Experiencia en Vacaciones

Mis experiencias con dos hermanas virgenes quienes me tenian como inquilinoHace exactamente dos años llegue a la ciudad más grande del mundo sin pensar que mi vida cambiaria radicalmente de ese tiempo a la fecha, y disculparán que tenga que dar tantos detalles sobre mi llegada y sobre como se sucedieron estos hechos. Soy un hombre de campo, o más bien un joven de campo, crecí y me eduque en la provincia mexicana y me dedique a labores de campo aún cuando mi carrera fue completamente diferente a mi vida rutinaria, me dedique a las computadoras y esa fue la razón por la cual mi padre me trajo a vivir a la ciudad.

Cuando llegamos a la ciudad mi padre me trajo a casa de un amigo de él al cual conoce desde la infancia y me platica que estudiaron juntos cuando mi padre vivió en la ciudad. Llegamos a su casa y yo aún continuaba con el sopor del viaje, debo reconocer que no soy nada diestro para moverme en la ciudad y mucho menos en la ciudad más grande del mundo.

Mi sopor se disipo cuando don Armando el amigo de mi padre nos presento a su familia, su esposa y sus tres hijas, Susana la mayor, de mi edad, de 23 años, rubia de piel blanca, ojos color miel, pelo largo suelto detrás de su espalda, de un cuerpo increíble que se dejaba ver a través de su vestido corto y casi de mi estatura, la siguiente Cielo de 17 años similar a su hermana mayor y lo único que las diferenciaba eran solo unos cuantos centímetros menos pero con las mismas características que se marcaban en los jeans ajustados que vestía y la blusa ajustada a su cuerpo y la menor Laura con solo 11 años pero mucho mas precoz que sus dos hermanas mayores y que pronto me daría cuenta que sería un terror para los hombres al crecer un poco mas.

Mi padre estuvo en la ciudad solo ese fin de semana, me hizo miles de recomendaciones acerca de la ciudad, de los peligros y ventajas de vivir aquí y de mi próximo trabajo en una pequeña empresa de sistemas. Por mi parte no me fue difícil relacionarme con mis nuevos anfitriones quienes me ofrecieron de todo, tenia un cuarto propio que sobraba en la casa, cada una de las hijas me dio algo que me hizo sentir a gusto en esa casa, la mayor me regalo un pequeño radio con despertador, Cielo me regalo un libro de García Márquez y la menor me regalo un pequeño cuadro hecho por ella misma que al centro contenía un espejo.

Los días pasaron y yo me hice un integrante más de la familia, Susana la mayor era la que mas interés tenia en mi, cuando teníamos tiempo nos sentábamos en la cama de mi cuarto dejando la puerta abierta y le contaba sobre mi rutina diaria, a veces nos acompañaba Cielo y hasta su madre entraba al cuarto y se sentaba en una silla escuchando mis relatos y lo fabuloso que me parecía la ciudad. Creo que de muchas formas me gane la confianza y simpatía de todos los integrantes de la casa, ayudaba en las labores de restauración de la casa, ayudaba con las tareas de las menores y a veces le ayudaba en su trabajo a Susana quien es contadora en un despacho.

Lo sobresaliente empezó cuando en mis primeras vacaciones invite a toda la familia a pasar esos días con mis padres al rancho, tenemos playas cercanas, balnearios y atractivos sitios turísticos. Don Armando y su esposa no podían acompañarnos por el trabajo del mismo que no podía abandonar, pero me dieron autorización para llevar a sus tres hijas al rancho de mi padre.

Hasta ese día no sabia el interés que Cielo demostraba en mi, una hermosa niña de 17 años que por las mañanas me colocaba una tarjetita en la bolsa de la camisa o del traje antes de salir a trabajar y que yo leía llegando a la oficina, la mayoría con mensajes como “Cuídate y pasa un feliz día”. Lo tomaba como un simple mensaje de una niña que sentía afecto por el nuevo inquilino de la casa. Pero esa noche Cielo toco en mi cuarto y la deje entrar, ya todos dormían y ella me empezó a preguntar sobre los lugares que visitaríamos en las próximas vacaciones. Me hizo prometerle que no la dejaría sola un solo instante cuando estuviéramos en el rancho y en seguida salio de mí cuarto.

Al día siguiente viajábamos los 4 en mi automóvil, a mi lado viajaba Susana la mayor, detrás Cielo y Laura, en la mayor parte del trayecto miraba por el retrovisor a Cielo quien aprovechaba que su hermana menor dormía para soltar un botón de su blusa y mostrarme la parte superior de sus senos, sonreía al ver mi expresión de sorpresa y volvía a abotonar la blusa. Yo pensaba en lo rico que sería tener a esa niña traviesa en mis brazos, besándola y acariciándola pero quien venia a mi mente en los sueños era su hermana Susana, ella dormía en el asiento del acompañante y su vestido se había subido un poco dejando a la vista sus firmes muslos, sus largas piernas blancas pero bien torneadas, siempre me han gustado las mujeres con piernas así, y mas aún Susana quien tenia una figura de ángel. Aún así, no dejaba de ver a Cielo, quien cada vez que la miraba por el retrovisor me enviaba un beso o volvía a desabotonar su blusa.

Por fin, cuando llegamos al rancho mi madre acomodo a las visitas en sus respectivos cuartos y esa tarde mientras Susana acomodaba la ropa de Laura la menor de las tres, aproveche la ocasión para platicar con Cielo, la invite a andar en Caballo por las tierras del rancho y ella acepto gustosa. Anduvimos como una hora sin destino aparente, recordé un pequeño escondite que tenia cuando era niño en un frondoso árbol, dirigí a Cielo a ese lugar y cuando estuvimos ahí la baje del caballo y nos sentamos a la sombra del árbol, le pregunte por que había hecho eso de la blusa y me contesto que le gustaba mi expresión al verla, le pregunte si sentía algo por mi y me contesto que desde que yo había llegado a su casa ella se enamoro de mi, que en sus sueños húmedos yo entraba a su cuarto, me metía a su cama, la besaba y hacíamos el amor. Me contó también que en su escuela yo era el objeto de plática entre sus amigas, que ella hasta les había mentido diciéndoles que yo la había besado y estaba enamorado de ella.

Cuando termino su relato yo estaba asombrado. Cielo se levanto y rápidamente se quito su blusa, desabotono su brasier y dejo al descubierto sus seños preguntándome, ¿a caso no te gusto? ¿No sientes nada por mí? Yo no podía hablar, estaba impactado con la belleza de esa niña mostrándome sus encantos y entonces me dio la espalda y desabotono sus jeans, cuando se los bajaba yo solo tenia ojos para su trasero, firme y apretadito, como lo comprobaría posteriormente. Su tanguita se entremetía en sus nalguitas redonditas y bien paraditas, mientras se agachaba para quitarse sus jeans sus nalguitas se abrieron un poco y debajo se asomaba su conchita tibia y húmeda, yo tuve una erección instantánea, apenas podía creer lo que mis ojos veían, ella se dio vuelta se sentó en mis piernas, tomándome del cuello y mirándome a los ojos me decía que quería hacer el amor. La tome por la cintura y la bese en la boca, no podía decir palabra alguna, estaba muy sorprendido y muy excitado ella miro hacia abajo y abrió con delicadeza el cierre del pantalón, tomo mi pene con su mano y lo empezó a acariciar, lo saco del pantalón y con las dos manos me daba masaje en el miembro. Yo besaba sus seños bien duros y excitados y Cielo solo gemía de placer “ahhhhh” “que rico” era lo único que Cielo lograba decir. La tome de la cintura e hice que se pusiera de pie frente a mi, con mis dientes baje su tanguita blanca apretada a su cintura y empecé a chuparle su conchita, rica, jugosa y virgen. Mientras ella me tomaba de mi cabeza y se empujaba con fuerza contra mi. Seguí besándole su conchita hasta que ella alcanzo un orgasmo, el primero en su vida, se hinco con sus piernas a mi costado y su cabeza entre mis hombros murmurando que estaba feliz mientras con sus manos tomaba mi miembro, se hizo hacia atrás y de un solo movimiento introdujo mi pene en su boca, su inexperta boca succionaba como queriendo sacar todo mi ser, le dije que se moviera despacio de arriba abajo, que chupara suavemente la cabecita. Así estuvo algunos minutos, hasta que la tome de los brazos y la recosté boca arriba, ya no aguantaba mas, tenia que metérsela a esa preciosidad, tenia que hacerla mía, ella por instinto separo sus piernas y subió sus rodillas apoyando sus pies, me acomode en medio de ella, e introduje muy despacio mi pene en su conchita apretada, me costaba algo de trabajo por lo cerradita que estaba y por lo húmedo se resbalaba hacia arriba, por fin introduje todo mi pene en su conchita y Cielo solamente gemía, movía con desesperación su cabeza de un lado a otro y sus uñas se enterraban en mi espalda, comenzamos a movernos con ritmo, uno contra el otro, después el ritmo se volvió frenético, ambos gemíamos de placer, y poco antes de venirme pude salirme y acomodarme en la boquita de Cielo quien recibió con agrado la sustancia lechosa de mi pene.

Estuvimos acostados en el pasto y abrazados por unos cuantos minutos. Cielo aun gemía y yo besaba su piel.

Regresamos a la casa y ya sus hermanas habían comido y descansaban en la mecedora del patio bebiendo jugo de frutas frío por el calor. Cielo se quedo con sus hermanas mientras que yo guardaba los caballos. Regrese a la casa y nos sentamos a la mesa intercambiando miradas picaras sin temor a que alguien nos descubriera.

Nos reunimos todos en el patio, con el aire fresco de la tarde, jugando y platicando, yo sentía sobre mi la mirada de Cielo y de Susana y la de mis padres seguramente preguntándose si Susana y yo teníamos algo más que amistad. Esa noche dormí como nunca antes lo había hecho soñando con Cielo con sus senos, su hermoso cuerpo y lo que había pasado por la tarde.

Al día siguiente nos fuimos a una playa cercana, Quede impresionado con el traje de baño de dos piezas que llevaba Susana al contrario del que llevaba cielo, de una sola pieza y que a mi parecer le cubría mucho, el de Susana dejaba al descubierto su hermoso cuerpo, rubia y blanca pronto el sol hizo marcas en su cuerpo, por lo cual me pidió que le pusiera bronceador el primer contacto con su piel me provoco una erección, quería abrazarla, besarla pero no me atrevía a hacerlo, Cielo afortunadamente estaba entretenida con su hermana mayor, nunca habían visto el mar, ambas se sentaron en la orilla y jugaban con arena mientras yo me volvía el hombre mas feliz acariciando las piernas de Susana con el bronceador.

Cuando termine con el bronceador corrí al mar, me fui a lo más profundo de la playa para que el agua fría me bajara la temperatura y el éxtasis que me había provocado Susana. Estaba nadando tratando de que el agua me diera un poco de calma cuando vi que Susana caminaba hacia mi, me quede esperándola en donde yo estaba pero ella me grito que no sabia nadar y que era la primera vez que entraba al mar, camine hasta ella y la abrace, era mi sueño hecho realidad, la lleve hasta donde ya no alcanzábamos a pisar ella coloco sus piernas alrededor de mi cintura y yo sentía su conchita pegada a mi, tuve otra vez la erección y ella sintió como mi pene casi rompía mi traje de baño, me abrazo por el cuello y me dio un beso, yo sentía sus seños pegados a mi cuerpo y quería hacerla mía en ese instante. La acariciaba y recorría con mis manos cada parte de su cuerpo.

Salimos del agua y estuvimos jugando todo el día, yo solo podía pensar en Susana, en lo bien que la habíamos pasado y hasta el recuerdo de Cielo se ausento de mi mente.

Cuando regresamos al rancho. La regadera fue lo más solicitado. Laura la más chica fue la primera. Quería quitarse el agua salada del cuerpo mientras tanto Susana buscaba ropa limpia para ella y para su hermanita Laura, yo estaba en el patio de la casa, Cielo se acerco detrás de mi y me tomo por la cintura, me dijo suavemente “Rompiste tu promesa y te mereces un castigo” yo sabia bien a lo que ella se refería, me había hecho prometerle que no me separaría de ella mientras estuviéramos de vacaciones, me di la vuelta y le dije que tuviera cuidado, que en la casa alguien podría vernos y sospechar de lo que había pasado, entonces ella me pidió que la llevara a un lugar donde nadie nos pudiera ver por que tenia que pagar mi castigo, al decirme eso me sentí emocionado, más o menos veía en su cara traviesa sus intenciones de portarse mal. En eses instante Susana salio al patio y le pidió a Cielo que se metiera a bañar, Susana también buscaba la forma de estar a solas conmigo pero Cielo le dijo que usara el baño primero.

Cuando Susana entro al baño Cielo aprovecho para que la llevara a un lugar donde nadie pudiera vernos y la lleve a la caballeriza, en donde había un tapanco y nos subimos ahí, en cuanto estuvimos ahí intente besarla y abrazarla tratando de repetirle la dosis del día anterior pero me freno, me dijo que estaba castigado y que no la podía tocar, que ella haría lo que quisiera conmigo para pagarle mi falta. Estábamos de frente y ella se arrodillo ante mi, tomo mi miembro duro y caliente y lo metió en su boquita empezó a mamarlo muy despacio, disfrutando de mi excitación pero no me permitía tocarla, no podía estar mas de pie, la sensación que me provocaba la mamada era muy fuerte y estuve a punto de caer, ella me dijo que si me movía dejaría de mamármela y que me quedaría a medias, hice todo lo humanamente posible por permanecer quieto, Cielo besaba y me mamaba el miembro como si fuera un juguete nuevo que había anhelado desde hace mucho tiempo, no tarde mucho tiempo cuando una explosión de semen salio de mi miembro haciéndome gemir, Cielo apenas podía tragar tanto liquido que salía de mi miembro erecto, termine hincándome frente a ella y me abrazo y solamente sonreía preguntándome si me había gustado.

Por fin toco el turno de Cielo de usar la regadera y yo me quede dormido en mi cuarto.

Desperté cerca de las 11 de la noche, me sentía molesto por el agua salada en mi cuerpo y decidí levantarme a bañarme, tenia hambre y mucho calor, ya todos estaban durmiendo cuando salí a la cocina a buscar algo de comer y cual fue mi sorpresa al ver a Susana con una bata de dormir casi transparente tomando un vaso de leche con algunas galletas se veía realmente hermosa, me vio y se sonrió con esa sonrisa de niña inocente que derrite a cualquiera y me dijo con su voz dulce, “No has comido, caíste rendido esta tarde, te prepararé algo” Me acerque a ella dándole las gracias y la tome de los hombros, ella se dio vuelta y me dijo que estaba pegajoso por el agua de sal, yo estaba sin playera y solo con unas bermudas, puso sus manos sobre mi pecho y sentí que me ponían un hierro al rojo vivo.”Acompañame a la regadera” le dije suavemente al oído y sin decir palabra alguna me siguió, entramos al baño, y le corrí su bata hacia atrás, no llevaba nada arriba y dejaba ver sus hermosos senos, paraditos, duritos, sus pezones inflamados y debajo solo tenia sus tanguitas chiquitas blancas con encaje en las orillas, mientras la besaba en la boca bajaba sus tanguitas y ella cooperaba al mover sus muslos de adelante a atrás dejando que resbalaran, entre tanto yo desesperadamente me quitaba mis bermudas y entramos a la tina del baño, mientras se llenaba de agua tibia yacíamos acostados besándonos, yo tenia mis manos en sus nalguitas redonditas, paraditas y la tenia encima de mi, sintiendo sus senos en mi pecho, ella empezó a acariciar mi pene, lo tomo entre sus manos y besaba la cabecita, después introdujo todo en su boca, estábamos haciendo el 69, yo tenia a mi alcance su rica panochita, caliente y húmeda, besaba y lamía sus deliciosos jugos, tomaba con mis manos sus nalgas, acariciaba y lamía su culito cerradito y virgen y ella solamente gemía, mamando mi verga y mis testículos, sus gemidos eran tan fuertes que imagino que se escuchaban fuera del baño, la detuve y la abrace, recordándole que no debía hacer tanto ruido para evitar que nos escucharan, la tome de la cintura y estando yo boca arriba se sentó en mi verga dura y a punto de explotar, sentí entrar al paraíso cuando sentí como esa conchita virgen se abría dificultosamente para dar lugar a mi miembro erecto, con mis manos acariciaba sus senos hermosos y duros, se movía de arriba abajo lentamente, dejando que su conchita se acostumbrara al volumen de mi miembro, hecho su cuerpo hacia delante y pude besar sus senos, morderlos suavemente y disfrutar de esa deliciosa virgen de cuerpo perfecto, estuvimos así por un buen rato, hasta que el movimiento de sus caderas me hizo llegar al clímax, por mis facciones pudo darse cuenta que estaba a punto de venirme y rápidamente se levanto y tomo mi miembro con sus manos ayudándome a terminar, el semen salpico por toda su cara y ella lo recogía con sus dedos y se lo llevaba a la boca, era la escena mas erótica que jamás había visto.

Terminamos de bañarnos, con agua tibia de la regadera acariciaba su conchita adolorida y me decía al oído que le gustaba lo que hacia mientras seguíamos besándonos. Salimos del baño, ella con su bata semitransparente y yo con una toalla alrededor de mi cintura, la conduje a mi habitación y se recostó en mi cama, puse el pasador a la puerta y me tumbe en la cama estábamos abrazados, desnudos, a la luz tenue de un foco en el exterior de la casa y me contaba al oído que había soñado con ese instante desde hace mucho tiempo, que inclusive su madre sabia que yo le gustaba a ella y hasta consejos para conquistarme le daba, estaba a punto de quedarse dormida cuando me hinque sobre ella que se encontraba boca abajo, con sus nalguitas paraditas, me entretenía acariciándoselas, me agachaba a besarle su espalda y su cuello y a meter mis manos entre el colchón y sus senos, alcance un frasco de crema que tenia en el buró y le unte el culito con un poco de crema, intento incorporarse pero deje caer mi cuerpo sobre el de ella, ella me dijo con voz suplicante “metelo despacito” volví a incorporarme y le coloque mi miembro rígido en su culito, ella paro mas aún sus nalguitas y yo poco a poco fui introduciendo mi pene, ella apretaba sus manos mordía la sabana debajo de ella y yo lentamente me movía de arriba abajo, era increíble sentir como apretaba mi miembro con su culito y pronto alcance el clímax. Me quede dentro de ella y ahí solté toda mi carga, caí agotado y lo último que recuerdo de esa noche fue que ella me abrazaba, me besaba y se acomodaba en mis hombros.

Esas vacaciones fueron excelentes, a Cielo le hice el amor mas de cinco veces y también la penetre por detrás, fue la experiencia mas cachonda de mi vida al escuchar su gritos de niña pidiéndome mas y mas, con Susana lo hice mucho mas aún, pero era increíble la similitud con que lo hacían las dos, era como estar cogiendome a la misma con solo diferencia de edades pero con el mismo espíritu e ímpetu, afortunadamente la cosa no termino ahí y posteriormente se puso mejor, pero después les contare eso.

Author: luigui20

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