EL INQUILINO VIOLADOR

Mi nombre es Eduardo, ase tres años que vivo en un inquilinato, actualmente trabajo en una empresa de recolección de residuos, soy una persona joven de 25 años de edad y ocupo una habitación en este lugar.
Mi nombre es Eduardo, ase tres años que vivo en un inquilinato, actualmente trabajo en una empresa de recolección de residuos, soy una persona joven de 25 años de edad y ocupo una habitación en este lugar.
La dueña de esta pensión es doña Cristina, una mujer de unos 52 años, que vive junto con una nieta de 13 años, la cual se llama Silvia.
Un día la dueña me contó, que desde ase diez años era viuda, y que desde ase tres años estaba a cargo del cuidado de su nieta, porque los padres de la niña habían fallecido en un accidente.
Yo soy un muchacho muy atento, de vez en cuando siempre le presto ayuda a cualquiera en esta pensión, si es que hay que arreglar algo, o si alguien desea cambiarse de habitación, en algunos casos me ocupo de arreglar la plomería o problemas de electricidad. Ase diez días atrás doña Cristina me pidió que le arreglara un problema en el baño de su departamento, las grifos perdían bastante agua y las cañerías estaban algo tapadas, ese día yo fui temprano, bien que ingrese al lugar, la dueña salía urgente, ya que tenia que pagar unos impuestos, me dijo que no me preocupara, que trabajara con confianza, que en la casa quedaba la nieta, a la cual yo podía pedirle lo que necesitase, para poder realizar los arreglos, así que inmediatamente procedí a comenzar mi trabajo, el cuarto de Silvia estaba junto al baño, ella dormía todavía en su cama, su puerta estaba entre abierta, yo me acerque a espiar un poco, en un momento determinado parte de su cuerpo quedo al descubierto, específicamente de cintura para abajo, yo podía ver su bombachita blanca, la cual estaba muy ajustada a su cuerpo e inclusive le marcaba bien la raya del culo, yo estaba petrificado de impulsos sexuales incontenibles, mi pene empujaba mi pantalón como si fuera un demonio enloquecido, ante tales deseos no pude contenerme, ingrese a la habitación de la niña, me saque el pantalón y mi ropa intima, en cuestión de pocos minutos estaba completamente desnudo al lado de la cama, mi verga estaba dura como piedra, totalmente erecta, lista para penetrar, mientras tanto Silvina continuaba dormida, yo me acosté lentamente a su lado, ella parecía que se iva despertar en cualquier momento, en forma suave le saque la bombacha y ella no se despertó, aprovechando esta situación empecé a lamerle la vagina, seguramente ella pensó que se trataba de un sueño, ya que lanzaba unos pequeños gemidos de placer, cuando introduci mi lengua en la profundidad de su vagina, ella abrió los ojos y lanzo un grito de sorpresa, nunca había visto a un hombre desnudo y menos todavía que le este chupando su clítoris, me pregunto porque yo le estaba haciendo eso, le explique que estas cosas se le hace a todas las mujeres, la convencí tan bien con mis argumentos, que la niña estaba dispuesta a continuar con la lección de sexo, inmediatamente ella se saco el resto de su vestimenta de dormir y quedo desnuda, empezamos dándonos unos besos apasionados, yo la besaba por todo el cuerpo, mi lengua recorrió todas sus partes intimas, cuando sentí que Silvina estaba completamente motivada, le pedí que abriera sus piernas, ella me pregunto para que era eso, mi respuesta fue introducirle mi pene hasta el fondo, ella lanzo un grito tremendo, pero yo inmediatamente le tape la boca con un beso apasionado, mientras mi verga entraba y salía con furia de esa cuevita angelical, la niña estaba muy contenta, disfrutaba de este momento de placer, y quería aprender mas, yo le conté que su otro orificio también estaba destinado a dar placer a mi verga, así que ella se paro, se apoyo en un mueble y me ofreció su cola, yo le pase la lengua entre los glúteos para estimularla, luego introduje un dedo en su ano y finalmente introduje tres para dilatarlo por completo, ella estaba dolorida y sentía que estaba sufriendo, para acortarle el sufrimiento la penetre inmediatamente, pude sentir que mi pene entraba con violencia y en su plenitud en el cuerpo de mi joven amante, a cada sacudida de mi verga en el interior del culo de Silvina, ella me pedía por favor que termine rápido o que sacara mi pene de su culo, mi respuesta a esa suplica, fue agarrarla de su cabellera amplia y tironearla hacia atrás con violencia, mi pene estaba muy caliente y duro yo podia ver por segundos como este entraba y salía del culo de Silvina, cuando sentí que ya iva a eyacular, le pedí que se pusiera de rodillas, que cerrara los ojos y que abriera bien grande la boca, con mi pene entre mis manos guié el chorro de semen hacia la cavidad oral de la niña, el chorro salio con violencia, gran parte de este llego a al interior de la boca, Silvina casi se atraganta, ya que tosió un poco para finalmente tragarlo por completo, una vez terminado el acto sexual, nos quedamos un rato largo los dos en la cama, disfrutando ese momento de pasión.
Finalmente me levante de la cama, me vestí y complete mi trabajo en el baño, me despedí de Silvina con un beso apasionado.

Dos noches después, regrese a ese departamento, para conversar con doña Cristina, sobre un problema eléctrico que ella tenia en su dormitorio, ya era muy tarde y la dueña estaba a punto de acostarse a dormir, pero estaba dispuesta a atenderme, ella vestía un camisón transparente, se podía ver su bombacha negra, a mi me agarro una calentura tremenda, una ves que estuvimos dentro de su dormitorio, la tome por la cintura y le saque la bombacha en forma violenta, ella estaba asombrada por mi comportamiento, yo le dije que la deseaba con pasión, la tire sobre la cama, le levante el camisón y pude ver su vagina peluda, mi pene estaba como un caballo salvaje, me saque el pantalón y la penetre inmediatamente, ella lanzo un gemido de placer, su vagina era amplia, mi verga se movía muy cómodo dentro de esas paredes húmedas, tanto era mi deseo sexual que termine eyaculando mi leche dentro de la vagina de la dueña, ella estaba muy contenta, ase mucho tiempo que no tenia sexo, ante tanta pasión nos habíamos olvidado de cerrar la puerta del dormitorio, cuando de pronto nos dimos cuenta que Silvina había presenciado toda nuestra lujuria sexual, ante esta situación doña Cristina, se levanto de la cama y se dirigió hacia su nieta queriendo explicarle lo que había pasado, la niña amenazo con contar lo que había visto si no la hacíamos participar de aquel encuentro, ante esta eventualidad, a doña Cristina no le quedo otro remedio que hacer participar a su nieta en nuestra pequeña fiesta, las dos se fueron al baño, allí doña Cristina le pinto los labios a su nieta, le coloco perfume, le arreglo el cabello, le indico como tenia que abrir las piernas para ser penetrada, le comento detalles del sexo oral y finalmente le dijo que a los hombres les encanta montar a las mujeres por el culo, después de todos eso preparativos las dos subieron a la cama, yo primero agarre a la nieta y la penetre analmente, la chiquilla ya le había agarrado gusto a esa forma de penetración, luego saque mi pene del culo de la niña y lo introduci en el ano de doña Cristina, la cual se movía como una loca, en medio de gemidos de placer, luego yo me puse cómodo en la cama y les pedí a las dos que me mamaran el pene, pude ver como las dos se disputaban cada chupada a mi verga, de a momentos Silvina se conformaba con lamerme los testículos mientras doña Cristina se tragaba toda mi verga, cuando llego el momento de lanzar mi leche, a las dos las puse una al lado de la otra, boca arriba y les mande mi chorros de semen a sus bocas, estaban como desesperadas por tomar la leche, cada una de ellas trataba, de saborear con su lengua las gotas que habían caído en sus caras, de pronto sentí que ellas todavía no estaban conforme, así que me pare sobre la cama, tome mi pene, lance chorros de orín sobre las dos, es decir que las orine por completo, yo me sentía como un animal el cual tiene que marcar ese territorio como propio, las dos quedaron bañadas con mi orín, la respuesta de ambas fue una risa incontenible, en ese momento supe que esas dos hembras me pertenecían.
Después de esa noche de sexo infernal, yo me mude a vivir con las dos en el departamento, por las noches dormimos los tres juntos en una cama amplia, yo me coloco al medio, doña Cristina a mi derecha y Silvina a mi izquierda, las dos completamente desnudas, listas para satisfacer mis deseos carnales.

Author: dongato91

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