INOCENTE COLEGIALA

Esta historia sucedió hace un año, yo regresaba de mi trabajo y en el camino me encontré, con Marcela, de 16 años que estaba saliendo del colegio, lo llamativo era su falda tan corta de color gris, ella se me acerco y me pidió un cigarrillo yo le di el ultimo que me quedaba se lo encendí e iniciamos una conversación para ese entonces ya eran las siete de la tarde y la noche caía rápidamente, le pregunte donde vivía, ella me respondió que para llegar a su casa tenia que tomar una movilidad pero que se había quedado sin dinero, ya caída la noche ingresamos a un parque lleno de árboles, donde había escasa iluminación, nos sentamos en una banca, mientras yo le comentaba de mi trabajo, Marcela miraba de reojo a las parejas de novios que se reunían ahí al amparo de la oscuridad, se podía sentir los gemidos de las muchachas siendo sometidas, entre los árboles, Marcela me pregunto que era ese ruido, le conteste que los novios estaban teniendo relaciones sexuales, ella me pidió que le contara mas detalles, yo preferí contárselo con parte practica de por medio, le pedí que se parara y que dejara sus libros en la banca, la apoye contra un árbol y le dije, Marcela primero tenes que sacarte la bombacha, ella levanto su falda gris y obedeció, a pesar de la oscuridad pude ver que era de color celeste con estrellitas rojas, acto seguido procedí a frotar su angelical pubis con mi mano, pude sentir que su cuerpo estaba empezando a pedir mas, desabroche su blanca blusa y le saque su sostén o brasier, sus tetitas eran como la miel en mi boca, una ves que me di cuenta que estaba muy caliente le dije a Marcela que agarrara mi miembro y se lo metiera en la boca, ella no quiso obedecer, inmediatamente yo me arrodille y procedí a chupar su conchita, eso fue suficiente, al minuto ella estaba mamando como una buena niña, después la coloque sobre la banca, levante su falda tableada y le dije lo que iva a pasar, ella me respondió â??penetrame hasta el fondo con tu miembroâ? y mi pene ingreso en esa vagina estrecha, la monte una y otra vez al amparo de la oscuridad pero ella no largaba ningún gemido, entonces pensó que yo le había mentido, acto siguiente le comente que para eso tenia que penetrarla por atrás y ella me pregunto que era eso, le explique con detalles y ella entendió, se dio vuelta y se agacho, de golpe su ano me estaba llamando, primero coloque mi pene entre sus glúteos para lubricarlo, ella tenia las dos manos apoyados en la banca, cuando sentí que su culo ya estaba bien humedecido la penetre de un solo golpe, allí pude confirmar que ese culo era virgen, mientras yo la culeaba una y otra ves ella lanzaba pequeños gemidos de gozo y de placer, lo que mas me enardecía era que sus glúteos chocaban una y otra vez con mis muslos, mientras mi pene entraba y salía, ante todo esto, Marcela daba su opinión con estas palabras â??mi culo me esta ardiendo y doliendo, pero el placer que siento es incomparableâ? pude sentir que mi semen ya venia a toda velocidad, entonces saque mi pija, hice sentar a Marcela en la banca y le pedí que cerrara los ojos y que abriera bien grande la boca, ella obedeció, acerque la punta de mi miembro hasta el borde de sus labios carnosos y eyacule en un solo chorro grueso, pude ver que mi leche estaba completamente en la boca de Marcela y le pedí que lo tragara, como una buena alumna de sexo obedeció de inmediato, para ese entonces ya eran las 11 de la noche, la oscuridad era total en el parque, ella se puso su bombacha y su brasier, se acomodo su pelo negro y me dijo que había sido la noche mas excitante de su vida y que quería ver con cierta frecuencia a mi pene, especialmente en su ano donde mas lo había gozado.
Nos fuimos a la calle principal y ahí me despedí de ella, le di dinero para el taxi y se marcho a su casa, en la despedida yo la bese con pasión y quedamos en que todas las veces que pudiéramos volveríamos al parque para que su culo y mi pene sigan gozando, desde ese entonces siempre que vuelvo del trabajo cuando paso por el frente del colegio, espero que mi colegiala salga, para así divertirnos entre los árboles y la noche del parque.

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