una primera vez en el table dance

tenía que pagar mi colegiatura la semana siguiente y no tenía ni un centavo, había gastado mi dinero con mi novio, que hacer? me había dicho mi amiga Mónica, que en la entrada de la ciudad solicitaban chicas para bailar, con una buena paga, con tantos spots en la televisión, seguramente se refería a un lugar de table dance, me puse mi pantalón más apretado y corto de la cintura, mis calzoncitos más sexys, (si al blanco se le puede llamar sexy) una playera sin brasierre y fui a las 7 de la noche a pedir trabajo, “claro chaparrita”, me dijo el encargado, bienvenida, sin quitar su mirada lasciva de mis tetas y de mis nalgas, -modestia aparte, unas buenas nalgas que me doto la naturaleza-” pagamos 200 pesos por bailar los turnos que te toquen y por cada boleto que hagas son 100 pesos, la copa no se paga, así que si quieres tomar con los clientes, es por tu cuenta, bienvenida, cámbiate allá en el fondo”.

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en el gym

Vamos a ponernos en forma,

El inicio de año, trae buenos propósitos y uno de ellos, es acudir al gym, bere, tomo aquel lunes su mochila con sus tenis deportivos y ropa apropiada, después de la escuela asistió al gym, saludando al instructor, le explicó su objetivo, reducir, mantener, etc. a continuación acudió al vestidor a cambiar su ropa, esos pants grises y un top pegado con sus tenis deportivos, inició su rutina de ejercicios, poco antes de las dos de la tarde, la gente se empezó a retirar, ella apenas llevaba unos minutos entrenando, el instructor amablemente le indicó sus rutinas antes de retirarse para comer, quedó sóla en el cuarto del gym, una persona ejercitandose del otro lado de gym, la rutina era agobiante, el calor intenso, siguió al pie de la letra la rutina, poco a poco fue acercandose hacia la otra persona que estaba entrenando, HOLA, fue el saludo, en un aparato ella no podía quitar el peso, el gentilmente se apresuró a ayudar, GRACIAS fue la respuesta, ella se acostó en el aparato y empezó a ejercitarse, en el último levantamiento sintió un calambre y ya no pudo subir la pesa, se quedó con ella a la altura del cuello, el peso le empezó a ganar y la pesa se recargó sobre su cuello, no le permitía respirar, volteó a mirar a su acompañante, este, se encontraba de espaldas ejercitandose igualmente, los segundo pasaban, el calambre en todo su dolor, la pesa sobre su cuello, el aire faltaba más y más, no podía gritar, la pesa se lo impedía, volteó y perdió el conocimiento, cuando volvió en si, bere, estaba acostada en el aparato e hincado su compañero que había alcanzo apenas a tiempo a retirar la pesa antes de causar más daño.

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