Fue su primera vez, la gocé como pocas veces se goza

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8 March, 2020 9:00 am

Una platica entre los dos, se convirtió en el preámbulos de muchas tardes de pasión. Fue su primera vez. Ella me regaló momentos maravillosos de pasión y aún de lujuria.SU PRIMER ORGASMO

Esta vez voy a relatar, la experiencia que viví con Montserrat. Ella, era compañera mía en la universidad.
Durante algún tiempo fuimos amigos, desde que la conocí, realmente me gustó. Era esbelta, con suaves curvas, bonitas nalgas, senos mas bien medianos, su piel suave, de esas que se antojan acariciar y besar.
En cierta ocasión nos encontramos solos ella y yo, platicando en la cafetería de la escuela. No supe como, pero nuestra plática derivó hacia el tema del sexo, de repente nos encontramos platicando de mis experiencias, empecé a notar su respiración cada vez mas agitada, cosa que ella trataba de disimular, sus mejillas estaban sonrojadas, noté su voz temblorosa y excitada. No cabía duda que la platica la tenía en ese estado.
Le pregunté: ¿tu has tenido relaciones sexuales?, pero dime la verdad. Bajó la mirada. Y después de tomar aliento me dijo: no.
No te gustaría tener esa experiencia?? Pregunté. No sé, me respondió. Agregué: ha de ser delicioso poder hacerte el amor, besarte y acariciarte todo tu cuerpo.
Para ese entonces, note como tenía las piernas cruzadas, estábamos en una mesa, pero no había nadie mas que nosotros en ese negocio. Por lo que podíamos hablar con cierta libertad.
Así que me animé a decirle: sabes? Estoy excitadísimo, y creo que tu también, verdad?.
No me respondió, sin embargo, me sostuvo en forma tímida su mirada, así que pregunté otra vez, pero en esta ocasión trate de tocarla con mis rodillas por debajo de la mesa, no era difícil, pues estábamos bastante cerca en la pequeña mesa.
Así que pregunte: ¿si estás excitada?. Me dijo: sí.
No te gustaría sentir que alguien te besara, te acariciara, todo tu cuerpo con ternura? Con cariño?. No te gustaría sentir como acarician tus piernas, y tu acariciar un pene?.
Me respondió: no, sin embargo, su respiración seguía manteniendo el ritmo agitado. Así que sin querer parecer insistente le dije: mírame a los ojos, verdad que estás excitada?. Al mismo tiempo por debajo de la mesa tocaba sus piernas con mis rodillas. Verdad que si estas excitada? Finalmente me dijo: sí.
Sabes? Yo te besaría despacito cada milímetro de ti, acariciaría tus senos, besaría tu cuello, tu espalda, recorrería tus piernas con mis manos, chuparía tu lengua, mordería tus labios; estoy seguro que sería maravilloso y que te gustaría:
M e dijo: así lo haces siempre?, sí respondí. No te gustaría?
Para entonces estaba jadeando. Me anime a tocar sus manos, estaba temblando, así que le dije: vienes conmigo? Vamos a otro lugar donde podamos platicar a gusto si? A donde podamos estar solos, vamos?. No respondió, solo asintió con la cabeza.
Nos levantamos, dejé un billete en la mesa, hice una seña a quien atendía que se quedara con el cambio. Y salimos.
Mi carro estaba descompuesto así que le dije confía en mi si? En cuanto me asintió, paré un taxi y le pedí que nos llevara a un motel, una vez que llegamos le pedí que pasara por nosotros en cuatro horas. Yo solo quería disfrutarla.
Al entrar ella temblaba, así que le dije que no se preocupara, tome su mano, la abracé por la cintura, la bese suavemente, la recosté en mi hombro y la sentí mas relajada, estaba excitada, y creo que ella empezó a disfrutar el momento porque se recostó en mi hombro levantando su carita para ofrecerme sus labios, la besé despacito, mordisqueando sus labios y dibujándolos con mi lengua.
Le dije: dame tu lengua, si? Y me la dio, la empecé a chupar, mientras mis manos recorrían su cintura, su espalda, no quería espantarla ni que sintiera que estaba ansioso, ya que por lo que me había dicho en la cafetería deduje que esta sería su primera vez.
La desnudé besándola despacito, cada partecita de ella, cada milímetro. Le quité su blusa, su pantalón, su sostén, tenía un bikini de encaje rojo, delicioso. Su piel era suave, sus nalgas preciosas, sus senos no muy grandes pero con unos pezones sonrosaditos, el área del bikini lucía un vello recortadito. Cuando toqué su clítoris no pude resistir la tentación de oler su aroma que se impregnó en mis dedos, wwwooooowww, que rico.
Besé su cuello, su cabello, sus mejillas, mordía suavemente sus labios, le decía al oído que tenía una piel y un cuerpo hermosos, recorrí su espalda a besos, sus nalgas, sus piernas, su cadera, su ombligo. Separé sus piernas y besé su clítoris, ella estaba abandonada por completo a mis caricias. Así que le empecé a dar sexo oral, teniendo cuidado de estar volviendo a ver sus ojos constantemente para saber que lo estuviera disfrutando. Los tenía entrecerrados, y agarraba mi cabeza con un tanto de desesperación. Volvía a besar su cuerpo muchas veces, no quería penetrarla aún, hasta que ella me lo pidiera, así que acariciaba su vagina, su clítoris, sus piernas. La besaba y le chupaba esa panochita con aroma aún a adolescente.
Estaba recostada, así que me enderecé y terminé de desvestirme, puse su mano en mi pene, estaba durísimo, al tocarlo sentí su excitación pues lo apretó y la sentí incluso arquear el cuerpo. Lo que yo veía era un hermoso espectáculo: ella desnuda, mojadita, dispuesta para que yo la penetrara en cuanto quisiera, era hermosísimo lo que veía.
Le acerqué mi pito a las piernas, luego lo subí por su cadera, ella volteaba a verlo y respiraba muy agitada. Me lo agarraba, lo acariciaba, yo lo puse en sus senos, en su cuello, y finalmente lo llevé a su boca, le dije: bésalo, si lo hizo pero muy tímidamente. Siéntelo, está duro por ti. Quiere entrar en ti, lo vas a dejar? Respondió si
– lo quieres?
– Sí
– me encantas, me gustas, eres hermosísima
– gracias
– voy a entrar en ti, en tu vagina, solo cuando me lo pidas ok?
– Bueno
– Lo quieres besar?
– Si
– Hazlo
Lo besó
– chúpalo
– mjm
abrió su boca, lo metió en ella y comenzó a chuparlo despacito, era un espectáculo maravilloso. Sus labios abiertos y mi pito en su boquita, yo estaba extasiado.
Me chupó riquísimo, pero se detuvo y me preguntó:
– así está bien?
– Sí, respondí, así
– Te gustó cuando te chupe la vagina?
– Sí
– Así me gusta ahora que tú me lo estas chupando.
– Esto que voy a hacer te va a gustar
– Si?
– Si.
Me fui acomodando para hacer el 69, ella separó sus piernas al notar mi intención y seguía chupando, era rico, ese 69 valió por 690.
Después le dije: voy a hacer otra cosa; si? Respondió, que?
La recosté bocabajo, me puse arriba de ella, separé sus nalgas y empecé a acariciar y a besar su ano. Se abandonó a mi caricia, yo lo disfrute, pues estaba seguro que en su momento haría algo mas rico en esas nalgas tan suavecitas.
En esa posición estábamos cuando la escuche decir:
– penétrame
– segura?
– Si, hazlo, mi vagina lo está pidiendo, hazlo
– Segura que quieres?
– Si, hazlo ya, te lo suplico
Me levanté, giré su cuerpo, separé sus piernas, -para parecer mas tierno- levanté su cadera con delicadeza y puse una almohada bajo ella. Instantáneamente me separó sus piernas, estaba mojadísima, dilatada, pude ver la diferencia de color en su piel y en el interior de su vagina, mi verga se entesó aún mas. Me acomodé para penetrarla, doble sus piernas, puse mi pito en su vagina que me estaba esperando y empecé a meterla despacito, muy, muy despacito.
Sentí como se tensó, apretó un poquito las manos, se arqueó, era la primera vez y dolía poquito, pero su ansiedad me decía que le estaba gustando mas que de lo que le dolía.
Empuje suave, no quería lastimarla sino que disfrutara. Empujé despacio hasta que escuche como ahogó un gritito, me había entregado su virginidad. Abrió un tanto los ojos, yo empecé a empujar, me recosté sobre ella, pasé mis manos tras su espalda, y la bese, chupé sus labios, mientras empujaba mi verga en esa panochita húmeda y caliente.
Que rico sentía su piel, que delicia estar en ella, acariciaba su espalda, sus piernas, sus nalgas, sus senos, besaba sus labios, su cuellos, sus mejillas. Era deliciosa.
Empuje con fuerza, rodamos en la cama, cambiamos de posición tantas veces, de a perrito, de misionero, de tornillito, de carretilla, el 69, la silla, la libélula, algunas veces yo le decía como y después ella me pedía que repitiéramos alguna. La escuche gemir, dar grititos, respirar fuertemente. Que rico era coger con ella, que hermoso era tenerla para mi. Se movía, se empujaba, separaba las piernas. Yo gozaba y ella también.
– te gusta? Pregunté
– si
– si? Te gusta?
– Si, dame mas, mas, que rico
Cambiamos de posiciones una y otra vez. Le dije hagamos la del misionero, como ya la habíamos hecho dos veces, me entendió, nos acomodamos, y estando así, mis manos fueron a sus nalgas, busqué su ano y comencé a acariciarlo con mis dedos, muy suave para no lastimarla
– Te gusta?
– Si
– Si que?
– Si, me gusta
– Voy a hacer algo que te va a gustar mas
– Que?
– Voy a meterte mi pene aquí donde tengo mi dedo
– Donde?
– Allí en mis pompis?
– Si, me dejas? Confías en mi?
– Si, confío en ti
– Entonces, me dejas?
– Si
No tardé me enderecé le di vuelta, mi pito estaba lubricadísimo, así que se lo acomodé y empecé a empujar despacio.
– duele?
– No
– No?
– Si, un poquito
– Ok, me detengo?
– Si tantito
– Ok, duele?
– Si
Empujaba muy despacio
– resiste poquito si?
– Si
– Duele?
– Poco
– Ok,
Empujaba, suave, despacio, sentía como iba abriendo ese ano, estaba rico, apretadito. Empuje suave, me detuve. Me salí
– voy de nuevo
– si
– ok, empecé a empujar otra vez
– duele?
– Menos, pero si
Empuje, empuje suave despacio, me detenía, volvía a empujar, suave, despacio.
Entonces tuve mi recompensa, sentí como entraba la cabeza, sentí como abría. Me emocione.
– duele?
– Poquito, no mucho
– Duele?
– Menos
Hasta que finalmente entró la cabeza, empuje mas, mas, mas, siii, estaba adentro de esas nalguitas riquísimas.
Las gocé, las disfruté, empujé. Estaba adentro de su ano. Que rico.
– levanta las caderas
– así?
– Si así
Me levanto las caderas y yo se lo metía en el ano. Estábamos sudando, ella me pedía mas, le estaba gustando.
Poco a poco me fui enderezando y la jale para quedar de a perrito pero metiéndoselo por atrás. Tomé su cadera y le metía la verga desesperado. Ella jadeaba y yo disfrutaba la vista tan hermosa que tenía de su ano con mi verga adentro. Así estábamos, mis manos se estiraban para tocar su clítoris, lo alcancé y lo acariciaba mientras se lo metía en el ano.
Acariciaba su clítoris, la empecé a sentir moverse mas rápido, cada vez mas rápido, sabía lo que eso significaba, así que empujaba mas y mas mientras acariciaba su clítoris. Ella jadeaba, se movía, veía mi verga entrar y salir, mis manos estaban en su clítoris y entonces sucedió: ella gritó se estremeció, bajo los hombros, apretó la sábana con los puños, tensó las piernas. Se detuvo un poquito y grito aún mas fuerte. Estaba teniendo un orgasmo. Yo empujaba la verga en su ano, y me estiraba para que mis manos alcanzaran su clítoris, no la quería privar de disfrutar. Luego deje de mover la cadera y únicamente acariciaba su vagina, mi mano estaba empapadísima. Ella se es estremeció aún mas, y fue cuando escuche el grito mas fuerte que los demás, entonces aventó el cuerpo hacia delante. Mi verga se salió de su ano y ella se quedó recostada en la cama, temblaba, ya recostada sobre la cama solo temblaba. Me acerque, quería volver a su vagina, separó las piernas, pero solo para decirme: no, ya no, ya no puedo mas, ya no, es demasiado, jadeaba, temblaba. Y decía ya no puedo ya no puedo, que rico, que rico.
Quedó allí recostada en la cama, yo me recosté sobre ella. Tuvo un orgasmo riquísimo, yo aún no terminaba, pero no importaba la vi temblar, jadear; la escuche gritar y eso fue mejor que mi propia eyaculación.
Quedamos así un rato. Tal vez 15 minutos. Finalmente dije:
– te gustó?
– Si, mucho
– Lo hacemos otra vez?
– Si
Volvimos, ella me regalo aún otro orgasmo. En esta ocasión yo también terminé. La volví a ver temblar y jadear. Debo decir, que aun cuando yo no hubiera terminado, lo que realmente me importaba es que ella se sintiera feliz por estar conmigo.
Ese día, aún cogimos una vez mas, pero fue solo anal. Seguimos viéndonos por un tiempo, hasta que finalizamos la carrera de psicología. Cogimos muchísimas veces, cual mas fue deliciosa, quizás en otra ocasión les narre algo mas.
Aún nos vemos, pero ya ella está casada, dejamos de tener nuestros encuentros cuando se hizo novia de quien hoy es su esposo, se casó hace tres meses, solo nosotros sabemos lo que pasó en ese tiempo de la universidad.
Si alguna chica del bajío, especialmente de la ciudad de León, Gto. Quisiera vivir una experiencia conmigo. Escríbame a: hombreydelicioso@hotmail.com le prometo que no se arrepentirá.

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  • Hola soy un joven de 24 años y siempre eh kerido aser un trío con mujeres muy calientes mi mujer ella esta de acuerdo si alguna mujer le interesa deja tu mensaje

  • la verdad que me emocionmÃ?© leer tanta cosita ...tan deliciosa que la verdad estoy mojadita ...como quisiera que alguien me penetrara igual ...que rico como le hizo muy rico