El mallon morado de mi cuñadita Lendi

El mallon morado de mi cuñadita Lendi


Imagen2299Hola soy Alejandro vivo en mexico DF, esto me sucedió hace algunos meses, cuando comencé a trabajar en un negocio de la familia. Fue necesario que mi hermano y mi cuñada nos fueran a auxiliar.

Uno de esos días mi hermano tuvo que irse más temprano para pasar a comprar mercancía para trabajar, por lo que fue necesario irme para el trabajo con mi cuñada en el metro. Yo tengo 33 años y ella 17, tenemos una buena relación cuñada- cuñado, platicamos, reímos, bromeamos pero hasta ahí madamas, siempre le he hablado con respeto.

Aunque la verdad siempre he tratado de no mirarla de otra forma, ya que yo soy separado y no ignoro para nada los placeres del sexo y me conozco demasiado en los placeres de la carne. Compartiendo esto con ustedes reconozco que a veces he sido débil y que mis ojos se han desviado a observar sus pequeños senos, la redondez de sus nalgas, sus muslos, la forma en que se le mueven cuando camina o la forma en que los pantalones aprietan la redondez de sus nalgas. Que me dejan intuir si sus calzoncitos son chiquitos o medianos. A veces no se le marcan a través de su pantalón por lo que estoy seguro que entre sus nalgas trae metido un hilo.

Ese día acordamos que nos iríamos a las 7 de la mañana. Me levante temprano, es normal para mi usar pantalones de vestir, de tela delgado por esto del calor, y esta vez no fue la excepción. Salí de mi habitación para desayunar, ella estaba en la cocina; tenia puesto un mallón morado que dejaba ver una parte de sus pantorrillas, me pareció raro porque esta vez se había maquillado y en el pelo se había hecho una cola, su blusa dejaba sus hombros descubiertos por los que pasaba un tirante amarillo de su brassiere, de tal forma que se veía lindísima.


Aproveché que no estaba mi hermano para recorrer y deleitarme con su cuerpo. Lendi estaba buscando algo en la alacena parada de puntitas, tenía sus nalguitas paradas, no hice ruido para ganar tiempo y mirarle todo por atrás, su pelo, su espalda, sus caderas y un maravilloso culo que unido al olor de su perfume turbo mis sentidos; cuando presintió que estaba parado allí, rápidamente se dio la media vuelta y no pude evitar poner mis ojos en sus pequeños senos y bajarlos inmediatamente a su entrepierna, se le dibujaba un hermoso triangulo abultadito, me imagine lo apretada que debería estar su vagina dentro de esa prenda morada. ¿Qué calzón se habría puesto? Me pregunte.

De nuevo giro para tomar una taza, y descubrí que tenía una agujeta de su tenis suelta

¡Se soltó una agujeta!- le dije
Aaaahhh se me olvido atarla- respondió
Y en el acto se inclinó a sujetarla dándome la espalda.

El panorama que me ofreció fue inesperado para mí, ella estaba ahí agachada con sus culo hermoso parado frente a mí, la redondez de sus nalgas eran perfectas, mire fijamente entre sus muslos y pude intuir la entrada de su vagina, mi verga rápidamente dio muestras de vida, no podía quitar la mirada de la costura de su mallón, recorrí sus caderas, la línea entre sus nalgas.

¿Por qué tan serio?- pregunto cuando se enderezó

No supe si pensar si en verdad todo eso fue una casualidad, o si tal vez ella es algo ingenua para no darse cuenta de lo que me dejo ver.

Nos apresuramos a terminar para tomar el microbús. Nos sentamos juntos y ya sentada a ella se le moldeaban unas hermosas piernas, platicábamos y me decía que yo era algo más alegre que mi hermano, que no entiende por qué me separé. Le decía yo que las parejas no siempre logran entenderse, que por una u otra razón no se entiende y viene luego la separación.

De vez en cuando admiraba sus ojos cafés y el maquillaje de sus parpados combinaba con el color de su blusa, los tirantes saliendo de entre sus senos me permitían intuir el color de su brassiere. Hubiera querido oler sus hombros en ese momento. Mire a su entrepierna, imagine aquello que tendría oculto ahí y que siempre era acariciado y lamido por mi hermano.

Bajamos del micro y nos dispusimos a subir las escaleras para llegar a la estación del metro. Gente subía y gente bajaba por lo que le dije que se adelantara para dejar pasar a la gente. Ella subía delante de mí y yo subía uno o dos escalones atrás de ella. Tenía toda la libertad de admirar su excitante culo, la forma en que lo movía parecía provocarme. De vez en cuando ella volteaba a verme pero yo rápidamente disimulaba.

A veces la gente se detenía y mi cabeza quedaba centímetros debajo de sus nalgas. De esa manera, pude observar que se había puesto un calzón chiquito, que se le había metido en su canal trasero. Sobre su delgado mallón se marcaba el encaje de sus calzoncitos que no se había metido en su rajada.

Mientras subíamos, su mallón se le bajo un poco y del lado derecho de su cintura asomo un delgado trapito morado claro. Lo que hizo que mi verga se pusiera más dura, pensé en qué pasaría si se lo jalara un poco. Cuando nos emparejamos me pregunto:

¿Por qué me pediste que me adelantara, porque no te adelantaste tú?
Soy un caballero- respondí- y tu una dama y las damas siempre van primero
Aaaahhh gracias, que amable- me dijo- tu hermano nunca es así conmigo.

El espectáculo que vi en las escaleras hizo que mi verga siguiera dura. Casi llegábamos a los torniquetes y el metro comenzó a entrar a la estación, la gente comenzó a correr y nosotros hicimos lo mismo; con mi brazo le indique que se adelantara nuevamente, la gente rápido pasaba en el torniquete, a un individuo no le paso el boleto, todos chocamos con el de adelante, yo no pude detenerme y choque con ella.

Por lo que me fue imposible no tocar sus trasero con mi entrepierna, y ahí fue la primera vez que estuve muy muy cerca de ella. Rápidamente me separe, porque nada pude decir, ella volteo y solo sonrió un poco, pensé que se molestó.

Pasamos los torniquetes y nuestra sorpresa fue que había un mar de gente esperando el metro.

Creo que te vas a tener que ir a la sección de mujeres- le afirme
Ya te pareces a tu hermano, siempre me hace eso- me dijo un poco seria, pensé que si se había molestado por lo que había pasado y no quise molestarla mas
Bueno, yo lo decía para que no vayas en la sección de hombres, pero por mí si gustas esperamos a que venga un tren menos lleno- le respondí
Me parece bien, además aún es buena hora para llegar al trabajo- creo que le agrado mi respuesta.
Sí, – le dije- cuando entremos al tren, te vas a la parte de en medio, así viajaras más tranquila
Uuuuyyy que cuidadoso eres conmigo,, que bueno que tu hermano así fuera conmigo- me dijo sonriendo, creo que había logrado contentarla.
Nos paramos atrás de la gente que ya estaba formada para esperar un tren, pasaron varios llenos, mientras algunas personas abordaban los trenes hasta que al fin nosotros quedamos hasta enfrente
En este que venga, nos vamos, porque ya esperamos mucho-le dije
Si,- respondió- si llego tarde tu hermano se va a enojar y más si le decimos que no me fui en la sección de mujeres
¿A poco se enoja por eso?- pregunte
Si quieres averiguarlo díselo- me miro- un poco seria
Yo soy una tumba- asegure, el metro se aproximaba y la gente se comenzó a preparar para cuando este abriera la puerta.

La puerta quedo justo frente a nosotros, se abrió, bajaron tres personas, y el metro estaba igual de lleno que el primero, pero la gente de atrás empujo con fuerza, rápidamente entramos y ella ya no pudo avanzar más, quedamos a mitad de gente, sin ningún lugar en que sujetarnos, ella delante de mí con i pene y su culo pegados, la gente empujaba con fuerza:

Aaaayyyy- dijo ella- me aplastan. Me empujaron tanto que ya no podíamos ni movernos. Puse mis manos sobre sus hombros, tenía una piel suave. La puerta se cerró y el tren inicio su marcha, poco a poco la gente se acomodó, ella quedo con los pies juntos, yo tuve que separar los míos un poco para no caer. Mi nariz estaba a la altura de su pelo, si bajaba la cabeza mi nariz quedaba en su nuca y si giraba a la derecha o la izquierda, mi nariz quedaba cerca de la parte trasera de su oreja. Al principio no pensé en la situación, pero el movimiento del vagón hizo pensar mil cosas a mi compleja cabeza. Todo un círculo de coincidencias. ¿Qué harías tú en una situación así?

Mi nariz casi estaba entre su pelo, lleno de aroma de zampo de mujer, un poco húmedo olía maravilloso y me hizo olvidar que era mujer de mi hermano. Reaccionando baje la cabeza, pero me encontré con su nuca, olía un poco diferente, algo a crema femenina, estaba llena de vello que me hizo pensar en el vello de su vagina cubierto por los pequeños trapos de su calzoncito. Reponiéndome gire a la izquierda, pero me encontré con su oreja, decidí quedarme así, creo que era la mejor opción. Llegamos a la siguiente estación y la gente seguía igual, el metro continuo su marcha y por lo irregular de las vías se movía de un lado a otro.

Yo llevaba un pantalón de vestir, delgado, así son estos pantalones. Las nalguitas de Lendi estaban bien pegadas a mí, el movimiento hizo que mi pene quedara justo a mitad de sus culo, a veces el metro se movía mas, y sentía como sus nalgas duritas se aplastaban con mi cuerpo, por lo mismo sentía como se abrían con la presión, con mi pene podía sentir la rajada entre sus nalgas, aunque poco mi pene se deslizaba, tallaba, rozaba a presión sus nalgas.

Todo mi sexo estaba en sus nalgas y mi pecho pegado a su espalda, Lendi a veces como que se acomodaba, a veces como que no quería estar así, a veces miraba a otros lados y su pelo rozaba mi nariz no hay duda que ella sentía mi dura verga, sentía como mi verga se había ido para abajo, entre sus nalgas, pero yo me hacía un poco para atrás como queriéndolo evitar. No sabía qué hacer, si olvidarme de todo, si aprovechar la situación, si hacerme el occiso, y dar rienda suelta a mis pasiones sexuales.

En ese pensamiento, mi respiración comenzó a agitarse, el aire que expiraba llegaba a su nuca o a veces o su oreja, note como se comenzaba a sonrojar, a veces sentía que a propósito hacía para atrás su cabeza y mis labios rosaban por detrás de su oreja olorosa a loción, un aroma que hizo que me sintiera un hombre para ella y ella una mujer para mí.

Mis deseos hacia ella comenzaron a aflorar, decidí dejarme llevar por mis desatados deseos bestiales, puse mi nariz en su nuca y comencé a inundarla de mi respiración, ella lo sintió y meneo su cabeza en señal de excitación, mis dedos en sus hombros comenzaron a acariciar los tirantes de su brassiere amarillo; aproveche un movimiento del tren para bajar mi nariz a la parte superior de sus hombros que también olían a perfume de mujer.

Empuje hacia delante con mi verga y en ese momento ella repago mas sus nalgas, paro un poco su culito y sentí mi pene deslizarse dentro de sus muslos como buscando su jugosa vagina. Cuando lendi lo percibió me miro de reojo, con mi barbilla rozando su hombro izquierdo, con mi respiración agitada llegando a su delgado y perfumado cuello. Bajo y subió nuevamente su duro culo.

No había duda, a ella le estaba gustando restregar su culo en mi verga, le excitaba el que mi pene se deslizara entre sus muslos, por lo que, como pude, baje mi mano derecha a su cintura, pude sentir como terminaba su blusa y comenzaba su mallón. Con mis dedos sentí un poco su piel, y mi mano quedo ahí inmóvil cuando el tren llego a la siguiente estación.

El metro había avanzado tanto y yo la cuenta había perdido, en la siguiente estación, las puertas se abrirían del lado contrario:

Vas a bajar- varios preguntaron

La puerta se abrió y a empujones la gente comenzó a bajar, nos separamos lendi y yo, la abrace de la cintura y la jale porque se la llevaban para fuera, de igual modo entro mucha gente y por todo el movimiento lendi quedo frente a mí pero con su nalga derecha oprimiendo mi pene, su hombro derecho estaba cerca de mi pecho, mi nariz quedo justo frente a su oído, y si yo giraba a la izquierda mis labios se encontraban con su linda mejilla. Mis manos la abrazaban a la altura de sus hombros.

El metro inicio su marcha y mi pene que estaba presionado hacia abajo, con el movimiento comenzó a acomodarse hacia adelante apuntando hacia su nalguita derecha, todo mi pene rozaba en el contorno de su nalga, sintiendo su dureza y su curvatura: mi punta se deslizaba en el centro de su nalga como buscando la entrada de su ano.

Me comencé a excitar mucho más, mi pene estaba duro a mas no poder y comenzaba a sentir lo húmedo de mi bóxer. Mi respiración de aire caliente inundaba el oído de mi ahora hermosa lendi. Volteo a mirarme a los ojos y mis labios comenzaron a rozar su mejilla, con ellos la recorrí lentamente humedeciéndola con mi aliento, Lendi giro aún más y sus rosados labios lentamente se acercaron a los míos. La abrace más fuerte, mi brazo izquierdo que pasaba por su pecho presiono sus puntiagudos peoncitos, baje mi mano derecha hasta su cintura, y la apreté contra mí. Mi pene quiso hundirse en su nalguita y mis labios sintieron el inicio de los suyos, el metro de pronto paro a medio túnel, la abrace más fuerte para no caer,
Perdón- exclame
Con sus mejillas sonrojadas lendi sonrió
El metro se demoró varado, ninguno se movió.

El metro inicio el vaivén Lendi movió su duro culito, mi pene comenzó a deslizarse sobre su nalga, abriendo sus rosados y húmedos labios giro la cabeza hacia mi oído
Poonte atraaás de miii – susurro, al momento que intento girar su culo para ofrecérmelo completamente.

Lentamente su culo giro, la punta mojada de mi pene se deslizo al centro de su culo, cuando lendi sintió que mi punta encontraba su rajada detuvo su movimiento, paro un poquito su deseado culo y mi pene se deslizo sobre su canal hacia abajo buscando nuevamente su vagina abriéndose paso entre sus muslos.

La jale de la cintura, mi verga no desaprovecho y trato de entrar lo más que pudo por debajo, lendi lanzo un leve gemido. Mis dos manos estaban un poco más debajo de su ombligo, Se menaba lentamente atrás y adelante con el moviendo del vagón, mis dedos intentaban pasar por debajo del elástico de su mallón, yo la jalaba para que restregara más su redondo trasero, al hacerlo sentía como sus nalgas se separaban y su canal abría, estaba súper excitado, mi pene se comenzó a contraer, ella lo sintió y levanto su culo un poco más, por lo que ya no me pude separar y me comencé a chorrear pegado a ella. Faltaban dos estaciones para llegar, así continuamos pegados, sentía como mi semen escurría por mi pierna, hasta que la puerta en la estación destino se abrió.

Llegamos- le dije
Ella salió rápidamente, para tomar las escaleras eléctricas, creo que mi semen había atravesado mi pantalón porque en sus muslos pude observar unas manchitas blancas.
Caminamos en silencio hacia la salida, nadie sabía que decir.
Perdóname- exclame – no me pude controlar, pero .. .
No digas mas- interrumpió – los dos quisimos no? A los dos nos gustó no?
En eso tienes mucha razón – respondí – pero quiero que sepas que siempre te he deseado, que siempre he querido mordisquear tus hermosas nalgas, y de lamer tu jugosa vagina. Espero que no te molestes por esta confesión.

¿Cómo que eres muy directo no? – pero así como esta vez, para que eso suceda, no te debes desesperar, solo deja que las circunstancias lo decidan.
CONTINUARÁ
GRACIAS POR SUS COMENTARIOS.

Relatos Similares:


6 comentarios en “El mallon morado de mi cuñadita Lendi”

Deja un comentario