Cuando yo era un niño de 6 años de edad, ya me entusiasmaba y me llamaba la atención la desnudez de las niñas, me acuerdo que un día fue la hija de la sirvienta, la cual era de cabello corto, delgada, y de mi misma edad, yo la savia llevar a la parte trasera de mi casa y allí me encantaba bajarle el pantalón, verla desnuda y de ves en cuando le daba un beso en la boca, pero ella un día se marcho y no la vi mas.
Después seguí creciendo cuando ya tenia 8 años de edad, me gustaba jugar con las amigas de mi hermana, había una en particular que era muy morochita, a ella le encantaba jugar al papa y a la mama, un día aprovechando que no estaban mis padres, quedamos solo yo, mi hermana y su amiga, así que que jugamos al papa y a la mama, como mi hermana era tres años menor que nosotros, hizo de hija y en un momento dado, mi hermana se marcho hacia la despensa o almacén del barrio para comprar unos caramelos, en ese momento yo estaba apoyado en la cama, junto con Claudia, la amiga de mi hermana, ella en ese momento tenia puesto un pantalón, yo se lo baje de un manotazo, quedando ella solo en bombacha, ella no sabia que le estaba asiendo yo, la recosté un poco en la cama y le empecé a pasar mi lengua por su vagina, ella se reía por que le hacia cosquillas, pero eso solo fue un momento nada mas, juego de chicos, después nunca mas volví a ver Claudia.
Cuando ya tenía yo 11 años, mi deseo sexual era bastante pronunciado, en mi casa mis padres alquilaban habitaciones y allí vivían en una habitación un pequeño grupo familiar compuesto por la madre el padre y una hija llamada Silvia, un año menor que yo y su hermano de 5 años.
Todas las noches cuando salíamos a jugar a la calle, Silvia vestía un vestido amarillo que le llegaba a las rodillas, una noche como no había donde sentarse ella se sentó sobre mis rodillas, yo podía sentir, cada ves que ella se movía que su bombacha azul rozaba mi pantalón, eso me excitaba mucho, hasta que una noche, como siempre ella se sentó en mis rodillas y yo deslice mi mano derecha por debajo de su vestido y le empecé a acariciar la vagina ella no se molestaba por eso, mas bien le gustaba, así que todas las noches que jugábamos yo le metía la mano dentro de la bombacha, era tal su gusto por eso que de a momentos ella movía sus glúteos sobre mis rodillas.
Finalmente, una noche, ella aprovecho que mis padres no estaban y entro a mi pieza, yo ya estaba en la cama, levanto el cobertor y se acostó al lado mío, allí nos dimos muchos besos en la boca, mientras mi mano acariciaba una y otra ves su vagina.
Pero Claudia también se fue de mi casa, ya que era una inquilina, y así fueron pasando los años y pronto cumplí 13 años, a esa edad conocí a Mirta, que era dos años menor que yo, y también era inquilina junto con su madre, a Mirta le encantaba que yo la besara y que de ves en cuando le manoseara la vagina, me encantaba verla desnuda tenia una cola bien parada, a ella también le gustaba que yo le lamiera la vagina, me decía que sentía algo extraño y lindo, con ella estuvimos durante dos años jugando de esa manera.
Finalmente llegue a los 15 años, allí conocí a Alejandra, que era la hermana de mi padre, ella era mayor que yo con tres o cuatro años, siempre le gustaba andar en bombacha en la casa, era muy libertina, pero a pesar de su edad no sabia casi nada del sexo, una noche cuando yo ingrese a su habitación, ella estaba en bombacha viendo televisión, en un momento determinado, ella se levanto para aumentar el volumen de la televisión, yo estaba detrás de ella, y cuando se agacho o inclino hacia delante, pude verle la raya del culo, eso me éxito muchísimo, yo estire la mano y le baje la bombacha, ella se molesto bastante conmigo, pero yo ya estaba bastante excitado como para dejarla escapar, así que esa noche me deslice en punta de pies hasta su habitación, en forma rápida entre en su cama, ella dormía profundamente, así que casi no me sintió, me deslice hacia abajo, de tal manera que mi boca estuviese a la altura de su vagina, yo podía oler el perfume de su bombacha, lentamente se la fui sacando, y antes que ella pudiera reaccionar, yo ya le estaba chupando la vagina, ella sabia que era yo pero se quedo quieta hasta que yo termine de lengíŒetear su clítoris, después que yo termine de saborear sus jugos, subí hasta la altura de su cabeza, y allí nos quedamos charlando un largo rato, ella me hizo prometer que eso seria un secreto entre los dos.
Una noche, cuando mis padres se fueron a una fiesta, nos quedamos solamente yo y mi tía, ella se fue a acostar temprano, se puso su camisón verde transparente, lo cual permitía ver con claridad su bombacha, yo la seguí hasta el cuarto, allí yo me desnude por completo delante de ella, mi tía se sentó en el borde de la cama y se saco el camisón verde, sus pórtasenos también se los quito, yo la recosté sobre la cama y le saque lentamente la bombacha celeste que tenia puesta, era la primera ves que podía verla completamente desnuda, su cuerpo para mi era hermoso, ella estaba muy tímida, yo subí a la cama le hice abrir ampliamente las piernas e introduje mi pene en la vagina de mi tía Alejandra, era la primera vez que introducía mi miembro en la vagina de una mujer, los dos gozamos ampliamente del sexo esa noche, en momento determinado cuando yo sentía que iva acabar, sentí que algo se deslizaba por dentro de mi Pene, era algo liquido, que termino en la vagina de mi tía, ella me pedía que no la orinara, ya que ambos pensábamos que era orín mío, pero mas adelante me enteraría que ese liquido blanco no era orín sino semen, con lo cual se embaraza a las mujeres.
No obstante eso yo y mi tía, teníamos relaciones sexuales en cualquier lugar de la casa, algunas veces era ella la que venia a mi cama, con desesperación.
Pero un día apareció un novio en su vida y ella ya no quería tener relaciones conmigo, ante tal situación tuve que tomar medidas drásticas, cada ves que el novio se iva, después de visitarla en mi casa y si mis padres no estaban, yo la tomaba de los cabellos y la metía en mi dormitorio, allí le levantaba el vestido y de un manotazo le sacaba la bombacha y la penetraba, al principio eso a ella no le gustaba, pero después lo empezó a disfrutar, tanto que cada vez que ella despedía al novio en la puerta, si mis padres no estaban ella ya ingresaba desnuda a mi cama, y allí yo la montaba a placer.
Pero finalmente tía Alejandra se caso y se fue de mi casa, el marido se la llevo a otra ciudad y pocas veces la veo desde ese momento, por supuesto lo nuestro siempre será un secreto de los dos.
Loa años fueron pasando, y conocí a otra inquilina en mi casa, su nombre era Mabel, era una chica muy bien dotada, unas tetas bien redondas como melones, yo ya tenia 18 años, un día Mabel y yo nos fuimos a dar un paseo por el rió, allí nos desviamos hacia un pequeño matorral, los dos estábamos sentados frente a frente sobre unos pequeños troncos, cuando de pronto note los lindos pechos de Mabel, yo metí mi mano entre su blusa y deje sus tetas al aire, acto seguido las chupetee un poco, ella se sensibilizo y me dijo que ella también quería chupar algo, de inmediato su mano bajo el cierre de mi pantalón y manoteo mi pene, lo saco un poco y lo empezó a mamar, era la primer vez que yo podía sentir lo rico que es que te mamen el pene.
Ya cerca de fin de año, una tarde Mabel y yo nos encontramos solos en la casa, ella se me acerco y me dijo que no tenia portatetas, yo le metí la mano y comprobé que era verdad, ella me dijo que quería tener relaciones sexuales conmigo, yo acepte, entramos en la cocina de mi casa, se saco la bombacha blanca que tenia puesta, se levanto la falda y yo la penetre, ella gozaba como una diabla, después cambiamos de posición y ella vino encima mío, la desgraciada se movía como una loca, finalmente termine eyaculando mi leche en su boca, pero ella quería mas y me pidió que la penetrara analmente, ella se acomodo en el piso, puso sus glúteos en posición, alzo la cola, y con una mano se abrió los glúteos y yo la penetre analmente, fue mi primera experiencia de sexo anal, era algo maravilloso, podía sentir que mi pene estaba aprisionado por el esfínter anal y que su cola chocaba una y otra vez con mis muslos, hasta que finalmente llene de leche su culo, fue algo maravilloso.
Pero Mabel también se fue, pero esta ves mi madre la echo, cuando se entero de nuestra relación.
Así llegamos a mis veinte años, que es cuando conocí a Leticia, una mujer hermosa con la cual yo deseaba casarme, era de piel blanca, muy pulcra, sabia atender al novio tanto en la casa como en la cama, siempre sonriente y muy bien vestida, lamentablemente nuestra relación estuvo signada por el problema de la distancia, yo me tuve que marchar a estudiar a un lugar lejano, y solo de ves en cuando podía verla, pero eso si, ella me hizo gozar con su culo, vagina y lengua, hoy en día ya esta casada y tiene sus hijos.
Y finalmente llegamos a la actualidad, donde conocí a Lucia, la cual es mi actual novia, yo ya tengo 27 años y se que conocí a la persona que me acompañara por el resto de mi vida, estoy a punto de graduarme en la Universidad como Ingeniero, Lucia ya es una brillante Doctora.
A pesar de haber empezado a tener sexo a tan temprana edad, hoy saco la conclusión que el verdadero amor esta mas allá de cualquier relación sexual, que lo fundamental es la comprensión del uno para con el otro, así a sido mi historia de una evolución sexual.