Cómo conseguí ese empleo


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No llevaba ropa interior.
Tan solo la minifalda sobre mi cintura acentuada, blusa escotada y saco encima. La entrevista de trabajo era importante.
Al llegar al edificio ya estaba cachonda, mis expectativas eran grandes y esperaba quedarme con el empleo. En la recepción me recibió un chico apuesto, dijo que su jefe me recibiría tan pronto terminara una llamada telefónica. Me ofreció asiento delante suyo y me sirvió un vaso con agua que bebí ávidamente. Estaba cachonda y quería distraerme un poco de lo que iba a pasar a continuación, de lo contrario, mi vagina empezaría a escurrir a chorros.
El teléfono sobre el escritorio timbró. Era hora de mi entrevista.
Entré muy segura de mi misma, el sr. Mora era tal como me lo habían descrito. Alto, musculoso, moreno, cabello corto, guapo. Me estrechó la mano con fuerza. Su sonrisa fue encantadora, ya había logrado controlarme un poco. Me abrazó un breve momento y me ofreció asiento.
–Ariana Cid, correcto?
–Correcto, sr. Mora.
–Llamame Jonathan. Tu edad??
–24 años
Asintió con gesto de aprobación.
-Tu prima t habrá comentado de que se trata el empleo…
–Lo hizo. Espero ocupar el puesto, por supuesto.
–Noté que no traías sostén, eso es muy audaz.
–Supuse que esto sería una especie de prueba. Vine preparada.
–Lo es. Ponte de pie.
Dejé mi bolso sobre el asiento mientras él se colocaba frente a mi.
–Quisieras desabrocharte la blusa, por favor.
Lo hice rápidamente. Jonathan sonrió tan pronto se asomaron mis senos. Dio varias vueltas a mi alrededor estudiándome. Me examinó el rostro con detenimiento.
–Tienes buen culo –concluyó. –Haces ejercicio?
–Tres veces x semana. Nada particular.
–Buena cintura –sus manos ya estaban recorriéndola.
Empecé a hiper ventilar un poco, ya empezaba a mojarme de nuevo. Sus manos eran suaves y cálidas, recorrían mis pechos como sopesándolos.
–Lindas tetas, bien paradas.
Metió mi pezón derecho en su boca. Suspiré. Tomé su cabeza para hundirla mas en mi pecho, lamió sensualmente mi pezón hasta que lo solté.
–Delicioso — dijo.
Me condujo hacia un sillón a base de besos en el cuello, sus manos estaban estrujando mis nalgas redondas y duras.
–Me gustan culonas –metió su lengua en mi boca. Besaba muy bien–. T gusta hacerlo por atrás??
–Solo si la tienen bien grande –contesté conteniéndolo un poco con una mano en su pecho. Me tomó esa misma mano y la puso en su miembro que ya se le había parado y estaba bien duro.
Sí tenía un buen pene. Lo sentí bien grande, grueso. El me seguía besando el cuello.
–Para. El cuello no.
–Por qué?
–Me entran unas ganas de coger incontrolables.
–Vamos a coger de todos modos, Ariana –susurró en mi cuello.
–No se si nos acomodemos por delante, la tengo muy estrecha, y tu…
Se sacó el pene y lo sacudió con fuerza. Largo y bien grueso. Ya estaba escurriendo.
–Te la voy a meter de todos modos y te va a gustar.


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Metió las manos debajo de la minifalda que subió hasta la cintura y al instante mi húmeda vagina se encontró con su pene. Jonathan gimió al descubrir que no llevaba tanga, acarició mis nalgas y se encorvó un poco para chupar mis pechos. Ahora si ya estaba chorreando, mi vagina ya punzaba dolorosamente de pura calentura, quería que me cogiera bien duro, ya mismo. Le ayudé a desnudarse. Sus músculos eran perfectos. Me sentó en el sillón mas cercano y me abrió las piernas, lamió de inmediato mis fluidos que ya habían escurrido un poco en las piernas. Metió la lengua en la vagina. Gemí de placer. Me deshice de la blusa, saqué la minifalda también por arriba. Quedé totalmente desnuda con las piernas muy abiertas en un sillón de lujo con la lengua de un hombre apuesto dentro de mi. Era un Dios del sexo oral. Me vine un par de veces en su boca y el bebió todo lo que arrojé. Me miró con admiración mientras me metía tres dedos en la conchita, dedos que entraban y salían empapados.
–Deja que te la chupe –pedí.
Al momento tenia ese venoso y caliente pene en la boca, era muy largo, uno de los más largos que había visto, pero lo interesante era que estaba grueso y bien venudito. Los penes largos anteriores eran delgados. Su verga estaba bien rica. Ahora cambiamos de posición, el se sentó en el sillón y yo hincada en el suelo, se lo lamía y se lo lamía. Podría chupársela todo el rato, tenia una verga bien sabrosa y las punzadas vaginales ya habían desaparecido, la penetración podría esperar un poco, aunque Jonathan ya me estaba mete y mete los dedos, una mano en la vagina, una en el culo y yo mame y mame.
–Todavía no te la meto pero estas contratada. A mis clientes les gustará como la chupas, mientras ven tremendas nalgas.
Moví el culo como un perro contento y finalicé la mamada con un lento chupeteo a lo largo de todo su pene. Me monté en esa dura vara y me hundí rápidamente. Gimió fuertemente.
–Te dije que era estrecha –le recordé.
–Puta –alcanzó a decir.
En cuanto me la metí me vine. Tuve que secar un poco su verga con mis manos e hice que chupara mis dedos, aun así me la seguía metiendo con buen ritmo.
–Detente que me voy a venir y quiero metértela en el culo.
Me levanté lentamente. Me puso de perrito en suelo y me lamió de nuevo unos instantes, hasta que por fin me la metió el culo. Ahora me tocaba gritar a mi, me la metía a buen ritmo y me dio un par de fuertes nalgadas, pero después se calmó un poco solo para darme una metida en la vagina y una en el ano, una en la vagina y una el ano, cada vez mas profundo, más adentro, mientras me estrujaba los pechos que bailoteaban rítmicamente. Me vine una vez más, el también se vino dentro de mi culo. Fue una descarga abundante de rico y espeso semen caliente que se escurrió deliciosamente hasta mi vagina. Se la chupé hasta dejarlo limpio, satisfecha.
Mi calentura había sido curada y el empleo era mío.


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Author: arianacid

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