Requiem para un vampiro

Por algun extraño motivo hoy, especialmente hoy, me siento inquieta, inexplicablemente ausente. Ni los suaves besos de Valeria, sus tibias caricias, consiguen calmar esta incómoda sensación. Yo misma le sugerí que viniéramos hasta acá, hasta este oscuro entrepiso bajando la escala de servicio, así nos ocultábamos de todos lo demás, pero aunque me tiene apoyada contra la pared, esforzándome por sentirla a medida que recorre mi cuerpo, no logro estar presente, estoy a mil kilómetros de aquí.

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