fue por desquite

Ante los insultos de mi padre se ocurrio cobrar venganzaMi padre tiene la costumbre de comer un pan tostado untado con natas y azúcar diariamente por la noche después de trabajar, algunas veces es mi mamá la que lo prepara otras ocasiones es Petrita, la sirvienta, o yo si no hay nadie disponible, mi padre es un hombre muy seco en su trato familiar, nadie puede salirse de su control, nadie puede levantarse de la mesa si él no lo autoriza, en general mi madre y mis hermanos le tenemos miedo más que respeto. Es un ser demasiado frío y calculador, según él muy católico, en realidad sólo piensa en su beneficio personal.
Una ocasión, cuando yo acababa de cumplir 19 años mis amigas me invitaron a bailar a una disco, una de mis mejores amigas, Carol me presto un vestido muy sexi para esa noche, era un vestido tipo strapless sin tirantes muy entallado y corto, los muchachos que nos acompañaron quedaron impactados, nos fuimos con el permiso de mi papá y la condición de regresar a las 11 de la noche, para mi mala fortuna a esa hora empezo el baile, llame a mi casa para pedir más tiempo, mi papá fue rotundo, dijo no. -Estoy con mi socio Agustín en casa charlando de un negocio, pero ahora voy por ti, es muy tarde- colgó el teléfono.

Más tarde yo esperaba afuera de la disco mientras charlaba con Carol y sus amigos, ellos me dieron sus teléfonos y me invitaron a salir, cuando llegó mi papá muy enojado, me tomó del brazo y me jaloneo al auto del Lic. Agustín que se ofreció acompañar a mi papá. Me dijo enfrente de Carol y los muchachos â?? ¡¡¡así te quería encontrar, de puta en la calle!!!- me subió al coche y amenazo a mis amigos. Se subió furioso al coche y gritó â??mira nomás Agustín, ¿cuanto pagarías por cogerte a esta pinche puta de hija que tengo?- me dio dos bofetadas y el Lic. Agustín tomo del brazo a mi padre â??calma Luis, es sólo una joven- dijo- así son los chavos- mi papá en tono más bajo â?? una jovenâ?Š chingao, parece puta con esa ropaâ?Š vámonos- el Lic. Agustín arrancó su auto sin antes echarme una morbosa mirada. Desde ese día mi miedo se transformó en odio contra mi padre, quería desquitarme, no sabía como, sólo sabía que tenía que hacerlo.

NeoPene

El tiempo pasó, ningún chico de la escuela quería acercárseme por miedo a mi padre, bajaron mis calificaciones y aumentaron mis problemas con él, estaba todo el tiempo deprimida y en algunas ocasiones tuve ganas de suicidarme, no quería hacerlo hasta lograr vengarme de las humillaciones de ese señor que decía ser mi papá. Hasta que un día me enteré que empezó a tener dificultades con el Lic. Agustín por una disputa de negocios.
Eso me dio una oportunidad única de cobrar venganza, yo conocía el despacho del señor Agustín, algunas veces acompañé a mi padre a recoger documentos, así que me dirigí a buscarlo, me vestí como la última vez que me vio, con un vestido corto y entallado sin tirantes, fui a buscarlo, antes guarde un pequeño frasco, y una cámara instantánea en mi bolso, fui a buscarlo y ahí estaba el, con algunos tipos malencarados, estaban â??arreglando un negocioâ?, todos me vieron con lujuria.

-Hola Laurita, ¿qué te trae por aqui?-dijo con hipócrita ternura- ya eres toda una mujer, te ves muy guapaâ?Š

– Gracias, Lic. Agustín, vengo a hablar con usted, en privadoâ?Š
– Claro, deja me despido de estos señores y yaâ?Š
Se dirigió a ellos, hablaron en susurros, se dieron la mano y se retiraron.

– ahora si, laurita, dime en que te puedo servirâ?Š
– vengo a pedirle trabajo en su despachoâ?Š
– ¿Y tu papá está de acuerdo?
– No lo sabe, de hecho, prefiero que no lo sepa nuncaâ?Š
– ¿Problemas familiares?
De reojo veía mis piernas y mis senos, se acomodó muy cerca en el sofá y me tomó de la mano

– ¿Estás enterada que tu padre y yo tenemos un pleito?
– Por eso vengo a pedir su ayuda, aún le agradezco lo que hizo por mí aquella noche
– No tienes nada que agradecer, soy tu amigoâ?Š
Acaricio mi rostro con sus manos arrugadas, quizá tendría unos 62 años, no sé

-¿qué te parece si te invito a comer y lo discutimos? Tengo que ir a entregar un documento a las afueras de la ciudad, quizá pudieras acompañarmeâ?Š
– claro que sí Don Agustín
Aprovecho para verme las nalgas y tomarme por la cintura, se dirigió a su secretariaâ?Š
– si llaman diles que vengo hasta mañana
– si señor- respondió-
Me abrió la puerta de su coche, tome asiento y subí un poco más mi falda, el se acomodó devorándome con la mirada, arrancó su auto, antes trato de mirar más allá del escote, yo estaba en actitud complaciente y le sonreía
– Eres una chica muy atractiva ¿fumas?
Acepté el cigarrillo
– Así que deseas trabajar conmigo, eso es bueno, ando en busca de una asistente, el sueldo debemos platicarloâ?Š
Interrumpí su charla con risitas y una conversación superficial, llegamos a un semáforo, se detuvo y poso su mano en mi rodilla, no dije, ni hice nada, sólo dejé que estuviera ahí, la quitó para arrancar, preguntó mientras conducía
– ¿Qué tienes en mente Laura?
– Respondí con nerviosa voz â??la verdad es que necesito dinero para irme de mi casa, estoy hasta la madre de las pendejadas de mi padreâ?Š
– ¿Quieres que te lo preste?
– No, quiero ganármelo
– ¿Trabajando en mi despacho o cogiendo conmigo?
– â?Šprefiero lo segundo
Carcajeo y dijo sonriendo.
– Entonces es cierto, eres una puta, nunca imaginé que fuera cierto, pero veo que siâ?Š
– ¿Te interesa o no?- lo interrumpí-
– Esta bien, sólo dime un par de cosas ¿te gusta mamar verga?, ¿Coges por el ano?
– Claro, lo que quierasâ?Š
Seguía conduciendo, cuando de pronto dijo con voz enérgica:
– ¡Bájate los calzones y ábrete de patas!
Introdujo su mano a mi vagina y sorprendido frenó
– En la madre!!!! Una virgencita, oye a ti nunca te han metido la verga!!!
– Así es, aprovecha
– PaÂŽ su madre!!! No lo puedo creer, claro a ti te chingo de una vez, antes que alguien me ganeâ?Šja, ja, ja
Arrancó a toda velocidad, se metió a un motel, descendimos del auto para entrar a la habitación, se quitó el saco a toda prisa y luego la camisa y dijo
– No te quites nada, yo te desvisto, merezco el descorche ¿no? ja ja ja ja
Mientras se reía dejaba salir algo de su repugnante saliva y sus lonjas y cuerpo velludísimo se descubría, se quedó en calzones y dijo
– Ven aquí mamitaâ?Šdeja que te chupe tus meloncitosâ?Š
Empezó besándome la boca con enorme pasión y desesperación mientras arrancaba literalmente mi diminuto vestido, sentía sus enormes manos recorriendo mis nalgas y vagina, su verga estaba con una enorme erección, la punta de su calzón estaba húmeda como de una grasa babeante, se detuvo y dijoâ?Š
– Anda mamita, quítame el calzón y chúpame la vergaâ?Š quítamelo con la boca, andaâ?Š
Lo interrumpí y le dije
– quiero antes un favorâ?Š
– lo que quieras mamita, pero mámame la verga
– quiero que me tomes fotos mientras te mamo
– ¿Fotos? ¿Para que las quieres?
– Para que las vea mi padre y vea quien se lo acabo chingando
– Entiendo, esta bien, pero me quedaré con algunas para mostrárselas a todo mundo, sino té molesta, claro
– De ningún modo de eso se trata, de chingarloâ?Špero dime cosas mientras te lamo tus testículos
Me coloqué de rodillas, completamente desnuda, jamás había hecho tal cosa, vi su verga erecta y sus enormes testículos colgando entre sus piernas, con la lengua comenzó a lamer sus pelos y a frotar sus testículos, él tomaba fotos y decíaâ?Š
– Mira nada más, la hijita del arquitecto Arce lamiéndome los guevosâ?Š
Mientras lo hacía por mi mente cruzaban muchos pensamientos, por un lado sabía que era extremadamente humillante lo que hacía, por otro sabía que sería una magnifica venganza y eso me excitaba, por otro pensaba: â??yo chupándole la verga a este cabrón, que asco al saber que por aquí orinaâ? y por otra sentía un enorme placer por tener su miembro, delicioso y duro en lo más intimo de mi boca, lamía esa Babia de su punta, una grasa blanquecina y pegajosa, él seguía diciendo cosas
– Quien iba a decir que la bebita que yo conocí de chiquilla sería una perra, ese pendejo arquitecto no sabe de las maravillas que sabes hacerâ?Š
El se torcía de placer en cada chupadaâ?Š
– Así cabrona, así, asíâ?Šespera me vas a sacar los mecos y aún no te quito lo virgencita, ven acá cabrona, hoy te toca vergaâ?Š
Me puso de espaldas abajo y acomodó su verga en posición
– Ora si cabrona, te voy a chingar en serio, le voy a demostrar a tu pinche padre que soy más chingón que él, prepárate pendeja ahí te va la vergaâ?Š
Sentí un dolor agudo y corto, grité entre dolor, placer y asco, él empezó a bombear con fuerza, entraba y salía, su respiración se entrecortaba y el sudor hizo su aparición, seguía diciendo a balbuceos
– Ora si cabrona, estás graduada de puta, hija de la chingada estás muy buena me cai de madres que te voy a tener de mi pendeja los fines de semanaâ?Š anda date vuelta te lo voy a meter en el culo y ahi me vengoâ?Š
Alcance a pedirle
– No, en el ano no te vengas, métemelo pero no te vengas, deja que sea mi rostro el que recoja tu semenâ?Š
– Carbrona viciosa, eres una super puta de mierda, chingao y pensar que iba a meter a mi familia a una nuera tan puta como tu, chingao, de la que se salvó mi hijo de una pendeja como tuâ?Š
Introdujo su miembro viril en mi ano, bombeo repetidas veces, a mí me dominaba el dolor indescriptible y el gozo de una venganza casi cumplida, de pronto, él sacó su verga y dijo
– ándale perra, ahí vienen los mecos, trágatelos hasta el fondoâ?Š
Un enorme chorro de semen bañó mi rostro mientras seguía jalándose la verga para sacarlo todo, después se recostó en la cama, vencido del esfuerzo y me ordenó triunfante
– trae una toalla del baño y límpiame los mecos de la verga, ahí mierda tuya pegadaâ?Štienes un culo sabroso, tendrás muchos clientes de ahora en adelante, ja, ja, ja, ja claro de aquí a un año lo tendrás floreado, pero me quedará el consuelo de que fui el primero de la fila, ja, ja, jaâ?Š
– fui a mi bolso y recogí el semen de mi rostro con el frasco que llevaba, lo guarde cuidadosamenteâ?Š
– ¿Para que chingaos llevas esos mecos?
– Un recuerdito de mi primera vezâ?Š
– Cabrona viciosa, me lates pa seguirte cogiendoâ?Š
Mientras limpiaba su glande flácido con un a toalla le dije
– es hora de hablar del pago
– si claro, cabrona,¿cuanto fue del palo, la chupada y del culito? Ja, ja, jaâ?Š
– ¿Que te parecen las escrituras del terreno que te chingó mi papá?
– No mames, ¿en serio?
– ¿Cuánto pagarías por tenerlas?
– Son para un fraccionamiento, pagaría no menos de 3 millones ¿los tienes?
– Que sean cuatro, sé que valen más pero con eso puedo irme a otra parte
– Perfecto
– Mañana te doy las escrituras, quiero mi dinero depositado en esta cuenta
Saqué un papelito de mi bolso y se lo di
– Vaya que eres cabrona, mañana estará depositado, ora si me chingue al arquitectoâ?Š

Nos fuimos del motel, regrese a mi casa, abrí la caja de seguridad del estudio, sustraje la documentación, prepare ropa y algunos objetos másâ?Š baje a la cocina a preparar la merienda de la noche, no estaba mi mamá y la sirvienta estaba preparando la mesa, a las 8 PM, llego mi padre, venía muy contento, después apareció mi madre, nos sentamos a merendar, mi padre saboreo como nunca su pan tostado de siempre, charlaron mis papas un rato y nos fuimos acostar, deje todas las llaves abiertas de las puertas para poder salir sin hacer ruido, tenía preparado un taxi en la esquina, deje una nota y un sobre en el escritorio de papá, por la mañana lo descubrió, la nota decía:

Querido padre:
Sólo te quiero decir tres cosas: en verdad soy una puta que vale mucho más de lo que nunca supusiste en tu vida, si dudas busca la documentación de los terrenos del fraccionamiento que le
Robaste al Lic. Agustín, ve las fotos del sobre amarillo, ve que bien nos la pasamos, no te preocupes su pago fue generoso y su semen se mezcló bien con tus natas en el pan.

Tu amada hija
Laura.

Nunca volvieron a verme

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