una primera vez en el table dance


tenía que pagar mi colegiatura la semana siguiente y no tenía ni un centavo, había gastado mi dinero con mi novio, que hacer? me había dicho mi amiga Mónica, que en la entrada de la ciudad solicitaban chicas para bailar, con una buena paga, con tantos spots en la televisión, seguramente se refería a un lugar de table dance, me puse mi pantalón más apretado y corto de la cintura, mis calzoncitos más sexys, (si al blanco se le puede llamar sexy) una playera sin brasierre y fui a las 7 de la noche a pedir trabajo, “claro chaparrita”, me dijo el encargado, bienvenida, sin quitar su mirada lasciva de mis tetas y de mis nalgas, -modestia aparte, unas buenas nalgas que me doto la naturaleza-” pagamos 200 pesos por bailar los turnos que te toquen y por cada boleto que hagas son 100 pesos, la copa no se paga, así que si quieres tomar con los clientes, es por tu cuenta, bienvenida, cámbiate allá en el fondo”.
A las nueve de la noche me tocó mi turno para bailar, subí, mis pantalones de mezclilla, nada tenían que hacer frente a mis compañeras que llevaban verdaderos “atuendos” para esa noche, empecé, mi primera canción “the calling”, simplemente bailar, en la segunda canción era desnudarse, la segunda llegó, “sin banderas” tomé mi blusa y la quite, mis tetas al aire, poca gente en realidad, morenas, firmes, erguidas, mostrándolas a todo el salón, traté de quitar mi pantalón, una mano del público me ayudó, era un jovencito gordito que se había parado para ayudarme, me saqué el pantalón y quedé en calzones, el gordito tomó mi pantalón y mi blusa y los puso en su mesa, bailé y bailé con tan poca gente, casi nadie me miraba, me hice “gíŒey” y ni siquiera el calzón me quité, la música terminó y el mismo gordito me ayudo a bajar las escaleras, “siéntate conmigo chiquita” me dijo, era un joven de 16 años o algo así, me senté y me vestí en su mesa, “tomas algo?” las cervezas llegaron, efectivamente tenía 16 años, era la primera vez que iba a un table, era el mes de noviembre, y por su cumpleaños su padre le había regalado 1,500 pesos, el decidió irlo a gastar a ese lugar, me tomé dos cervezas, el tímidamente tomaba mis manos y de vez en vez me daba un beso en las mejillas, “te compro boletos?” quiero acariciarte, tienes las nalgas más hermosas del mundo, morenas, duras, grandes, anchas, “claro que si”, fue mi respuesta, la intención era sacar lo máximo posible para mi colegiatura, compró 8, suficientes, me fui al privado, rojo, con cortinas que apenas alcanzaban a cubrir hacia el interior, un sillón, una mesa, poca luz, llegó con las cervezas, nos sentamos seguimos platicando, de vez en vez, acariciaba mis tetas y mis piernas, sin más preámbulo el gordito me dijo: “nunca he cogido y quiero iniciarme contigo, quieres?” se notaba, sudaba copiosamente, y tenía las manos muy temblorosas, me quite la blusa, dejando mis morenas tetas al aire, mis pezones chiquitos ya estaban erectos, le tomé su cabeza y las acerqué a mis tetas, su boca, era poco hábil para el trabajo, lamía y lamía mis pezones, los mordía levemente, de vez en cuando los mamaba dentro de su boca, sus manos estaban sobre mi pantalón acariciando mi panocha y mis piernas, extendí mi mano hacia su verga, la toqué sobre su pantalón se sentía dura, abrió su pantalón y los bajó, traía unos boxers blancos, me agaché sobre de el y empecé a jugar con mi boca en su verga, sobre el calzón, estaba rica, dura, la empecé a lamer y a darle pequeñas mordiditas, la metía en mi boca (con todo y calzón) y la mordía levemente, el calzón estaba mojadísimo de sus jugos y mi saliva, la comía y la sentía casi tan natural como si no tuviera el calzón, sentía sus manos en mis tetas y en mi panocha, bajé mis pantalones para permitirle acariciarme, sobre el calzón empezó a acariciar mis nalgas, recuerdan como son? yo, con su verga en mi boca, sobre el calzón, me levante de nuevo y le dije como acariciarme mi panocha y mis piernas, me quité el calzón, vió mi panocha con mucha atención, le tomé su mano y le dije como acariciarme, sentía sus manos en mi clítoris, en mis labios vaginales, en el interior, me senté nuevamente, le bajé su calzón y vi su morena verga parada, estaba rica la verdad, me agaché, el, sin quitar sus manos de mis nalgas y mi panocha se acomodó para recibir mis mamadas, puse mi boca en su cabeza, estaba salada, caliente, dura, la besé durante un buen momento, saqué mi lengua, la lamí, lamí su talle, toda su verga, la llené de saliva, abrí mi boca y empecé a comerla, estaba rica, virgen, toda para mi, mi cabeza bajaba y subía, mis labios aprisionaban su talle, mis manos en sus huevos, sentía como le gustaba me lo demostraba con su caricias en mis nalgas y en mi panocha, mi boca trabajaba a todo vapor, mamaba, besaba, lengíŒeteaba, cogía, mis manos acariciando sus huevos, que ensalivaba de vez en cuando, me dijo, me vengo, lo sentí su verga se hinchó y se hizo más dura, puse mi boca, para recibir los moquitos, primero uno, otro, otro, otro, otro, otro, interminable la venida en mi boca, los probé sabían diferentes a los de mi novio (el único hombre en mi vida) llenó mi boca de su mocos, los probé, ricos, calientes, salados, viscosos, los disfrute un momento dentro de mi boca, sintiendo su sabor, sin embargo su verga seguía y seguía llenando mi boca de mocos, pasé una, dos, tres veces sus mocos, por fin su verga dejó de venirse, la seguí mamando, era su primera venida, miré su cara tenía los ojos cerrados y seguía sudando mucho, era primavera, pero también era su calentura, dejé su verga en mi boca, la seguí acariciando, mamando, lengíŒeteando, siguió dura, quiero coger, me dijo, antes quiero que pruebes algo exquisito, le dije, el sentado en el sillón, me paré sobre el sillón, y acerqué mi panocha a su boca, me dijo, quieres que la bese? Le dije, cómetela toda, me abrí lo más que pude en esa posición y metí su cara entre mis piernas, pobre, hizo lo que pudo al principio, me pegaba sus labios sin tener la mínima de idea de cómo hacerlo, le empecé a decir, bésame todo, mi clítoris, hacia abajo, mis labios vaginales, los costados de mis piernas, le dije que sacara la lengua, que la llenara de saliva, empezó a lengíŒetear su boca iba de arriba abajo, llenando de saliva toda mi panocha, abre la boca, le dije, entonces yo, le puse mi panocha abierta en su boca abierta, empecé a moverme yo, hacia delante, hacia atrás, hacia delante, hacia atrás, rico, el movía su boca, entendió fácilmente, como hacerlo a mover su boca, sus labios, su lengua, empezó a mamar, en serio, bien, rico, yo movía mi panocha en su boca, el tomó mis nalgas y empezó a moverme también, rico, hacia delante hacia atrás, era un entendimiento perfecto, empecé a pujar, a quejarme, a gritar, los meseros y las compañeras se paraban en la entrada del privado para vernos, algunos curiosos se quedaban otros más simplemente observaban y se iban, yo golosa dejé así al gordito un buen rato, me vine en su boca, que ya estaba llena de mis jugos, el acariciaba mis nalgas y mamaba mi panocha, yo, cogía en su boca, rico, rico, rico, terminé en su boca y me senté junto a el, acariciaba mis tetas y mi panocha, me besó, su primer beso, su boca sabía a mi panocha y me dijo que mi boca a su verga, durante un buen tiempo estuvimos así, me dijo, quiero coger, si? Su verga seguía parada como si nada, vamos que a esa edad es lo normal, se la acaricie con mis pequeñas manos un momento, estaba jugosa y lista, entonces me senté sobre el, en cunclillas me puse sobre de el tomé su verga con mi mano y la coloqué en medio de mis piernas, el se acostaba lo más que podía, entró, la cabeza, sentí como empezaba a entrar, el me dijo, es riquísimo, es riquísimo, se arqueó y me la metió de un solo movimiento, la sentí dentro de mi, empecé a moverme, rico, despacito al principio, despacito, entraba y salía, yo hacía que entrara y saliera de mi, rico, estoy cogiendo, gritaba, estoy cogiendo, los meseros viendo desde la entrada del privado, veían mis nalgas y como entraba su verga dentro de mi, le dije, lento, que te vas a venir, no entendió, unos momentos después empezó a venirse, otra vez igual, sentí una, otra, otra, otra, otra vez como eyaculaba en mi, en mi interior, rico, caliente, el gritaba, es lo máximo, es lo máximo, bueno, teníamos mucho público detrás de nosotros, cuando me levanté, escurrieron de mis piernas sus mocos, eran muchos, como se ve que nunca había cogido, me senté un momento junto a el, el público desapareció, su verga, estaba PARADA, seguía PARADA, bueno, el me mi
ró me dijo, podemos seguir? Quiero cogerte hasta quedar satisfecho, le tomé su verga, como si no hubiéramos hecho nada, dura, parada, se la mamé un instante, rica, sabía a sus mocos y a mi panocha, me dijo, quiero cogerte, encima de ti, me acosté en el sofá, abrí mis piernas, el instintivamente se montó sobre mi, tomo su verga con sus manos y la metió dentro de mi, de un solo golpe, toda, dentro de mi, se movía como podía, sin mucho conocimiento pero con muchas ganas, entraba dentro de mi y salía, lo dejé un momento, quería disfrutar un momento, ya llevaba mucho de maestra, no? Sentía su verga entrar y salir, entrar y salir, como abría mis pliegues y mi panocha, entraba, salía, me acariciaba mis tetas con mis manos, sentía todo su peso, era un gordo, sobre de mi, cogiéndome, rico, escuchaba su respiración, apretó el movimiento, sin saber, sentía como su cabeza rozaba dentro, muy dentro de mi, empecé a quejarme a decirle lo rico que estaba, lo rico que me cogía, mis gritos y mis lamentos eran fuertes, en la entrada del privado, público otra vez, meseros y clientes viendo como cogía, eso me excitó más todavía, tomé sus nalgas y su espalda y lo movía hacia mi, el se movía igualmente, rápido, lento, rápido, lento, rico, de repente se detuvo, me dijo, quiero ver tus nalgas mientras te cogo, me levanté y me puse de a perrito, el público desde la entrada aplaudió, el gordito me dijo son hermosas y enormes, fenomenales, siempre quise cogerme a una nalgona como tu, me acarició mis morenas nalgas con sus manos, con su verga, me la pasó por cada nalga, rico, sabrosa, el público le gritaba, â??agarrale las nalgas, mamaselas, cómetelas, que ricas nalgas chaparritaâ? varios clientes y meseros se habían sacado la verga para masturbase, viéndonos, por fin el gordo tomó su verga con sus manos, volteada, veía como empezó a meterla, sentí como nuevamente se abría paso dentro de mi, empezó lento, era un chavo lento seguramente, riquísimo, la metía toda y la sacaba hasta la puntita, que rico, le decía, el público gritaba â??cógela a la nalgonaâ? se detuvo dentro de mi, quería que me moviera yo, con sus manos abría mis nalgas para ver como entraba en mi panocha, me empecé a mover, lento, igual despacito, primero, después rápido, llené mi mano de saliva y bajé a acariciar sus huevos del gordo, me movía, lo acariciaba de sus huevos, sus manos en mis nalgas, rico, cogiamos rico, los dos, en sinfonía, entonados, entrando y saliendo, cogiendo rico, el público 4 meseros, 4 clientes, con su verga en la mano, masturbándose, en la entrada del privado, el gordo gritó, me vengo, le dije, lléname las nalgas de tus mocos, la sacó y empezó nuevamente a venirse, como la primera vez, parecía interminable, sentí como me cayeron en la espalda, en las nalgas, en todos lados, terminó y se sentó, su verga como al principio, parada y lista para seguir cogiendo, de a perrito como estaba, le dije, gracias, por darme tu primera vez, te voy a dar una primera vez mía, COGEME POR EL CULO, es virgen y quiero que tu lo estrenes, el público, aplaudió, así sentado le dije, chúpame el culo, abrió con sus manos mis nalgas y metió su boca, besaba mi chiquito, virgen, lo llenaba de saliva, como le había indicado, con sus dedos jugaba con mi panocha, rico el gordito, su naturaleza caliente le decía como, poco le enseñaba yo, metió su lengua en mi chiquito y me dí cuenta que iba en serio, que iba a entrar en mi culito, abrí, más mis nalgas, su lengua en mi chiquito, mete un dedo, le dije, lo hizo, sentí por primera vez algo dentro de mi culo, ya mi amiga mónoca me había dicho del sexo anal, pero no quiería experimentarlo, esta era una buena oportunidad, metió su segundo dedo, no entendía como cabían dentro de mi, se hincó detrás de mi, tomó su verga con la mano, la encaminó, llena de mis jugos y sus mocos, la acomodó en mi chiquito, su cabeza caliente, con vida propia, le dije, yo la meto, me empecé a hacer hacia atrás, mis nalgotas, se movieron apenas un poco, la cabeza entró, apenas la mitad, sentí como me abría, sentí como presionaba para entrar, le di, un tiempo, nuevamente empujé mis nalgas, entro la cabeza de su verga, me empecé a mover, con su pura cabeza, sabía que me iba a doler mucho, pero armándome de valor, le di un gran empujón, entró toda, la sentí, sentí como mis nalgas pegaban en sus pelos y en sus huevos, la dejé así un momento, me dolía muchísimo, sentí como abrió todo mi culo, el público gritaba, se exasperaba, con sus vergas de fuera los 8 espectadores, gritaban y animaban al gordito, el empezó a moverse más rápido, más rico, me tomó de mis nalgas y me hizo hacia el, estaba estrenándome, rico, valió la pena la espera, lo hacía rico, salvaje, inexperto, pasional, caliente, se movía, se movía, acariciaba mis nalgas, mis tetas de vez en vez, metía su mano hacia mi panocha y la acariciaba, rico, el gordito, se quería venir, le dije que no, que quería que mi quintito de mi culito durara más, le dije, me siento sobre de ti, sin sacar su verga, me tomó de la cintura y se sentó, yo, sobre el, sentía su verga dentro de mi, me empecé a mover, sus manos en mis tetas, el público de frente, gritaba y gritaba, uno de los meseros se acerco hacia nosotros, con su verga de fuera, el gordito le gritó, se hizo hacia atrás nuevamente, yo moviéndome, le dije al gordo, déjalos que se vengan en mis tetas, el gordo permaneció callado, uno de los clientes se acercó y sin tocarme puso su verga frente a mis tetas, mientras apresuraba el paso para venirse, yo con mi culo lleno de verga del gordito me movía riquísimo, vi como el mesero se empezó a venir, pocos mocos en realidad, vi como cayeron en mis tetas, se metió la verga y se retiro, un cliente, se hizo para adelante, tenía una verga descomunal, enorme y ancha, se masturbaba con las dos manos, se paró frente a mi, cerca de mis tetas, mis manos se contuvieron no sabía lo que pasaría si la acariciaba, mejor seguí cogiendo, me paraba y me sentaba sobre la verga del gordito, entraba y salia, sus gritos eran descomunales, la verga del cliente explotó en mis tetas, se vino en serio, inmediatamente otro de los clientes los empujó y terminó en mis tetas, los mocos, ya escurrían por mis tetas, confundiéndose unos con otros, todos calientes eso si, el gordo cogía en mi, dos clientes más enfrente de mi masturbándose, uno de los meseros de lado, viendo como era desflorada de mi culo, pero todos sin tocarme, el único que había pagado era el gordo, empezó a venirse, sentí su verga y sus gritos, nuevamente la lluvia de mocos, que ricura estos jovencitos que están llenos de mocos, me quedé sentada en su verga, los tres que se masturbaban terminaron en mis tatas y uno en mis hombros, cuantos mocos para un solo momento, los tres restantes meseros y clientes se acercaron a mi, uno de ellos me dijo, déjanos ver tus nalgas, el gordito me tomó de la cintura y me puso de a perrito, sentí como uno de ellos acariciaba mis nalgas, ponian su verga sobre mi espalda para acariciarla y finalmente los tres terminaron llenándome mis nalgas y mi espalda de mocos, cuando me senté, era una venida humana, yo, llena de mocos por todos lados, escurrían de mis nalgas, de mis tetas, de mi espalda, de mis hombros, de mi panocha y de mi chiquito, los del gordo, uno de los meseros me trajo una toalla humeda, y el gordo me limpió cada centímetro de mi cuerpo, me quedé sentada con el, nos estuvimos besándonos y acariciándonos un buen rato, el gerente pasó a decirme que me tocaba bailar, pero algo vio que no insistió, el gordito me dijo, te llamo a casa, en el trayecto, fuimos callados, me dejó a varias cuadras de mi casa, nos despedimos con un
largo beso y mil agradecimientos de su parte, me pidió mi nombre, mi teléfono, mi dirección, todo se lo di falso por supuesto.
Al día siguiente en la caja de la universidad, pagué mi adeudo, claudia por fin vas a pagar tu adeudo, me dijo el cajero, ni le contesté, por cierto, gracias gordito.

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