Todo por la droga. Segunda parte.

La droga que Juan le proporcionó, le duró a Mariana poco tiempo en realidad, pues ya su organismo se encontraba atrapado en la adicción.Cuando vio que le quedaba poca droga, y después de mucho pensarlo, fue de nuevo a la casa de Juan a pedirle más.

De nuevo Juan la recibió con una sonrisa, la invitó a entrar y sentarse en un sillón; estaba solo. Luego de servirle una copa le preguntó que le había parecido la combinación que le dio; Mariana le contestó que se sintió fuera de este mundo, que había sido una experiencia maravillosa, pero que necesitaba más droga.

Juan le dijo que con gusto se la daría, pero que esa droga era mucho más cara que las simples pastillas, ella preguntó cuanto costaba y cuando Juan se lo dijo se quedó muda, pues cada bolsita de polvo costaba casi el equivalente a 5 pastillitas.

Mariana vio que Juan de nuevo le había tendido una trampa, pues ahora ya no le bastaban las pastillas; es más tal vez podría drogarse solo con el polvo, pero no con las pastillas solas, así que sumisamente le explicó a Juan que no podía pagar un precio tan alto y que le hiciera una rebaja o le dijera como podría pagar la droga.

De nuevo Juan le preguntó que estaba dispuesta a hacer para conseguir la droga; ella lo pensó un rato, pero al final de nuevo le dijo que haría todo lo que él le pidiera con tal de que se la proporcionara. Juan sonrió burlonamente y le dijo que entonces regresara al día siguiente, que era sábado a las 4:00 de la tarde por su droga; pero que se vistiera muy sexy, de minifalda y escote y que fuera preparada para todo.

Mariana se fue a su casa bastante acongojada pues no sabía que era lo que Juan le pediría esta vez; por lo que le dijo, de seguro era algo relacionado con sexo. La chica lloró, pero se dio cuenta de que él la tenía atrapada y si quería la droga tendría que obedecerlo.

Así que al día siguiente Mariana se arregló como nunca; su Mamá le preguntó porque se arreglaba tanto y le dijo que iba a una gran fiesta y que no la esperara porque regresaría al otro día. La señora se sintió contenta de que por fin la chica hiciera vida social y no le dijo nada.

Al salir Mariana de su casa iba dejando pasmados a todos los hombres que la veían, pues aunque la droga la había adelgazado bastante, aun conservaba muy buen cuerpo y esa cara enmarcada por sus anteojos que la hacían ver como intelectual llamaba la atención de todos.

Llegó pronto a la casa de Juan, a tiempo de librarse de tres chicos que la habían empezado a seguir una cuadra antes, diciéndole todo tipo de majaderías.

Cuando Juan abrió, se escuchó el escándalo que había adentro, parecía una fiesta. Mariana entró detrás de Juan y vio que efectivamente había una gran fiesta, la música estaba a todo volumen, se veía que varios de los asistentes ya estaban muy ebrios o drogados; pero lo que más llamó la atención de Mariana fue que en ese momento no vio ninguna mujer, solamente hombres había en la fiesta, por lo que se puso nerviosa y pensó en retirarse; estaba a punto de darse la vuelta cuando Juan la tomó de la mano y caminó con ella por el centro de la habitación repleta de hombres, los cuales, al ver la hermosa anatomía de la chica comenzaron a chiflar y a lanzar exclamaciones de asombro; no faltó el que, al pasar ella, le soltó una nalgada que no pudo evitar, ante la complacencia y la risa de los demás.

Juan llegó con ella al aparato de sonido y lo apagó. Al hacerse el silencio, llamó la atención de los asistentes y les dijo: “¡Aquí esta la última, como se los prometí, el regalo para mis mejores clientes!”. Al escuchar esto, Mariana se asustó y quiso irse, pero Juan la sujetó fuertemente y ya varios hombres la rodeaban impidiéndole el paso; Juan se le acercó y le dijo al oído: “Vas a tener que hacer lo que mis clientes y amigos te digan, para pagarme la droga que me debes estúpida y no se te ocurra negarte porque de aquí no sales, ¿de acuerdo?”.

Mariana no dijo ni hizo nada, solo se quedó inmóvil viendo como Juan le sonreía a los demás tipos y la empujaba hacia ellos. Pudo ver en los rostros de loa individuos un gran morbo y los ojos se les saltaban de lujuria. En ese momento Mariana se dio cuenta de que no había escapatoria y que tendría que pagar con su cuerpo la droga que ya la dominaba por completo.

La ropa de Mariana duró solo unos instantes en ella; en cuanto Juan se fue, los tipos comenzaron a jalonearla hasta romperle la blusita, la falda, las medias, el sostén, los zapatos y la tanga. En un santiamén estaba totalmente desnuda, solo sus anteojos intelectuales le quedaron puestos; se supo a merced de los tipos. No los contó, pero eran cerca de quince o más.

Varios pares de manos comenzaron a recorrer el cuerpo de Mariana con lujuria, ella trató de alejarse, pero no pudo, varias manos la sostenían y le decían cosas acerca de que estaba muy buena y que era todo un manjar.

Luego Mariana sintió como unos dedos trataban de penetrar en su vagina, varias lenguas y dedos recorrían su cuerpo sin parar y una boca se pegó a una de sus tetas y otra a su propia boca, metiendo la lengua en un beso cachondo al que Mariana respondió.

Las caricias eran tantas y tan intensas que ya Mariana no se resistió, su cuerpo se calentó más de lo esperado y se dejó llevar, por lo que cuando la empinaron en el mismo comedor en el que Juan la cogió por primera vez, no opuso ninguna resistencia y cuando el primer pene se colocó en la entrada de su vagina solo lanzó un pequeño gemido; luego con la mano derecha tomó el miembro de uno de los tipos que se encontraban parados al lado de la mesa y comenzó a masturbarlos mientras gozaba con la penetración del tipo que ya la había empalado por completo y entraba y salía de ella con fuerza.

Marianita comenzó a moverse, provocando un mayor placer en el tipo que se la cogía y moviéndose hacia la orilla, abrió la boca y comenzó a chupar el miembro que masturbaba con su mano. Ella sabía que era mejor gozar la cogida que resistirse, de cualquier manera no podría escapar.

El tipo que recibía la mamada se vino, soltando toda su leche en la boca de Mariana que tragó el semen sin decir nada.

Otro tipo tomó el lugar del anterior y Mariana volvió a chuparle la verga con maestría, mientras el tipo que la cogía se venía soltando grandes chorros de semen dentro de ella.

Marianita estaba convertida en una gran puta, pues en cuanto un tipo salía de ella, otro la penetraba ya sea por la panocha o la boca y ella los recibió a todos y cada uno sin empacho y gozando tanto que tuvo varios orgasmos en esa noche interminable.

Cuando todos hubieron pasado por ella, la dejaron un momento sola, Mariana, agotada solo se tumbó en el sillón aún desnuda.

Pasaron unos segundos y de repente Mariana escuchó unos gritos de mujer desesperados: “¡No, ya basta; déjenme en paz, no lo haré más, basta!”. Mariana se sentó en el sillón y vio que entre varios desnudos tipos jalaban a una chica de aproximadamente unos 18 o 19 años, también desnuda, hacia una de las recámaras de la casa. Más tipos desnudos iban detrás riendo y bromeando.

La sala quedó vacía, excepto por Mariana y otra chica desnuda que estaba ahí, tirada a la mitad de la misma. Esta última se enderezó despacio con dificultad; Mariana se levantó y la ayudó a llegar al sillón. Era una bonita chiquilla de unos 15 años de edad que lloraba amargamente. Mariana le preguntó que sucedía y entre sollozos la chica le explicó que había tenido problemas con Juan, pues ella también se había hecho adicta y cuando ya no pudo pagar, Juan la obligó a tener sexo con diferentes tipos en varias ocasiones, pero ella desesperada porque ya no aguantaba se lo contó a su hermana y ésta la siguió sin que ella se diera cuenta a esa fiesta u orgía, con el fin de reclamarle a Juan y sacarla a ella. Pero al tocar, Juan la obligó a entrar y le dijo que como su hermana debía mucho dinero, ella también pagaría; por lo que entre varios hombres la habían desnudado y la violaron entre todos, ante la vista de la chiquilla, que también fue forzada a hacerlo de nuevo con varios de los tipos.

Mariana no sabía que hacer, la historia de la chiquilla la había conmovido pero enfurecido, pensó que ella estaba ahí por su adicción a la droga, pero que lo que le hacían a esta chica y su hermana era una canallada; así que decidió hacer algo al respecto.

Las dos chicas se levantaron, se vistieron y fueron hacia la recámara donde se escuchaban los gritos y la risa de los hombres; Mariana se asomó, pero no veía nada, pues las espaldas y nalgas de los tipos desnudos no le tapaban, por lo que decidió acercarse más. Cuando lo logró, se asomó por en medio de las piernas abiertas de los tipos y alcanzó a ver un poco.

Sobre una cama estaba un tipo acostado boca arriba; encima de él estaba la hermana de la chiquilla siendo penetrada por el tipo; atrás de ella estaba en cuclillas otro tipo penetrándola por el ano, este le sostenía los brazos cruzados en la espalda y frente a ella estaba un tercero, clavándole la verga en la boca, obligándola a mamársela jalándola del cabello. La chica se quejaba, pero el miembro en su boca no dejaba que se escucharan sus gritos.

Una veintena de tipos veían la escena tocándose sus miembros erectos, esperando su turno. Mariana comprendió que no podría hacer nada por ayudar a la chica y decidió que lo mejor era retirarse y llevarse a la hermanita de la chica para que no sufriera viendo lo que le hacían a su hermana; así que se retiró y le dijo a la chica que mejor salieran de allí mientras los hombres estaban distraídos; pero la chiquilla dijo que no e insistió en ver que ocurría; Mariana intentó detenerla, pero no pudo; la chica se abrió paso entre los hombres y vio lo que le hacían a su hermana; se puso a gritar como loca e intentó golpear a los tipos que violaban a la chica, pero entre varios hombres la detuvieron; ella gritaba que dejaran a su hermana y pataleaba desesperada. Los tipos se reían de ella y le decían que faltaba mucho para que dejaran a su hermana; uno de ellos dijo: “Tal vez te gustaría ayudarle a terminar más rápido” y sin más ni mas comenzaron a quitarle la ropa; la chiquilla gritaba, mientras su hermana luchaba por soltarse para tratar de ayudar a su hermanita, pero la tenían sujetada fuertemente y los tipos siguieron cogiéndosela mientras veían lo que sucedía.

Mariana trató de intervenir a favor de la chica, pero de igual manera fue sometida por varios tipos que también comenzaron a desvestirla sin hacer caso de sus gritos y súplicas.

En un santiamén las dos chicas estaban desnudas también y eran manoseadas por todos lados; Mariana y la otra chica gritaban desesperadas y la hermana de esta última seguía siendo penetrada por los tres lados.

La chiquilla fue obligada a empinarse y uno de los tipos se colocó detrás de ella; la hicieron abrir las piernas y sin miramientos él le clavó la verga de un empujón, por lo que ella gritó, lo cual fue aprovechado por otro individuo que tomándola de los cabellos la obligó a mamarle el miembro.

Entre tanto, Mariana era sostenida por un tipo alto y fuerte, con un brazo le rodeaba el cuello y con la mano libre le sostenía ambas manos detrás; de tal manera que la tenía totalmente inmovilizada y le decía al oído: “Vas a ver todo lo que le vamos a hacer a tus amigas y a ti te vamos a hacer lo mismo por meterte donde no te llaman; se ve que no te bastó con la cogida de allá afuera, así que prepárate”. Mariana se estremeció de miedo, pensó que por querer ayudar ella sería la más perjudicada, pero no tenía escapatoria, pues el tipo la sostenía con tal fuerza que hasta los brazos comenzaron a dolerle.

La orgía continuó; las dos hermanas eran penetradas salvajemente por dos o tres tipos a la vez, ellos se fueron turnando, de tal manera que cuando uno salía de inmediato otro tomaba su lugar y en ningún momento les soltaron los brazos; ambas lloraban desconsoladamente y se quejaban por el dolor que les inflingían sus violadores, pero siempre sus gritos eran silenciados por las vergas que continuamente eran obligadas a mamar.

De repente mariana sintió como la verga del tipo que la sostenía intentaba entrar en su culo; por lo que ella intentó soltarse, pero el tipo la jaló aún con más fuerza y le dijo: “No te resistas o te dolerá más; afloja el esfínter y verás que no te lastima”. Pero ella estaba muy nerviosa, por lo que en vez de aflojarse se puso aún más dura y trató de contener los embates del tipo; ella solo alcanzó a decir: “¡No, detente, no, por favor, no!”, pero ya el tremendo garrote del tipo comenzaba a abrirse paso por su reducido ano. Mariana gritó al sentirse penetrada con fuerza, el tipo le soltó el cuello, pero colocó su mano en una teta de ella para impulsarse, apretándola con fuerza y haciendo que a la chica le saltaran lágrimas del dolor.

Mientras tanto, las orgía continuaba con las otras dos chicas, que ya adoloridas y agotadas no luchaban más por soltarse, simplemente esperaban a que los tipos terminaran para poderse ir.

El tipo que penetraba a Mariana después de un rato sacó su verga del adolorido culo de ella y la obligó a voltearse e hincarse frente a él. La tomó del cabello y le ordenó chupar su verga, lo cual le causó mucho asco a mariana tan solo de saber que esa verga acababa de estar en su ano, pero eso no le importó al tipo; con dos dedos tapó su nariz de tal manera que ella tuvo que abrir la boca para respirar, momento que aprovechó para meterle le verga en ella. Mariana sintió el sabor de su propio culo en la boca y casi se vomita; empezó a empujarse hacia atrás apoyando sus manos en las piernas del tipo, pero este no le soltaba el cabello y a una señal de él otro de los tipos se colocó parado detrás de Mariana y le tomó los brazos, sosteniéndoselos hacia atrás.

Ya casi todos los tipos habían pasado por las hermanas, por lo que la mayoría veía como Mariana era obligada a mamar la verga del tipo aquél.

Las otras dos chicas estaban desmadejadas, una en la cama y la otra en el piso; la más chica se levantó y fue por su hermana; aprovechando que los tipos estaban distraídos viendo a Mariana mamar, tomaron lo que quedaba de su ropa y salieron en silencio; prácticamente corrieron a la salida, dejando a Mariana sola con todos los tipos.

El tipo terminó, soltando grandes cantidades de semen en la boca de Mariana, haciéndola que se lo tragara; ella sintió como el líquido bajaba por su garganta y llegaba hasta su intestino, con un sabor mezclado de semen y suciedad de su ano.

Cuando el tipo por fin soltó a Mariana, la levantaron en vilo y la aventaron sobre la cama; en cuanto cayó, tres tipos saltaron sobre ella, penetrándola también uno por la vagina, otro por el culo y otro por la boca. Durante largo tiempo estuvieron cogiendo de esa manera a la chica que nada pudo hacer por soltarse y de igual forma, en cuanto uno de los tipos terminaba, soltando sus descargas de semen dentro o fuera de ella, de inmediato otro se acomodaba para penetrarla, sin dejarla descansar ni por un momento. Fueron varias horas de terrible dolor y humillación para Mariana que se juró no volver a consumir ni un gramo de droga pues eso fue lo que la llevó a esa situación.

Mariana fue penetrada de tres en tres, algunos de los tipos se dieron el lujo de violarla dos veces.

Los Tipos se retiraron, dejando a Mariana tendida sobre la cama, desnuda, adolorida y humillada. A los pocos minutos entró Juan, Mariana lo vio sin moverse y él solamente le dejó en el piso una bolsa con una gran cantidad de pastillas y bolsitas de polvo; luego le dijo que por favor se fuera y salió de la habitación.

Mariana se vistió con grandes esfuerzos y salió de allí sin tomar las bolsas de droga. Desde ese día, como por arte de magia, dejó de drogarse y poco a poco recuperó su vida anterior.

Author: animalsex

1 thought on “Todo por la droga. Segunda parte.

  1. que pena que terminara así, la verdad que esa chica era adicta y lo lógico era que en ese mismo momento se tomara una pastilla y inhalara la coca, es por eso que tu relato no tiene nada de real y de verdad me desepciono este final que como te dije era para que tuviera más capítulos donde se veía como se undia más en las drogas, que pena deberías reescribirlo y cambiarlo, a un relato real, pero parece que no eres tan bueno como pensaba al principio. comensaste muy bien y terminaste recontra mal.

Leave a Reply

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.