía no estar feliz era su madre, que toda la ceremonia estuvo con gesto adusto. Manuel fue destinado a Dolores Hidalgo en una parroquia de barrio donde llevo a cabo su ministerio alegremente, pues era un joven lleno de vida y buenas intenciones. En poco tiempo se hizo popular entre los feligreses y mas entre las feligresas pues era un joven guapo. De 1.80 mts de altura y 75 Kg. de peso, elegante, educado que dejaba poca penitencia a los que confesaba, al grado que todo mundo se iba a confesar con el. Cada mes visitaba a su madre en Guanajuato donde pasaba unas horas platicando con ella, lo que los había acercado más de lo que estaban antes. Se dedico a su ministerio con toda la energía de su juventud y manteniendo su voto de castidad hasta que la debilidad de la carne le ataco, en algunos años tuvo hasta cinco relaciones sexuales, tres con mujeres penitentes que lo buscaron como hombre y otras dos ocasiónales con desconocidas. Así pasaron los años en que todo iba bien hasta que cuando tenía treinta años en que un día recibió una orden de obispado.
“El padre Manuel deberá presentarse en Guanajuato en la parroquia de Sta Genoveva a suplir al padre Miguel que por enfermedad se ausentara por dos meses”.
Bueno, pensó, estaré en mi casa. Al otro día se fue directamente a la parroquia a ponerse a las órdenes de párroco, el padre Adrián, que lo recibió con los brazos abiertos.
-¡Vaya hombre! Que bueno que llegaste pues tenemos mucho trabajo y no me doy abasto, hace tres días que se enfermo el padre Miguel y esta tremenda la cola de penitentes que vienen a confesarse, así que te pido que te pongas a la obra de inmediato.
-A sus ordenes padre, que para eso vine.
Manuel se metió en el confesionario y comenzó su labor de inmediato y así paso tres horas hasta la hora de la comida. Comió, platico un rato con el párroco y volvió al confesionario. Llevaba confesados a 4 o 5 penitentes cuando llego otra a confesarse.
-Ave Maria Purísima.
-Sin pecado concebido.
De inmediato Manuel reconoció la voz de su madre. Su primera reacción fue decirle que era el, pero se detuvo, pensando que en ese momento era el ministro del señor y no su hijo el que la confesaba. Como el confesionario no permitía ver al cura desde afuera decidió seguir adelante.
-Dime tus pecados hija.
-Padre, sufro mucho. Tengo deseos impuros y no se como controlar esto.
-¿Has probado la oración?
-Si padre, la he probado, pero los deseos llegan hacia mi cada día mas fuerte.
-¿Eres casada?
-No padre, soy viuda.
-Bueno, te voy a dejar una penitencia y cada vez que te vengan esos dese……………….
-Padre, aun no le he dicho con quien me vienen esos deseos.
-Bueno……se dice el pecado pero no es……
-Me vienen con mi hijo.
-¡Que….con tu hijo!
-Si padre, tengo un hijo y una hija y lo deseo a el.
Manuel no supo que contestar por lo que Pilar continuo su confesión.
-Tengo un hijo y una hija. El viene cada mes a vernos y trato de que no se de cuenta, pero ya no aguanto mas y creo que la próxima ves que venga no podré controlarme.
-Hija, eso que me dices es muy fuerte y no se que decirte. Creo que deberás orar mucho y alejar esos pensamientos de ti. Lo mejor que puedes hacer es encausar esos pensamientos hacia otras personas si no los puedes evitar. Ahora te dejare de penitencia tres padres nuestros, cuatro aves Maria y trata de no caer en la tentación.
-Gracias padre, es usted muy amable.
-Io te absolvo in de nomine……..
Pilar se levanto y salio de la iglesia mientras Manuel se recuperaba de la sorpresa. Para el era muy fuerte lo que acababa de oír y no sabia que pensar, a tal grado que se retiro del confesionario por media hora para reponerse de la sorpresa. Regreso a terminar su labor, pero no podía quitarse de la mente lo que su madre le había confesado.
“No es posible que esto este pasando, va contra todas las leyes de la naturaleza. ¡Dios ayúdame! Tengo una madre incestuosa”
Manuel se quedo dos días mas en la parroquia sin ir a su casa pues no se atrevía a enfrentar la situación “¿si se me insinúa que hago?” pensaba a cada instante, hasta que se decidió presentarse en su hogar. Cuando llego a su casa su madre lo recibió con grandes muestras de cariño y más cuando le dijo que se quedaría por un tiempo.
-¿y que vas a hacer aquí?-le preguntó su madre.
-a partir de mañana suplo al padre Miguel en le parroquia de Sta Genoveva.
-¿queeee, en donde? Pregunto su madre.
-En la parroquia de Santa Genoveva.
-¿a partir de cuándo?
-De mañana mamá, de mañana.
-¡Ahhh bueno! A partir de mañana.
Ese día las cosas fueron normales en casa y por la mañana Manuel se fue temprano a la iglesia. Comenzó a confesar feligreses hasta medio día, comió con el párroco y en la tarde reanudo sus funciones. De pronto llego a confesarse un joven de unos 22 años.
me acuso padre de mantener una relación sexual incestuosa.
Eso es terrible hijo, no debe ser.
Lo se padre pero no puedo evitarlo. Mi madre es demasiado hermosa a sus 44 años y la deseo tanto que no puedo vivir sin ella. Es tanto el amor que nos tenemos que nada mas pensamos en estar juntos. Ella es la única mujer de mi vida y desde hace cuatro años nos amamos.
Pues si no estas dispuesto a cambiar no tiene caso que vengas a mi.
Perdóneme padre pero es tanta mi felicidad que tenia que contárselo a alguien y que nadie mas lo supiera y este fue el único medio que se me ocurrió. Yo se que estamos mal pero no la hacemos daño a nadie y somos muy felices los dos.
Pues no tiene caso que te deje penitencia si no estas dispuesto a cambiar, vete y que Dios te ayude.
El feligrés se levantó y se fue alcanzando Manuel a verle la cara y observo un gesto de felicidad que no podía ocultar. Se quedo pensando en las palabras del joven “yo se que estamos mal pero no le hacemos mal a nadie” y de pronto todas sus creencias se cimbraron, sentía que su mundo se derrumbaba ante el. Se hinco ante el altar y se puso a rezar. Busco el modo de ir lo menos posible a su casa y trataba de estar lo menos posible a solas con su madre, tenia miedo a ser débil, a caer en la tentación del incesto.
Por primera vez vio a su madre como mujer y tuvo que reconocer que a sus casi cincuenta años era una mujer muy bella. Durante los años de su viudez había sufrido una transformación de una mujer opacada por el marido a una mujer elegante, conservada y atractiva. <<Dios mío, en que estoy pensando>> hubo un momento en que no pudo evitarla y ella se mostró muy cariñosa y tierna con el, buscando el contacto físico y dejando ver sus atributos lo que casi llevo a Manuel al paroxismo.
Manuel se refugio en la iglesia y buscando la paz le pidió al padre Adrián que lo confesara. Efectuaron todo el ritual completo y continuaron la confesión hablando como dos amigos, le contó toda la situación, de cómo su madre se había confesado con el y como había descubierto sin querer los deseos de su madre, de cómo el mismo había sentido despertarse en el esos deseos y ahora no sabia que hacer. El padre Adrián guardo silencio por unos instantes como pensando muy bien lo que diría y luego continúo.
-Mira hermano Manuel, los sacerdotes somos gente diferente a los demás, ni mejores ni peores, pero diferentes. Eso no nos excluye de tener las mismas necesidades de los demás y el sexo es una de ellas, junto con el amor. Normalmente venimos de familias muy apegadas a la religión y desde niños nos enseñan que eso es malo y sucio, pero no es así y al final terminamos sucumbiendo ante estas necesidades. Algunos agarran el camino equivocado abusando de niños y niñas y otros COMO YO buscamos el amor donde pueda ser mas discreto o sea, en la familia. Si…..ya se que esto te sorprende pero es así. Mi hermana, que esta dedicada a atenderme, también es mi mujer y los hijos de ella también son hijos míos; oficialmente mi hermana es viuda y nadie tiene que saber la verdad. Yo solo te aconsejo que quieras mucho a tu madre y hagas lo que creas que sea mejor para los dos, pero puedes estar seguro que nadie te amara y te dará tanto placer como ella. Eso es todo lo que puedo decirte…….. Io te absolbo in de nominis….
Manuel sintió que se quitaba un gran peso de encima, como que de pronto se abriese el cielo ante el y al terminar su jornada se fue directo a su casa, abrió la puerta de la reja, cruzo el jardín y se adentro en la casa. No vio a nadie, pero escucho ruidos en la cocina, se acerco y se paro en la puerta y entonces la vio. Su madre estaba cocinando vestida con una falda a la rodilla, tacones y una blusa ajustada. Su cabello caía sobre sus hombros, su brazo desnudo se veía largo y fino y los tacones le hacían resaltar su hermoso trasero. De pronto Pilar volteo y lo vio. Nunca había visto una expresión tan lasciva en la cara de un hombre, sintió que su hijo la desnudaba con la mirada, vio el deseo desbordado en sus ojos y le gusto, le gusto tanto que sintió una punzada entre sus piernas, adentro de su vagina.
-¿Ya llegaste mi amor?
<< ¿Mi amor?, porque lo llamaba así, si siempre le decía hijo>>
-Si madre, ya vine.
-Hoy saliste más temprano.
-Si………pude despegarme antes y en la tarde no voy a ir.
-Mejor…..así te quedas conmigo más tiempo.
-Madre…………. ¿sabias que eres muy hermosa?
-Bueno, para mi edad no estoy tan mal.
-Si yo pudiera tener mujer seria como tu.
Pilar pensó que este era el momento y decidió ir al grano.
-¿y por que no podrías tener mujer, se sabe de muchos sacerdotes que la tienen, por que tendrías que ser diferente?
-¿Tu serias la mujer de un cura?
-De uno como tu, si.
Manuel bajo la cabeza y se quedo mirando al piso como niño regañado y de pronto lo soltó.
-Mamá……….te deseo……..tengo días y noches que no duermo pensando en ti……..yo se que esto es terrible y si quieres me voy hoy mismo de la casa, pero ya no aguanto mas, tenia que decírtelo.
Pilar se quedo callada unos instantes y después le dijo.
-Hijo…….lo que tu sientes yo hace mucho tiempo que lo siento y lo deseo, se que esto e una locura pero todas mis ideas se derrumban ante el hecho que te amo y te deseo como hombre. No se desde cuando, tal vez desde que eras un jovencito y mi vida al lado de tu padre no era plena, tal vez desde que naciste.
Manuel se acercó a su madre y mirándola a los ojos la tomo por los hombros y la beso en la boca. El no era un experto y las veces anteriores que había tenido relaciones sexuales lo hacia consiente que eran situaciones momentáneas y no se repetirían, pero ahora sentía un inmenso placer al acariciar a su madre, sabia que esto era para siempre, que esto era amor y deseo.
-hijo, no soy una experta, pero por ti estoy dispuesta a todo. Quiero conocer y disfrutar todo contigo, que juntos alcancemos el máximo placer.
-Yo también madre, quiero que juntos conozcamos todo sobre el amor y el placer.
Manuel tomo a su madre por la espalda y sintió la suavidad de su piel, el aroma de su cuerpo y sus instintos hicieron lo demás. Besó la nuca de ella y recorrió su boca hasta sus hombros. Desabrocho la blusa y el brasier y brotaron sus senos. Grandes, jugosos y bastante erectos para la edad de ella. Paso sus manos por debajo de sus axilas y los tomo acariciándolos. Ella se volteo de frente a el y se dieron el primer beso de amor. Un beso suave y calido que termino en un enlace pasional de lenguas frenéticas que se introducían en sus bocas buscándose una a la otra. Pilar llevo sus manos al cinturón del pantalón de su hijo y procedió a desabrocharlo, lo mismo que la camisa, quitándole el cuello eclesiástico que usaba Manuel. Cuando bajo el cierre y su mano se introdujo dentro de la truza de su hijo y entonces lo “sintió”. Para ella era enorme el tamaño del pene de su hijo pues la única verga que conocía era la de su esposo, que no era muy dotado. Su instinto de hembra en celo la llevo a hincarse y sacar el pene de su cárcel llevándoselo a la boca. Para los dos era su primera vez y sintieron que sus cuerpos hervían de pasión.
-¡Ufff! ¡Aggg! Esto es maravilloso madre, no te detengas. ¡Dios mío perdóname!
Pilar no se detuvo pues ella también disfrutaba el tener la verga de su hijo en su boca. Lo suave de su piel, los líquidos que emanaban, la sensación de que hacia feliz a su hijo era tan grande como el placer recibido. Así estuvieron por cuatro o cinco minutos hasta que Manuel la detuvo y la puso en pie. Procedieron a terminar de desnudarse y entonces Manuel descubrió que su madre a pesar de sus casi cincuenta años era una mujer hermosa. Con la piel suave con poca celulitis y sin estrías en las nalgas, el pecho firme, sin arrugas en el cuello, y un hermoso y parado culo. Ella vio un hombre en plenitud. Alto, atlético, fuerte y con una larga y hermosa verga en todo su esplendor. Manuel la acostó sobre la cama y llevo su boca a la vagina de su madre empezando a mamarla, primero torpemente pero inmediatamente encontrando los puntos sensibles de ella, lo que provocó que pilar se revolviera de placer sobre la cama.
-¡Así mi vida! ¡Me tienes en la gloria! ¡Me vuelves loca!
Sin darse cuenta Pilar se revolvía hasta quedar boca abajo quedando su orificio anal a la vista de su hijo y para este fue como encontrar el paraíso. No pudo evitar llevar su lengua al ano de su madre introduciendo alrededor de cuatro centímetros en el recto materno. La explosión fue inmediata. Pilar arañaba las sabanas y levantaba su culo buscando la boca de su hijo.
-¡No pares por favor, no te detengas! ¡Dios mío, cuanto gozo!
Manuel ya no sabia de si, se había enajenado al grado que perdió la noción de todo. Para el solo existía el culo de su madre y a pesar de que nunca había hecho lo que ahora hacia, lo disfrutaba enormemente. Después de tres o cuatro minutos en esta caricia se incorporo y apunto la cabeza de su verga hacia la entrada anal de su madre. Ella se dio cuenta de que iba a ser enculada por primera vez en su vida y relajo lo más que pudo para permitir la introducción. Manuel empujo lentamente y a pesar de que ella sintió dolor no dijo nada, solo con su mano regulo el empuje de su hijo. Cuando estuvo totalmente adentro se detuvieron los dos y dejaron pasar unos segundos mientras ella se acostumbraba.
-¡Madre! ¿No te duele?
-Un poco mi vida, pero es mas el placer de saberte adentro de mi que el dolor.
– Esto es delicioso madre, nunca la había hecho con nadie.
-También es mi primera vez.
Mientras hablaban se comenzaron a mover acelerando el ritmo. Para Manuel era la gloria sentir como el culo de su madre apretaba su verga, la calidez de su ano, la ternura de su recto. Pilar se sentía plena, feliz, completa. Para ella el vencer tabúes y hacerlo con su hijo era el cenit de su vida. De pronto los dos voltearon y se vieron en el espejo del viejo tocador de Pilar. La imagen de los dos en la cúpula anal los excitó más de lo que estaban y arreciaron las embestidas.
-¡Siiii mi vida! ¡Parteme el culo! ¡Dámela toda que para eso soy tu madre! ¡Quiero tu semen en mi ano!
-¡mamita mía, tienes el culo mas rico del mundo! ¡Te voy a dar mi leche! ¡Dios, ya me viene madre, me viene la leche para tu culito!
Manuel descargo un torrente de semen en el ano de su madre que ella recibió gustosa, quedando los dos acostados de lado sobre la cama. Felices, satisfechos, ardientes y con muchas ganas de seguir disfrutando. Poco a poco Manuel saco la verga del culo de su madre y los dos se fueron al baño, donde se asearon mutuamente regresando de inmediato al tálamo incestuoso.
-Mi amor, lo disfrute muchísimo pero ahora quiero probar otras cosas.
-Lo que tú quieras mami, soy todo tuyo y no tengo limites para hacerte feliz.
-Quiero……….quiero mamártela y que te vengas en mi boca. Quiero probar el sabor de tu semen. Saber a que saben tus mocos.
-¿Qué te parece un sesenta y nueve?
-Juega.
Los dos se colocaron en posición de mamarse sus genitales. Pilar se llevo la verga de su hijo a su boca y Manuel introdujo su lengua en la vagina de su madre. Ella de inmediato empezó a destilar humedades que Manuel bebió con placer y no tardo mucho en tener un orgasmo. Manuel tardaba mas por la venida reciente, por lo que Pilar tuvo dos orgasmos más. Decidieron cambiar de posición y Manuel se sentó en la cama, mientras que Pilar se hinco entre sus pierna continuando la mamada.
¡Ugggg, mamita! Esto es delicioso……..si……..así…..mámame los huevos……….¿Te gusta mamarsela a tu hijo cura?
-¡glupds, glops, Ugggg, hummm!- contesto su madre con la boca llena de verga.
Manuel sintió que el semen estaba a punto de salir por lo que aviso a su madre.
-¡Ya me viene mamita, ya va a salir la leche para tu boquita! ¡Trágatela toda y disfrútala que aquí tienes toda la que quieras!
Estalló en un mar de semen que Pilar trago lo más que pudo. Alcanzo a dar tres tragos antes de que dejara de salir leche, aunque no pudo evitar que un poco cayera sobre sus pechos.
-Uyyy mamita, esto fue delicioso y tenemos que repetirlo seguido.
-Las veces que tú quieras mi vida, haremos todo lo que quieras y experimentaremos el placer de todas las formas. Te amo y solo deseo hacerte feliz y ser feliz contigo.
-mamita rica. A partir de ahora soy tu hijo, tu amante, tu guía espiritual y tu sacerdote. Io te absolbo en de nomini pater……………..
pacosuarez


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Author: pipau

viejo marino viviendo en Salina Cruz

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