Daniel.

Todo comenzó un día que mi madre me mando por mi hermano a casa de un amigo.
Tenia 19 años, soy de piel blanca, ojos grises, cabello castaño y chino. No soy muy delgada sin embargo tampoco estoy gordita, mido aprox. 1.67.
Total que ese día pase yo por mi hermano, toque a la puerta y salio un hombre muy bien parecido de unos 30 años, muy bien vestido también. Pregunte por mi hermano y el contesto:
– Pasa, enseguida le hablo.
Yo me pase y me senté en la sala esperando a que mi hermano bajara.
Cuando pensé que ya venia era solo ese hombre atractivo que me abrió la puerta y dijo:
– Ahorita baja, no tarda lo que pasa es que están descargando unas cosas .
Yo conteste que estaba bien y que lo esperaba entonces.
El sacando platica pregunto:
– Entonces supongo que eres su hermana verdad?
– Si , mi mama me pidió de favor que pasara por el.
– Me lo suponía, se parecen mucho.
Yo en ese momento quería sacarme esa duda tan grande de si el era el papa del amigo de mi hermano, y le pregunte:
– Tu eres el papa del…
No pude ni terminar la pregunta cuando el contesto:
– No para nada, soy su tío. Vivo aquí desde hace ya dos años.
(Debo reconocer que me alivio saber eso.)
– A que bien , si pensé que estabas muy joven para ser su papa.
El se rió picaramente y me contesto ya se, aun soy joven para esas cosas.
Mi hermano bajo y yo dije:
– Bueno muchas gracias, hasta luego.
EL me dijo:
– No de mada, aquí son bienvenidos cuando quieran. Por cierto me llamo Daniel.
– Agatha, mucho gusto.
Sonrió me saludo de beso y se despidió.
Pasaron los días y sinceramente me fui olvidando de Daniel, hasta que otro día mi madre me pidió que llevara a mi hermano a casa de su amigo. Yo entusiasmada accedí, pensando que vería de nuevo a Daniel, ese hombre del que ya casi me olvidaba.
Llegando a la casa mi hermano toco la puerta y salio de otra vez, ese hombre guapisimo y muy bien vestido.
– Hola Emilio! (mi hermano) como estas?
Mi hermano entro a la casa y yo salude a Daniel.
– Hola Daniel como estas?
– Muy bien ahora que te veo. Contesto muy seductor.
Me pareció algo atrevida su respuesta, aunque me gusto escucharla.
– Jaja, no me digas? Conteste.
Me dijo que si quería pasar, pero le dije que tenia otras cosas que hacer, que en un rato pasaba por mi hermano.
El se despidio y me dijo:
– Aqui te espero entonces.
Me fui, hice lo que tenia que hacer y al cabo de unas horas pase a recoger a mi hermano.
Parece que Daniel ya reconocía el sonido de mi coche porque antes de tocar la puerta el ya me esperaba ahí.
– Hola de nuevo, pasate en un momento viene Emilio.
Me sente de nuevo en la sala con el mirandome fijamente en el sofa de enfrente y me dice:
– Cuantos años tienes Agatha?
– 19 y tu?
– Mas que tu, eso es seguro.
– Cuantos, insistí.
– Tengo 33, me dijo mientras me miraba seductoramente.
– No estas tan grande, es una muy buena edad conteste.
El soltó la carcajada y me dijo.
– Buena edad?, como para que?
– Para divertirte, salir, conocer gente. Simplemente sin preocupaciones, le dije.
– Tienes razón, sin preocupaciones, simplemente divertirme.
Bajo mi hermano, me pare del sillón y en eso me dice Daniel:
– Oye me puedes pasar tu numero?
– Yo sonreí algo ruborizada por la pregunta y le conteste que si.
Lo anoto muy gustoso, dimos las gracias y nos despedimos.
A partir de ese momento Daniel ya no salia de mi mente, esas pequeñas pero sustanciosas charlas donde me daba cuenta que yo le atraía, y mas aun cuando pidió mi numero.
Justamente estaba pensando en el cuando mi teléfono suena. Era un numero desconocido así que supuse que era el.
Contesto algo nerviosa y escucho una sensual voz que salia del otro lado..
– Hola Agatha, como estas?
– Daniel? pregunte algo apenada por ese cuestionamiento que era de lo mas obvio.
– Claro, a quien mas esperabas?
– A nadie, solo que no registre tu numero.
– Pues no te lo pase corazón.
Me sorprendí de lo coqueto y aventado que se estaba portando, pero eso hacia que me gustara mas. Esa seguridad en un hombre, la manera en como dice las cosas era uff, me hacia sentir cosas en el estomago.
– Oye Agatha, yo nunca te pregunte si tenias novio.
– No, no tengo.
– Perfecto porque me gustaría conocerte mejor, si es que tu quieres.
– Si, esta bien, a mi también me gustaría que nos conociéramos mejor.
– Perfecto!, Cuando nos podemos ver?
– Que te parece mañana, llevare a mi hermano a tu casa, podemos platicar un rato.
– Esta bien, es un buen comienzo, después seguiremos con las citas mas formales. Contestó
Colgamos el teléfono, y en ese momento yo sentía un éxtasis, una emoción tremenda, por una parte sus actitudes, su carácter, por otra su físico y su edad, que me asustaba ya que me ganaba por 10 años. Pero al mismo tiempo me atraía, me excitaba.
Esa noche soñé con el, que me besaba, me acariciaba,me hablaba al oído. Me desperté y me di cuenta de que estaba muy mojada, intente tranquilizarme y volví a dormir.
AL día siguiente llegamos a la casa de Daniel, como siempre mi hermano subió como si nada mientras Daniel me saludaba muy dulce y coquetamente.
Me senté y me ofreció algo de tomar, comenzamos a platicar, y mientras lo veía no podía dejar de pensar en ese sueño tan loco que había tenido la noche anterior. No pude evitar mojarme de nuevo, el me noto extraña y me pregunto:
– Te pasa algo?
– No, estoy bien, es solo que estaba pensando en unas cosas. Conteste nerviosa.
Continuamos hablando hasta que anocheció. Le dije que teníamos que irnos, y algo desilusionado contesto.
– Esta bien, te llamare esta noche.
Sonreí y me despedí.
Llegando a mi casa esperaba con ansias su llamada. Cuando por fin sonó el teléfono conteste apresuradamente y de nuevo su voz seductora:
– Hola hermosa, como llegaste a tu casa?
– Muy bien, y tu como estas desde que me fui?
– Mal, ya quiero verte otra vez.
Esa respuesta me hizo subir al cielo y quedarme ahí por un rato.
Nos veremos pronto, conteste.
Yo tampoco puedo esperar para verte.
El rió y me contesto:
– Es raro, pero ciertamente me atraes mucho Agatha, y disculpa si te lo digo de esta manera pero no nadamas en tu forma de ser, tu físico la verdad me vuelve loco.
No podía creer lo que acababa de escuchar, fue algo inesperado pero agradable y emocionante.
– Daniel, desde que te vi por primera vez, me gustaste y para mi lo primero fue el físico, le dije mientras reía.
El también comenzó a reír y me dijo, enserio espero verte pronto. Me tengo que ir. Colgamos y yo me acosté en mi cama repasando todas las cosas que habían pasado hoy, lo que me había dicho y lo que yo le dije. esas confesiones que necesitábamos decir pero no podíamos por miedo a el rechazo por parte de los dos. Aunque yo sabia que le atraía no pensé que el fuera tan aventado y me diría las cosas así, debido a que no teníamos mucho de conocernos pero parece que eso no le importo. Debo confesar que ese día si me toque pensando en el, en lo que me decía y en lo que yo imagine que me haría.
Fue delicioso.
Lo que sucedió la siguiente vez que nos vimos lo contare en el siguiente relato.
Si te gusto este y quieres que continué, házmelo saber en los comentarios y escribiré el nuevo con brevedad.

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